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Si alguna vez nos volvemos a encontrar, si alguna vez yacemos juntos, sólo te pido que me mientas, que me mientas el amor y las caricias... Que me digas: te quiero, te deseo, te amo. Comentan que una mentira a fuerza de repetirse se convierte en certeza, y yo necesito la evidencia de tus ojos, un plenilunio bajo las estrellas. Necesito mentirle a la nada, a la prudencia y al abandono.
Miénteme la humanidad y la sangre, la dignidad y su capricho. Miénteme la hipocresía. Miénteme la cera de los oídos, la desnudez, el tacto, la comprensión, la entrega. Miénteme la orfandad, la simetría, la carencia. Miénteme un corazón.
Si la poesía es un juego de farsantes, el amor es un arte de tahúres. Después,  cuando todo termine, podrás seguir con tu vida, podré sentirme podrido como un olmo viejo y tú podrás buscar tus zapatillas.
Nos echaremos repelente de alma para lavar el olor y el sabor de los besos, para blasfemar el crujido de nuestros huesos. Me hallaré perdido como un Homo Antecessor sin bolígrafo para escribir la sordidez de tus labios y querremos morir donde mueren las promesas.
Pero ahora sólo nos vale el cielo y esa mentira de Ángeles Caídos. El exalto también se puede malversar. Miente la contradicción, el abrazo, y engañémonos de pasión como los perros.
Ya sé que soy grotesco  y que mis calzoncillos hieden a penumbra, pero dime que no te molesta esa fragancia, dime que deseas el maíz  en la mazorca y los copos en tu boca. Soy un maizal en tu yerto, soy un enjambre en tu miel, sidra de tu pomar. Soy una campana que toca a eternidad. 
Acaricia mis sienes con tu ocaso, animal travestido de lluvia, miénteme el amor y su fracaso, miénteme la cobardía y el error. Hagamos lo impensable para distraernos de este mundo anodino e intrascendente. Sé una cometa entre mis dedos, atrapada por un hilo invisible, haciendo cabriolas y contorsionando el aire. Podemos secuestrar la oscuridad y maldecir a los fantasmas que prevalecen en nosotros.
Quiero tu lengua en mi cáñamo, tu vino y tabaco en mi arteria, la indiferencia lejos del trago. Miénteme el amor y su milagro...

2 comentarios:

  1. Muy sentido y poético, sin duda. Podemos mentir cuánto y cómo nos de la gana, la cuestión es que el cuerpo no se aviene a embelesos, y si se aviene es que no son necesarios.

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    1. A veces hay entrega y no necesariamente un sentimiento de amor o pasión. En la entrega podemos buscar el placer material sin tener en cuenta otras circunstancia o tenerlas en cuenta y necesitar algo más. Las relaciones son complicadas y las emociones también.

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