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Mostrando entradas de agosto, 2015
Te cuesta renunciar porque amas el trago y yo te ofrezco alguna música. Tu mundo felino está asistido de cielos estrellados y es más fácil hallar lo que buscas en ese agitar de aire o en esa caracola de agua e inconformismo, si no lo encuentras siempre tienes el amante vino para abrirte las puertas de la luna. Yo quiero amar a una mujer y no a un animal de feria. Aún no he oído a esa mujer decir nada del amor que no se refiera a interponer fantasmas, bailes o caprichos. Dime una cosa: ¿Martius quería follarte por amor o sólo por compartir morapio, parque, estrellas y menstruaciones? Los dos caísteis en la nada felina y fue bello porque no duró, no había destino ni tampoco fracaso en vuestro idilio. Lo malo es que yo no soy ese peregrino del placer y del azar, soy otra cosa más temible y desalmada porque deseo permanecer en lo que amo.
No voy a caer a tus rodillas como un perro domesticado, un gusano asilvestrado o un montón de basura. Tendrás que pasarte sin mí y mis olas no acariciarán tus orillas con el rumor de la brisa o el trasiego de las reses. Nos debemos a la indiferencia para regresar a la honestidad ya que el amor es una interferencia entre hombres libres, nubes de sábanas sin cambiar y emblemas tóxicos que escupir.

Estaba leyendo un periódico en un bar y una muchacha morena con acento gallego me sirvió un café. Me excita ese acento, la oscuridad de unos cabellos y la trashumancia de una mirada.

Me interesé por el horóscopo, puede que una premonición carente y absurda me incite a una nueva esperanza, una esperanza decadente como bella, deformada como noble, con un muñón por corazón (aprecio enormemente a los seres mutilados, a las almas lisiadas y sensibles).

He aquí la burla del destino que leí atropelladamente unas frases sobre un tema laboral (tropelía de equivocaciones, no me interesan los empleos)…
A todas las rameras del mundo: yo soy Furciaman y vengo a quedarme con vosotras. Deseo defender vuestra obscena dignidad del crimen y la delincuencia que se aprovecha de vuestro vicio. No os haré nada que no le hagáis a un condón usado ni os cobraré menos que un servicio. Hay ciertas mujeres que lavan los ovarios en un pilón, y para diluir el asqueroso y pegajoso esperma de las entrañas, los escurren como platos de fregadero (primitivo resto del ecuménico amor). ¿Cuáles deben ser las virtudes de un salvador helénico que no atenten contra el corazón y el significado de los prostíbulos, sino que los cobije y los ampare bajo su infinita fraudulencia? ¿Será un héroe judío, celtíbero o clásico? ¿Qué cachas o qué proporciones puede insultar una meretriz de un troyano como Héctor? Al final de la película nuestro adalid es salvado por la prostituta. Toca el piano y hace el amor con un acorde menor. El culo de la dama descansa sobre un sostenido mientras él acomete una confusa melodía con los…
A todas las meretrices de la tierra: honrad mi vicariato. No habrá polvos, sólo un lugar para olvidarse de los hombres y el amor, un lugar sin intemperie y sin abismo. El único sexo consistirá en el beso de un párpado y quien desee otra humillación, otra indecencia, deberá irse con los perros al descampado del placer; allí, una jauría harapienta querrá ahoyar los dones de vuestra belleza, la feminidad de vuestros encantos hasta la desolación de los antros...
¡Aquí no, no ahora! Si amáis la voluptuosidad seréis desvestidas por el roce de una pestaña en cada poro de inútil delicia; pero si buscáis la profanación del cáliz, la heredad de su vino, la maldición de su cosecha, seréis despojadas de toda honra al entrar en mi casa.
Acaso te dije qué hacer: ¿engaña al placer y a la carne, o deja que el amor se desangre como un cochinillo? No importaban los días ni el sacramento, la vaguedad era inútil en el ojo y la dicha enhebraba un capricho ajeno. Te ofrendé caricias y un lugar sin repulsión de alma, pero el barquero no quiso guiarnos a un paraíso cierto. Chilla el amor con su herida abierta y un clamor hace levantar el vuelo de las aves hacia algún vacío, o un motín de marineros ciegos. Mañana estaremos muertos y de qué nos habrá servido la renuncia, bailar con todas las orlas del cielo, si no apresuramos el paso a ningún lugar.
Se ama o no se ama, se busca el amor o el desencuentro. El alma no es una habitación de hotel o un piso patera, no es una porción de tarta a repartir: es totalidad y entrega. No te puedes acercar a una persona con una fracción de alma para tapar el agujero o el silencio de los descosidos. ¿Deseas una vehemencia de grillos enjaulados y mariposas aladas? Se ama o no se ama, se busca el amor o el desencuentro.
Corazón mendrugo, tirano de hojalata, estoy de nuevo aquí, sin acordarme de nada, sin rememorar los ojos. Almas sutiles, complacidas por algo que no pueden contener, ni comprender ni amar (esa belleza). Sin embargo tus ubres y tu boca pertenecen a mi historia, escrita en nuestros cuerpos con abundancia de retórica. Regreso a las moscas y las moscas vuelven a mi lado, apresando circunferencias bajo los cielos rasos. Según mi musa, ya no tiene sentido la palabra “amantes” ("amantes” es un vocablo constreñido a los aseos, controvertido y defecable, aliento diocesano o pulimento de carrocerías). Te amaría siempre y no por el engaño de abrazarte o probar tus nalgas con un ángulo absurdo que me haría penetrar tu antebrazo. Fuimos amados por el amor y el amor se burló de nosotros, impostores de papel higiénico en el meta-agujero de la poesía. No estás dispuesta a satisfacerme en nada, excepto en  la desgana, el mantel y la cubertería de plata. Supongo que hay demasiadas mujeres y …
Podría ser, ¿por qué no?, que el alma fuera un culo terso sin usar, una conciencia limpia y sin censura. Paladín degenerado: la lengua lame la punta y el falo. Podría ser, ¿por qué no?, que la belleza sea simplona cuando dialogamos, y tonta la insultemos y estúpida se acueste con nosotros. No más memoria para los restos de azafrán ni tolerancia con las manchas de tabaco. No iré a buscarte, no te haré el amor. Tendrás que convencerme sin argumentos con una mímica absurda que no podré entender. Así que estamos acabados como Gracias de Rubens que no caben en un cuadro, ¡tanto pliegue por besar y ningún atajo! Podría ser, ¿por qué no?, que el ridículo cielo nos ame y del amor sólo nos convenga el cuerpo desnudo y el sudor.  Encontraremos un colchón para las prácticas de natación o un burdel para acallar las ganas.
Nos hemos perdido vehementemente y en algún momento deseamos otra música, relegados a la nada y al sometimiento. ¿Sólo hay fuego cuando el éter salpica el refinamiento de los ojos? ¿Qué etéreo amor no busca rozar la eternidad aunque después duela el equilibrio? ¿Desde cuándo los amantes desean lo indeterminado por encima de sus propias querencias? ¿Qué es un espasmo de ola si no alcanza  su orilla? Y en la orilla, ¿qué mar no ansía perecer de absoluto?
¿Qué amaste con delirio? Tal vez deliraste el amor en su sátiva. No importa el banquero o la furcia, el prostíbulo o la policía. Invocamos el alma, y en algún momento preferiste el clamor de las calles y el vino a mi compañía. Nadie te prometió un destino más allá de una botella o una ruina, ni un compromiso de altares o de ciencia, era sólo morir donde mueren los amantes, naufragar en una isla desierta. ¿Me salvaste? ¿Por qué no me siento a salvo de nada? Además, no deseo ser rescatado por ninguna dignidad, prefiero el amor de los indignos.
Ya empiezas a definir "amante", lo siguiente será definir el amor y entonces empezarás a mentir todos los mundos. No se trata de callejas u horizontes ciegos; no se trata de conformismo y saciedad (eso es el decorado y no la obra). Lo cierto es que amas más el atrezo que la representación, la superficialidad de la función, y nunca profundizarás en el alma sin un remordimiento o un poema.
Amas todo y alejas a todos de ti, dejas a todos tirados en la cuneta de la incomprensión con tus vagabundos y serpientes. Sólo es un letargo, un teatro, un ademán, un nirvana para la huida, un inalcanzable de alas rotas para remozar la noche y el peregrino afecto de los parques. Lo cierto es que no siento esa plenitud por ninguna parte, esa certeza de muerte y abrasión. El amor es entrega, la mano que te rescata de caer, la mano que te ayuda a regresar, la transparencia entre los besos. Nunca dije que se debiera rehuir de lo etéreo para dejar de hacer música de bailarines, que no se pudiera amar lo laxo y circunstancial de una caricia, pero las palabras dejaron de expresar ternura y los gestos perdieron su nitidez.
La canción se dobló por las esquinas. No era amor, no era amor, el pertrecho del soldado, la pólvora del placer sobre el altar, la atracción de los esclavos por la muerte. Dejó de ser amor para convertirse en promiscuidad de cielo, en un presunto del deseo. Primero fue la ofensa, el desequilibrio, la luz solar sobre los hombros... Accedí a no pretender para que pudieras ser y así ocupar un lugar sin espacio. Para que existieras en tu vino me convertí en la ausencia después de la música, una tonada de segundas nupcias. Después fui relegado al capricho de una amistad, allí entre sentimientos de encomienda y aceptación (una amistad con derecho a pernoctar pero sin ningún derecho al reproche o a la contradicción). Me conformé con ese fuego de camaradas para las tardes grises y la esperanza de lluvia. Más tarde acaeció  la noche y el amigo ya no era amado por la confidencia, el amigo quedó sin palabras para el trance. ¿Qué es una amistad si no compartimos los ecos, el fulgor y la derrota?…
Si alguna vez nos volvemos a encontrar, si alguna vez yacemos juntos, sólo te pido que me mientas, que me mientas el amor y las caricias... Que me digas: te quiero, te deseo, te amo. Comentan que una mentira a fuerza de repetirse se convierte en certeza, y yo necesito la evidencia de tus ojos, un plenilunio bajo las estrellas. Necesito mentirle a la nada, a la prudencia y al abandono. Miénteme la humanidad y la sangre, la dignidad y su capricho. Miénteme la hipocresía. Miénteme la cera de los oídos, la desnudez, el tacto, la comprensión, la entrega. Miénteme la orfandad, la simetría, la carencia. Miénteme un corazón. Si la poesía es un juego de farsantes, el amor es un arte de tahúres. Después,  cuando todo termine, podrás seguir con tu vida, podré sentirme podrido como un olmo viejo y tú podrás buscar tus zapatillas.
Nos echaremos repelente de alma para lavar el olor y el sabor de los besos, para blasfemar el crujido de nuestros huesos. Me hallaré perdido como un Homo Antecessor sin…
Una mujer es territorio, cielo e infierno al mismo tiempo. ¿Qué es un poema comparado con un esfínter bruñido por la lengua? ¿Acaso comiendo versos defecamos gloria? El poeta está caliente (voy a ver lo que sirven en aquella cervecería mientras la pizza se hace). Desde que el gobierno graba el semen con impuestos ya no usas mi carburante: reposte, señora, y no escape con la manguera chorreando.
Deja el trabajo, se puede vivir con poco, con menos y hasta con nada: Rajoy no merece que maquillen sus cifras económicas. ¡Cuán perfecto amor el que huye de todas las pasiones y se consuela con un orgasmo de necios!
Eres una mujer follable en todos los aspectos (quiero decir que la penetración te favorece). Eres una mujer adorable en todos los aspectos, aunque de impenetrable virtud.
El amor no ha de ser respetado, ha de ser injuriado y pertrechado hasta el desprecio. Deseo una poesía noble o mueble, da igual, mientras sea decorativa o un pretexto para hacer política de fachas.
¿Qué harás cuando el poema no pueda saciarte? ¿Qué harás en el convencimiento de las horas? Dame la farsa del buen amar y el buen morir, pues estamos solos y los dioses no se fijan en nosotros. Entré en un sueño que por profundo no lo era. Los sueños crecen en la vigilia como espectros. Había felicidad en sus ojos y ternura en su entrega mientras tu sonrisa se apagaba hasta la mueca del Hades, hasta que el poema se corrió de rímel y el carmín pintó un espantapájaros en tus facciones. El sueño me dijo: sólo hay verdad en lo innombrable y en un animal dispuesto a morir, también los fantasmas tienen corazón aunque su noche no convenza a las estrellas. Del aire inaprensible, alguna vez se posa algo entre los dedos que está dispuesto a delinquirnos. Cuando el tiempo apresure su indigencia quiero una caracola de Alicia y no una cagada de roedor. Alicia salió a mear su nube de asfalto, a insultar a los rostros de los transeúntes  y a borrar las lineas de las carreteras. Algo de hollín y bas…
Quizás sea mejor para el poema ser un plato roto en una mesa, helio desposeído de tormenta o una bota sin atar. Tal vez la peste de un corazón sea insuficiente y lo puedas tapar con absenta, desprecio y civismo. ¿Por qué padece el alma su infortunio? ¿No era el sufrimiento sino el amor el que debería levantar a los cadáveres? La sinceridad y la honestidad duelen más que cualquier posesión. Dejar ir es no desear o estar alejados de cualquier dominio. Siempre buscamos a los demás por una carencia o para alimentar nuestras pasiones.  ¿Cuándo subas a mi alcoba me amarás como a una botella de orujo y querrás enterrar la contradicción entre mis brazos? No existe el amor superficial sólo la superficialidad de amar. Si no nos despertamos en la inocencia de unos ojos toda generosidad es insuficiente, todo cuerpo es mercancía y la fidelidad es una excusa de malhechores. Escucha mi verdad: no tengo nada que reprocharte ni a nadie a quien nombrar. Gané cuando me amaron y perdí cuando me perdiero…
A veces encuentras a un animal poético capaz de persuadir y cuando lo conoces deseas la ternura de su piel y sus manos. No se trata de utilizar parasoles para protegernos del rigor, siempre es dulce dejarse morir en el brillo de unos ojos extraños. Se trata de Gimli, el Huargo y los orcos, y otro lobo sobre el orco y la hiena, hasta que la fuerza del enano es vencida por una fortaleza de pulgas y repulsión. La humanidad es un guijarro conteniendo a las fieras.  ¡Pedrusco encantado! Te he amado como a una malformación, como a un gemelo siamés o el pezón invertido de una perra cuya leche en mi boca era aguamiel de verruga. Un quiste blando se arrugó al tocarlo y se fue lejos a llamar a sus hacinados facinerosos. Regresó con un pelo tan largo como el de un coño sin rasura y juró caballerosidad y honor mientras blandía su argumento sobre mis hombros. Pero esta no era la historia que quería contarte, la historia era un globo de niño y cómo la lujuria del poeta quiso apoderarse de su entre…
Profundiza, profundiza, le dije a la canción, en los profundos surtidores de un petrolero a millas de la costa. Te limpiaré las sentinas como un mirlo de papel y te vestirás de oro hasta que el sarcasmo priorice las consecuencias.  Yo te amé y tú me amaste, aunque sea el abandono la medida del imposible. La desidia es una ruta en las cartas marinas. Quería un traslúcido cristal desde el que pudiera observar una noche estrellada. No me gusta la doble moral ni persignar burdeles, entre chacales y poetas la sinceridad es un lujo. ¿Todo es engaño y el engaño es todo, o existen verdades inamovibles? Todo es engaño y el engaño es certeza, mientras Atlas sostenga el firmamento sobre sus hombros.
De entre todos los poetas y las rudas mujeres, tú eres el antagonista de mis días. Yo amo el absoluto de uno solo de tus cabellos y la bondad de tu sangre para con los indigentes. Entre nosotros el éter o el amor no importan, éter o amor todo es en vano. No importa que me pienses convencional y yo a ti distinta, lo que merecemos está lejos de nuestras pretensiones. Amo tus palabras y la sinceridad de tus actos. Un mundo definido por costumbre es un lugar incierto, como inciertos son los días: ave que se aprovecha de nuestras artes y se alimenta de nuestros afanes. Delicadeza y sutilidad... El amor libre es fácil de definir pero difícil de mensurar. No me molesta esa libertad si sobrevuelas el amor, ya que en el momento que te poses en él no serás libre, serás dichosa. Un alma de igual a igual, de sexo a sexo, de bajeza a bajeza. Sólo los civilizados y cobardes se atan a sus convicciones y principios.

Pensando en ti

Ayer me sentí bien, es como si me vaciara de algún peso (el deseo, la necesidad, ¿quién sabe?). Nunca te desheredaría de mi mundo porque no hay ninguna herencia. Escribí un poema que quería maltratar de alguna forma (no a ti, al poema), pero salió demasiado simple y no muy bien agraciado. Quería decirte que puede que no te entienda pero te siento, te estimo y te considero. He separado el plano del amor y el deseo ferviente hacia otra cosa más ingenua. No importa si tenemos diferentes relaciones, eres mi igual, mi semejante, mi interlocutor, como dos poetas homoxesuales que cohabitan con la pluma y a veces deciden mojarse el tintero. No más explicaciones ni condicionantes entre nosotros (camaradería de sodomitas).
El amor es ese lugar donde gimen las estrellas, pero no en todo cielo se contempla el mismo brillo.  Yo le dije a mi amada: ábrete como un bolso de Armani y deja que muerda tu rosado pezón, que beba de tus mejillas la honestidad de ser. No hay ninguna forma de amar que no mancille o duela, ninguna entrega que se llame infinito.  Su rudimentario clítoris se clavó en mis dedos como una espina y el bello bálano se erupcionó hasta alcanzar la profundidad del crimen.  Su vagina se cerró como un Cromlech sobre mis hoscos testículos y pude distinguir la belleza de su beso en mi beso. El amor son carpas irisadas en un lecho de bronce, jugando al armisticio de las dulces promesas.
¿Debo sacudir las termitas del nido? Yo quería que la reina dichosa pusiera sus huevos y sus larvas en la carcoma, sólo así el afecto yergue sus torres y el ámbar de los mosquitos queda atrapado en las edades. Busco una pureza que malverse la pureza, un atractivo sin atractivo, la belleza injuriada... Soy como la lengua del felino que traga las heces de su camada y con ternura devuelve felación y placer.  Serás amada por la mentira de los maquis y la benemérita te fusilará impropiamente. Sangre de paredón que los perros lamen de la bala, tus pistolas desean la jauría. Vuelvo a pensar en el anochecer que calafetea el alma de los pisapapeles. Tú, que escribes una librería de exorcismos, quita a este fantasma de tu diario.
No sabemos si ha quedado polvo de estrella en el ajuar de la Diosa. La Diosa quiere pasear su belleza, ser piropeada por los necios y penetrada por los hijos del azar. Los dados se mueven hacia su fortuna. Dime, ¿qué ves en mi tirada? Dime, ¿qué ventura no regresa a su mano? Incluso carente de significado podía comprobar lo que aguardaban los dedos de los dedos, antes que el destino retuviera el cielo en las apuestas. Nada mensurable en un corazón sin excusas. Nada tangible de mi geometría en su boca. Nada amable de las migas de pan y el camino. Si eres la despensa del mundo por qué sufrir hambre y ulceraciones; y, por ecuanimidad, ¿por qué guardar arcones y cucarachas al amparo de los rateros si el vacío es la certeza de la llave?
Nunca he pretendido la exclusividad de un cielo, sólo pensé que al cielo le importaba. Y, ahora, ¿dónde debe ocultarse una criatura poseída por la noche? ¿Qué aranceles ha de pagar cuando ose contemplar otro universo? ¿En qué astro poner los ojos que no huya de nuestra percepción? No podemos retener a nadie bajo el influjo del amor. Nunca pretendí la esclavitud de un cielo, el escarnio o la maleficencia; mas, libre o esclavo, nunca fue mío. No había ninguna posesión en su silencio, ninguna mancha que lo motivase. Su alma me henchía, me tonificaba respirar y exhalar su esencia, el corazón se retraía y restallaba en el cúmulo.
El cielo parece desinhibirse, romperse como una meretriz que abandona a sus hijos para acostarse con cualquiera. ¡Dame un poco de eso que me hace feliz y oblígame a observar el rojo atardecer de los sin-nombre con mi carne pegada a los soportales! Mi perdición es tu semen, los ojos que me desprecian y el infortunio que me ama. Avasállame, ya no tengo pudor ni herencia, sólo una sucia vagina para tu sucio corazón. Todas las noches el mundo grita un fracaso y trasmite la sífilis por teléfono. Mancíllame y prevarica mi cansancio. Cuando no sea digna de follar ya no seré amada por nadie y los hombres harán de mi belleza un vestido para fregar.
¡Estaba tan hermosa! Todos los cuervos a su alrededor y yo haciéndole el amor (creo que se la metí a algún cuervo porque ella graznaba y no dejaba de aletear). Sus ojos brujos picoteaban mis párpados. Tenía esa expresión de los muertos que aún no están convencidos de su muerte; y, abracadabra, tuve que volver a meter sus intestinos donde estaban. Le di la vuelta al despojo para observar el iris de su culo, tan bello como una supuración (fue una delicia de heces y esperma putrefacto). Oí una risa impertinente cuando la estaba vaciando de sus jugos. El viento ululaba más que de costumbre por aquellos parajes oscuros. Le solicité otra postura, pero en mi atrevimiento le disloqué las caderas y no pude componérselas. Jugamos a la ventrilogía con gusanos y pupas de mosca. Las sacudidas le gustaban y las aves más diáfanas aterrizaban en sus glúteos gorjeando, llevándose un trozo de cuero para sus pitanzas. ¡Estaba tan hermosa como un amor descompuesto, y el afecto no nos maldecía con presen…
Nos echábamos de menos como payasos orejudos que se ríen las bromas; pero, he aquí que la broma nos desmaquilló los ojos. Una mujer que se reafirma en sus convicciones sólo puede convencernos de sus peregrinas pasiones, pues no tendría sentido ampararse en doctrinas, costumbres, libertades o dogmas, para amar. Viejo payaso de nariz hinchada y sonrisa estúpida, no te atrevas a llorar las cuitas sino a sonreír con una mueca abrasiva y enorme: cuando observes la cara de tu amada no podrás dejar de carcajearte.
¿Cuándo el dolor empieza a ser más que dolor? ¿Cuándo la pena más que pena? ¿Pones tu fe en mí y siempre dudas de tu fe? Amas a tus vagabundos y perdidos pero todos te observan con sarcasmo e ironía, lo he visto en la cara de esos mendicantes sucios que aproximas a tus senos como crucificados. Sólo piensan en tu culo y el libre mercado de tus nalgas, tomarte entre cartones y desperdicios.
Yo no soy más galán que un pordiosero, aunque me vista de snob deseo yacer entre tus bragas y que Teresa de Calcuta, y la Pasionaria, me hagan una mamada. Estoy pensando en convertirme en un paria de la tierra, o un obrero sindicado al crimen del anarquismo, para que me limpies con tus negras trenzas la mandrágora y la biblia.  Nunca te lo he dicho pero te amo, y sé que mis ácidas palabras te hieren en el ano (nunca he hollado una flor más prieta ni otra flor ha querido ser de mis manos con tanta avidez).  Estoy con la leña y cada leño es un poema. Mi perra me lame los nudillos, los codos, y soy fel…
No hay una luna cercana en la habitación del miedo, constante gravedad habitacional. Los ojos mundanos provenían de un mundo de fe y me ofendieron con vehemencia. No cuestiono los centímetros de hombría, sino la sed de Adán. Nadie se pregunta por la profundidad de una vagina o si el pozo tiene aguas para aclarar la garganta. Se supone que los sedientos necesitan beber e hidratarse, se supone que el amor calma la sed.
Nadie te follará 45 minutos completos sin una pausa para tomar el té y leer el periódico matinal. Ya saciados de necrológicas continuaremos a la misma distancia que los franceses se encontraron con los ingleses en el túnel del canal. La tuneladora va bien, no nos hemos desviado de la ruta. Centímetro abajo, centímetro arriba, la proeza a unido un continente y Europa ya puede cagar en la Gran Bretaña. No sé lo que ocurrirá cuando la tierra tiemble sus orgasmos y Poseidón decida emigrar del Mediterráneo.
No sé si parar en medio del placer para deleitarme con una galleta de…
¡Qué incidencia de nubes, aquellas que quieren delinquir sus caprichos y se apresuran a empaparnos con su belleza! Observa el universo, todo conspira contra el hombre y en consecuencia el hombre es un hipocondriaco universal. ¿Qué grado de cinismo detenta un corazón que es amado por enteras soledades y se postra a los pies del infortunio? La veracidad es una torcaz acuchillada. El abandono ya se cernía sobre nosotros y también el desamparo, no ha hecho otra cosa que invitarnos a permanecer.
Hay mierda en todas partes, incluso mierda oportuna, mierda pertinente y mierda necesaria. El afecto es como un cazo de leche tibia que bulle hasta la nata y se pega a todo lo que toca. ¡Qué difícil es restituir el antiguo brillo de nuestra encimera!
"tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,  si no de bien amar, al menos de no amar, y esto es verdadero después de la derrota permanente."
Dylan Thomas

Más innombrable que la eternidad sobre la grieta y el alarido de los cuervos. Místico grano, todavía tu cadáver no apesta en la heredad y la mies es dulce como un ojo recién arrancado de su órbita, una ubre ordeñada y la primera placenta. Dios ama a su rebaño y padece por su angustia. Corre a la molienda, al aroma de alba, y sacia las lombrices de tu tracto. El universo, al igual que una recompensa de mujer, nos embelesa con suaves jadeos y nos seduce con paciente entrega. Suplica descendencia para su útero, semilla de constancia, dignidad de abandono. Aunque sabe que el esperma del poeta jamás cohabitará con el propósito de sus óvulos, clama y maldice con placer: estoy yerta como una infeliz criatura, métete en mi alcoba y córrete dentro de mi ser hasta que la sombra se confunda con la hoguera.
No podemos abrazar todos los amaneceres ni inclinarnos ante todos los ocasos, a veces hay que desear morir junto a una noche. Me llevó mucho tiempo llegar a ti y ahora creo que ponemos el mismo empeño en tergiversarnos con palabras. ¿Nos llevará el mismo tiempo confirmar la evidencia? ¿Nos llevará el mismo tiempo renunciar a nosotros? La luna de los equisetos ya no nos besa la constancia. ¿Qué es un lobo sin manada y un cielo sin coartada? Hambre de destino...

Y él se sonrió inquisitivamente de nuestras pililas

Aquel verano los tres poetas se desnudaron para componer una trilogía, bien pensado, nos desvestimos dos y él se quedó mirándonos con incredulidad. A decir verdad nunca he contemplado su miembro lírico, pero a todas luces sus pantalones eran insuficientes para soportar su hombría y su vello pectoral profanaba la rectitud. Una erección fecunda como el arpa de Stivell, constreñida en el sillín de una bicicleta: supongo que a veces querría emerger como un periscopio para manosear la poesía de las faldas y deleitarse con el moco de las alfombras. Los tres estúpidos poetas prevaricaban la sandez. Con su alma lustrosa en la inútil locura, deshollinaban con su voluptuosidad las chimeneas de las furcias.  Nuestros padres se reían de nuestra anormalidad y sobresaltados llegaron a sospechar de nuestra sexualidad: "¿Andan demasiado juntos haciendo un triciclo?". Todo era belleza y hasta las adúlteras porfiaban por nuestra ingenuidad. El poema era pluscuamperfecto. Vivíamos y la vida n…
Entre los alcohólicos reflejos nace el ídolo, un floripondio bañado con el estigma del poema. Los estambres no han sabido permanecer en su cáliz y de la derrota mana un vino pródigo y turgente. Si la poesía es destino, el destino nos pertenece -a menos que la cárcel sea la cerrajería del hado, y tal voluntad no pueda escapar, voluble e inocente, sin permiso de sus guardianes-. Los amantes se recusan y los empedernidos se precipitan a su aniquilamiento.
Somos contradictoriamente distintos. ¿Conoces a algún caracol estepario? Para mí el amor no es una aventura de sábanas calientes y corazones tibios, es enrollarse como un gasterópodo en las babas. Si quiero estar con una persona no le pongo precio a mi libertad: la retórica no tiene sentido.

Sin Excepción

(Respuesta a un comentario de Mareva)
Si para nosotros vale todo, para el resto de los mortales total ecuanimidad. ¿Libertad de amar, transparencia en el amor? No somos transparentes y cuando amamos no somos libres, en todo caso ansiamos ser rehenes de nuestra idealización. No hay otra forma ni otra voluntad, no existe un pájaro sin jaula si esa jaula es el cielo.

No te estoy contradiciendo; eres un ave y las aves desean volar, ausentarse hacia lo ajeno. Para qué sirven las alas si no las utilizamos y el deseo nos hierve en las entrañas. Pero en algún momento también necesitarás posarte y asentarte sobre la firme roca de una ambición.
¡Oh, Dioses! Dadme fuerzas para soplar en el ano de un gusano y hacer un poema, para copular un mosquito y llenarlo de alquimia. No consigo que una mujer se acerque a mi atractivo y me ame, mis otras virtudes no son suficientes para atrapar un insecto. Tengo que prodigar otro tipo de calambres: un amor desairado que no dependa de la pasión o la gracia, para que el deseo quede atrapado en pegamento de roedores.
¿Huyes de las mariposas, de los galápagos, del sadomasoquismo? Te has cansado del trabajo, de la familia, de la legalidad y la literalidad; del amor, de las confesiones y su cinismo; de la confraternidad de los malditos y sus bastardas razones... Sólo necesitas un sepulturero de confianza y no arrepentirte de regresar a la tierra.
Te habría amado tres veces al día como marca el prospecto de una receta médica: al desayuno, a la comida y a la cena. Nunca me cansaría de la medicación aunque el amor fuera pernicioso y produjera efectos secundarios.
¿Recordarás a todas las mujeres que pasaron por tu desnudez?, muchas han huido de tu languidez... Tan sólo permanecen los labios que apocan el caudal de un fémur, la visión de un regazo y un collar de perros. Alcé el corazón, tan tímido como prudente, para contemplar el horizonte de sus bucles, y la conmoción cayó como un ocaso entre sus muslos. Quise renacer en su abdomen y tegumentos pero ella me aleccionó con premura: "El navío quiere zarpar hacia otros puertos y naufragar en el crisol de otros brazos. Apresúrate a desatar los amarres y a observar como el embarcadero es abandonado por su posesión".
Cualquier barriga desearía flotar sobre un charco de esperma -allí donde se hace pie no hay temor de profundidades-; pero si te atemoriza ponte un flotador, porque esa misma indolencia, secuestrada en un útero, prodigaría un imposible que haría temblar todos los arcanos y cimientos.
La libreta quería esconder su suciedad pero estaba acompañada de un calvo esperpéntico, amado por las moscas. Cerca, un niño de meses comía su papilla y una madre de senos voluptuosos lo arrullaba. Pensaba en ti..., con un lavado de optimismo yo podría haber sido esa criatura y tú mi maternal aya. Preferiría que Alicia se alimentara con mi cuello de zancuda como un simple mustélido, pero ella ama los versos más que la abrasión de las almohadas: todos los poemas mienten y mintiendo dicen la verdad.
La fealdad es grasa de espíritu y presunción de alma, cuerpos sin perturbación alguna, perfectamente simétricos y aparentes. Por otra parte la belleza es destierro, desprecio de Quasimodos cuya humanidad es incapaz de sostenerse sobre sus deformes extremidades.
¿He soñado todos los cielos y ahora debo renunciar a un mundo? ¿Olvidar de tus ojos el jubón de tus lágrimas? El rubor de la noche intercede por nuestro milagro, la eternidad huele a desamparo y la meretriz ha puesto fe en su pábulo. Pies descalzos que osáis el semen de una ola, ¿cómo os atrevéis a la lujuria de las arenas y os enterráis bajo un suspiro húmedo? Ya sin vuestros pedestales parecéis antiguas figuras cuyo ornamento se desquebraja, un cardumen de estrellas, cristales modelados por el mar; allí yace mi infrecuente amor, sobre un escollo verde como el limo... De aquel lugar no desearás regresar nunca, te atrapará una belleza sodomizada y querrás preservarla para siempre.
Las palabras conspiran contra nosotros con una voluntad herida, sosegada en la carne. Los noctámbulos apenas persuaden a la noche para que permanezca con ellos. El día se alza y no hay anclajes en los ojos, ni perturbación en la mirada, sólo melancolía en los corazones apagados. Si somos esto, no merecemos lo que somos: yo, enterrado entre paredes; y tú, displicente del vino. ¿Debemos desangrar lo que no sangra con un licor en tu boca y nada en mi borrachera? ¿Cuán lejos escupir para que la literatura nos devuelva a sus acreedores? Todos procuramos ese cielo que nos salve pero es difícil rehuir de la verdad, la verdad es que nunca quisimos el rescate.
El poema es una premonición que busca una verdad inexorable. A veces hacemos de éste un destino cuando la evocación precede a lo evocado y nuestro proceder es su hallazgo. Como una sanguijuela voy hacia tus versos y absorbo el coágulo, y hago del coágulo mi alimento.

BROMADIOLONA

He caído por la alcantarilla de mi Diosa hasta las fauces de sus nalgas y fui dichoso como una rata que lame el inframundo. La Diosa horadó los nombres y abrió todo el firmamento de sus puertas a la constelación de un hocico. Las entradas selladas fueron profanadas, tomadas con alevosía y cautela. ¡Alma de sumidero, quiéreme entre tus portones, arcos y catacumbas, cuando defeque la noche en las aceras! La Diosa ofreció su lengua y besó al apestoso que orinó en el vergel de sus labios, propasó los incisivos y la saliva del roedor se mezcló con la eternidad. ¡Alma de sumidero, quiéreme entre tus portones, arcos y catacumbas, cuando defeque la noche en tus entrañas! El animal quiso morir junto a su deseo.
El infinito lo marcan nuestros huesos, y, más allá, suena la gramola. No nos conformamos con la tierra, pero si nuestra conformidad no está en nosotros tampoco en las nubes que destilan resignación.
A decir verdad, no hace falta asaltar viandantes o inmolarse, la vida que nos habla no merece despreciar a nadie ni desperdiciar sus dones.
Compartir el fracaso, la perfecta armonía de los dedos entrelazados: el amor no se hizo para perdedores sino para los perdidos, y el vino que sabe pagar todas las rondas.
Siempre habrá para el estreñimiento de la moral unas manos ingenuas perpetuando la ética de los laxantes, cordura de los menesterosos que regresan al merecimiento. Amo esa otra locura que se expresa con calidez y templanza, y tiene una voz tan maternal que es fácil amar en sus coces y dormir sobre sus lomos.
Sé qué hacer con tus crines: ámame, avasállame con tu afecto, con ese tormento de feminidad sin resignación. No es un crimen desear una vida, escalar una montaña, corresponder a …
Te hablo como un padre con derecho a follarte, perdido en las definiciones de un mundo conformista... Mientras te atas los cordones de las botas, el proxeneta se sube a tus andamiajes para probar todos los licores de tu alma: vino de grosellas y sarampión púrpura en la aureola de tus pezones. Reanimo tu pecho hasta que se quiebran las costillas y el corazón se estremece como un ovillo de lana: ¡juega, juega, gato loco, juega a los enredos y a la inocencia con tus garras! Sólo en los encuentros seremos piel y sus tijeras desharán nuestros nudos. Tu amante te arrodilla con esa edad que sepulta un espíritu y encubre una bajeza, y se sumerge en una belleza sin pudor: el ansia se aviva y el amor es una liturgia de malditos. ¿Hay alguna razón para exonerarnos del pecado? ¿Hay alguna razón para amar la poesía? Hasta una niña boba sabe para qué sirve un prepucio aunque menosprecie su apariencia. El semen no necesita conocer su sustancia para alcanzar su destino, engendrar y concebir su dich…
La naturalidad de los desposeídos es semejante a la naturalidad de los posesos... ¿Cómo te va? ¿Cómo cultivas la distancia? Estaba pensando que en algún momento elegirás el vino y yo me quedaré con el corcho de los destapados, pues cada uno merece lo que desea, y en esa contienda la uva le reprochará su falta de codicia al alcornoque.
Tengo que ordenar este puñetero garaje y tirar todos los trastos a la basura, la inmundicia aprecia la ternura de los mundos que se acaban, Diógenes manchado con heces de rata, nuestra insolvencia nos ama y es el peor de los amores el que se apropia de la voluntad.
Me conmueve esa belleza pero mi mente se deleita con las felaciones (los labios descienden sobre el miembro aprisionado y el cielo no quiere huir de ese destino). Me interesa en sumo grado el animal nocturno que aún no he amado. ¿Le he hecho demasiado caso a la mujer y no he sabido penetrar el Hades? Me desentiendo de todas las deidades... Amada, los infiernos nos aguardan en una cohabitación sin pronombres en el que los dos seremos vagamente tres, o una horda de espíritus haciendo el amor.
Nos sentimos abandonados como viejos marinos, sin mar, sin barco y sin horizonte. Tan pronto nos hemos acostumbrado al desfalco de los cuerpos que ya sólo abrazamos el hastío de la costumbre y la edad. Nunca debimos poner un interrogante al amor, al capricho o a la idoneidad. Vengo de leer tus versos y se me ha contagiado algo de tu salvia y tu arrojo. Eres como una criatura de la noche, y, a veces, la noche sangra de inocencia.
El mundo cambiará pero aún no estamos preparados para un jadeo universal. Empieza a husmear como los perros una conciencia a cuatro patas, mientras la retama se seca de amor por los pájaros. La visión de nuestra alma en calzoncillos, la misión de nuestra alma sin calzoncillos, y el estilismo abrupto de los escrotos en una boca femenina.
Nunca seremos cacharros inservibles, al final de nuestros días podemos contener alguna sustancia y merecer una carga. Tengo un sentimiento encontrado: me gustaría transformarte en una niña pija para probar el anecdotario de tu corazón. Mea entre mis manos tu mediodía hasta que se perviertan las todas las cañerías y el Dios Vino regrese a nosotros.
¿Por qué poner fe en lo voluble cuando en la eternidad está nuestra morada? ¿Por qué persuadirnos de materia cuando lo inmaterial produce un gozo sin condicionantes? ¿Por qué mirar al infinito con los ojos llenos de sombras si la redundancia de lo bello reverbera como un espejo en todas las cosas? Y, al fin, ¿por qué no amar lo indecible si lo innombrable nos ama? Recuerda ese baile cuántico de las partículas que se enlazan, o el lenguaje de las formas, moldeadas para el inconformismo. Recuerda aquella conversación: la complejidad del ojo escapa a nuestra ciencia y esa es la evidencia del propósito. De la nada no puede surgir la inteligencia, igual que de la dispersión no puede surgir la entidad.
Uno no puede obviar lo evidente ni balancear las olas a su arbitrio. El sol que entra por las narices  nos hace estornudar. La poesía puede ser tan hermosa como una incontinencia y vivir en la hoja de un serrucho. ¿Comprendes ahora la belleza de los aserraderos y por qué la madera escupe virutas?
¿Qué tienen en común ano y banano, cieno y ruda? En algún momento te aburrirás de mear callejas y te hastiarán los salmos. Un poco de demencia, un poco de arrogancia y estupidez -esa es la dieta del artista-, y algo de amor para evitar el mal aliento. Todos aguardamos una burla del destino y que el destino nos compadezca.
Poeta, en un tiempo Baco y Apolo se deleitaban con tu jactancia. Se rendían a tu estirpe, Semidioses y faunos, hombres, mujeres y bestias se complacían en tu lecho. El rubor acrecentaba las lunas y la ferocidad de tu torso era esculpido por labios manchados de vino. A todas las divinidades les decías: cuando regrese me depilaré el cielo de las nalgas para vosotras y vuestras hembras tendrán más pelo que un coyote. Ahora yaces postrado en una sala de hospital, con el corazón abierto y una jaula de grillos en el pecho. Intentas asirte, amparándote a alguna fuerza menesterosa, pero sientes en las tripas una intrincada descomposición y tu ansia se desparrama por toda la habitación -sobre el desnudo suelo te retuerces entre heces líquidas-. Dos enfermeras acuden como dos hermosas vestales y te limpian el asqueroso ano con unas toallas de celulosa. Nuestro poeta se siente humillado por la Creación y amado por los Cólicos, pero no comprende por qué el retrete se ha ahuyentado de sus posader…
Hay dos tipos de personas en el mundo: los que nacen feos, se vuelven bien parecidos y acaban sus días siendo horrendos; los otros nacen hermosos, se vuelven detestables y fenecen horriblemente atractivos.
Yo te adoraba, te adoraba, mercader de los esputos. Quería tu delicada libra de carne para mi dicha; y ahora estoy burlado, pues debo pagar los agravios y merecerlos.
¿Amor? Es como si te metieran  moscas por el ano y jugaran a la putrefacción: jardín encantado en el que todas las musas son rameras y tocan instrumentos lacerantes; ideal que una cola de equino golpea como un espantamoscas. Sobre la hierba un festín de patas, un orgasmo, una duda, un olor a esparcimiento. ¿Debemos orinar y vomitar las dimensiones divinas con infinita contrición? Extendemos la lengua y somos amados por el cinismo. No importa si el alma no satisface un corazón y el pene no sacia una boca, si nuestra angustia no es penetrada como deseamos siempre podemos jugar a las lamentaciones.
¿Quién eres tú, maldito cielo, para juzgar amores y espiar cuitas? Salí a pescar con mi polla húmeda y lunar, y un calamar absurdo se pegó a mis genitales: ya éramos dos absurdos cefalópodos echando chorros de tinta y esperma.  Te halé abordo y nos apasionamos, insistimos en el sexo oral, simples y hermosos como dos enamorados. Empapados de nuestros afluentes probamos todas las posturas, hasta que el viejo marinero se sorprendió al observar un ojo tan vivo y un pico tan voraz borbotar orgasmos en su glande. ¿Quién eres tú, maldito cielo, para juzgar amores y espiar cuitas? El amor que nace como borrasca nos humilla con tempestades.
No se puede invocar a la ceguera y seguir creyendo, la falta de esperanza oscurece la fe. No había un destino pero sin destino tampoco hay un porqué. No se pueden acrecentar sentimientos para la nada y jugar en otros brazos al mismo tiempo. Predestinados o no, sufrimos y levantamos muros en nuestras almas. Finalmente olvidaremos todos los nombres, la canción tarareada en el corazón del tiempo. Por un resquicio, viento y marea, la materia es ahoyada y en la abrasión la roca se hace arena; intenta coger un puñado de ese esquivo elemento y retén algo más que un esbozo.
He escrito un puto poema porque estoy extraño de todo y de mi mismo, y sé que los poemas son la trampa y la afrenta, el capricho comparado con la necesidad. Me he erguido de la cama con esa voz tibia en el cerebro y he rubricado una canción para tus sueños, y he malversado la palabra porque la palabra malversa. Si te excita mi poema deberías romperlo, porque la verdad no está en la poesía y la belleza hiere lo que pretendemos preservar.
Quiero estar contigo y no estoy contigo, contiguos en la distancia ya no estamos. Tal vez de otra forma, con alguna perdida y desnuda indigencia, con alguna inclemencia de regreso. Creo en el amor libre y en lo que hemos hablado, pero deseo la prisión del amor más que otra cosa.
Creo que hablado tanto que necesito expulsar gases intestinales. He escrito tanto que soy propenso a la diarrea poética y al envilecimiento de las letras. He amado tanto que..., ahora, si tienes corazón, debes apartarte.
Nuestra voluntad de amar y nuestra necesidad de aprecio no es libre en el ser que las acomete sino en el ser que las acoge y trasciende. Conjeturar y arder en algo simple como una argucia o un pretexto. Nosotros estamos al otro lado de las sábanas, equivocados o no, al otro lado de la virtud invariablemente inequívoca, al otro lado de la introspección que trasgrede el deseo.
Puede que sea eso, interiorizar demasiados silencios, afectos expectorados como limpias secreciones y el alma que nos devuelve su absoluta opacidad.
Ella aún no lo sabe pero él es el desahuciado entre sus piernas, por eso cierran los ojos y se utilizan para una alegoría sin nombre. Ella es el ángel que ha nacido para ser penetrado y sólo en ese acto su belleza es sublime. No saben si hay pasión en la entrega mas su entrega es sin renuncia. No saben si el vino de las bocas emborrachará su cordura pero el ángel ha puesto sus labios en la libación del cielo, y, sarcásticamente, infiere su alma a las cosas. No está claro si las formas se aman o se amotinan en las formas. La cama golpea contra el suelo con sutil menosprecio y los objetos se unen a los objetados, componiendo un destino sin aparente objeto. La mañana, que entra por un resquicio de la cortina, les dora los glúteos, y es preferible una prostituta a una mujer que mienta el amor y el deseo. Cabalgan, cabalgan sin fin, hasta que el beso escandaliza; cabalgan, cabalgan sin fin hasta rendirse en el beso.
Recuerdo ese momento... Quizás llegas a cierto remanso sin saber que estás en él y entonces eres el remanso. Pero claro, la mansedumbre no significa darle explicación a la quietud. Transitamos hacia otros cuerpos más vehementes, hacia otras pasiones más humanas, y necesitamos adentrarnos en las cadenas de la noche.

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A veces hacemos cosas en nuestras vidas cuyo significado no entendemos, pero tarde o temprano los significados nos alcanzan. He descubierto pautas naturales e increíbles que por naturales e increíbles son inciertas: no podemos definir el ser que navega sus propios océanos. Indefectiblemente, los significados llegan y permanecen en nosotros como certezas y verdades. Vivimos incapaces de argüir lo que vivimos: la vivencia persiste antes que lo vívido. Y, tal vez, porque ha llegado sin llegar a tiempo, yo en ti y tú vencida en mis brazos, no nos reconocemos en el amor porque somos el amor.