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Ella es feliz con lo que escribe, es feliz con su belleza y la belleza le corresponde con su perfección. Yo no soy dichoso con lo que escribo; y, aunque a veces el aedo me recompensa con su limpia mirada, no es infrecuente intuir la distancia, el desconcierto y la ambigüedad.
Si las palabras son un medio para fingir las esperanzas, si el cielo no ocupa el lugar del presente, de nada nos sirve asomarnos al espacio de su nombre.

2 comentarios:

  1. ella es feliz y punto.
    él busca lo que le hace feliz.

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  2. ¿Él busca lo que le hace feliz? Por lo menos sabe que el mundo del poema no es idílico.

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