Archivos del blog

¿Cuándo es dolor y cuándo es fingimiento? El gran embuste es ensalzarnos con la palabra, aun sin querer pretenderlo. Elevarnos con la belleza y sentirnos bellos, endiosados de lo eterno, en esa breve manifestación de capricho y éter. Somos evocadores de mundos pero no nos pertenece ningún mundo, más bien asistir a su declive y desmoronamiento. El poema necesita cierta distancia, cierto desapego, para no caer en la mutilación de un dolor consecuente, y para dirimir, en consecuencia, un dolor soportable. La poesía se convierte en una terapia de choque si la utilizas como bálsamo de la herida.
Creo que me estoy yendo por las ramas en esa necesidad de exclusión para constituirme en negador de paraísos...
Respecto a tu pregunta, creo que nos engañamos de sentimientos, nos afectamos de apariencias, fingiendo lo que no somos y pretendiendo ser otros; pero ninguna mentira es innecesaria e irrelevante, referidas a la persuasión y la emotividad. Después, existe también la vanagloria, el valor y la especulación de lo creado, el orgullo de la trascendencia y otros pecados. La poesía, desde luego, es un espacio de interiores en el que siempre podemos relativizar nuestra propia decoración y defraudarnos plenamente. El poeta manipula, sublima sus sentimientos, disfraza sus emociones, dramatiza su obra hasta el punto de afirmarse en su negación.

Conciencia

Lo primero que hay que hacer ante lo inevitable es ponerle un bonito vestido.

Billy





Todo es virtud y no lasitud, cuando se te pega la mierda a los zapatos, cuando caen las tostadas de canto y el universo se confabula contra la lógica. ¡Qué bien nos quedan las manchas de barro! ¡Ya era hora de que se muriera el gato! ¡Si el trabajo se queda sin nosotros, no nos arrepentiremos del asueto y la bula! ¿Se te acaba el amor? ¡Prueba con un consolador!

Si la interioridad es masculina, ¿qué se puede esperar de los vestidos, los vestigios, la seducción y las prendas íntimas? Al sentimiento le desagrada la tirantez de  las fíbulas y la conciencia que estorba en la cama.
Estoy buscando una mujer, no un badulaque de la puta literatura. Recoge tus bártulos, tu ropa sucia, tu hedor a hembra... Necesito una mujer sin su palabrería y su jactancia.
Un dios osado no quiere un verso delicado, únicamente se conforma con la piel.
Díscolo capricho de  apariencia despeinada, tú no eres bella pero tampoco eres banal, te debes a una lealtad que desentierra caracolas. ¿Qué ruta marca tu manicomio? ¿Qué cartas marinas te harán naufragar? Naufragas ya, sin saberlo, en las misivas de tus desaparecidos.  Amas el poema y maldices su orfandad.


 
Cierro los ojos, y te espero. Siempre apareces de una esquina. Con un vestido blanco de flores amarillas, y en el pelo una tormenta.



Nunca hagas el amor con una mujer que no aspira a despeinarse.



Ni se me ocurriría, Mail. Nunca he caído tan bajo.



...si amas las tormentas, descifras los mensajes del viento y conoces el idioma de los pájaros... entonces, puedes declararte poeta.



¿Los poetas no son los que se cubren con un parasol de las tormentas, los que huyen de las cloacas de los pájaros y de los mensajes sin membrete?


Prosa y árnica


El mundo se refleja como un escenario de marionetas rotas. El poder investido de madera labrada y a las puertas del miedo, llena los días blancos de soledad y alienación. Los escritos e imágenes, las músicas idénticas, no son alhajas. Son culto de un diablo que no mata el tiempo. Allí la llamada se siente irresistible y el vuelo inalcanzable.
La noche siempre llega y explica serena las obscuras canciones. Era negado tres veces todo arrepentimiento hasta oír la tercera canción negra y verdadera. Más tarde la caprichosa vejez anuncia ojos en blanco y pisotea barro y merengue.


 ¿Qué hacer con nuestro tiempo si el diablo no interviene en nuestros asuntos? Morimos si no nos entregamos completamente a la maldad y a los demonios. El negado tres veces hizo de su amor un templo, beneficio y despojo de la estrella...
¡Oigamos el gospel de las ratas y el blues de la intercesión, negro es el camino que conduce a los campos de algodón!
La vejez siempre es caprichosa, pisotea y farfulla su demencia, desdentada para el oprobio y la negación.
El arte es cíclico y la poesía acrecienta la belleza de un busto femenino. Observa cómo respira el maligno a través de los senos que arden en voluptuosidades; allí, la creciente pasión quiere abastecerse de iniquidades más que de dignidad.

 
Líbrenos el azar de cometer iniquidades. Del resto es usted muy libre.
  
 
La iniquidad nos busca y nos libera con su bien. ¿Desmerece un cielo de mujer una maldad de amor?

 
El objetivo sea la equidad. Si cometemos injusticias que sea por debilidad pero no por voluntad de ser inicuos.

 
Todo deseo es equitativo con su consecución, pero la equidad puede ser comparada con el mal de no acometer y resguardarse. Justo es ser amados por la debilidad y fortalecidos por su intención.

 
 Y de la prosa alienada.
Me confundí de virgen anarquista y de cielo republicano. Te habría ofrecido la solemnidad de mi alzacuellos para que hicieras un exorcismo con todas mis iglesias. Yo no soy tu perdición ni tu enajenación (eso es lo que puedes reprocharme). ¿Desde cuándo la infamia vive en los garajes, los sótanos y los trasteros?
No hemos nacido para recitar poesía, sino para que nos reciten, para ser recitados con una felación y un cunilinguo.

Ya que tu rasura no querrá jamás pasarse por mis aposentos, no me muestres el Apocalipsis de tus retretes, ni tus dientes -jarabe de caramelo-.

¡Oh, ojos que ocultáis la gracia que merecéis, es mi más ferviente deseo y mi oculta obsesión, desnudaros y observaros desde la interioridad hacia la eternidad! 

...el camino no es camino desde que una vez amamos y a la vuelta de la esquina otra vuelta y tente en pie a través del hachís o de la osa mayor y no a través del argumento



Hechos y argumentos nos vuelven más viejos cada día... No te preocupes por los 30. No sabes lo que haría yo con un cuerpo de treintañera (tal vez lo puedas imaginar). Pero la osa mayor no hace que regresen las historias.


 
por suerte la Osa Mayor sí entiende de la trashumancia y sabe bailar el candor, sin preguntar, sin pedir, sin echar mapa ni ancla y ama y se va


 
No, hasta que se come el salmón y deja los restos para el hambre. Mi única objeción sería ese mismo "y ama". Comprendo la carencia de mapas, de anclas y de todo lo que, irremediablemente, se pierde; pero mentir el amor no le corresponde a la trashumancia de la estrella.
El hecho de cualquier proposición es una traba, únicamente la presunción de amarse. 

Intuí que el afecto era una polca y que no te apetecía bailar conmigo mucho tiempo, tan solo una melodía de fagot,  imprescindible para no pisarnos la huida del candor hacia el éter de las alcobas.
Mi animal busca otra complacencia: ¡pídemelo otra vez, echa tu ancla, navega por mis mapas y recoge tus pertenencias!


  
fue, trashumancia y gozo bisiesto, y aunque tu poética te posicione y defienda la libertad y sus eróticas, los hechos fueron que fue tu catolicismo lo que rompió el baile... yo no busco animales que busquen complacencias sino éter, yo no quiero ya bailar contigo, ni el réquiem! tú me enseñaste a amar mucho más el anarquismo!

Alienados santos

La caprichosa vejez
anuncia ojos en blanco y pisotea barro y merengue.


Julito Chés





- Correrse en el barro de los ojos llenos de amada evidencia, en el capricho del merengue y la conjunción de la piel. Ascender hacia una verdad de nieve, cruenta y lógica. Símbolos aburridos sobre la arena que la ola arrastra en la suavidad del trazo. Transito hacia otra entrega sin arrepentimiento. Nunca fuimos Santos de ninguna devoción, ni conocimos la alienación de las hornacinas.


- Es evidente que observar el principio y el fin, y vivir demasiado ensimismados en los principios y las finalidades, originan un deterioro, una vejez prematura y sumisa de su conocimiento. A los jóvenes les corresponde poner en un cucurucho esos ojos helados y avainillados, y lamer las visiones de cartón hasta restablecer el presente.

51

Pocas veces paran las voces y pocas veces la escuchamos con atención y pocas veces escuchamos el silencio.
Sandra Garrido


 
Cada ocaso es único y el universo no se detiene por la noción de infinito.
Estar acompañados en una ducha para oír cómo se paraliza el corazón y las palabras dejan de tener importancia, con una música indistinta al silencio.
Cuando se demoran las voces se escucha el alma, se alza la sangre del pecho para dar de mamar a las nubes.


 
Y quien te dice que el universo no para. Tal vez duerma cuando nosotros no estamos o tal vez se expande y nosotros cada vez somos más pequeños. Creernos infinitos y parte de un todo con toda su insignificancia o pieza única para el engranaje de su movimiento 


 
Sólo aguardo que descanse los años bisiestos y respete el sabat, que se preocupe de lo desechable, tanto como de lo único. 


 
Dicen que todo el universo juega por el mero hecho de ejercitar la habilidad, no por ninguna otra razón. Vida, juego excitante.


 
 ¡Espero que no juegue a perder y seamos parte de su apuesta!

El oficio de poeta no es bueno para el lumbago. Si tengo que salir a tapar un agujero y no está debajo de tu ombligo, sufro de fuertes dolores seminales.
La mampostería está rota, mortero y astilla de ladrillo, pero iría más caliente si tu lavadero  fuera mío.
El oficio de poeta no es bueno para el lumbago. Si tengo que subir andamios y no es para probar la consistencia de tu fachada, ni para taparte las grietas con mi lechada.
Es el colmo de las frustraciones para los que no son elegidos, debatiéndose en todos los frentes (deseo contra deseo, ascensión contra descenso), para no hallar nunca la escalera de emergencia o la puerta de acceso. Porque subir al ático es lo mismo que bajar al sótano, estar en un piso intermedio o mendigando en la calle, el lugar está en nosotros y nosotros somos la fantasmagoría que ocupa todos los espacios. 
Colmado deseo sin deseo. El saco está lleno y vacío al mismo tiempo y no importa el contenido ni el continente porque todo es contenido en continencia. Los elegidos no pueden dejar de ser lo que son, no pueden renunciar a ese don, ni desear tal renuncia. La mística es un estado cuántico: el gato vivo y muerto de Schrödinger.

 

Esta dama que no tiene nombre y me parece que tampoco debe tener imagen, es irreverente como tú, pero entre ambos hay química y eso conforma una pareja ideal. Ella sabe lo que tú sientes, lo que tú deseas, en eso es más astuta, pero tú eres el que maneja la fricción. Me gusta su figura, le da candidez al ritual. ¿No notas que se está entregando sin pedirte nada a cambio?, ¿la vas a dejar con las ganas? La mujer insolente has de bañarla con copas de ponche para que traduzca sus emociones. Y si así no lo ves claro, cierra la puerta para que ella aprenda a abrirla.



La dama no tiene desperdicio, como tu comentario. No hay nada irreverente en el amor canalla, en el amor que araña, en el amor que hiede. No sé si podemos traducir este pasaje erótico-festivo al común de los orgasmos -lágrimas negras de Compay Segundo-, pero en este caso los dulces amantes se compenetran sin disfunciones. Creo que el filtro de ella lo siente todo, lo sustancia todo y lo reivindica todo. Al hombre sólo le resta desprenderse y fingir que maneja la "ficción". Si bien, él se da a cambio; ella, en cambio, no recibe nada (los dos necesitan un urgente recambio). Las ansias de amor no pertenecen a este mundo, más bien a otro tipo de humanidad. Jean, no hay ponche que soporte ese baño de cordura y a él se aferran todas las compuertas. Un verdadero hombre la descerrajaría, y, ya saciada, ocultaría las llaves en un lugar recóndito para que nunca más pudiera acceder a ese placer.
Nos podemos acostar con las brasas y salir churruscados, oliendo a carne calcinada y a manteca de porcino.
¡Joder, que no me mire, que no me mire, que me hielo y ya soy un témpano! Aparta esas pupilas de perifollo, perejil guiñado, me cocino a solas con la mano porque no me gusta tu badajo.
¡Qué locura, estoy menos mojada que un desierto cuando me tocas, y, aún así, entras y sales haciendo sangre de arista y dejándome pálida y azul como la escarcha!
¡Qué me escarcho de risa y eso ya no tiene remedio! ¡Qué se te encoge y mi boca es incapaz de reanimar al muerto! Desisto, fóllame si puedes, pusilánime, y si no..., que te follen.
El sabor de tus besos es como fumarse un habano que ha pasado previamente por el ano, esa butaca triste y sin estrenos para los cinéfilos. No tienes ritmo, macho, y dudo de tu pasión, me parece que no has visto a una hembra ni de lejos, con tanta miopía y lagañas. No tienes entrañas, ni adiestrada la bragueta para dar con el conejo (espera, que me la meto yo y me lo hago yo misma).
Bueno..., veo que eres un inútil y se te cae el espumajo sobre mis manzanas (esa sidra me pone). No he oído nunca que a un hombre se le haya roto, pero tú ya la tenias rota antes de meterla.
¡He tenido que esputar porque este malnacido no me sabe amar!
¿Te estoy animando con mi discurso? Espera que te hablo de política, del sanchete y del coletas, para que te retengas (es bueno para la eyaculación precoz).
¡Qué atroz! Aguarda, voy a ponerme cera de abrillantar en la vagina, a ver si te resbalas y te rompes la crisma contra mis esquinas.
¿Se te ha bajado y no eres capaz de subirla? Nunca me lo han hecho a medio medio pelo, sino a capullo entero y hasta la bandera. ¿Tengo que enseñarte a desabrochar un sostén, bobalicón? ¿Por qué tu pene siempre apunta en otra dirección? ¿Quieres dejar el equipaje en este garaje sin pagar peaje? Estoy tan aterida que puedes poner tu morcilla a curar en mi despensa.
Pilas alcalinas, mi bien, golpéame las cachas como un hombre, toca las cachimbas y baila un reggaeton, a ver si siento un reventón en el corazón. Con tu licor no tengo ni para una cucharada de sirope: si no das de beber a las musas, pasarás sed de poemas y hambre de coños.
Me has salivado hasta la santa efigie del cabecero, pero ni una gota en el lupanar de mi ramera alma. Haz lo que quieras conmigo, pero dentro de cinco minutos tengo que trabajar y prefiero ir vestida, ya que no iré servida.
¿Se te ha escapado un aire, porque he notado un ambiente denso y enrarecido entre nosotros? Cariño, muévete como una compañía de cosacos y móntame hasta incendiarme los ovarios. Haz de mí, tierra quemada y arrasada. Piensa que soy una furcia alemana y que me vas a meter el Kremlin por el culo hasta que el nazismo gimotee en eslavo.
¡Te ameré si alguna vez me pierdo en tu entierro y me acuesto con tu muerte!
Tengo que regresar con aquella camarera a la que no le di propina pero le prometí amor (claro que ella me prometió bajarse las bragas si alguna vez estaba sobrio). Sólo un cuello de botella para llegar a tu estrella (me gusta esa clase de cerveza y de poesía). Con la retranca de tus ojos y mi retorcido alfabeto, jugaremos a batallas en secreto. Nunca sé cuándo una mirada dice la verdad, ni cuándo una palabra miente; e incluso, haciendo el amor, te preguntaría si te has confundido de amante. ¿Qué hacer si te despiertas al lado de otra piel y finges conocerla?
Tengo que regresar con aquella camarera que me ofrecía el canapé con el café. Era sumamente reiterativa y puede que mi indigencia le agradara.
No sé por qué te soliviantas. ¡Déjate llevar! Un verso no es nada, tan sólo mofa, carantoña y hojaldre de palabras. Tómalo como un presente que engorda con su azúcar y su grasa. Si quisiera excederme de verdad y tú excederte de verdad, estaríamos hablando otro lenguaje.
Hay tanta humedad en el ambiente que se puede respirar la lluvia, palpar el contorno de las nubes y mascar el aire. Te puedes hacer una tostada de moho y untar una gelatinosa baba de caniche. Las babosas están de enhorabuena, y yo aquí, más lechoso que un champiñón sin tu jamón, a kilómetros de tus tetas.

Me he dado cuenta que las estrellas te suben por el cuello y marcan el camino hacia Venus. Despotricado en tus pezones, me basta un verso para hacer un pareado y morir en la poltrona de tus labios. ¡Me hamacas, me hamacas, y me arrullas con tus maracas!

La lavadora suda por la falda y el detergente hace el resto. Te has preguntado, alguna vez, adónde va el agua sucia de la colada cuando desagua el corazón.
Se te ha encogido el tanga con tanto suavizante, se te ha encendido la pantomima de la raja..., que sólo querrás estar conmigo cuando me enjabone la minga de las pajas. Sin horizonte, amor, más allá de la niebla, a kilómetros de tus tetas.

Te desnudaría entera para lamer el cielo, abrigados a una bombilla de tungsteno, con tus niñas cíngaras y una canción de Jacques Brel.
Amar es una osadía, un día de plúmbea cobardía. De todas las vejigas francesas harán un perfume francés, tan caro, que no lo podrás pagar con tu amor de ultramarinos. 

A ultramar de tus islas, ya nunca penetraré el atolón de tus nalgas, ni se desbordará mi chimenea de caliente magma. 
Con el alma de anudar marisco a un arte de pescadores, saldré a buscar otro escalope. Nena, ¿cómo será el verdadero amor sin calcetines, y un poema escrito en la entrepierna a kilómetros de tus tetas?
Poeta, si una flor se encierra en sí misma cómo puede ser polinizada. La frescura floral necesita vaciar sus estambres y preñar sus pistilos, quiere a todos los ladrones dentro de su cáliz y que el aire y el sol participen en su asedio. Poetas, abriros de piernas y que no os importe postraros y entregaros a la mordaz bellaquería de los truhanes: el néctar debe ser cosechado hasta arrasar los sépalos.
Que el olor de su herencia sarnosa no moleste, ni estorbe en las fauces de la chacinería. El Hacedor no repudia a sus animales por animales, simplemente deja vivir y mantiene el veredicto de muerte sobre sus mascotas.
Algo está cambiando en cuanto a la esencia. El perro sin collar ha mordido las bayas y ha orinado en la base del arbusto. El perro dejará de ser perro para convertirse en otra clase de vida, diferente a cualquier otra raza, y discutirá su procedencia a los mismos ángeles. Al Dios sedente le toca sobreponerse y dirimir si los ladridos deben ser convocados ante concilio. ¿Dejará que sus siervos se conviertan en lo que no son y afronten lo que serán?
¡Oh! ¡La prefectura de los cielos nos habla con enigmas y nos condena al ostracismo! Habrá observado esto tantas veces, civilización tras civilización, que le tiene sin cuidado ver como se estremece la pieza hasta que su convulsiva sustancia agoniza.
Algo se mueve en los círculos de piedra, un precavido peregrinar hacia el exilio. Ya nadie se acuerda de los sacrificios solares. Todo el mundo reclama el báculo y la entronización para sí. En la putrefacción de los días, la sordera horada los timbres gastados. Los Dioses tornarán como ciegos videntes, acompañados por sus terribles lazarillos, y ya nadie podrá apartar de la semblanza la sangre del advenimiento.

Mística

La totalidad secuestra la lógica
la llamada enmudece.
La dependencia anula la intuición
el vuelo queda inmóvil.
Él es éxtasis completo
y expresa certezas
imposibles de idear.

Gemelo de la nada y el silencio
habla el ejemplo
y vuela ala sumisa.
Tres cavernas, no platónicas
de esquizoide frustración
vuelo empachado traen
con muda llamada.
Solo los elegidos encuentran si querer
la unión al Único, sin deseo.




Tu verso es tan profundo que sólo he podido elucubrar un poema. Un poema equivocado que no pretende hacer sombra a tu rotundidad, únicamente ser fiel al sinsentido que aletea como una mosca boba alrededor de tu melaza. Se trata de eso, miel de mieles y helmintos.

La mística del amor es un empacho que provocará ineludiblemente arcadas. La unión con el Único tampoco tiene argumentos con la lógica. Y, si los amantes del deseo trascienden el placer hacia la servidumbre de sus funestas alas; qué, si encuentran esa unión de los elegidos sin elegir. Porsupuesto, la unión ha de ser con ellos mismos, sin sus propios egos, para no caer en la frustración de las cavernas recíprocas.
Tal vez el amor elevado al hambre sea un arcano menor y debamos fijarnos en los astros para alcanzar lo Unívoco del Encuentro con la Llamada.
Tu verso hace correr a las musas hacia los soportales de la luz y descorrer los sucios cortinajes que desvelan el inconmensurable corazón. A veces sólo los necios, 95% estupidez y 5% ingenuidad. A veces sólo los locos y los poetas, como diría Nietzsche, 95% presunción y 5% ambición, y ni siquiera ellos.



¡Qué gran tipo don Federico!
Lástima que acabara tan volado.

Gracias por tan elogioso comentario, no obstante. Provocar algo con un poema es la máxima aspiración.



 
No comento, polemizo, poetizo, profetizo, cobertizo... No sabemos dónde acabará nuestro vuelo, humano demasiado humano... Hacia dónde debe guiarnos la provocación y la inspiración más que a la exaltación de las alcobas y la compañía de las sábanas femeninas. El verso no es de nadie en este raspear (rap de conversaciones inconclusas sin vencedores ni vencidos). El verso nos pertenece a todos: una forma de acabar con el capitalismo de mercado para convertirnos en mercaderes, mercancía de follar y penetrar pendencieras realidades.
Creo que el poema ya no es válido si no aspira a la consecución de una respuesta. Ya no vale el poeta encerrado, ensimismado en si mismo, adulador de su propia jactancia, ahora hay que salir a batallar con el diálogo hasta tratar de conseguir algo semejante a un orgasmo múltiple, hay que mancharse con pictografías de grafititero y gratificante mierda multiplexada. 



 
No llegaremos nunca al 1% de Nietzsche.  También considero que Zaratustra es excesivo y que "dios" todavía no huele a cadáver. 



Perfecto, pues. Aunque le recomendaría no inflamarse en demasía, que no es aconsejable para el combustible corazón de los poetas.


 
No se preocupe, soy susceptible a las deflagraciones y no me molesta si me creen un grano purulento. Mis soflamas se deshinchan como el flotador de una musa, para que el valiente socorrista (desconoce todavía la celada de una reanimación), insufle su precioso aliento sobre el cuerpo de la meretriz.
En nosotros conviven varios Dioses. Baco y Eros por igual y también Cristo. Si te relegas al monoteísmo de Eros sólo conseguirás la insatisfacción del vino y la incomprensión de la cruz. Cristo no tiene nada que ver con los otros, su condición no se circunscribe al erotismo del amor ni al éxtasis de la carne, sino a la entrega y la pureza del martirio.
Todo lo que sé de sexo lo aprendí en la biblia. Te lo dije de rodillas ante el altar de tu vientre  preparado para la comunión. Era la manera que no encontraba de explicarte que aquello que te destapaba era mi templo y que eso que se parecía a profanarte, era algo aun más sucio y obsceno: era mi credo y mi religión.
Mariano Crespo




Me apunto a la catequesis, siempre que sea una mujer quien imparta las lecciones y me enseñe los conceptos básicos del cristianismo y su moral. Cuando el templo penetra en cascada en el cielo de la creación, llegar a Dios tiene que ser tan sucio y tan obsceno como la fe de nuestras oraciones.

 
Sin derroche no hay nostalgia de lo perdido... Aunque los perdedores no lleguen a buen puerto, justo es lo que merecen por las sobras de lo que amaron o fingieron amar.


 
 Juzgado y condenado por perdedor.
¡Cuánta seguridad!


 
Sin necesidad de juicio ni condena. Con toda seguridad, nuestros actos tendrán su justificable precio.



Pintarse los labios, delinearse una pestaña, empolvarse el rostro y salir a cazar. Si fracasamos en nuestras ilusiones, por lo menos ser la ilusión de alguien: carne cruda y medias que gastar. 


 
 Qué bien suena, si no estuviera ya felizmente cazada... Un beso! 


 
Pues entonces... ¡A la cazuela!

A mí esta mañana una señora me ha hablado de estreñimiento. Te la cambio.



Otro día Neeze. La verdad es que hay tantos mundos a nuestro alrededor... y estamos tan solos.



Estamos todos tan estreñidos que quizás necesitemos unas lavativas. ¿Qué hacer si me encuentro con alguna que me habla del frotis vaginal y su necesidad de estímulo, o me acapara con sus disfunciones y gases prodigiosos? ¿Cómo se puede llamar ruido a una inclemencia de amor, nitrato de onomatopeya?


 
Ahora no estoy seguro de la composición de los pedos y tendré que buscarlo por internet antes que descompongáis el poema con vuestra suspicacia.
Necesito el alma humana, aquello que los dioses postergaron y se negaron a dirimir, lejana a la invariable y adulterada sensualidad de la materia. Si nos referimos a una mujer, es aquello que ella misma desconoce de su esencia. No es la personalidad, el carácter, la distinción o el proselitismo de la belleza, es aquel presente relegado a lo exiguo: el paraíso que despierta por la voluntad de desentrañar tesoros.

Prosa del derroche

 
Yo suelo comer y no me percato de la filosofía del mesado y los entresijos de los comensales. Tal vez la camarera me esté insinuando algo, con seguridad, y un plato bien dispuesto sea su forma de insistir en el postre. Momentos ampulosos en los que se derrocha pitanza y aviesas intenciones. Sé que soy muy parco en estas cuestiones: tengo que insistir y fijarme en el lenguaje subliminal de los posos de café.


 
Comprendo que con la mejor intención apliques a mis palabras el habitual sistema de la reducción cartesiana, dividiendo cada concepto en partes más sencillas de comprensión. También entiendo la irresistible intención de dar a una de las partes una preeminencia sobre las otras. Por ejemplo sexualidad como todo posible Eros, o comer cual único aspecto del ágape. Como el poema continua en las próximas entregas, estoy expectante por conocer a qué reducirás el misticismo y el panteísmo del que paso a ocuparme.


 
En los fogones, una reducción viene a ser un concentrado de esencias y sustancias (una especie de pochado de efluvios que se reitera hasta la desfachatez del gusto), esa es mi forma de proclamar la austeridad y el misticismo del ágape y el desenfado de las barbacoas. Me agrada tu contestación. No sé adónde nos conducirá ese universo panteísta, pero estaré atento a mis deformaciones y expectante a tus entregas.
Tal vez debiéramos conocernos por aquello de las invasiones y la tortura. Cambiar de piel como mudan los ofidios por el capricho del latido y la reyerta. Pensé que un quejido era suficiente para llegar a Centroeuropa, una borrachera de placer, un orgasmo de éter; pero acabamos en Alepo con una canción de Papa Roach en la mochila.
TUYA...
DESDE ALMA, CUERPO Y MENTE,
IRREMEDIABLEMENTE...
(H...)


Tiene remedio..., siempre se puede ser de otro. Tuya y de otro al mismo tiempo. De otro para el infierno y tuya para el cielo. Tuya para el sacrificio y de otro para el beneficio... De otro para la distracción y tuya hasta el aburrimiento. Tuya para el deseo y de otro para el tormento...
Tuya..., de la poesía, de Dios, del manicomio (también de la peluquería, de la pedicura, del matrimonio). El amor tiene remedio aunque no tenga una cura.

Prosa del ágape

No se ve al ángel sentado a la mesa pero tanto la llamada como el vuelo saben de él, conocen su presencia...

Julito Chés



A mí me sirve una ordinaria gallina: no me importa que cacaree en el servicio o se siente a la mesa si degusto sus zancos y sus finas pechugas.
El ángel es más complicado de satisfacer y no aporta tanto beneficio a la mutua complacencia.
Ahora lo comprendo, comprendo los entresijos de tu discurso y su disyuntiva: es el amor (el amor es ese invitado que se marcha sin pagar y, ya sentado y servido, nunca da propina).


 
Esa insistencia en demostrar ordinariez debe ocultar un corazón sensible y refinado. 


 
Esa insistencia en demostrar refinamiento debe ocultar un corazón prosaico. Lo ordinario es caviar y sangre de lamprea. Tu poema se crece y transgrede con su acuciante interioridad. Simplemente busco contrapuntos para un diálogo de reciprocidades. En cualquier  gallinero se ocultan más ángeles que en el cielo, a no ser que el cielo sea un establo.

Hablando con Sandra

No me atrae la idea de editar (pensé que te referías a repasar, corregir, seleccionar...). Creo que lo único trascendente del papel es el "papel higiénico" y en un futuro inventarán también una tecnología higiénica para esos menesteres. Con esto no quiero quitarte las ilusiones ni las ganas, sólo darte mi opinión. Difícil es llegar con la poesía y hacerse un hueco entre los libros de cocina (perdona mi humor).
No cuestiono el sentido de la "obra", pero creo que el medio por el que se trasmite no es lo más importante. En la web es más fácil interactuar, sin relegarnos al marginal papel, a las editoriales, a las distribuidoras, a las redes clientelares con sus condicionantes de mercado (todo ese mundo es como un pecio que se niega a aceptar su hundimiento).
He entrado en algún blog que coartaba y limitaba su producción, por eso mismo, por desear una publicación convencional, preservando derechos de edición y autor (me parece un error). ¿Qué es más importante, dar a conocer una obra y relacionarnos compartiendo diferentes puntos de vista, o preservar un libro de tirada cómica para los premios y el ego de celulosa?

Fíate siempre del lenguaje corriente;
desconfía de términos como ‘individuo’ o ‘sujeto’,
que vienen de las jergas de arriba,
como el verbo existir, que le pasa lo mismo.
Hay, hay pueblo, por ejemplo; hay vida, por ejemplo; hay posibilidades, por ejemplo.
Eso es del lenguaje corriente: ‘hay’.
Pero ‘existe’, para ellos. ‘Existe’ es invención para Dios, y ahí tiene su destino.
Existe el individuo, de manera que, ¡que existan ellos, que existan ellos! Yo, no. Yo, a lo mejor, puedo descubrirme y hablar un momento, hacer algo, vivir, pensar, pero existir no.

Agustín García Calvo


¿Para obviar la jerga de los de arriba tengo que dejar de "ser"? ¿Y si la confrontación deviene del altísimo tengo que dejar de "existir", para simplemente, ¡ay!, tirar de la carreta de los necios y el yugo? 
¿Hay un proceder del lenguaje corriente que se desprende de sus riquezas porque las considera invención de los dioses y sujeto de oscuras perversiones? Si el mal del corazón converge con los términos para instigar la animadversión y la injusticia, erradiquemos los términos para confundir los males y dictar sentencia. Erradiquemos los conceptos por su superficialidad, exclusividad, procedencia o apariencia, y habremos avanzado en el lenguaje común de los bárbaros y las bestias. Extirpemos las palabras bulevar o parnaso (todo lo francés huele a detestable  sibaritismo, incluso los pordioseros de ese país están dotados de altanería poética). Eliminemos "moralidad" por doctrinal, "limosna" por  eclesiástica y "riqueza" por burgués. Los pobres no entrarán en los burdeles ni en el cielo con la nomenclatura de los santos sino con el desprecio de los tramoyistas. Y si suprimimos "prostitución", ¿qué paraíso simbólico asistirá a los poetas?, ¿a qué vicio o dicha llamar evangelio si todos somos perros de la misma rectitud, nos habitan idénticas pulgas y hablamos el idioma de las ratas? No existir, no existir, y si mi nombre no te complace no me convoques, sólo seré algo que carga, transporta un pesar.
Pero aquel libro poemático, bien porque tuviera resonancia de sus vivencias frustradas, bien porque era un grito de dolor, se había convertido en un amuleto. Qué mejor talismán que las palabras hilvanadas por un poeta maldito, pensaba. Oh, tú que de la carne que tanto te anheló hiciste cenizas.


Chitón


Un poeta maldito es aquél incapaz de trascender a sus palabras para permanecer siempre en el lugar del refinamiento, sutilmente apostrofado al devenir de los significados, recostado en el diván del tedio a contraluz de los hechos. Si te hueles los dedos y no se confunden con el propósito de una hembra o una mudanza, deja la tinta a un lado, sin tardanza, dar suficiencia al talismán de los versos es como vendar un corazón y amortajarlo para un decorado vacío.
Si hacéis el amor con el poema y os levantáis meados y cagados de poesía, no habrá servido de nada la conciliación, la confluencia de lo amado y lo divino, ya que no habréis trascendido a la incontinencia de la palabra. Para lamer el Unicornio hace falta el total desprendimiento. 
La gente me mira raro cuando intento regalar unos cachorros (¡no me atraque usted con su gratuidad, mercader de animales desvalidos!). 
Las camareras me observan como queriendo hablar, pero sólo soy bueno para la alcoba y ninguna me da coba con una deshonesta proposición.
A mí me gustan las conversaciones banales porque están fuera del protocolo y la sucia poesía acaece sin contemplaciones. Que cada átomo nos desprecie hasta el fin de nuestros días. Ningún merecimiento para rendirnos al maltrato de un amor (no hay medicación para esa tortura de entusiastas fracasados). 
Me sobornan los palos de ciego y morderle a los perros, pisotearles a los niños sus juguetes (armad uno si podéis con los restos). Tan sólo una puñalada para deshacerme de esta horrible tortícolis. El amor al carajo, antes el tabaco. ¡Claudica, corazón, el cielo es hogar de perdedores y colillas apagadas! No tener buena reputación te convierte en un ser paradigmático. Tú lo llamas el camino de la virtud; yo, la senda de los porqueros hacia la porqueriza. 
Las patadas en la boca del meapilas. Un puñetazo a tiempo en la cara de Rajoy tonifica las mejillas del mandatario (va caliente a misa y puede que le azuce a su mujer unos golpes seminales).
A Billy y a un servidor les gustan los culos de las cajeras: tanto tiempo sentadas que la mermelada se derrama por los bordes, tanto tiempo ausentadas que la nata se agria en el turullo del asiento. Aprende una comparsa de encestadores. 
Hay sopa en la mesa que meó un tuerto y blasfemó un muerto, una existencia negada sin sustancia ni adobo. ¿Puedo poner la mesa con la enfermedad y la necesidad? 
Puedo poner una película y llorar de risa con tus lagrimones. Si Bryan no se la mete a Doris cuando se pone de rodillas es que es un auténtico mastuerzo. Jódete, Bryan, aprende a hacer una tortilla sin huevos, ya hueles como una demacrada zanahoria sin conejo.

Despreciado diario, padezco el síndrome de los otros desde que tengo la razón en desuso. He intentado romper algunas piernas y llevarme a casa a las niñas guarras que luego se lían con un psicólogo argentino. Música para sordos y mi aburrido capullo altruista sin oruga para la metamorfosis.

La francachela

No sé si ir a cenar con una invitación tan críptica (espero que las alas de gallina sepan a ángel y un buen perfume de comensal pueda enmascarar los olores del ágape). Lo peor es que te pasen por las narices las viandas y te den lecciones de gastronomía. Siempre hay que probar el servicio por buena educación, aunque después nos aflijamos de lo servido.


A imagen y semejanza de las bestias, la necesidad devora a las crías del hambre. Sólo existe la crueldad en la insuficiencia de un alma desgarbada antes de ponerse en el lugar del miedo.
Mi estrella tiene unas caderas anchas, unos pechos vía láctea y un trasero luminoso. Es tan lechera que da de mamar a los perros y tira del carro de la osa mayor con sus pezuñas de cuadrúpedo, enjaretada como una diosa al yugo de amarrar los bueyes.
La llamada late en la dura piedra
y se proyecta libre por el viento.
El vuelo pierde el norte de la roca
y cae en mil celadas, que le atan.

Julito Chés


Hay aves que vuelan y raramente se posan en lo amado, otras se elevan para precipitarse y descansar bajo las formas de una extinción. El deseo fragmentado se convierte en historias circunstanciales y el verdadero amor une las piezas rotas para hacer un collage de piel, con el beso áureo y ninguna esperanza que perder. La llamada no es sentirse volar sin horizontes sino el horizonte del vuelo, sin el verso aéreo ni la azul techumbre reclamando los despojos. Dios no juega en ningún poema, únicamente a la perdición.

Prosa del eros

Cierto: el vuelo y la atracción encamados y gozando de sus muros, impelidos y atrevidos de incursiones, en un cielo sin pijamas y camisones.



Puede que al dios cegato y rechoncho, además del lecho, le interesen otras cosas.
Es una posibilidad.


Por supuesto, un Dios se desviste para estudiar la erótica y registrar en su camastro las disquisiciones del amor.



Obvio es algo que presuponemos sin ver. Evidente, lo que se nos muestra indubitado a la vista. Es obvio que una persona viva respira, solo es evidente cuando pegamos la oreja a su pecho y sentimos como inhala y exhala. El derecho se basa en evidencias. Lo obvio sin acreditar, no existe.


María 



Nosotros somos extinción, Australopithecus de paso, contrafuertes para otra humanidad. La justicia también se puede perder en obviedades interpretativas sujetas a agravio, en su propia especulación legislativa, que nada, o muy poco, tiene que ver con la evidencia. Está bien eso de disfrutar de una paliza con garantías jurídicas, antes te garantizaban exclusivamente los golpes. Las alfombras tienen tanta mugre que es imposible que no aflore la suciedad, tal vez el inconveniente sea ver restos de humanidad donde sólo hay hollín de politólogo,  la aguja de la corrupción en la gatera del iceberg. Si nos distanciamos, la porquería se convierte en un cuadro impresionista hasta llegar a la abstracción de un estado de derecho y una monarquía parlamentaria; si nos alejamos sólo distinguiremos los testículos de los leones de las cortes. Haría falta un sexador de diputados para saber que clase de zoología nos gobierna y que pájaros deben ser removidos de la pajarera. Los trileros se saludan con nuevas banderas e himnos de proclamación, mitificaciones y mistificaciones para seguir ejerciendo el latrocinio. Se oyen gritos en los jardines del alba, monarca y perro oliéndose la entrepierna y disfrutando del frenesí de la caza. Necesitamos despellejar el cuero de esta patria oxidada: ni eros ni aros de cebolla, enjundia y pesadilla de libertades.
Expulsado de la virtud, sepultado para siempre por un poema de tu amor, los desahuciados que dan de comer a los cuervos se deben a los favores de las vaginas y al aprecio de las letrinas. Si una sucia transparencia nos suplanta y plantea la codicia de romperlo todo, abandonados a la indiferencia de un engaño, qué mejor regreso que manchar los ojos con un irreparable recelo.

Desnudando a Belinda

Bajo un raso lleno de pájaros rosáceos acercar los labios al cielo del encantamiento.

María



Algunas veces nos asimos a la parte más oscura para cometer la tropelía del poema. Me gustó cómo lo desnudaste, cómo lo decoraste: "Bajo un raso lleno de pájaros rosáceos acercar los labios al cielo del encantamiento". Creo que no deberías posponer tu hermosa erudición: para superar al versador de lo inocuo es necesario suplantarlo en su totalidad; acompañar el verso, únicamente por el placer de acercarnos a otro capricho, a otro deleite de extinciones y expiaciones.

Hace algún tiempo que me sirvo de la inspiración circundante para circuncidarme en alegorías (fantasmas del recogimiento a la orilla de otra luz).
Te invito a proseguir, a insistir, a perseguir..., el diálogo, la canción; tienes sobradas cualidades para ello.

Para que asumas el sinsentido del zopilote: allegarse al orgasmo es acariciar la muerte, pretender el crimen es inmolarse en amor. 
El decorador de interiores es mucho más sutil: prepara la belleza para la forja de los amantes porque es incapaz de transgredir, se conforma con un aura de satén y ese céfiro que intuye la devastación.

Belinda

Llora bonito. Toda ella es bonita.

Billy




Un hermoso juego sexual... Él no la quiere matar, ni siquiera la quiere follar, únicamente anhela el ornamentado de su pubis y la firma del paciente retratista. 
Que ella se niegue a ser tomada es parte del sortilegio: igual que degollar los pájaros de un raso, posar los labios en un cielo rosáceo o acercarse a los ojos de un encantamiento. 
Un ser que se siente feliz abrazado por sus progenitores sólo puede aspirar a decorar vaginas para los hombres que han de cometer el verdadero crimen.
Llora bonito. Toda ella es bonita.

¡Pardiez, pardiez! ¡Soez, soez!

Inquieta ingenuidad
Un pedo en el bozal de tus versos
El olor en el arder de tus labios


aapayés


-No seas tan impetuosa, amada, cuando dejas escapar un cuesco sin bozal entre las bragas todos miran a Varsovia, pues desconfían de quien te acompaña, ya que ese estruendo tormentoso asusta a las monjas y hace que se santigüen los prelados. Y si los labios arden en la insinuación y la nariz se confiesa pecadora del apóstrofo, ¿por qué Tartufo ha dejado gruñir a los sabuesos, predestinados a estrujase en tenues conspiraciones? La inocencia que se grita con donaire siempre es descarada de sus vicios e imprudente en su recato.

-Tu pusilánime farfullar, querido, casi como se dice un compungido "te quiero", es el chirrío de  un globo entre los dedos, un menosprecio, un grillo que frota los élitros o la tonada de una afónica comparsa; recuerdos de un escalofrío y una declaración de amor, vulgar e insolvente, con tu crema de chantillí en el beso de mi nalga.

Prosa del recuento.

El común error es no hacer recuento de posibles escenarios y obsesionarse en el eros, cuando también existen el ágape, la madre naturaleza y la mismísima divinidad.

Julito Chés


Hoy en día las miradas se circunscriben a una incontinente verborrea que hace negocio de desocupados. 
No estamos atentos a lo que llega mientras nos abandonados a nuestras pasiones, pero la fealdad del exceso, si se vomita, no provoca mayores perjuicios.
Los protagonistas de su ego son marionetas de sus limitaciones, si bien tenemos que advertir que un ego no da para encender un fuego y calentarse.
- No es pornografía, es humor, la hilaridad de un gatillazo.

- La muerte equilibrada es una dieta baja en calorías y colesterol.

- ¡Rechoncho y oblongo cielo, caer se me hace dulce en tu ombligo!
Algo que provoca urticaria en el digno rascarse. Mi único ojo en somnolencia, con su débil párpado impidiendo la mirada y su ceja taciturna como un cuero arrugado.
Unos poetas adulan las huellas de los pies y otros prefieren el mecenazgo de los tacones. Unos divisan el cambio tras la lluvia y a otros el cielo les cruje en sus madrigueras.
Detrás de cualquier edad hay otra edad, no lo suficientemente narcótica como para una regresión.
Ángulos y abismos son pronunciados por la exactitud. Mi amor me sedujo con estas palabras: soy estéril, así que deja correr tu geometría sin mordazas, allí donde el adulterio es insuficiente para procrear no importa la matemática de los condones.

I jornada de puertas abiertas

 -¿Que la vida está llena de piedras? ¿Y qué? Sólo voy a tropezar con una. Todas las veces.
¿Que la vida está llena de piedras? ¿Y qué? Sólo voy a tropezar con una. Todas las veces. - See more at: http://historia-dero.blogspot.com.es/2016/01/i-jornada-de-puertas-abiertas.html?showComment=1452288030003#c5934930103043582666
-Las cosas no existen si no creemos en ellas.
-La maricona del tercero si es guapa. Da igual lo que se ponga.

Las cosas no existen si no creemos en ellas.
Billy
¿Que la vida está llena de piedras? ¿Y qué? Sólo voy a tropezar con una. Todas las veces. - See more at: http://historia-dero.blogspot.com.es/2016/01/i-jornada-de-puertas-abiertas.html?showComment=1452288030003#c5934930103043582666

Nadie nos puede quitar el polvo, ni hurtar la piel de lo robado a jornadas de esfínteres abiertos, la felicidad de sentirnos amados por las piedras (lo dan todo y ofrecen un dolor consecuente con su materialismo).
De verdad, si lo que brilla allá en lo alto es la dicha, prefiero que me hagan una mamada hasta la garganta, hasta el cenit del optimismo y la entropía.

Un guapo modesto sólo se tiene que quitar lo puesto para parecerse a un feo interesante. ¿Qué importa si te invitan a perder, si después de perderlo todo has ganado el paraíso?
Consecuentemente, no sólo tenemos que creer que vamos a tropezar con la maricona del tercero, sino que esa belleza tiene la necesidad y el propósito de complacernos.

Woniai del recuento, diálogos con Julio Chés



- Dijo ¡ven! y fui.


- Me respondió: ¡No te entretengas sólo con llegar, permanece en lo que amas!

- No hace falta excusa
amar es deseo de permanencia.
Esencia del vuelo.


- Por eso no era amor... 
No había permanencia ni pertenencia, 
sólo la excusa y el deseo de volar.

Estaba viendo el telediario a la hora del almuerzo cuando empezaron a hablar de Kim Jong Un y la supuesta prueba con una bomba de hidrógeno.  Se confundieron  y pusieron en la imagen de fondo a Carmena con los tres reyes magos. Creo que, sin duda, somos la bomba, y los comentarios parecían acertados con la cabalgata de Pyongyang, aunque no entiendo por qué el seísmo y el impacto nuclear lo sufrimos en Madrid. 
Nadie critica cómo visten los norcoreanos y a estos parece no importarles la falta de camellos en sus desfiles balísticos.
Algunos consideran que estamos en fase de adoctrinamiento y el lanzamiento de caramelos es similar a arrojar octavillas de socialismo. Corea, mejor te iría si repartieras dulces y ojivas de crema, recuerda que los americanos perdieron la guerra de Vietnam pero ahora el Vietcong entero se rinde ante un karaoke.
un pronombre que se dice despacio
por miedo a pronunciar
los puntos suspensivos…


 Sandra Garrido



Pronunciar los puntos suspensivos y dejar los pronombres a un lado. Los desdentados a los pechos del amarre, la trascendencia a la servidumbre de los cielos. Es difícil reconocerse en la seguridad de un mañana si asistimos a un presente sin memoria.
La didáctica del placer, mejor que cualquier otra dialéctica... Cursis, inútiles y refinados son los atributos de una deidad.
Ahora sí. Ahora sí.
Ahora que la familia acaba de salir por la puerta y el lavavajillas ya está limpiando los platos.
Ahora que los armarios están casi vacíos de comida.
Ahora que los regalos ya han sido entregados.
Ahora puedo asegurar que se han acabado las Navidades.
(Aplausos).
Ficticia



Ahora sí, querida amiga, es el momento de desempaquetar al "amante navideño", al "fantasma de las navidades pasadas", regalo de Reinas Magas y absurdos juglares, para salir del guardapolvo y el deshilachado.

No pierdas la esperanza pero no ganes en deseo

Besos a tocateja, nada tocas y todo dejas. Mejor besos de tartaja, comerse la tinaja, las tartaletas y la raja. La esperanza también arde como fistula en el grano. ¿Y si después de tanto beber, el beodo no la escancia con botella propia? Todo pecado joven es breve pero todo comienzo es de eterno pecar. Si en el revolcón ella no se entera de la canción, vírgenes de todo cuidado. Hay muchos recipientes que claman por un digno cenobio y una bella mortaja. Cocinar panes en lechos calientes y lechones vivos en las calientes entrañas. Diluirse a mares en unos muslos apretados y probar la marea de unos labios. Al pan todo le es gloria de amasar, levadura de fermento, cielo de corteza y corazón de Buñuelo.
En todos los animales: el desperdicio de una selva y la razón de un profiláctico.

Saber con sabor se paga


No me supongas. Sábeme.

Sandra Garrido


Tu frase final es lapidaria y vendría a refrendar algo semejante a esto: no me digas que me amas, no te apoderes de la palabra para el placer y el libertinaje que se le ofrendan a los hechos, hazme el amor y no te conformes con las migajas.
Sucede, al observar cierta belleza, que la totalidad quema, ciega y envilece todo aquello que escapa de su condición; aturde con su absolutismo como un cielo estrellado aturde la mirada.
No podemos abarcar lo sublime; y en su ensimismamiento, devorado hacia lo eterno, el alma se acartona como un brik.


Pues así el poema no será más que el incierto transcribir de esa mirada circunstancial. Y el arte en general una pequeña nota a pie de página de esa absurda transcripción.


Julito Chés



Las relaciones son sublimes desde el sentido del dolor. Siempre es preferible la madera quejumbrosa a las virtualizaciones desérticas, pero el amor lo puede todo, puede abastecer de alma lo imposible..., el beneficio de la existencia y la persistente necesidad.

La moda pasajera tiende a los armarios empotrados, al guardarropas vacío..., y en ambas orillas es necesario desvestirse.