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Es el colmo de las frustraciones para los que no son elegidos, debatiéndose en todos los frentes (deseo contra deseo, ascensión contra descenso), para no hallar nunca la escalera de emergencia o la puerta de acceso. Porque subir al ático es lo mismo que bajar al sótano, estar en un piso intermedio o mendigando en la calle, el lugar está en nosotros y nosotros somos la fantasmagoría que ocupa todos los espacios. 
Colmado deseo sin deseo. El saco está lleno y vacío al mismo tiempo y no importa el contenido ni el continente porque todo es contenido en continencia. Los elegidos no pueden dejar de ser lo que son, no pueden renunciar a ese don, ni desear tal renuncia. La mística es un estado cuántico: el gato vivo y muerto de Schrödinger.

2 comentarios:

  1. Se puede estar tan lleno y sentirse leve como vacío y sentirse pesado. Sí todo depende de uno mismo y de su propia perspectiva. Intentar dar sin haberse llenado antes es un gran error pero supongo que ser el elegido dependerá de todo lo que se va recogiendo eso también depende de uno mismo.

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    1. Somos unos místicos del carajo, porque levitamos en un estado inconsecuente de permanente intrascendencia. Recoger, no tirar nada, pero no quedarse con ningún objeto. No sé, Sandra, si seguimos hablando en estos términos, hacerlo será lo mismo que no hacerlo o quedarse a medias (para acercarnos a alguna apariencia de virtud habrá que empezar por desnudarse, sacarse las medias y hacer el amor sin contemplaciones).

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