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A veces encuentras a un animal poético capaz de persuadir y cuando lo conoces deseas la ternura de su piel y sus manos. No se trata de utilizar parasoles para protegernos del rigor, siempre es dulce dejarse morir en el brillo de unos ojos extraños.
Se trata de Gimli, el Huargo y los orcos, y otro lobo sobre el orco y la hiena, hasta que la fuerza del enano es vencida por una fortaleza de pulgas y repulsión. La humanidad es un guijarro conteniendo a las fieras. 
¡Pedrusco encantado! Te he amado como a una malformación, como a un gemelo siamés o el pezón invertido de una perra cuya leche en mi boca era aguamiel de verruga.
Un quiste blando se arrugó al tocarlo y se fue lejos a llamar a sus hacinados facinerosos. Regresó con un pelo tan largo como el de un coño sin rasura y juró caballerosidad y honor mientras blandía su argumento sobre mis hombros.
Pero esta no era la historia que quería contarte, la historia era un globo de niño y cómo la lujuria del poeta quiso apoderarse de su entretenimiento. Si el loco no regresa por amor tampoco lo hará por razones, la cordura es una madriguera con grasa de tejón.
Ahora..., observa en mi corazón la esfera arrancada con artimañas y argucias, y trae una aguja.

2 comentarios:

  1. Quiero decirte que tejas mi corazón de solpores y madreselvas, pero no puedo porque me atenazan las lianas del entresuelo con una fuerza tal que cualquier movimiento mío sería fatídico. Escucho cada pisada, cada respiración a mi alrededor es un segundo de mi vida; encontrarte no ha sido lo más difícil, lo más difícil ha sido no perderme: el mundo me ofrecía tantas delicias que me congratulo de no haber sucumbido a ellas y estar aquí, ante ti, desnudo

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    1. Cualquiera puede pensar que entre nosotros hay algo más que un roce de palabras y una amistad, y eso me agrada. Tu comentario es un poema de delicias y, a veces, los hombres ponen la delicia en su desnudez.

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