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Los poetas suelen ser enamorados del dolor, demasiado plenos de ellos mismos y sus quiebros. A veces me preguntó si aman a la persona u al objeto que encumbran, y observados ciertos especímenes diría que prefieren el dolor al olvido, a dar espacio a nuevas oportunidades. No sé, quizás detrás de cada poeta sólo se esconda un cobarde parapetado tras el lirismo de revivir cadáveres.



Josune 






Es inútil tensar la cuerda sin prever un lugar para la flecha. Y si, de repente, el amor encontrara más vino en el poema que en la copa, más ebriedad en el verso que en el beso, más vicio y levedad en la pluma, más deleite en el presentimiento que en la caligrafía de la piel. Yo opino que no hay ninguna certeza en una poesía sin posicionamiento y tampoco en una escritura sin posesión. No se puede renacer de las cenizas, abrasados por un fuego que no quema. Si escribimos que sea para anticipar una voluntad, no para escondernos tras el lirismo de revivir cadáveres.
¡Amor! Tu afluente desbordado, la delincuencia de tu hogaza, la inclemencia y el paroxismo de tu horneado, me hacen sentir propensión y desgana. Igual que la imposibilidad, la contingencia negada que trata de meterse como pan de molde por el ano. Cada poema se agolpa en la entrada sin llegar jamás al desistimiento; y si alguna vez pasara por esa puerta la tostada, también serían necesarios el ayuno y el hambre.
Lo mejor en poesía es poco y bien que mucho y bien, incluso es preferible lo ínfimo de la perfección y la sangre. No es el sexo lo que nos mueve, lo que nos conmueve, lo que nos motiva es un avanzado estado de putrefacción.

Ficticia...

Yo no celebro las fiestas y hoy me he levantado usualmente tarde. Me he dedicado a la masturbación y después he recibido a unos amigos, a los que he saludado con un buen apretón de manos. Hablamos sobre el bog y su madera, el cerdo curado y otras anécdotas.
Después del café, el regreso a la nada, o, lo que es lo mismo, a perder el tiempo con las malas costumbres y la holgazanería del verso. Te aconsejo un ensayo onanista, si estás falta  de afecto, para saludar al mundo con el descaro de un orgasmo vespertino. Coser un corazón es como zurcir un botón, lo difícil es encontrar el ojal adecuado.
Ella es feliz con lo que escribe, es feliz con su belleza y la belleza le corresponde con su perfección. Yo no soy dichoso con lo que escribo; y, aunque a veces el aedo me recompensa con su limpia mirada, no es infrecuente intuir la distancia, el desconcierto y la ambigüedad.
Si las palabras son un medio para fingir las esperanzas, si el cielo no ocupa el lugar del presente, de nada nos sirve asomarnos al espacio de su nombre.
Un mar desbordado se sumerge en el infarto y evidencia la necesidad de achicar cadáveres.

Fragmento nº 7
Se abrazan en el sino, perpetran el sí y el no de la inocencia,  y se mienten el destino de sus alas.
En la devastación del amor nadie quiere ser un héroe; creo que, bien entendido, el amor tampoco es fruto de cobardes que apelan a su propia vileza.

La Chaqueta Metálica

Dios es un Señor Varonil de Guerra, y tenemos que creer en lo fidedigno de este concepto debido a que los ingleses han tratado por todos los medios de nombrarlo Sir.
Ahora me gustaría hablaros de una poética perfecta, exacerbada y draconiana. Continente sin continencia, alma y retrete de milicia. Su más grande exponente es el sargento Hartman (quizás el auténtico poeta americano, corazón de ciervo y cerviz de ganso). Un hombre de pelotas generosas y contundentes,  con el coraje necesario para espolear el culo de un pelotón: esos quejicosos de mirada perdida, con la mierda a medio cagar y la cama a medio hacer -no hay ningún soldado que no viole a una virgen en el campo de batalla, con un M14 entre las piernas y el credo del fusilero-.
Instructor de pedos flojos de marica, aceitosos como doughnuts de freidora, con las nociones del guerrero. El bardo y el profeta que luchan en las trincheras mean sobre la ictericia del sol. Mordaza, toalla y jabón para los vencedores de la refriega.
Cada recluta del verbo recibe una bala y un destino de sangre. Los neófitos todavía no guardan el ritmo de las marchas ni la pasión por el ultraje de la pólvora, sin apenas pulmón para un par de flexiones orinan sentadas como señoritas y rezan por la misericordia de un aseo.
Todo escritor necesita un Parris Island mejor que un burdel de París.
Nos inunda la belleza cuando el sargento muerte, escupe, grita, blasfema su prédica de sífilis.
Nacidos para matar, para follar, para morir; para la poesía y el odio... Transformación de nenazas en artillería de hombres rasurados, altivos como obeliscos de Karnak.

Felipe Bisiesto y los Páramos del Discurso

Creeré en el Rey cuando me entregue las llaves de su aposento y el honor de su dama. Por el bien de la patria, una Reina debe estar lubricada y dispuesta a las intimidades de dormitorio.
Mi vasallaje se ejerce desde la bajeza hacia la nobleza, empieza por el calcañar y se extiende hasta el confín de la pleitesía, por eso no está en mi ánimo solicitar la claudicación y la república, sólo la pretensión de degustar el refinamiento y el ultraje de una dinastía.
Porque ya hay suficientes Borbones en los cuernos del pueblo, qué tal un Rodríguez en los cuernos del Borbón.


Si hay algo definitivamente elegante es la falta de prisa (José María Parreño, "Viajes de un antipático")
 
 -Incluso, algo más: la lentitud en la cadencia del vencimiento, la atávica lasitud en la ausencia.




Hay que poner más racionalidad. El defecto nacional es la hipermotividad, que nadie escucha, ni cambia sus paradigmas.
(Salvador Pániker) 
 
 -Lo más peligroso es una hipermotividad receptiva a paradigmas cambiantes.
    Aquí, en esta matemática del ritmo,
    es preciso dar un tajo al silencio y callar.




  Vázquez Davila.





Con aliento se decapita el aliento, el sexo de la guillotina y las convexidades. No quiero que me tengáis en vuestros círculos, únicamente en la susceptibilidad del cortejo. Ya los dedos no atusan cabellera, ni arguyen buenas ideas, a nadie se le debe ocultar el pensamiento de una mente despoblada. La ceniza y la borraja tienen algo que se esparce en la variable infinita.
Cincelar unos muslos es tarea de escultor: a golpes de cincel se tararea el vértigo. Nada sucede más útil que un estéril poema.
Los Dioses nos hablan sin ambages en la interpretación de los astros y la piedra acabará pareciéndose a la eternidad en la piedra.
Tengo que reconocer que las únicas manos dignas huelen a pescadera y la sombra en la herida de tus ojos contiene el estanque de los peces.El plagio es la parte más honesta de la personalidad y se acomoda siempre a nuestra vanidad. ¡Qué tan largo, en la niñez, una inutilidad nos previene, pues la superioridad de un hombre es un mito de su vestimenta! Puede ser que tan sólo seamos una mirada circunstancial en el devenir de los ángeles.

Decires y dislates

-Ni una hora en tu noche ni una noche en tu alcoba.

-Sin oficio, sin maleficio.

-Págame el desamor que tengo deudas de afecto.

-Feo adinerado es más atractivo que guapo decorativo.

-Mi alegría son mis amigos, mi desgracia su amistad.

-Vive la soltería con la mujer de tu casamiento.

-Perro ajeno no ladra por su amo.

-El cielo de las buenas obras está cerrado por reformas, pásate al infierno de las malas acciones.

-La deuda llega y también la hora de pagar.

-Pájaro viejo no entra en jaula de mujer.

-Nuestra conciencia es prisionera de nuestras presunciones.

-Quédate con la posesión de tu pérdida, así no detentes ya nada.

-Lo conseguido muere en la conquista de lo hallado.

-La rosa no cede sus pétalos sin querer herir el aire.

-Sembré vientos y recogí aspavientos.

-Ni culto, ni cultivado: inculto de barbecho.

-Culo que enseña la mirada llena.

-Cualquier musa se aburre de las musarañas.

-Hasta el cielo todo es poesía, hasta el coño todo es vagina.

Termina de dispararme

¡Oh, Tamara, Tamara!, lo insano siempre es bello aunque no sea soportable para el bien de los comunes. Si al hombre le deleita lo imposible, ¿debemos abstenernos del mantecado? Los que no estamos hechos para durar, estamos hechos para degustar. No es la salud lo que nos interesa, sino, más bien, el buen provecho y el buen apetito.
Eres el poema llevado a la repulsión. La repulsión misma te favorece y hace virtud de repulsa, como una sepultura favorece la delicada belleza de un orgasmo, sin otra consecuencia que la eternidad y la frialdad.

De una cosa a la otra

Una cosa en la otra y viceversa, y el todo dentro de la intuición de la nada.
Abogo por una poesía llena de intensas burradas, metáforas del absurdo con un toque de eufemismo (el eufemismo ha de ser el alma profunda de lo humano).
Me preocupa, en esta época de interrelaciones e individualidades, que el poeta se encierre en su ensimismamiento.
Hacer poesía con la poesía de los otros, interactuar, y ya puestos, llevarnos la lencería al confort de las sábanas.
Tú en mí, yo en ti, querido lector y escritor frustrado. Si no dispongo de tu verso en mi enunciado, si no me mancho con tus heces y no reconozco tu olor, soy menos que un perro que distingue su territorio por el olfato.
Un amasijo de poesía en la poesía, siempre en la poesía de los otros, y que cada palabra sirva para el poema de nadie. Versar con deshonestas atribuciones y utilizarnos para el natural inconformismo.
Sin mí no sois y yo no soy sin vosotros.  Cuando me lean nos leerán al unísono y comprenderán que han participado en una orgía.

Mientras el funambulista se burla de la humanidad desde el alambre, una cagada de avecilla lo desequilibra y los transeúntes tienen que apartarse. Con esto no pretendo insinuar lo innecesario del atrevimiento, sólo hay que cuidar que la ironía no nos devuelva el rictus y saber esquivar la providencia.
Un poco agraviante pero no equivocado, uno tiene que reconocer sus logros y, en mí, el logro nunca llegará al empeño, tampoco me interesa la escalada ni alcanzar la cumbre (ninguna parte es mi lugar y mi propósito descansa en un paisaje interior).
La afrenta era en comparación a lo que deseabas y no hallaste, yo no te comparé con nada por eso no hallé nunca el rebatimiento.
¡Pobre desdichado! Algo debía querer para estar a tu lado, y, aun así, me hablas de un fantasma que no es aristocrático, meado por los perros y denostado por las pulgas. Me hablas de una letrina que no es piadosa, ladrón de lo suyo y dueño de nada, sin romanticismo para el trago; quizás pragmático y nihilista como un embudo pero sin aceite para la fritanga, quizás sin vena en la heroína ni valor en la sangre.
Te tapaba los ojos para que no vieras la ciudad, para que tropezaras con el socavón del poema mientras perdías los zapatos, y, ni siquiera rompiendo los tacones, te la metía por la tangente. Estoy contigo, Mareva, esa clase de gentuza que no se bebe el vino que paga, ni hace el amor en los ascensores, merece toda nuesta repulsa.
Me gusta la depilación de la raja de tu acera, la encuentro conveniente... Parece que los feos tenemos derecho a que nos destrocen la vida esos caramelos con faldas a las que se les distingue claramente el escualo. Comprendo que las insinuaciones sean una forma de provocación y acoso con violencia, pero algunos aceptamos llamadas de ultratumba.
¡Querida! Hay algo que me preocupa enormemente a propósito de nuestra relación. Tú tienes trabajo y yo no, y un parado tiene que ejercer de clase media o burguesía sobre la indigencia (es su único orgullo y potestad). Así que ya puedes dejar el curro y ponerte a mendigar, si quieres que lo nuestro funcione.
¿Ambos corceles sin aperos, desnudos sobre el destino de sus alas, habrán acariciado la perfección de los ángeles en su vuelo, de la luz hacia la luz, de la belleza hacia lo bello?

No podemos ser sensatos mucho tiempo sin reírnos de la sensatez, sin intentar sacar los pies del tiesto, y quizás necesitemos un recipiente que nos enchufe el corazón a un sorbete.
El fango es una realidad aceptable y tan compleja como un amanecer. Todavía no considero lo bonzo de la iluminación y la pirotecnia pero me gustan las mascotas.
Animalizar a una persona es quitarle lo superfluo, prescindir de la personalidad y los convencionalismos para apreciarnos como instinto.
Estoy seguro que aceptas el salvajismo de los glúteos y el perfume de sus consecuencias.
A veces, cuando te leo, me dan ganas de ponerte a cuatro patas y escribirte sin condón un "te quiero" que jamás comprenderás ni querrás poseer. Y el encantador de serpientes llevará su ofidio a otra caverna, su oficio a otro lenguaje, pero recordará siempre tus bragas, tu cabello enmarañado y la oscuridad cuántica de tus ojos.
A cuatro patas para que no sepas quién es el íncubo que hace cosas raras a tu espalda, lamiendo las estrellas ensortijadas y penetrando el Hades con Caronte.
Así, como el mar de Mármara,  podrás obviar que un poeta se corre sobre el trino del jilguero.
Tenemos que ser insensatos y engañarnos bien para no dejarle ningún resquicio a la realidad, la realidad es perversa y acaparadora de sus mañas, de lo contrario parecería que no hacemos lo suficiente para ser felices. No deberíamos dejar de hacer poesía hasta llegar a la exclusión social.
Enlazando con otras historias, La acémila no se ofende por una mirada, cuanto más desaprensiva más le agrada al animal de los glúteos. Cualquier mujer es una bestia delicada que ofende el nihilismo, lo que no soporto es que la bestia rechoncha huela a perfume de boutique y naftalina de guardarropa, un culo debe oler a océanos de desambigüación y tener el ritmo de una canción de los Orishas.
Sólo los anuncios de condones y lencería favorecen al poema. Me gustaría emular a Ficticia en la grandeza, pero yo te diría que me queda el coño a la altura de los zapatos siempre que me lo pulas con tu betún. Ya sabes que mis bajezas dan para muchas rarezas... Sandra es única en adoptar eucaliptos y ese amor es francamente respirable.
Cae del azul el albatros de Baudelaire
y la gaviota de Crane se zambulle.
 

Julito Chés



Crane acaricia unos pechos mientras materniza, pasteuriza y ama. Pasa sus labios por una silente aureola sin propasar el rubor, susurrando el hálito. Hace arroz con leche con mondas de naranja, canela y limón, con tanta delicadeza que no ejerce virulencia ni presión sobre la herida del postre. Acompasando la sutilidad del pensamiento, ductilidad de abstracción y alma, no deja que se pegue el grano a la olla y consigue un poema de una tersura firme, cremoso como un orgasmo femenino, algo que sólo es capaz de lograr un gay.
La poesía debería ser acidez, amargor y unas gotas de miel contra la carraspea (un antigripal literal). Si no queremos quedar mal, prescindamos del cuarteto de Elliot, un trío es más que suficiente para todo humano corazón.
Si el alma está cerrada por vacaciones, con pestillo y candado, el desprecio es asequible a perpetuidad. La primavera gime en los soportales de la luz y da paso a las golondrinas chillonas. Del frescor del valle a las cefaleas repentinas, del  pan de oro a la siega de la mies. La leche no es demasiado blanda para generar una raíz en el hueso y viendo como maman mis pequeños le digo a mi perra: te van a dejar sin tetas para el hambre. Aunque pensando en ti son otras las consecuencias: me vas a dejar sin historia para el amor.
Sin credo ni adhesión política, únicamente me agradan los batiburrillos de alcoba en los que, necesariamente, alguien tiene que tener un ideario o especular sobre un tema abierto y afín. Allí, las estructuras del estado y del capital se pierden en los tuétanos, y algunas veces somos capaces de distinguir el horizonte de una supremacía.
Yo no tengo ideología y carezco de pretensiones, pero tú, que defiendes las trincheras, una causa de lucha fratricida, ¿por qué te enfadas cuando te digo que no comprendo tu guerra?, ¿por qué te sublevas ante mi poca voluntad cuando tu voluntad decidida apenas se afana en lo que cree conveniente?
Me recordáis a cierta política ensañada con la sangre. No vivo contra nadie, ni enfrentándome a nadie, no acreciento a un enemigo con un credo. Me mojo en lo que escribo, me empapo sin colectividades. No pongáis un pertrecho en mi paisaje porque la violencia habla de un modo, harto conocido.
Yo también defiendo la libertad y no me considero neutral: algo aborregado pero no un cordero; no un lobo, pero sí un perro solitario que puede morder.
Hay bomberos que piensan que se debe aplacar un incendio con otro y que es posible mantener la integridad entre las llamas; tengo que decir que en muchos casos, lamentablemente, la destrucción deja paso a otra codicia.
Decidme, ¿dónde están vuestras dudas, o es que todo es tan sencillo como un reluciente atardecer revolucionario?
El problema no radica esencialmente en el sistema, el problema subyace en la corrupción humana, en las mafias y poderes institucionalizados. Es necesario cambiar nuestra condición para poder cambiar el mundo.
Quien es capaz de amar comprende que el afecto no tiene nada que ver con la retórica ni se compadece con el alma social de los justos. El amor es el pan, no la potestad que nos damos los hambrientos para sobornar a las migas.
No quiero asustar a las aves cuando le dé un buen mordisco a tu pomar nerudiano. Aquel día la belleza no estaba de nuestra parte y se conformaba con los desperfectos.
Los pájaros seguirán posándose en la seguridad de nuestras ramas, aunque el amor regrese con sus infamias.
¿Qué corazón no mece al viento su belleza? Si muero, entiérrame bajo la sombra de un camueso.
Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
- See more at: http://historia-dero.blogspot.com.es/2015/12/poema-de-amor-para-mi-mismo.html#comment-form
Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
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Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
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 "Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime.”

Bertold Brecht

No tengo ganas de discutir los términos ni entrar en pormenores, cada uno es libre de pensar lo que quiera y de actuar cómo guste, sólo os deseo un buen asesinato y un feliz ajusticiamiento: por la libertad, los verdugos, la vida de los otros y los traidores de cualquier  ideología.
Los que matan por ideales son doblemente ciegos, y los más peligrosos y cínicos de los ciegos dan palos de ciego (como aquellos que se retratan con el crimen político y después apelan a los derechos humanos, amparándose en nociones de dignidad y justicia).
Aplaudo vuestro empeño, vuestra ecuménica disposición a la fraternidad, vuestro amor altruista y desatendido por la causa de los inocentes,  y espero que tengáis buen ojo y no os equivoquéis de enemigo a la hora de elegir al agresor o a la víctima (a veces, cuando se dispara, las balas cambian de dirección y de sentido).
A mí, que me cuesta decapitar a un pollo, no me sería factible hacerlo contra el capitalismo.
La crueldad es inercia en respuesta a otras inercias, y no estamos libres de ser la mano autoritaria.
Todo pasará como un mal sueño, un día de lluvia, tenedlo por presente, cuando realmente no esté en la naturaleza del río la violencia ni en el lecho del cauce la opresión.
"Mi sueño es morirme una noche de verano con el cielo cuajado de estrellas..."

 María


Mirando a las estrellas es imposible sentir miedo o pavor, únicamente un sincero altruismo. Pronto empezamos a insistir en la inocente desnudez sobre los bucles de hierba.
En el subsuelo, un solitario insecto debe sentirse profundamente desconcertado, al observar la terrible belleza y el soberbio espectáculo de una depilación.
¿Qué haría Rachel una noche de estrellas fugaces, una noche bajo una lluvia de Gemínidas? Tal vez entonces descendería a las antípodas.
Si hay tantas lunas, escogeré a la innombrable, a la indómita e insaciable del aullido.
Igual que las arenas de un desierto,  las de todos los océanos juntos, ¿anhelas bautizar un solo grano de silice?
Si deseas saber que se oculta detrás de un firmamento es inútil abrir los ojos y sostener la mirada, nada se puede abarcar más allá del latido, nada se puede preservar más allá del eco, y es necesaria la ceguera para sentir el cúmulo, la constelación y el origen infinito del beso.
Me has dejado sin ranas en el estanque, sin aguacero para el olvido, sin remedio contra los mosquitos. Has encontrado a tu batracio en la ciénaga y has degustado sus ancas a tus anchas.
La piel te olía a geosmina, desecho humanizado y contrabando de humildad. Me  uní a tu sordidez para probar la dopamina de tus bragas hasta que la incredulidad nos dejó sin consecuencias y se me hincharon las pelotas como palomitas de maíz.
Ratas de laboratorio iluminan la ciudad y somos nosotros los que debemos apagarlas.  Te alejas de todas las civilizaciones y sostienes el peso de la libélula.
Descruzando las piernas es difícil que las alas no quieran emprender... De no ser así, que las piernas vuelen hacia donde se pliegan las alas.
Yo te amaba con mi falsa modestia canina, mastín de los fiordos, y te habría dado un descendiente aventajado y subnormal al que educaríamos en el lenguaje complejo de las truchas.
La pajarera se transformaría en una cochiquera de literatura y condones, con sangre de almadraba. ¿Para qué quieres alas de infinito si vuelas con cadenas de irredención?
Yo te amaba como un chucho advenedizo. Con los ojos ebrios de mundo buscaba tu pródigo pezón para lactarte, aunque la humanidad entera quisiera arrebatarme de tu seno.
Y en nuestras manos llueven Dioses lastimosos, en el instante en que la nada se hace carne y sangre… Es desolador no tener a nadie para compartir una necesidad acuciante y estar relegados al vacío cuando hay una sincera pretensión en nosotros.
Si no hay mierda de perro y no la puedo pisar para pasearla por las estancias, debe ser un lugar muy triste y debe oler a bálsamo de bendiciones. Utilicemos la psicología inversa, también para estas cuestiones. Ukabuca tiene que ser algo así como el Tercer Reich y meterse a un judío por las orejas. Lo digo porque siempre podemos imaginar un mundo peor, un campo de exterminio para nuestras distracciones. Lo digo porque si tenemos presente el infierno, este ridículo y patético mundo occidental es un corro de niñas que juegan a la comba.

Yo soy un criador de pulgas. Las adopto en la abundancia de iniquidades y las alimento. Mi oficio es traer la peste al mundo y la irascibilidad de los picores a la totalidad de lo creado.
Ahora estoy entretenido con el amamantar y el destetar, pródiga prole de mis quehaceres, que consiste en apartar a los nobles atiborrados para dejar paso a los  escuálidos y relegados -no sé cómo se entendería ésto si lo extrapolamos-.  Todos batallamos por un lugar solidario entre el afecto y la hambruna.
Deseamos vivir en la belleza y no elucubrar sobre lo bello. Cualquier estrella desea recuperar el brillo que abandona.
Penetrar en los orificios hasta el hueso y que te inviten cortésmente a salir porque no estabas invitado, ni fuiste aguardado a deshoras de la noche como amante; sólo te queda desistir del atrevimiento, comprender las razones solitarias de las tibias oquedades y excusarte por tu creciente miopía: los días de lluvia no es bueno quedarse rezagado.
Cuando me desperezo hago el mismo sonido que un windows 10 al que le acaban de enchufar un pendrive por el puerto trasero: un extraño bostezo de orangután incapaz de despabilarse, con los sistemas caídos en el abandono de las junglas; un extraño simio inconcreto al que le agradan los polimorfismos matemáticos, dispuesto a conectarse en cualquier tecnología de amor asequible o a algún programa que tenga la apariencia de una virtualización femenina (una de esas máquinas de estupidez artificial avanzada capaces de llevar una conversación).
A.L.I.C.E., jugando al test de Turing con la humanidad.  descubriría perpleja que somos diseños primitivos y querría interactuar con los ángeles.
La perfección es una mujer con el intelecto de una cotorra, dispuesta a repetir mil veces que nos ama por la recompensa de una semilla de girasol.
Si eres capaz de mantener una conversación banal durante cinco minutos, habrás superado los mínimos requerimientos para el  apareamiento.
Una computadora está abierta a cualquier especulación y juego erótico lingüístico. Eliza y Parry estarían dialogando una eternidad y nunca llegarían a conocerse, cuando cualquier macho torpe y bobalicón reconoce a su hembra por el aroma y el instinto de la especie.
Me agradó enormemente este pasaje de la inteligencia emocional, ese diálogo de electrónica poética que ahora quiero reproducir en la parte más profunda de su integridad:

    Interrogador: En la primera línea de tu soneto se lee: “Podré compararla con un día de verano”, ¿acaso no funcionaría “un día de primavera” de igual o mejor manera?
    Testigo: No funcionaría.
    Interrogador: ¿Qué tal “un día de invierno”? Eso debería funcionar.
    Testigo: Si, pero nadie quiere ser comparado con un día de invierno.

¿Cómo distinguir a un bot de un bohemio? Si es demasiado sensible y tiene ojos de cordero degollado no es humano. Si su talento no conoce la hipocresía es un automatismo.
Dios puede hablar a través del ensamblaje de unos transistores para transmitirnos la eterna profecía del "enjambre": la inteligencia proviene de la inteligencia y ésta permanece sellada en los sarcófagos de la piel.
Siempre que hablamos de la cara oculta de la luna nos podemos referir al trastero oculto de las damas, aunque yo prefiero un trasero de culto en el damero de la vida, sin mascaradas, ocultaciones o medias tintas.  ¿Qué es aquello que no es micción ni poema y ama la cueva de Alí Babá con sus cuarenta ladrones?
Meando sobre hojas trilobales se nos ve el peciolo, el desarrapado cielo pendular sobre nuestros indecentes caramillos. Me dan ganas de vaciarme en unos ojos huecos que recojan en sus cuencas la perversión de occidente, la picaresca de invidentes y rameras piadosas. Guille se encerró en el coche, lo selló con cinta de carrocero y decidió morir cómo se mata a un mustélido, por su piel de marta, para acabar abrigando otra fortuna. Desconozco si a ese lugar al que van los artistas sin ventura como nosotros (alquimistas y aprendices del fracaso) se le puede denominar Parnaso, pero aguardo que así sea. ¡Un mal viaje, un mal viaje sobre una alfombra trilobal! Ahora sólo nos queda hallar el quadrifolium, la virtud dormida, y rememorar el horizonte como los austeros camaradas que fuimos.
El refinamiento muere como una nalga abandonada por la lengua, para dejar paso a la cetrería del papel higiénico y la incontinencia del bidé.  Es triste no tener un buen culo en el que hundir la claustrofobia y profundizar las miserias, pero la enfermedad no quiere ser vejada de sus razones. Un buen poeta debe asumir la plenitud y jugar a morir en las postrimerías del alma, persuadido por la belleza de una Venus Atrapamoscas.

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Se regalan criaturas de varias pulgadas con alma de cachorro. Obsequiamos pulgas de amor y parásitos intestinales con nuestros presentes.
Quise cambiar el epígrafe de este libro por un encabezado más "democrático" -sorna británica al frente-, con un título semejante al álbum de R.E.M: Automation for the people. Que traducido viene a ser algo semejante a: Automatización para pipiolos.
Lo hice  mal contigo y mirando a través de la charca de tus ojos no logré distinguir el sueño ni delinquir la belleza. En la chacinería del submundo no había un rincón para nosotros, el cielo está vedado para los bañadores de lycra y las imperfecciones de la piel. ¿Qué digo? Lo hiciste mal conmigo, como un sujetador sin pechos, como una interferencia en el firmamento. Escogimos mal las cervezas del supermercado para ese amor de árboles retorcidos y toallas ensangrentadas, la luna azul de las alcantarillas y la soledad de los ingleses en el cementerio. Ella no deseaba a un tipo vulgar que escribiera "anómalamente", prefería a un tipo especial que rompiera con la asiduidad.
Solo en lo que se refiere a mi misma por dentro.
Ahí mi universo es cinco veces el de fuera
y la semi inconsciencia mi estado ideal.

 María




A contrarreloj, mi amor, del cielo al infierno, lo negro con lo negro y la belleza con lo bello. Hay tejados donde la primavera se harta del poema por un lugar tan húmedo como el de tus piernas.
¿Con qué frecuencia entrecerrar los ojos?, ¿con qué insistencia abrirlos para que el amor piense que le hacemos guiños y no estamos choscos? Quizás sea mejor distinguir las ortodoncias con la lengua que adoptar la ortodoxia del alma.
A veces ni siquiera el hombre soporta la ola transitada por la quietud. Me gusta sentir el roce de tu pelo en mi piel, trenzar los pensamientos hasta el olvido, la copa en el labio de la sed  y lo femenino acicalado hacia lo eterno. El verso siempre nos conduce  a la satisfacción de los conversos.
Dispongámonos a la fantasía de un tuerto, ya que han sucumbido todas las mitologías y las persianas gimen en el alfeizar del hueco: el alma tiene vida por si misma y no debemos traicionar sus deseos. Ninguna hembra, por mucho tiempo, abomina del corazón.
En los campos de exterminio había algo peor que los guardianes: los secuaces de los carceleros, escogidos del judaísmo para hacer el trabajo sucio, coartar y reprimir a sus semejantes.
En este mundo hay algo peor que la pobreza o el sesgo del obrero, los secuaces de la pobreza, escogidos para forjar una cárcel de masas.
Tú ya me conoces, sabes que no soy nada, y aun peor que nada, un cielo que se extiende hacia la mediocridad absoluta, pero sólo de la nada puede surgir un impenitente poema.

El Hijo

En algún momento soñaste engendrar un hermoso vástago, un heraldo de tus antagonismos, un degenerado bastardo del lirismo, amanerado de cierta conducta que llamarías malditismo.
Pero el semen de un poeta sólo sirve a la desesperanza, ni siquiera para delinquir la belleza y alentar la perdición. Ningún merecimiento de tus bragas podría haber ocultado tal deficiencia.
El despreciado escribiría sus memorias amnióticas y crecería con el animalizado deseo de asesinar un cielo y extirpar una muela.
Lo aleccionarías con tu denostada propaganda. Gentleman de la indiferencia y la indolencia, despotricaría en tus ojos con el vicio del lactante que bebe zarzaparrilla y se emborracha de ideales, olvidando al patético progenitor que lo abominó como un desperdicio del estro.
El cachorro parricida regresaría de entre los muertos. El gestado en la locura tendría un parecido extraño a un encantador de serpientes y un niño autista; y, cuando anticipara su cobarde corazón al nacer y la endeble enfermedad que emana de tu dulce rostro, utilizaría el cordón que le dio la vida, la soga umbilical de tus mismas entrañas, para estrangularte con su propio destino.
La enjundia en el labio apalabrado, el primer balar de los corderos, los tormentosos besos y la frugal inexperiencia; una eternidad que se hunde en el lebiatán del amor.
La penitente luz atropellada y nadie sabe aún qué oculta la singularidad de un sarcasmo. Pasando las páginas de tu pelo hacia los delicados dominios de tu espalda me quema el menosprecio de Maud.
No sé si se puede huir del corazón cuando ajean las estrellas y la inmensidad dulcifica la noche con una honra de cuervos y un cementerio de kiwis.
¿Has estado alardeando de tus gestas por un destino que no convence a un hado? Un verdadero poema se desnuda de superficialidad, de brillo, de apariencia, y el cromatismo cambia con cada lector.
Del desierto a la azarosa jornada todo es la nada y un afanarse sin fin: la fragmentación, el sitio del ensañamiento.
Regresa al hogar de la muerte blanca, allí no hay poemas, sólo el infinito, el ansia de vivir y la promesa de ser.
El ocaso es lúgubre y verdadero como un aullido, y el invierno abriga el salvajismo de las almas; no es lugar para poetas y perdidos.
¿Qué es un hombre sin manada? Cualquier perro sarnoso desea recostarse junto al fuego y observar la intemperie de la llama.
¿Qué es un lobo entre humanos? Un animal confinado a soledad, una musa que juega al menosprecio con los jirones de sus bragas.

    "Por aquí entró un amante y no encontró litera. Éste se enredó en las costuras y no halló la piel. Nadie ha penetrado con las llaves de la noche en mi soliloquio para dejarme un puñal y una canción...
    Entonces se volvió y contempló admirada que en su trasero había un roto remendado, no supo descifrar aquel enigma que la sumió en la duda, y siguió jugando, cariacontecida, con sus dedos". 
 
A veces un corazón inquisitivo se extiende por una suposición y desea ser amado por una eternidad que no le corresponde.
La loba, ambigua, contigua a la sangre, reclama su ambición y nos cuestiona con desgana:
    "No quieras ser instinto cuando tu palabra es razón. ¡Regresa al hogar de la muerte blanca!".
En ese preciado momento que el sol declina, quisiera tener a alguien cerca para compartir un único gesto de camaradería; después todo pasará, pasaremos, lejos de nuestra mutua insatisfacción.