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Miles de insectos juegan a la putrefacción: jardín encantado en el que las musas son rameras y tocan instrumentos lacerantes; ideal que una cola de equino golpea como un espantamoscas.
Sobre la hierba, un festín de patas, un deseo, una duda, un olor a esparcimiento. ¿Debemos orinar y vomitar las dimensiones divinas con infinita contrición? Alzamos la lengua y somos amados por el cinismo. No importa si el alma no satisface un corazón y el pene es incapaz de saciar una vagina, si nuestra angustia no es penetrada por nuestra necesidad siempre podemos argüir lamentaciones.

6 comentarios:

  1. el erizo que quiso copular con un globo

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  2. Me agradan todas las cópulas marinas, aunque las formas no se adapten al pecado. Tal vez el poema sea inconsecuente y lo verdaderamente importante es el comentario que nos aguarda, y otras veces una espada verbal no quiere herir a nadie.

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  3. no nos queda, lo hemos transferido a las máquinas

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  4. Respuestas
    1. el amor, claro, el coito siempre perteneció al automatismo biológico

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  5. Quizás las máquinas aprendan a amar mejor que nosotros a automatizar, pero entonces ya no serán máquinas, serán otra cosa...

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