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Yo te adoraba, te adoraba, mercader de los esputos. Quería tu delicada libra de carne para mi dicha; y ahora estoy burlado, pues debo pagar los agravios y merecerlos.

3 comentarios:

  1. pagarlos y merecerlo,me gusta la idea de un talonario en la abrasión de tus pecados y en la insolvencia de los fuegos

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    1. aunque sería muy lejos del flujo del capital y la ley de los mercados, algo más vagabundo y abrasivo, donde caigan los matorrales y la zona b, de la luna, a apostrofar la simbiosis de los poseidos

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    2. Incluso con un amor judío del que podríamos ser usureros, pagando las deudas con algo más que carne!!!

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