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El oficio de poeta no es bueno para el lumbago. Si tengo que salir a tapar un agujero y no está debajo de tu ombligo, sufro de fuertes dolores seminales.
La mampostería está rota, mortero y astilla de ladrillo, pero iría más caliente si tu lavadero  fuera mío.
El oficio de poeta no es bueno para el lumbago. Si tengo que subir andamios y no es para probar la consistencia de tu fachada, ni para taparte las grietas con mi lechada.

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