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El cielo parece desinhibirse, romperse como una meretriz que abandona a sus hijos para acostarse con cualquiera.
¡Dame un poco de eso que me hace feliz y oblígame a observar el rojo atardecer de los sin-nombre con mi carne pegada a los soportales! Mi perdición es tu semen, los ojos que me desprecian y el infortunio que me ama. Avasállame, ya no tengo pudor ni herencia, sólo una sucia vagina para tu sucio corazón. Todas las noches el mundo grita un fracaso y trasmite la sífilis por teléfono. Mancíllame y prevarica mi cansancio. Cuando no sea digna de follar ya no seré amada por nadie y los hombres harán de mi belleza un vestido para fregar.

10 comentarios:

  1. Voy a dar una vuleta más por aquí..

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  2. un hombre nunca podría ofrecer a una ramera ninguna flor, ni destino, ni cuchillo, ni vehemencia, ni siquiera una lágrima ni una cicatriz, ni un poema ,ellas son de otro mundo , no ese tipo de hombre y no a ese tipo de ramera, cuando te leo en ese machismo a la convención de género y esperpento y mercenarios versos y afrenta y artificio, amo mucho más a los hemafroditas y a los paradisiacos vagabundos y siento que lo roen y lo conquistan todo, recuerda también que la puta cobra sus servicios y es el mono-hombre el que se agacha, el que está vacío, el que le duele la carne y la canción, el que sólo tiene un puñado de sucios billetes, la puta siempre se queda con la luna.

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    1. ¡Vale! ¿Y si esa ramera soy yo? No sé por qué uno siempre se queda con las ofensas, incluso detrás de una ofensa puede existir una canción.

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    2. De todas formas comparto tu idea aunque no me recuso de mis impropios: el poema debe insistir en la contradicción.

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    3. Y, ahora, no te puedo ofrecer la luna porque quedaría en mal lugar!!!

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  3. Todos tenemos una parte masculina y otra femenina. Debe estar en equilibrio. Hay quienes por carencias desarrollan un género más que el otro. En este poema la mujer da sexo para recibir amor? Me pierdo un poco en tanto encriptamiento. Críticas al hombre por usar a la mujer. A esa mujer que llevas dentro y se pone en tu piel. Pero la mujer va ganando terreno y el día que supere el ego de los hombres se redimiran todos los egos.

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    1. No me gusta posicionarme cuando hablamos de poesía. No practico ninguna ideología pero tengo mis ideas, no practico ninguna religión pero tengo alguna fe, escueta y no demasiado elevada. En el poema la mujer es una andrajosa del sexo y del amor, un desperdicio y una basura, sólo así el alma deja de ser vulgar.

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    2. La mujer es el futuro y el hombre será, únicamente, el instrumento de ese futuro.

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