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Quizás sea mejor para el poema ser un plato roto en una mesa, helio desposeído de tormenta o una bota sin atar.
Tal vez la peste de un corazón sea insuficiente y lo puedas tapar con absenta, desprecio y civismo.
¿Por qué padece el alma su infortunio? ¿No era el sufrimiento sino el amor el que debería levantar a los cadáveres?
La sinceridad y la honestidad duelen más que cualquier posesión. Dejar ir es no desear o estar alejados de cualquier dominio. Siempre buscamos a los demás por una carencia o para alimentar nuestras pasiones. 
¿Cuándo subas a mi alcoba me amarás como a una botella de orujo y querrás enterrar la contradicción entre mis brazos? No existe el amor superficial sólo la superficialidad de amar. Si no nos despertamos en la inocencia de unos ojos toda generosidad es insuficiente, todo cuerpo es mercancía y la fidelidad es una excusa de malhechores.
Escucha mi verdad: no tengo nada que reprocharte ni a nadie a quien nombrar. Gané cuando me amaron y perdí cuando me perdieron.

4 comentarios:

  1. Nunca he fingido ser yo mismo, siquiera cuando el yugo del traidor me aprisionó contra el cuerpo. nunca he negado lo que sentía ni lo que sentía; nunca te he negado. Te busqué desde siempre porque tú eras un reflejo de lo que yo sentía y mi incomodidad, mi no querer verte era no querer verme a mí. Mi razón no entiende el sufrimiento, aunque mi sufrimiento tiene una razón y una salida; ¿aprisionaré contra ti estas palabras como telares que se tejen en silencio?. Algunas veces he sentido amor a la persona que me despreciaba y en ese amor encontraba yo mi desafío

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  2. El poeta es un eterno fingidor y este burdel es su oficio. Me agrada hallarte en este espacio, Diógenes apacible. El sufrimiento tiene una razón y una salida si no te encuentras con puertas giratorias. Unas veces nos aman con desprecio y otras nos obligan a despreciar el amor. ¿Nunca has negado lo que sentías y lo que sentías te ha negado?
    Tus palabras son la manifestación del poema, lo que andaba buscando en ti hace tiempo, telares sin tergiversar, silencios sin incomodidad.

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  3. No me dirás que lo que escribes tú no da pie para adentrarse en las profundidades del intelecto. Al fin y al cabo, es sentir como siempre dije. Hablemos del alma del poeta, esa materia inhóspita que respira como una forma de invocación a la vida, esa telaraña de sentimientos y razonamientos que le acompañan toda la vida y aún la vida que hay detrás de ésta. Su infortunio no es más que la parte oscura de lo que tiene que percibir, porque es maestro en sentir un dolor y a la vez expresarlo en palabras que al lector le inunden de fuerza. ¿El poeta prostituye la palabra?: uno y otro estarán eternamente unidos. y sí, he negado algunas veces lo que sentía porque en ese momento me parecía socialmente incorrecto, pero nunca he dejado de creer en lo que mi SER me hablaba.

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  4. Únicamente adentrándonos sin preservativo y ensuciándonos de materia hostil. La vida que hay detrás es una torpe reminiscencia en la que se asienta el poema. ¿Uno y otro? ¿Quieres decir que prostíbulo y poeta son la misma cosa? Yo así lo afirmo. Tenemos que ser incorrectos y no creer socialmente en nada, incluso incorrectos con nuestros propios sentimientos.

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