Como dioses que descienden a la carne, tal vez tengamos que recorrer cada existencia como un periplo.
Lo había planeado todo, era el momento de perder la virginidad, y después de ver Cenicienta se dispuso a matar a su madre.
Haría lo que fuera por estar contigo, y lo sabes. Soy una zorra herida, sin documentos y sin sentimientos.
Lo habían planeado todo, pero el plan les explotó en la cara. Si la quieres infantil y oscura deberás aprender a fingir.
La niña sin dientes engaño al maníaco. Por amor, las bestias homicidas cometen los más horrendos crímenes.
Los dos estaban excitados. Besos de Blancanieves sobre el cadáver de la bruja.
Después del silencio limpiaron la sangre y los ángeles perversos ahogaron su lascivia en un motel.
Ella quería un hombre y no un muchacho, pero el zagal hizo su trabajo y rajó a la perra. Salomé con la cabeza del bautista. Los nombres de los villanos siempre serán recordados.
Escribir tal vez sea enrollarse en una alcatifa para mostrar nuestra carne desnuda al Cesar, nada más que una sutil artimaña de seducción.
Si somos lo que pensamos, nuestra mente es el tapadillo de todas las alfombras, el polvo atravesado por la luz, el ácaro y el desperdicio de las gamuzas.
Este año llega con pensamientos bastardos en el alma de las musas.
Quieres ser escritor pero ni siquiera esputas, no salivas en la boca de tus lectores, no besas el ano de tus incondicionales ni lames la oblicuidad de tus detractores. Te masturbas en la soledad de tus cuarteles, en la fatuidad de tus burdeles. No compartes, solo impartes y departes para vender una publicación, una obra, bajo el beneplácito de un editor y el concúbito de un seudónimo. Apestas a cajón de sastre y a yegua con herrajes. Si no te rasgas las vestiduras, qué pretendes, necio, con tu lengua viva.
Me estoy convirtiendo en asiduo a las ferreterías, casi como un cadáver de monja incorrupto.

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