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El infinito lo marcan nuestros huesos, y, más allá, suena la gramola. No nos conformamos con la tierra, pero si nuestra conformidad no está en nosotros tampoco en las nubes que destilan resignación.
A decir verdad, no hace falta asaltar viandantes o inmolarse, la vida que nos habla no merece despreciar a nadie ni desperdiciar sus dones.
Compartir el fracaso, la perfecta armonía de los dedos entrelazados: el amor no se hizo para perdedores sino para los perdidos, y el vino que sabe pagar todas las rondas.
Siempre habrá para el estreñimiento de la moral unas manos ingenuas perpetuando la ética de los laxantes, cordura de los menesterosos que regresan al merecimiento. Amo esa otra locura que se expresa con calidez y templanza, y tiene una voz tan maternal que es fácil amar en sus coces y dormir sobre sus lomos.
Sé qué hacer con tus crines: ámame, avasállame con tu afecto, con ese tormento de feminidad sin resignación. No es un crimen desear una vida, escalar una montaña, corresponder a un hombre...
Tú eres el lugar de mi encomio, desconozco si el hogar desea a su huésped o quiere, más bien, su vacía presunción, su vagancia de nubes.

6 comentarios:

  1. no albergar nunca a la conformidad sino coñac y una sombra de la nube, amarrada a un vals de descordados... a veces al leerte, veo esa música, entrelazar un tacto que también llegó ahí y retornó a la etereidad de la armonía de un éxtasis.... no entiendo nada del hogar, ni para qué han servido las puertas, pero me es vehemencia la música que escribimos, ahí, donde las palabras sucumben y se humillan, ante el gozo y ese licor nocturno de los perdidos

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    1. El coñac lo has puesto tú, yo sólo he escanciado sus sombras. Como un contrario a la sustancia de tus letras, al final recobra su sustancia y se explaya con la misma música.

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  2. El destino de mis musas siempre ha sido más bien oscuro: según aparecen las devoro.

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    1. Tal vez las musas amen ser devoradas por la oscuridad y no aprecien otro destino que esa noche.

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  3. Hay quienes creen que hay más de lo que hay, pero lo que hay es más que lo que creen.

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    1. Mientras nosotros ponemos el ansia en absurdos interrogantes, lo que actúa en nosotros es lo desconocido.

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