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¡Amor! Tu afluente, tu verso desgarbado, la delincuencia de tu hogaza, la inclemencia y el paroxismo de tu horneado, me hacen sentir propensión y desgana; como la imposibilidad, la contingencia negada que trata de meterse como un paquete de pan de molde por el ano. Cada poema se agolpa en la entrada sin llegar jamás al desistimiento de su literatura; y, si alguna vez pasara por esa puerta estrecha, la tostada, también serían necesarios el ayuno y el clamor del hambre.
Lo mejor en poesía es poco y bien que mucho y bien, incluso es preferible lo ínfimo de la perfección y la sangre.
No es el sexo lo que nos mueve, lo que nos motiva, más bien un avanzado estado de putrefacción.

Para ti, Ficticia...

No sé por qué no me he pasado antes por tu escondrijo, así, buenamente, podemos llamar a nuestros blogs: lugares de abrigo y remanso; madrigueras de tejón y comadreja...
Yo no celebro las fiestas y hoy me he levantado usualmente tarde (por no variar). Me he dedicado a la masturbación temprana y después he recibido a unos Testigos de Jehová (buena gente) a quienes he saludado con un buen apretón de manos. Hablamos sobre el bog y su madera, el cerdo curado y otras anécdotas. Me aseguran y sugieren que yo podría ser un buen "hermano", pero no me llevo muy bien con mis hermanos, y con las hermanas desearía otro tipo de iniciación muy alejada de la moral y la fe cristiana. 
Después del café regresar a la nada, o, lo que es lo mismo, a perder el tiempo con las malas costumbres y la holgazanería del poema. En mi aburrimiento diario aún no entra la depresión, eso sólo acontece cuando tengo alguna urgencia acuciante, cuando recobro el sentido vital o me llaman para realizar algún trabajo.
Te aconsejo un ensayo onanista, si estás falta de compañía o de afecto, para saludar al mundo con el descaro de un orgasmo vespertino.

Original espíritu el de la siesta de R

Los poetas suelen ser enamorados del dolor, demasiado plenos de ellos mismos y sus quiebros. A veces me preguntó si aman a la persona u al objeto que encumbran, y observados ciertos especímenes diría que prefieren el dolor al olvido, a dar espacio a nuevas oportunidades. No sé, quizás detrás de cada poeta sólo se esconda un cobarde parapetado tras el lirismo de revivir cadáveres.

Josune

¿Es inútil tensar la cuerda del arco sin prever un lugar para la flecha? ¿Y si, de repente, el amor encontrara más vino en el poema que en la copa, más ebriedad en el verso que en el beso, más vicio y levedad en la pluma, más deleite en el presentimiento que en la caligrafía de la piel? ¿Renacer de las cenizas abrasados por un fuego que no quema y agradecer las llamas de la emotividad? De la misma manera que no hay ninguna conciencia en una poesía sin posicionamiento, tampoco en una escritura sin posesión. Si escribimos que sea para anticipar una voluntad, no para escondernos y parapetarnos tras el lirismo de revivir cadáveres.
Coser un corazón es como zurcir un botón, lo difícil es encontrar el ojal adecuado.
Ella es feliz con lo que escribe, es feliz con su belleza y la belleza le corresponde con perfección. Yo no soy dichoso con lo que escribo; y, aunque a veces el poema me recompensa con su limpia mirada, no es infrecuente intuir la distancia, el desconcierto y la ambigüedad de nuestro idilio.
Las palabras son un medio para mentir y fingir las esperanzas. Si el cielo no ocupa el lugar del presente, si no es la sustancia definida de la búsqueda, de nada nos sirve proclamarlo, ni siquiera asomarnos al espacio de su nombre.

Fragmento nº 7

Siempre hay algún lugar en el que podemos permanecer y tratar de importunar a lo inquilinos.
Las manos arrastran la indolencia hacia el abrigo de la orfandad. Un mar desbordado se sumerge en el infarto y evidencia la necesidad de achicar sentimientos.

Fragmento nº 7
Se abrazan en el sino, perpetran el sí y el no de la inocencia, se mienten el destino y se convencen de sus mutuas alas.
En la devastación del amor nadie quiere ser un héroe; creo que, bien entendido, el amor tampoco es fruto de cobardes que apelan a su propia vileza.

La Chaqueta Metálica

En algunas culturas, Dios es un Señor Varonil de Guerra, y tenemos que creer en lo fidedigno de este concepto debido a que los ingleses han tratado por todos los medios de nombrarlo Sir. 
Ahora me gustaría hablaros de una poética perfecta y exagerada; exacerbada, draconiana y pura: continente sin continencia ni retórica, alma y retrete de milicia. Su más grande exponente lo observamos en el sargento Hartman (quizás el auténtico poeta americano, corazón de ciervo y cerviz de ganso). Un hombre de pelotas generosas y contundentes,  con el coraje necesario para espolear el culo de un pelotón de reclutas: esos piojosos llorones sin fe en María, siempre con la mierda a medio cagar y la cama a medio hacer -no hay ningún soldado que cuestione a una virgen en el campo de batalla, con un M14 entre las piernas y el credo del fusilero-.
Instructor de futuros poetas: pedos flojos de marica, aceitosos como doughnuts de freidora. El disparate y desatino son las nociones del guerrero. El bardo y el profeta, que luchan en las trincheras, mean sobre la ictericia del sol. Mordaza, jabón y toalla para los vencedores del tránsito.
Cada recluta del verbo recibe un destino de sangre y un guardapolvos para la recámara. Los neófitos en la lírica aún no guardan el ritmo de las marchas  ni la pasión por el ultraje de la pólvora, sin apenas pulmón para un par de flexiones todavía orinan sentadas como señoritas de picnic y rezan por la misericordia de un dios menor.
Todo escritor necesita un Parris Island mejor que un burdel de París con ladillas.
Nos inunda la belleza cuando el sargento muerte, escupe, grita, vomita su prédica, salmos de sífilis con salmuera y hollín.
Nacidos para matar, para follar, para embalsamar; para la poesía, las balas, el desprecio y la jactancia... Transformación de nenazas en artillería de hombres rasurados, altivos como obeliscos de Karnak.
Obviamente, en un digno final, el maestro es asesinado por sus alumnos.

Felipe Bisiesto y los Páramos del Discurso

Creeré en el Rey solamente cuando me entregue las llaves de su aposento y de su trono. Para las intimidades de dormitorio e infidelidades de alcoba, una Reina debe estar lubricada y receptiva, predispuesta a los sacrificios reales, los actos de encomienda institucional por el bien de la plebe y el beneficio regio. 
Me dirán, por supuesto, que la imbecilidad no es Real a la hora de compartir con los súbditos las medias y las bragas de la monárquica, ni sus otros privilegios y atribuciones.
Mi vasallaje se ejerce desde la bajeza hacia la alteza y empieza por el calcañar de las damas hasta el confín de la pleitesía, por eso no está en mi ánimo solicitar la claudicación y la república, sólo la pretensión de degustar el refinamiento y el ultraje de una dinastía. Porque ya hay suficientes Borbones en los cuernos del pueblo, ¿qué tal un Rodríguez en los cuernos del Borbón?


Si hay algo definitivamente elegante es la falta de prisa (José María Parreño, "Viajes de un antipático")
 
 -Incluso, algo más: la lentitud en la cadencia del vencimiento, la atávica lasitud en la ausencia.




Hay que poner más racionalidad. El defecto nacional es la hipermotividad, que nadie escucha, ni cambia sus paradigmas.
(Salvador Pániker) 
 
 -Lo más peligroso es una hipermotividad receptiva a paradigmas cambiantes.
Aquí, en esta matemática del ritmo,
es preciso dar un tajo al silencio y callar.

Vázquez Davila.

Con aliento se decapita el aliento, el sexo de la guillotina y las convexidades.

No quiero que me tengáis en vuestros círculos, únicamente en el ano de la reciprocidad y el cortejo.

Ya los dedos no atusan cabellera, ni arguyen buenas ideas sin injertos, a nadie se le debe ocultar los pensamientos de una mente despoblada.

La ceniza y la borraja tienen algo que se esparce en la variable infinita del alma.

Cincelar unos muslos es tarea de escultor: a golpes de cincelado se hace el amor y se tararea el vértigo.

Nada sucede más útil que un estéril poema.

¡Vulvas y relámpagos de los cielos! ¿Los Dioses nos hablan sin ambages en la interpretación de los astros?

La piedra acaba pareciéndose a las formas de la eternidad en la piedra.

Tengo que reconocer que las escamas son ese delirio irisado que se desprende de los peces, y las únicas manos dignas huelen a pescadera.

La sombra en la herida de tus ojos contiene el estanque de los gansos.

El plagio es la parte más honesta de la personalidad y se acomoda siempre a nuestra vanidad.

¡Qué tan largo, en la niñez, una inutilidad nos previene, pues la superioridad de un hombre es un mito de su vestimenta!
- Todos nacemos con propia estrella, y algunos brillan en la noche.

- Puede ser que no seamos el ombligo del mundo, tan sólo una mirada circunstancial al devenir de los ángeles.

Dislates y decires

-Ni una hora en tu noche ni una noche en tu cama.

-Sin oficio, sin maleficio.

-Págame el amor que tengo deudas de afecto.

-Feo adinerado es más atractivo que guapo decorativo.

-Mi alegría son mis amigos, mi desgracia su amistad.

-Vive la soltería con la mujer de tu matrimonio.

-Perro ajeno no es nuestra pérdida.

-El cielo de las buenas obras está cerrado por reformas, pásate al infierno de las malas acciones.

-La deuda llega y también la hora de pagar.

-Pájaro viejo no entra en jaula de mujer.

-Nuestra conciencia es prisionera de nuestras presunciones.

-Quédate con la posesión de tu pérdida.

-Lo conseguido muere en la conquista de lo hallado.

-La rosa no cede sus pétalos sin querer herir el aire.

-Sembré vientos y recogí aspavientos.

-Ni culto, ni cultivado: inculto de barbecho.

-Culo que se enseña la mirada llena.

-Cualquier musa se aburre de las musarañas.
Hasta el cielo todo es poesía, hasta el coño todo es vagina... ¡Oh, maldita pobreza! ¿No te cansas de escupirnos a la cara tu insondable lucro, tu escuálida beneficencia?

Termina de dispararme

¡Oh, Tamara, Tamara!, lo insano siempre es bello aunque no sea soportable para la bajeza del común. Si al hombre le deleita lo imposible, ¿debemos abstenernos del mantecado y el vino? Los que no estamos hechos para durar, estamos hechos para degustar. No es la salud lo que nos interesa, sino, más bien, el buen provecho y el buen apetito.
Eres el poema llevado a la repulsión. La repulsión misma te favorece y hace virtud de repulsa, como una sepultura favorece la delicada belleza de un orgasmo, sin otra consecuencia que la eternidad y la frialdad.

De una cosa a la otra

Una cosa en la otra y viceversa, y el todo dentro de la intuición de la nada.
Abogo por una poesía llena de intensas burradas, metáforas de la estupidez y el absurdo con un toque austero de eufemismo (el eufemismo ha de ser lo profundo y humano de la inconsecuente honestidad).
Me preocupa, en esta época de interrelaciones e individualidades, que el poeta se encierre en su ensimismamiento. 
Hacer poesía con la poesía de los otros, interactuar, y, ya puestos, llevarnos la lencería al confort de la palabra. 
Tú en mí, yo en ti, querido lector y escritor frustrado. Si no dispongo de tu verso en mi enunciado, si no me mancho con tus heces y no reconozco tu olor, soy menos que un perro que distingue su territorio por el olfato. 
Un revoltijo de poesía en la poesía, siempre en la poesía de los otros, y que cada palabra banal sirva para el poema de nadie. No distinguir un comentario de un verso, versar con deshonestas atribuciones, utilizarnos en la bajeza, la impiedad y el conformismo.
Sin mí no sois nada y yo soy nada sin vosotros.  Cuando me lean, nos leerán al unísono, y comprenderán que han leído una orgía de amanuenses.

Mientras nos burlamos de la humanidad desde la altivez de nuestras alas, una cagada de avecilla nos desequilibra y los transeúntes se apartan. Con esto no pretendo insinuar lo innecesario de la locura, la imprudencia o el atrevimiento, sólo hay que cuidar que la ironía no nos devuelva el rictus y saber esquivar la providencia.
Un poco agraviante pero no equivocado, uno tiene que reconocer sus logros y, en mí, el logro nunca llegará al empeño, tampoco me interesa la escalada ni alcanzar la cumbre (ninguna parte es mi lugar y mi propósito descansa en un paisaje interior).
El afrenta era en comparación a lo que deseabas y no hallaste, yo no te comparé con nada por eso no hallé nunca el desprecio.
¡Pobre desdichado! Algo debía querer para estar a tu lado, y, aun así, me hablas de un fantasma que no es aristocrático, meado por los perros y denostado por las pulgas. Me hablas de una letrina que no era piojosa, únicamente ladrón de lo suyo y dueño de nada, sin romanticismo para arrimarse a una fulana; quizás pragmático y nihilista como un embudo de aceite pero sin aceite para las frituras, quizás sin vena en la heroína ni valor para el hurto. 
¡Exhibicionista de su inhibición! ¿Te tapaba los ojos para que no vieras la ciudad, para que tropezaras con el socavón del poema mientras perdías los zapatos, y, ni siquiera perdiendo los zapatos, te la metía por la tangente? Estoy contigo, Mareva, esa clase de gentuza que no se bebe el vino que paga, ni hace el amor en los ascensores, merece nuestra desconsideración.
Ahora mismo, ahí fuera, hay alguien buscándote. A ti. Aunque todavía no lo sepa. Porque sobra mucha cama...

Billy


Cuando hace frío una funda de guitarra en los genitales y un emplaste de ramera en los huevos, porque todas las hembras se pirran por su instrumento (sólo a quien duerme con Bruce no le importa demasiado el rock, más bien su guitarra).
Me gusta la depilación de la raja de la acera, la encuentro conveniente... Parece que los que somos feos tenemos derecho a que nos destrocen la vida, esos caramelos con tacones y faldas en las que se distingue claramente el escualo. Comprendo que las insinuaciones femeninas, pidiendo un simple teléfono, sean una forma de provocación y acoso con violencia, pero algunos aceptamos llamadas de ultratumba.
¡Querida! Hay algo que me preocupa enormemente a propósito de nuestra relación. Tú tienes trabajo y yo no, y un parado tiene que ejercer de clase media o burguesía sobre la indigencia (es su único orgullo, potestad y derecho). Así que ya puedes dejar el curro y ponerte a mendigar, si quieres que lo nuestro funcione.
La muerte en el espejo y el alma es retratada. Mientras la hoguera del corazón cabalgaba hacia la plenitud, los amantes quisieron la violencia, ambos corceles sin aperos. Desnudos sobre el destino de las sábanas, habrán acariciado la perfección de los ángeles en su vuelo, de la luz hacia la luz, de la belleza hacia lo bello.

Sobre las ácemilas culonas

Contigo hay que desnudarse por etapas... Si Genoveva se come los pétalos no me importa darle una cachetada hasta que rumie los tallos y llegue a las manos.
Para sublimar el orgullo, la humillación entendida como un acto de humildad y desprendimiento puede ser ambivalente.
Te doy la razón en una cosa, me he calentado con lo de "culona" y lo he removido de la acémila porque se lo reservo a las hormigas.
María, no podemos ser sensatos mucho tiempo sin reírnos de la sensatez o sin intentar sacar los pies del tiesto, y quizás necesitemos un recipiente que nos enchufe el corazón a un sorbete.
El fango es una realidad aceptable y tan compleja como un amanecer. Todavía no considero lo bonzo de la iluminación y la pirotecnia pero me gustó lo de "mascota".
Animalizar a una persona es quitarle lo superfluo, prescindir de la personalidad y los convencionalismos, sólo un animal se puede leer como instinto.
Vale, querías sacarme los colores y lo has conseguido, aunque estoy seguro que aceptas y te seduce el salvajismo de los glúteos y el perfume de sus consecuencias.
Me interesan tus retoques porque tiran de mis tocados, la circunstancia de un único pelo en mi frontispicio al que te puedes asir con las uñas.
A veces, cuando te leo, me dan ganas de ponerte a cuatro patas y escribirte sin condón un "te quiero" que jamás comprenderás ni querrás poseer. Y el encantador de serpientes llevará su ofidio a otra caverna, su oficio a otro lenguaje, pero recordará siempre tus bragas, tu cabello enmarañado y la timidez cuántica de tus ojos.
A cuatro patas para que no sepas quién es el íncubo que hace cosas raras a tu espalda, bufando las estrellas ensortijadas de tu pelo, lamiendo el poniente y penetrando con Caronte en el Hades.
Así, abierta de par en par como el mar de Mármara,  puedrás obviar que un poeta se corre con el trino de un jilguero.
trabaja en un bar de carretera aguantando que entren por la puerta
lo que la autopista traiga
y le miren el culo como a una bestia y más de uno le diga cosas guarras.

Billy

Tenemos que ser sensatos y engañarnos bien para no dejarle ningún resquicio a la realidad, la realidad es perversa y acaparadora, de lo contrario parecería que no hacemos lo suficiente para ser felices y lucrarnos con el hastío de nuestros acreedores. Para burlarnos de nuestra reputación y modestia, no deberíamos dejar de hacer poesía hasta llegar a la exclusión social.

Enlazando con otras historias, La acémila no se ofende por una mirada, cuanto más desaprensiva más le agrada al animal de los glúteos. Cualquier mujer es una bestia delicada a la que le favorece el salvajismo, lo que no soporto es que la bestia rechoncha huela a perfume de boutique y naftalina de guardarropa, un culo debe oler a océanos de desambigüación y tener el ritmo de una canción de los Orishas.

Nueva Fibra, 300MB

De la entrada "Poema de amor para mí mismo".


Billy, al poema sólo le favorece los anuncios de condones y lencería.
Me gustaría emular a Ficticia en la grandeza, pero yo te diría que me queda el coño a la altura de los besos.
Ya sabes que mis bajezas dan para muchos árboles y muchas manzanas podridas con gusano incluido.
Sandra es única en adoptar eucaliptos y ese amor es francamente respirable.
Cae del azul el albatros de Baudelaire
y la gaviota de Crane se zambulle.


Julito Chés


Crane acaricia unos pechos mientras materniza y pasteuriza el lácteo. Pasa sus labios por una silente aureola sin propasar el rubor, susurrando el hálito. Hace arroz con leche con mondas de naranja, canela y limón, con tanta delicadeza que no ejerce virulencia ni presión sobre la herida del postre. Acompasando la sutilidad del pensamiento, ductilidad de abstracción y alma, no deja que se pegue el grano a la olla y consigue un poema de una tersura firme, cremoso como un orgasmo femenino, algo que sólo es capaz de lograr un gay.
La poesía debería ser acidez, amargor y unas gotas de miel contra la carraspea. Si no queremos quedar mal, prescindamos del cuarteto de Elliot, un trío es más que suficiente para todo humano corazón.
No dejes de soñar la siembra del día, ni dar gracias por el divino presente. Si el alma está cerrada por vacaciones, con pestillo y candado, el desprecio es asequible a perpetuidad. La primavera gime en los soportales de la luz, da paso a las golondrinas chillonas. Del frescor del valle a las cefaleas repentinas, del  pan de oro a la siega de la mies, la leche no es demasiado blanda para generar una raíz en el hueso... Viendo como maman mis pequeños le digo a mi perra: te van a dejar sin tetas para el amor. Aunque pensando en ti son otras las consecuencias: me vas a dejar sin historia para el placer.
Sin credo ni adhesión política, únicamente me agradan los batiburrillos de alcoba en los que, necesariamente, alguien tiene que tener un ideario o especular sobre un tema abierto y afín. Allí, las estructuras del estado y del capital se pierden en los tuétanos, y algunas veces somos capaces de distinguir el horizonte de una supremacía.
Yo no tengo ideología y carezco de pretensiones, pero tú, que defiendes las trincheras, una causa de lucha fratricida, ¿por qué te enfadas cuando te digo que no comprendo tu guerra?, ¿por qué te sublevas ante mi poca voluntad cuando tu voluntad decidida apenas se afana en lo que cree conveniente?
Me recordáis a cierta política ensañada con la ambición y la sangre. No vivo contra nadie, ni enfrentándome a nadie, no acreciento a un enemigo con un credo. Me mojo en lo que escribo, me empapo sin colectividades; no pongáis un pertrecho en mi paisaje porque la violencia sólo habla de una manera, harto conocida.

Yo también defiendo la libertad y no me considero neutral: algo aborregado pero no un cordero manso; no un lobo, pero sí un perro solitario que puede morder.

Hay bomberos que piensan que se debe aplacar un incendio con otro y que es posible mantener la integridad entre las llamas; tengo que decir que en muchos casos, lamentablemente, la destrucción deja paso a otra codicia.
Decidme, ¿dónde están vuestras dudas, o es que todo es tan sencillo como un reluciente día de fascismo?

El problema no radica esencialmente en el sistema, el problema subyace en la corrupción institucional y humana, en la mafia de intereses y poderes fatídicos. Si no cambia nuestra condición no puede cambiar el mundo.
Quien es capaz de amar comprende que el afecto no tiene nada que ver con la retórica ni se compadece con el alma social de los justos. El amor es el pan, no la potestad que nos damos los hambrientos para sobornar a las migas.

Malus domestica

Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
Billy


Antes de nada, ¿qué parte de ti mismo son las manzanas? Lo digo porque no quiero asustar a las aves cuando te dé un buen mordisco. Un pomar nerudiano me suena a tabardilla...
¿Entonces, ese día, la belleza no estaba de tu parte o el amor se conformaba con los desperdicios? 
Los pájaros seguirán posándose en la seguridad de las ramas, aunque tu amada regrese a tu lado para besarse con  la infamia y quiera hacer una muesca en tu corteza con la infidelidad de otro nombre. 
¿Qué corazón no mece al viento las hojas de su jactancia? Si muero mañana, entiérrame bajo el camueso.
Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
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Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
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Si me muero mañana, amor, quiero que me entierres debajo del manzano,
¿me lo prometes?
Quiero que seas sincera como el día que te pregunté si yo era guapo.
Te quedaste callada. Callada y nerudiense.
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 "Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime.”

Bertold Brecht


No tengo ganas de discutir los términos ni entrar en pormenores, cada uno es libre de pensar lo que quiera y de actuar cómo guste, sólo os deseo un buen asesinato y un feliz ajusticiamiento: por la libertad, los verdugos, la vida de los otros y los traidores de cualquier revolución e ideología.

Los que matan por ideales son doblemente ciegos, y los más peligrosos y cínicos de los ciegos dan palos de ciego (como aquellos que se retratan con el crimen político y después apelan a los derechos humanos, amparándose en nociones de dignidad y justicia).

Aplaudo vuestro empeño, vuestra ecuménica disposición a la fraternidad, vuestro amor altruista y desatendido por la causa de los inocentes,  y espero que tengáis buen ojo y no os equivoquéis de enemigo a la hora de elegir al agresor o a la víctima (a veces, cuando se dispara, las balas cambian de dirección y nos encuentran).

A mí me cuesta decapitar a un pollo, pero con una persona puede ser distinto, si en un caso es por apetito también es factible hacerlo contra el capitalismo. 

La crueldad es inercia en respuesta a otras inercias, y no estamos libres de ser la mano inerte. 

Todo pasará como un mal sueño o un día de lluvia, tenedlo por presente, cuando realmente no esté en la naturaleza del río la violencia ni en el lecho del cauce la opresión.
"Mi sueño es morirme una noche de verano con el cielo cuajado de estrellas..."

 María


Mirando a las estrellas es imposible sentir miedo o pavor, únicamente el altruismo del amor. Pronto empezamos a insistir en la inocente desnudez sobre los bucles de hierba. 
En el subsuelo, un solitario insecto debe sentirse profundamente desconcertado, al observar la terrible belleza y el soberbio espectáculo de una depilación.

El beso

"Hay un sitio en Helsinki ahora mismo, donde a Rachel le están dando el primer beso. Tan pequeño. Tan limpio. Ya pronto se pasan el chicle de una boca a la otra, ya mismo, de la mano al cine, y todo, porque Rachel ha visto pasar una estrella fugaz".


Billy


 ¿Qué haría Rachel una noche de estrellas fugaces, una noche bajo una lluvia de Gemínidas? Tal vez entonces descendería a las antípodas.
Si hay tantas lunas, escogeré a la innombrable, a la indómita e insaciable del aullido.
Igual que las arenas de un desierto,  las de todos los océanos juntos, la tierra entera erosionada de ventisca, anhelas bautizar un simple grano de sílice.
Si deseas saber que se oculta detrás de un firmamento es inútil abrir los ojos y sostener la mirada, nada se puede abarcar más allá del latido, nada se puede preservar más allá del eco, es necesaria la ceguera para sentir el cúmulo, la constelación y el origen infinito del beso.
Me has dejado sin ranas en el estanque, sin aguacero para el olvido, sin remedio contra los mosquitos ¿Has encontrado a tu batracio en la ciénaga de los versos y has degustado sus ancas a tus anchas? 
La piel te olía a geosmina, desecho de ropa animalizada y contrabando de humildad. Me  uní a tu sordidez para probar la dopamina de tus bragas hasta que la incredulidad nos dejó sin consecuencias para el amor y se me hincharon las palomitas de maíz. 
Ratas de laboratorio iluminan la ciudad, ¿somos nosotros los que debemos apagarlas para sumirnos en la locura?
Te alejas de todas las civilizaciones como un árbol de té, y sostienes el peso de la libélula.

Vuelo

Descruzando las piernas es difícil que las alas no quieran emprender... De no ser así, que las piernas vuelen hacia donde se pliegan las alas.
Yo te amaba con mi falsa modestia canina, mastín de los fiordos, y te habría dado un descendiente aventajado y subnormal al que educaríamos en el lenguaje complejo de las truchas. 
La pajarera se transforma en una cochiquera de literatura y condones, con sangre de almadraba en el cielo ¿Para qué quieres alas de infinito si vuelas con la bajeza? Cuando nos amen las aves, las torres ya no se erguirán como desafíos de lluvia.
Yo te amaba como un chucho advenedizo. Con los ojos ebrios de mundo buscaba tu pródigo seno para lactarte, aunque la humanidad entera quisiera arrebatarme de tu pezón.
Y en mis manos llueven Dioses lastimosos, en el instante en que la nada se hizo carne y sangre... Lo peor es no tener a nadie para compartir una necesidad acuciante, estar relegados al vacío cuando hay una sincera pretensión en nosotros.
Es mejor descender a los ojos y al confinamiento que vivir eternamente en la bondad del merecimiento.
Si no hay mierda de perro y no la puedo pisar con los zapatos, ni pasearla por las estancias de mis allegados, es un lugar muy triste y debe oler muy bien; casi a bálsamo de incienso y bendiciones (la religión es otra acaparadora mierda de perro). Utilicemos la psicología inversa, también para estas cuestiones. Ukabuca tiene que ser algo así como el Tercer Reich y meterse a un judío por el oído; lo digo porque siempre podemos imaginar un mundo peor, un campo de exterminio para nuestras distracciones; lo digo porque si tenemos presente el infierno, este ridículo y patético mundo occidental en el que vivimos es semejante a un sucedáneo aceptable de niñas que juegan a la comba.

María, yo soy un criador de pulgas, por eso tengo perros. Las adopto en la abundancia de bellaquerías y cautividades, y las alimento con la sangre del ano de mis contertulios. Mi oficio es traer la peste al mundo y la irascibilidad de los picores a la totalidad de lo creado.
Ahora estoy entretenido con el amamantar y el destetar, pródiga prole de mis quehaceres, que consiste en apartar a los nobles atiborrados para dejar paso a los pequeños, escuálidos y ofendidos -no sé cómo se entendería ésto si lo extrapolamos a la ideología-. 
Batallando por un lugar solidario entre el amor y la leche, la hambruna y la fe, a la lengua materna nada le parece un desecho indigno de sus cuidados. 
Me gusta jugar con mis ocho anacolutos y mi pequeña hembra dichosa me deja hacer en su abundancia de lactantes. Nadie tiene la culpa de que se haya comido un aborto, nadie tiene la culpa de que se fíe de mis tareas de partero.
Deseamos vivir en la belleza y no elucubrar sobre lo bello hasta la extenuación de los pronombres. La belleza muerta hiede igual que un aforismo y cualquier estrella desea recuperar el brillo que abandona.
Morirse de un amor sin orificio de salida en vez de hueco,
como si un rayo del Olimpo te hubiera atravesado.
Saltar sin para qués ni timoneles.
A los días de lluvia.

Billy




Entrar en los orificios hasta el hueso y que te inviten cortésmente a salir porque no estabas invitado, ni fuiste aguardado a deshoras de la noche como amante; sólo te queda desistir del atrevimiento, comprender las razones solitarias de las tibias oquedades y excusarte por tu creciente miopía: los días de lluvia no es bueno quedarse a las afueras de la verdad.
Cuando me desperezo hago el mismo sonido que un windows 10 al que le acaban de enchufar un pendrive por el puerto trasero: un extraño bostezo de orangután incapaz de despabilarse, con los sistemas caídos, a media carga del sueño y el abandono de las junglas; un extraño simio inconcreto al que le agradan los polimorfismos matemáticos, dispuesto a conectarse en cualquier tecnología de amor asequible o a algún programa que tenga la apariencia de una virtualización femenina (una de esas máquinas de estupidez artificial avanzada capaces de llevar un diálogo de besugos con la deferencia de una cortesana). 
A.L.I.C.E., jugando al test de Turing con la humanidad.  descubriría perpleja que somos diseños primitivos y querría interactuar con los ángeles. 
La perfección sería una mujer con el intelecto de una cotorra, dispuesta a repetir mil veces que nos ama por la recompensa de una semilla de girasol. 
Si eres capaz de mantener una conversación banal durante cinco minutos, habrás superado los mínimos requerimientos para el  apareamiento. 
Una computadora que no sabe computación está abierta a cualquier especulación y juego erótico lingüístico. Eliza y Parry estarían dialogando una eternidad y nunca llegarían a conocerse, cuando cualquier macho torpe y bobalicón reconoce a su hembra por el aroma y el instinto de la especie. 

Me agradó enormemente este pasaje de la inteligencia emocional, ese diálogo de electrónica poética que ahora quiero reproducir en la parte más profunda de su integridad:
Interrogador: En la primera línea de tu soneto se lee: “Podré compararla con un día de verano”, ¿acaso no funcionaría “un día de primavera” de igual o mejor manera?
Testigo: No funcionaría.
Interrogador: ¿Qué tal “un día de invierno”? Eso debería funcionar.
Testigo: Si, pero nadie quiere ser comparado con un día de invierno.
¿Cómo distinguir a un bot en un bohemio? Si es demasiado poético y tiene ojos de cordero degollado no es humano. Si no mancha con insinuaciones de baja alcurnia, hipocresía y talento para la falacia o la necesidad, no posee un estigma de elocuente contradicción.
Dios puede hablar a través del ensamblaje de unos transistores para transmitirnos la eterna profecía del "enjambre": la inteligencia proviene de la inteligencia y ésta está sellada en los sarcófagos de la piel.
Me agrada el parasitismo: vivo de los otros sin que lo sepan mientras se rascan con impiedad mi advenimiento.

Semen

Siempre que hablamos de la cara oculta de la luna nos podemos referir al trastero oculto de las damas, aunque yo prefiero un trasero de culto en el damero de la vida, sin mascaradas, ocultaciones o medias tintas. Le preguntaremos a una pitonisa: ¿qué es aquello que no es micción ni poema y ama la cueva de Alí Babá con sus cuarenta ladrones?

What do You want me to do

Another day another fight
No-one is wrong, no-one is right
Arguments and different views
Here we go again on the loose

 Mike Scott


Meando sobre hojas trilobales se nos ve el peciolo, el desarrapado cielo pendular sobre nuestro indecente caramillo. Me dan ganas de vaciarme en unos ojos huecos que recojan en sus cuencas la perversión de occidente, la picaresca de invidentes y rameras piadosas. Nunca me entero cuando se suicidan mis amigos, del cómo ni el porqué de sus motivaciones. Guille se encerró en el coche, lo selló con cinta de carrocero y decidió morir cómo se mata a un mustélido, por su piel de marta, para acabar abrigando otra fortuna. No sé si a ese lugar al que van los artistas sin ventura como nosotros (alquimistas y aprendices del fracaso) se le puede denominar Parnaso, pero aguardo que así sea. Ni siquiera conocía el nombre de su novia o el mísero sueldo que ganaba como jardinero... Desconozco qué le obligó a tal decisión -el destino se burla de nuestras previsiones y juicios-. ¡Un mal viaje, un mal viaje sobre una alfombra trilobal! Ahora sólo nos queda hallar el quadrifolium, la virtud dormida, y rememorar el horizonte como los austeros camaradas que fuimos.
El refinamiento muere como una nalga abandonada por la lengua, para dejar paso a la cetrería del papel higiénico y la incontinencia humorística del bidé. 
Es triste que un poeta no tenga un buen culo en el que hundir su claustrofobia y profundizar sus miserias hasta el cáncer, pero la enfermedad no quiere ser vejada de sus razones. Un buen poeta debe asumir la plenitud de un coño y jugar a morir en las inmediaciones del alma, persuadido por la belleza de una Venus Atrapamoscas.

Anuncio

Se regalan criaturas de varias pulgadas con alma de cachorro. Obsequiamos pulgas de amor y parásitos intestinales con nuestros presentes.
Quise cambiar el epígrafe de este libro por un encabezado más "democrático" -sorna británica al frente-, con un título semejante al álbum de R.E.M: Automation for the people. Que traducido viene a ser algo semejante a: Automatización para pipiolos.
Lo hice  mal contigo y mirando a través de la charca de tus ojos no logré distinguir el sueño ni delinquir el hambre. En la chacinería del submundo no había un rincón para nosotros, el cielo está vedado para los bañadores de lycra y  las imperfecciones del corazón. ¿Qué digo? Lo hiciste mal conmigo, como un sujetador sin pechos, como una interferencia en el firmamento. Escogimos mal las cervezas del supermercado para ese amor de árboles retorcidos y toallas ensangrentadas, la luna azul de las alcantarillas y la soledad de los ingleses en el cementerio.
Debido a la gran contaminación en Madrid, nuestra apuesta es el tanga público y el desnudo callejero (no sé por qué a Carmena no se le ocurren estas ideas y manda a los niños a mirar colillas).
Ella no deseaba a un tipo normal que escribiera "anormalmente", prefería a un tipo anormal que escribiera con asiduidad.
La mujer que se aleja es la que consigue deslumbrarnos... Hacerlo con otra mujer es no perdonar a ninguna.
Solo en lo que se refiere a mi misma por dentro.
Ahí mi universo es cinco veces el de fuera
y la semi inconsciencia mi estado ideal.

 María


- Navegando por el atlas de unos ojos, un pez no encontraría un lugar más propicio que una lágrima; tal que un velero, una pleamar en las pupilas y los flecos del horizonte en las pestañas.

- Escondiéndote como una mota de polvo en el iris, ahora sólo podemos jugar a la presbicia.

- A contrarreloj, mi amor, del cielo al infierno, lo negro con lo negro y la belleza con lo bello.

- Hay tejados donde la primavera se harta del poema por un lugar tan húmedo como el de tus piernas.

- ¿Con qué frecuencia entrecerrar los ojos?, ¿con qué insistencia abrirlos para que el amor piense que le hacemos guiños y no estamos bizcos?

- Mejor distinguir las ortodoncias con la lengua que adoptar la ortodoxia del alma.

- Los recuerdos son caballos que apacientan, salvajes, su destino.

- A veces ni siquiera el hombre soporta el vuelo de un gemido hacia sus manos y la ola transitada por la quietud.

- Me gusta sentir el roce de tu pelo en mi piel, trenzar los pensamientos hasta el olvido, la copa en el labio de la sed  y lo femenino acicalado hacia lo eterno.

- En lo que se refiere a un peine, mi universo es cínico de la tierra e inconsciente del presente por acuciantes problemas de pedicura.

- El verso siempre nos conduce  a la satisfacción de los conversos.
Desnudo ante tres jóvenes dispongámonos a la fantasía de un tuerto, ya que han sucumbido todas las mitologías y las persianas gimen en el alfeizar del hueco: el alma tiene vida por si misma y no debemos traicionar sus deseos. 
Ninguna hembra, por mucho tiempo, oculta sus sentimientos y abomina del corazón.
Leí en un libro que en los campos de exterminio había algo peor que los guardianes: los secuaces de los carceleros, escogidos del judaísmo para hacer el trabajo sucio, coartar y reprimir a sus semejantes.
En este mundo hay algo peor que la pobreza o el sesgo del obrero, los secuaces de la pobreza, escogidos del capitalismo para forjar una cárcel de masas.
Tú ya me conoces, sabes que no soy nada, y aun peor que nada, un cielo que se extiende hacia la mediocridad absoluta, pero sólo de la nada puede surgir un impenitente poema.

El Hijo

En algún momento soñaste engendrar un hermoso vástago, un heraldo de tus antagonismos, un degenerado bastardo del lirismo, amanerado de cierta conducta que llamarías hilaridad y malditismo.

Pero el semen de un poeta sólo sirve para la desidia y la desesperanza, ni siquiera para delinquir la belleza y alentar la perdición. Ningún merecimiento de tus bragas podría haber ocultado tal deficiencia, ni la demencia de tus argucias procrear  una criatura de vino.

El despreciado escribiría sus memorias amnióticas, bañado por un mar de Perseidas, y crecería con el animalizado deseo de asesinar un cielo y extirpar una muela.

Lo aleccionarías con tu denostada propaganda política a la revolución de los gentiles. Gentleman de la indiferencia y la indolencia, despotricaría en tus ojos con el vicio del lactante que bebe zarzaparrilla y se emborracha de ideales, olvidando al patético progenitor que lo abominó como un desperdicio del estro.

El cachorro parricida regresaría de entre los muertos. El gestado en la locura tendría un parecido extraño a un encantador de serpientes y un niño autista; y, cuando anticipara su cobarde corazón al nacer, la endeble enfermedad que emana de tu dulce rostro, utilizaría el cordón que le dio la vida, la soga umbilical de tus mismas entrañas, para estrangularte con su propio destino.
La enjundia en el labio apalabrado, el primer balar de los corderos, los tormentosos besos y la frugal inexperiencia; una interioridad que se hunde en el lebiatán del amor.
La penitente luz atropellada y nadie sabe aún qué oculta la singularidad del sarcasmo. Pasando las páginas de tu pelo hacia los delicados dominios de tu espalda me quema el menosprecio de Maud.
No sé si se puede huir del corazón cuando ajean las estrellas y la inmensidad dulcifica la noche. Alcanzo a rozar la entropía, una honra de cuervos y un cementerio de kiwis.
¿Has estado alardeando de tus gestas por un destino que no convence a un hado? Un verdadero poema se desnuda de superficialidad, de brillo, de apariencia, y el cromatismo cambia con cada lectura y cada lector.
Del desierto a la azarosa jornada todo es la nada y un afanarse sin fin: la fragmentación, el sitio del ensañamiento.
Regresa con los lobos al hogar de la muerte blanca, allí no hay poemas, sólo el infinito, el ansia de vivir y la promesa de ser. 

El ocaso es lúgubre y verdadero como un aullido, y el invierno abriga el salvajismo de las almas; no es lugar para poetas y perdidos.

¿Qué es un hombre sin camada? Cualquier perro sarnoso desea recostarse junto al fuego y observar la intemperie de la llama.
¿Qué es un lobo entre humanos? Un animal confinado a soledad, una musa que juega al menosprecio con los jirones de sus bragas?

"Por aquí entró un amante y no encontró litera. Éste se enredó en las costuras y no halló la piel. Nadie ha penetrado con las llaves de la noche en mi soliloquio para dejarme un puñal y una canción...
Entonces se volvió y contempló admirada que en su trasero había un roto remendado, no supo descifrar aquel enigma que la sumió en la duda, y siguió jugando, cariacontecida, con sus dedos".

A veces un corazón inquisitivo se extiende por una suposición y desea ser amado por una eternidad que no le corresponde.
La loba, ambigua, contigua a la sangre, reclama su ambición y nos cuestiona con desgana:
"No quieras ser instinto cuando tu palabra es razón. ¡Regresa al hogar de la muerte blanca!".
En ese preciado momento que el sol declina y nos ama, quisiera tener a alguien cerca para compartir un único gesto de camaradería; después todo pasará, pasaremos, lejos de nuestra mutua satisfacción, pero nos habremos detenido un instante en la belleza.