Archivos del blog

No hay una luna cercana en la habitación del miedo, constante gravedad habitacional.
Los ojos mundanos provenían de un mundo de fe y me ofendieron con vehemencia.
No cuestiono los centímetros de hombría, sino la sed de Adán. Nadie se pregunta por la profundidad de una vagina o si el pozo tiene aguas para aclarar la garganta. Se supone que los sedientos necesitan beber e hidratarse, se supone que el amor calma la sed.
 
Nadie te follará 45 minutos completos sin una pausa para tomar el té y leer el periódico matinal. Ya saciados de necrológicas continuaremos a la misma distancia que los franceses se encontraron con los ingleses en el túnel del canal.
La tuneladora va bien, no nos hemos desviado de la ruta. Centímetro abajo, centímetro arriba, la proeza a unido un continente y Europa ya puede cagar en la Gran Bretaña.
No sé lo que ocurrirá cuando la tierra tiemble sus orgasmos y Poseidón decida emigrar del Mediterráneo.

No sé si parar en medio del placer para deleitarme con una galleta de mantequilla, o eso hará que mi progenitora me azote las cachas para seguir copulando a mi ramera y acabar el trabajo de la honra y la familia. ¿Qué dirías si haciéndote el amor el rostro materno me impulsara a desahogarme y cada eyaculación procurara la efigie de mi dulce nodriza?
Después de sacarla del estrecho, agotada y fláccida, mi madre me limpia el pene con ternura y le da un beso en el meato: "¡Te has portado bien, dame un bastardo!".

No hay comentarios:

Publicar un comentario