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Profundiza, profundiza, le dije a la canción, en los profundos surtidores de un petrolero a millas de la costa. Te limpiaré las sentinas como un mirlo de papel y te vestirás de oro hasta que el sarcasmo priorice las consecuencias. 
Yo te amé y tú me amaste, aunque sea el abandono la medida del imposible. La desidia es una ruta en las cartas marinas.
Quería un traslúcido cristal desde el que pudiera observar una noche estrellada. No me gusta la doble moral ni persignar burdeles, entre chacales y poetas la sinceridad es un lujo. ¿Todo es engaño y el engaño es todo, o existen verdades inamovibles? Todo es engaño y el engaño es certeza, mientras Atlas sostenga el firmamento sobre sus hombros. 

2 comentarios:

  1. Y el hombre es un mar de contradicciones: unas veces el petrolero que proclama profundos surtidores es su motivo para vivir, otras veces siente adentrándose en los escabrosos burdeles de la humanidad. ¿Qué es lo mejor?- piensa mientras lía un papel de cigarrillo. El petrolero es más barato, pero también más sencillo de persuadir, el burdel menos estresante... no sé la respuesta. yo también he visto mujeres que han venido a tocar a mi puerta, todas ataviadas con vestidos de mercadillo. Y he tenido que decirles que no

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    1. Si vienes a mi puerta vestido de mercadillo no te diría que no, hasta te regalaría unos zapatos y te pintaría las uñas. Te serviría algo caliente y después nos serviríamos calientes nuestros entrantes de petrolero. Persuadir a un buque mercante se me hace una tarea harto complicada. La respuesta es: una mujer insignia, una mujer de bandera.

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