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Nuestra voluntad de amar y nuestra necesidad de aprecio no es libre en el ser que las acomete sino en el ser que las acoge y trasciende.
Conjeturar y arder en algo simple como una argucia o un pretexto. Nosotros estamos al otro lado de las sábanas, equivocados o no, al otro lado de la virtud invariablemente inequívoca, al otro lado de la introspección que trasgrede el deseo.
Puede que sea eso, interiorizar demasiados silencios, afectos expectorados como limpias secreciones y el alma que nos devuelve su absoluta opacidad.

4 comentarios:

  1. te siento una sutilidad escópica del vino y del "absoluto deseo", transfiriendo en una húmeda alcoba los nombres de las golondrinas, creo que al final, es el transfondo de ese furor y la combustión de las secreciones

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  2. Creo que en la India utilizan boñigas de ganado para esas combustiones, es el furor de las vacas sagradas!!!
    Perdona este humor que nada tiene que ver con el trasfondo!!!

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  3. Enfocar, interiorizar e integrar, amar amar amar, no hacer hoguera de una árbol que calló. No hurgar la herida porque puede llegar a la necrosis y eso si que apesta!!!!
    Equivocarse es otra parte de este todo. Andar por laberintos y encontrar uno mismo la salida.
    Deseo y sábanas. Ese puede ser un lugar perfecto para hablar de silencios.

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  4. Demasiado laberinto entre sábanas y hallamos que el amado se parece a cualquier amor. Al final nos sirve y puede ser más erótico que esa persona no se parezca a ninguna persona.

    Gracias, Sandra!

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