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A todas las rameras del mundo: yo soy Furciaman y vengo a quedarme con vosotras. Deseo defender vuestra obscena dignidad del crimen y la delincuencia que se aprovecha de vuestro vicio.
No os haré nada que no le hagáis a un condón usado ni os cobraré menos que un servicio.
Hay ciertas mujeres que lavan los ovarios en un pilón, y para diluir el asqueroso y pegajoso esperma de las entrañas, los escurren como platos de fregadero (primitivo resto del ecuménico amor).
¿Cuáles deben ser las virtudes de un salvador helénico que no atenten contra el corazón y el significado de los prostíbulos, sino que los cobije y los ampare bajo su infinita fraudulencia?
¿Será un héroe judío, celtíbero o clásico? ¿Qué cachas o qué proporciones puede insultar una meretriz de un troyano como Héctor?
Al final de la película nuestro adalid es salvado por la prostituta. Toca el piano y hace el amor con un acorde menor. El culo de la dama descansa sobre un sostenido mientras él acomete una confusa melodía con los morros.
Furciaman es el hombre que desea cualquier madre para sus hijos. No hará falta la píldora del día después, pues posee un preservativo zurcido con hilo dental, semen de oveja medina y una canción de Hombres G.  

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.