27/3/17

Poesía,  dame el nombre inexacto de las cosas para morir en sus incendios.

26/3/17

No sé por qué la humanidad siamesa a los "selfies" buscan sin premisas ni pausas focos para tomarse la foto teniendo el reflejo de una lápida a la luz del sol.


-Poetílica-




Me conformo con unos ojos lapidarios y la perspectiva futura de un panteón solar para todos sus moradores. Se escapan los momentos y es hora de compartir la nausea y la estampida lejos de los focos y los selfies.

Cosas de Billy

El semáforo en rojo, un camión a setenta, los cruces del destino... Corrí y corrí y justo cuando un solplo iba a empujarlo al paso cebra pude agarrarlo por la espalda y ponerlo seis centímetros a salvo de un final tan poco acertado, para un globo.



-Billy-







Globo: "menos mal que le di esquinazo a ese Testigo de Jehová, al tipo pesado del amor, lo que menos me agrada es que me revienten a abrazos o me escupan con su palabrería los pelmazos cuando uno es libre de estrellarse contra el cielo. Me cortaste la meada justo cuando quería hacerme trizas contra un camión, a seis minutos de conseguir mis objetivos en la vida. No hace falta que me engañes, ¿cómo piensas que lo esférico puede mamar de una vaca? Me hicieron con polímero y echo de menos las chupaderas de las ubres aunque pueda llegar hasta las nubes. Para siempre es sólo un segundo intencionado en la punta de un cigarro. ¿Ve y ama? Sería fácil si fuera un condón lubrificado. Lo peor de un globo es quedar atrapado en las ramas de un iluso o ser adoptado por un nido de gorriones. Lo mejor: dejarse morir a las siete".
Si Sabina es capaz de llorar con las más cursis películas de amor, qué será de aquellos que se enternecen con el más puro romanticismo de la peor filmografía gay. 
En un cuento de Chéjov: "Si nuestros antepasados procedieran de los monos no les habrían enterrado en un cementerio cristiano".

Pero..., a lo sumo, es curioso que los simios fueran capaces de construir pirámides antes del catolicismo.
El poeta de la nada es como un dios sin súbditos, relegado a su propio beso.  El poeta de la vida es como el labio que apremia cada subordinación.
Y ahora, ¿qué lágrima ahogada volverá a revivir?

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