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¿Cuándo es dolor y cuándo es fingimiento? El gran embuste es ensalzarnos con la palabra, aun sin querer pretenderlo. Elevarnos con la belleza y sentirnos bellos, endiosados de lo eterno, en esa breve manifestación de capricho y éter. Somos evocadores de mundos pero no nos pertenece ningún mundo, más bien asistir a su declive y desmoronamiento. El poema necesita cierta distancia, cierto desapego, para no caer en la mutilación de un dolor consecuente, y para dirimir, en consecuencia, un dolor soportable. La poesía se convierte en una terapia de choque si la utilizas como bálsamo de la herida.
Creo que me estoy yendo por las ramas en esa necesidad de exclusión para constituirme en negador de paraísos...
Respecto a tu pregunta, creo que nos engañamos de sentimientos, nos afectamos de apariencias, fingiendo lo que no somos y pretendiendo ser otros; pero ninguna mentira es innecesaria e irrelevante, referidas a la persuasión y la emotividad. Después, existe también la vanagloria, el valor y la especulación de lo creado, el orgullo de la trascendencia y otros pecados. La poesía, desde luego, es un espacio de interiores en el que siempre podemos relativizar nuestra propia decoración y defraudarnos plenamente. El poeta manipula, sublima sus sentimientos, disfraza sus emociones, dramatiza su obra hasta el punto de afirmarse en su negación.

Comentarios

  1. Estoy casi segura que al otro lado de la pantalla no te sorprenderá ver mi comentario y hasta lo esperabas je.
    Soy dada a este tema. Y no es la primera vez que hablamos de ello. Aunque siempre ha sido de la poesía más que del poeta.
    Tu visión del poeta creo que tienes razón y es más todo cuanto escribimos es como si lo escribí eramos en nuestro subconsciente y esto me lo dijo un " especialista" que llevase cuidado con lo que escribía
    También hemos hablado de la versoterapia y a mi me ha servido y mucho pero como bien dices hay que alejarse del poema o podemos entrar en un bucle vicioso del que luego tengamos que hacer terapia.
    Entonces digo yo. Si se es consciente de todo eso. ¿que más da?
    Quiero decir que uno no pretende engañar a nadie. Además podemos compararlo con cualquier otra manifestación artística. La expresión artística es una mentira?
    El músico me miente. El pintor me miente. El escultor me miente. El escritor me miente.
    Mentira.

    https://youtu.be/euIo16zobvY

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    Respuestas
    1. Tienes razón, pero tal vez por desprendernos de ese bucle de vicio, por distinguir la idea de arte separada de nuestra identidad, la idea de lo creado contraponiéndose a nuestro ego, sea necesario cuestionarse e infligirse la duda. Interrogar la relación del músico con la partitura, la del pintor con el lienzo, la del escultor con la piedra, la del escritor con las letras. Si eres consciente de las contradicciones, como insinúas, entonces no tiene importancia; incluso, esa conciencia es necesaria para hacernos avanzar en la crítica.

      La poesía es interesante por esa capacidad de intuición que juega con los símbolos, las definiciones, y adapta la verdad y la terminología a su propia percepción. Nunca sabrás si un poema miente porque nos agrada caer en sus trampas de subjetividad -el más rufián te despreviene y se lo lleva-. Tampoco creo que el poeta, maliciosamente, procure un recurso malintencionado para persuadirnos de una maldad, si lo hace siempre será para ofrecernos otra visión.
      Dirimir la "falsedad" es una noción de perspectiva entre el artista y su obra, en un diálogo de franqueza.

      la expresión artística no tiene por qué mentir, pero los artistas pueden defraudarnos, disfrazándose de apariencia, quizás inconscientemente u obscenamente.

      El músico se miente. El pintor se miente. El escultor se miente. El escritor se miente. Se mienten.
      Ciertamente, y puede que sea necesaria esa mentira.

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    2. Joder!!! Estoy por aplaudirle.
      Por fin me hablas en castellano llano llano y entendí le.
      Ves ya no te puedo llevar la contra.
      Además me parece muy interesante tu reflexión.
      Lo mejor es no caer en el error y la locura.
      Buen finde

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    3. Mi reflexión no niega la tuya, pero es un coñazo elevado a la máxima potencia, difícil de digerir y cuantificar, tal vez por eso tu respuesta manifiesta un velado interés por darme la razón y mantenerte al margen. No te preocupes, yo mismo si me encuentro en una esquina me daría esquinazo... Siempre podrías decir: menos palabrería, más concisión, menos oscurantismo y entusiasmo de estreñimiento.
      Lo peor es no caer en el error y la locura un buen finde...

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    4. no te lo tomes con tono irónico. Me has desarmado en serio, has razonado de tal manera tu respuesta que no he querido mancharla porque hay mucha verdad dentro de tantas mentiras y muchas mentiras dentro de tantas verdades, es más lo que escribí hoy viene de tu respuesta y de lo que me hiciste reflexionar en ella. Y es cierto que un poema hace que perdure un sentimiento que deja de ser real en el momento en el que desaparece. Yo que suelo escribir por el pulso o el impulso del momento seguramente cuando lo publico o lo dejo reposar deja de ser visceral.
      Dar la razón no es mantenerse al margen es convencerse de lo que otros integran en uno.
      Es cierto que cuando hablo del poeta o de poesía todavía lo hago en primera persona y tal vez hablar de ellos en tercera persona ya ayude al desapego del poema.
      Al final los poemas son pequeñas extensiones del alterego y ese alterego es una extensión del yo. Porque somos muchos dentro de uno.
      Sigo en el camino de los desapegos, crecemos apegados a una familia, apegados a lugares, apegados a cosas materiales y hay que ir desprendiéndose de todo ello para ser cada vez más ligeros para el último viaje que tal vez sea el primero.(ufffff ya me estoy poniendo mística ) y de verdad, te lo decía muy en serio. Es el primer día que me hablas sin metáforas y logro entenderte.

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  2. Tan solo era ironía, en ningún caso agravio o desagrado por tu respuesta, pero comprendo la dificultad de interpretar ciertas emociones e intenciones que subyacen detrás de la escritura, cuando te espolean demonios aristocráticos con dudosa reputación.
    No intento desarmarte ni imponer mis reflexiones (un tanto extrañas y esquivas). Creo que hay mucho que discutir sobre el tema. Entiendo que la poesía es un lugar de encuentro y, sobre todo, un reducto de honestidad y sinceridad para los que quieren hallarse y pernoctar sobre los huesos de una verdad (en esto me superas ampliamente). Enmarco tu comentario, todas sus derivadas y el "desapego" final: ligeros de equipaje para el último viaje.

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