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A todas las meretrices de la tierra: honrad mi vicariato. No habrá polvos, sólo un lugar para olvidarse de los hombres y el amor, un lugar sin intemperie y sin abismo. El único sexo consistirá en el beso de un párpado y quien desee otra humillación, otra indecencia, deberá irse con los perros al descampado del placer; allí, una jauría harapienta querrá ahoyar los dones de vuestra belleza, la feminidad de vuestros encantos hasta la desolación de los antros...

¡Aquí no, no ahora! Si amáis la voluptuosidad seréis desvestidas por el roce de una pestaña en cada poro de inútil delicia; pero si buscáis la profanación del cáliz, la heredad de su vino, la maldición de su cosecha, seréis despojadas de toda honra al entrar en mi casa.  

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.