Archivos del blog

En nosotros conviven varios Dioses. Baco y Eros por igual y también Cristo. Si te relegas al monoteísmo de Eros sólo conseguirás la insatisfacción del vino y la incomprensión de la cruz. Cristo no tiene nada que ver con los otros, su condición no se circunscribe al erotismo del amor ni al éxtasis de la carne, sino a la entrega y la pureza del martirio.

10 comentarios:

  1. en el martirio sólo se justifican las cadenas y el dolor, nunca la pureza, ni la libertad ni la entrega, ese es el cuento de la iglesia para mantener reyes y hambrientos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Veo que eres más afín a Baco y a Eros. Las iglesias han hecho con Cristo un cristo. No tengo nada que decir, el martirizado defendió su causa hasta el final. El exponente del martirio que justifica las cadenas y el dolor, en todo caso, le correspondería a la Roma imperial y al Sanedrín. En cuanto a mantener reyes y hambrientos se lo debemos a la corrupción y a la tergiversación de la verdad, que no aguanta un fin de semana en el Calvario. Te comprendo y creo que tienes gran parte de razón en tu enunciado.

      Eliminar
    2. No pretendía justificar el martirio, sino resaltar la entrega y la pureza que inexorablemente conducen a éste.

      Eliminar
    3. "No pretendía justificar el martirio, sino resaltar la entrega y la pureza que inexorablemente conducen a éste." esto es lo que se llama retórica

      la entrega y la pureza sólo llevan inexorablemente a la libertad y sino es que están corruptas sus intenciones

      Eliminar
    4. Estoy dispuesto a poner la otra mejilla para que me alecciones y acalles mi insulsa retórica con un sopapo y algunos golpes bajos de tu inexorable libertad, que vela contra la corrupción de mis intenciones.
      No hay mayor entrega ni pureza que la voluntad de redimir el mal con el propio sacrificio. Igual que un padre entregaría la vida por un hijo, o un amante por su amada.
      Mareva, yo no soy cristiano ni católico, ni puedo juzgar a su "dioses" con total rotundidad...

      Eliminar
  2. Todo ser humano puede amar a cuatro dioses. Pero raramente a los cuatro a la vez.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante. ¿Cuáles son esos dioses que merecen nuestro aprecio?

      Eliminar
    2. Estoy empezando a pensar que los cuatro dioses constituyen las patas de un taburete; y, aunque no amemos nuestro asiento más que nuestras posaderas, no podemos discutir ni prescindir de su firmeza.

      Eliminar
    3. Construcciones humanas los dioses y el taburete. En este último es más importante la parte física que la simbólica. En los primeros el símbolo tiene tal fortaleza que une a mentes individuales en un espíritu colectivo. ¿Manipulable?

      Eliminar
    4. Manipulable hasta el punto que no sabemos dilucidar los principios del buen afianzarse y el bien aposentarnos, la correcta distribución de los glúteos, la espalda y la postura ergonómica frente a la pantalla y el teclado de la divinidad. Manipulable hasta el punto que la religión ha hecho de la fe un: asiento, sillón, butaca, banco, escaño, banqueta, reclinatorio, jamuga, sede, poltrona, trono, solio, sitial, sillín, mecedora..., para sus divinos y ampulosos traseros.

      Eliminar