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Paseas, caminas hacia la paz de los lechones, la noche de los cochinillos largos.
¡Es la primera vez que veo a un perro recoger en una bolsa las necesidades de su amo!
No podemos juzgar los amores que están cerca de la redención y la muerte, enlazados a la destrucción y la vida; nosotros, que amamos con compresas y apósitos en el corazón.
Generalmente, cuando uno se compromete ante Dios, lo hace contra el instinto y la sangre; la afrenta es ignorar el pecado, el infierno que traicionamos con un cielo.

Mi alma está enferma, ojalá fuera por una necesidad superior en el alfabeto de tu cuerpo. Se desmiembra con su lirismo sin sustancia, detrás de una magnífica insignificancia cualquiera: el aullido, la acedia y ninguna musa para compartir una siesta. Mi alma está enferma, ¿en qué matadero se desprenderá la grasa de su piel?
Me apartaste demasiado pronto de tu lado. Un perro hace cosas de perro, un hombre hace cosas de hombre. ¿Puedes juzgar a un animal por su entereza o su volubilidad? ¿Puedes juzgar el alma por su desidia o su convencionalismo? Sin duda es reprochable carecer de ambiciones y arredrarse del fuego. ¿No mueven ambos el rabo a tenor de tus caricias? ¿No ladran por tus huesos y babean por tu corazón? ¿No olfatean como bestias el delicado perfume de tu alma, la ingrávida presunción del aroma?
Me separaste demasiado pronto de tu lado; pero tal vez oportunamente, como esos ciegos que tantean el vacío con un palo de escoba, temerosos de tropezar con los mismos obstáculos. Si no se ama por qué apelar a un desamor que no existe. 
La belleza es el mejor atrapamoscas,  la miel de los incautos.
El antecedente, el rocío de las estatuas y el esfuerzo por permanecer. Mujeres de otoño, con su dulce compañía como oficio, guardan el amor entre sus senos.  Aguardas como una postal extraviada, y a veces las direcciones se anticipan a los nombres hasta que tanta laxitud se convierte en impiedad.
Somos estúpidamente inteligentes y eso no se debe a una generación espontanea sino a una degeneración especulativa, tal vez a un demiurgo con un gran sentido del sarcasmo..
Dicen que no hay ninguna inteligencia detrás de la inteligencia y el diseño, ni siquiera los azarosos dedos de un mono componiendo una novela por capítulos. No existe ningún creador y, sin embargo, sí un alfabeto, una escritura prodigiosa y autocomplaciente.
No me quiero asir de otra existencia, sería enojoso que un muerto abrazara a un vivo y que esa carga fuera soportable.
Auténtica devoción por la lencería usada, los sueños gastados y los amores rastreros... Ninguna condescendencia en los espejismos de la tarde: tus ojos en el cuarto de la basura y un paisaje vacío de premoniciones.

Diálogos con Prozac

-No pensemos en palmarla sino en empalmarnos, sin dejar de jugar a las herraduras y al falo con un catálogo de veracidades y quimeras.

- Cada uno piensa en lo que puede o en lo que quiere o básicamente en lo que le apetece o....;)

-Se te olvido en la lista: follar y follar bien, amar y gozarlo...

-A ver, por favor, título de la lista pues eso...

-¿Sueños posibles? No dejar de fumar es una clara predisposición al tóxico de los combustibles. 

-Y eso deviene en cáncer de pulmón...o no?

-¡En su vertiente más introspectiva!
La nimiedad es la cumbre, el logro la ascensión, la dificultad el descenso.
-¡Hola! ¿Qué desea?

-Un café y una lectura.

-¿La prensa?

-Ciertamente. Repaso entre lineas las noticias y me centro en el horóscopo y la sección cultural, pero realmente vengo aquí porque quiero acostarme contigo, me seduce tu belleza y esa forma sutil de humillar la mirada.

-Me parece que es usted muy directo, casi como una declaración de amor sin amor, o un caballero sin los principios básicos de la cortesía.

-Es normal que recele de mi conducta. Verdaderamente no soy un buen lector pero puedo pasar de la superficialidad al sibaritismo.

-Cada día tengo que lidiar  con advenedizos y no me dejo persuadir por salmodia o propina.

-Señorita, ¿le desagrado, le parezco repulsivo?

-Creo que se comporta como uno de esos timoratos parapetados en una barra queriendo propasarse con la camarera.

-Si piensa así, mil excusas... Mi vida social y sentimental está en su cafetera. Mi vida laboral se reduce a entrar en su cafetería. Mi dicha y satisfacción es la necesidad de una servidumbre.

-No me equivocaba. Desde esta distancia puedo distinguir a los pedantes de los hombres, usted es una manifestación extraña de circunspección, a mitad de camino entre un borracho y un clérigo.

-Hablemos de otra cosa. ¿Le agrada la prosa? ¿Es usted de prosaicas inclinaciones o de románticas intenciones?

-Me consuela todo lo que empieza mal y acaba bien, mejor que lo que empieza bien y acaba mal. Las lágrimas de los amantes son el mejor afrodisíaco, en esos momentos no me importaría tener a un ebrio poeta para recalar en la tristeza.

-Ahora soy yo el compungido de su melancolía...

-¿Sabe?, trabajo y estoy aburrida de servir consumiciones todo el día. Hago como si usted no existiera cuando viene a deleitarse con el periódico. Reconozco, por la forma de remover el café, que es bueno persuadiendo con la cucharilla y las migas del postre. Le acoso con mi indiferencia y pocas veces me mantengo fija a la altura de su rectitud. Lo que realmente quiero es acostarme contigo, me seduce tu fealdad y esa forma sutil de humillar la mirada.

En algún momento volveré a soñar con esa enfermedad de los burdeles que desangra el corazón. En algún momento te amaré y te sentirás como una diosa penetrada por un simio. Ofendida por la terrible poesía de un animal bípedo, te despertarás y no querrás retener los detalles, sabrás que el poeta ha pernoctado contigo porque estarás cubierta de vello como una hembra de mono.
Vamos a vendernos bien, como viejos volúmenes de antiguas solapas, libros gastados con alma de meretriz y hermosas reseñas escritas a mano. Vamos a prostituirnos. Comprad poesía a cambio de sexo. Después de complaceros podéis tirar lo meritorio de la literatura a cualquier papelera y guardaros el condón usado para decir que nos habéis leído con detenimiento.
Millones de estrellas y, nosotros, emparentados con la belleza de la noche.
¿Piensas que la vida se extingue, que los que dejaron de ser no volverán, que lo que habitó no habitará, que la nada es una estancia vacía y que el alma carece de existencia? No desesperes, hay un motivo para cada canción y una melodía para lo que está por llegar.
Supongo que unos llevan a pasear a sus perros y otros deambulamos con nuestros poemas, no hay demasiada diferencia. A no ser que los abandonados recalen en una perrera, todo es un civilizado sincronismo, un ir y venir, hasta que el verso y el ladrido se convierten en nuestros aliados.
Nacemos de la pureza y regresamos a la pureza. Incluso detrás de nuestro empeño por degradar y pervertir, hay una voluntad creadora y un afán de perfección.
Un mundo tomado con pinzas, una inexistente colada sujeta a un invisible tendal, sin luna para blanquear nuestros trapos en la oscuridad de la noche.
Si deviene algo, si acontece tal circunstancia, será como dos trenes de cercanías que chocan al unísono, será como descarrilar en una estación.
De lejos, el materialismo de las posesiones, la emergencia del mobiliario. Cambiar de vida hacia un cielo reconocible o vagar como un absurdo atrezo de puerta en puerta, de representación en representación. Después, distinguir que todo es barro, losa, ladrillo, y que nos han atado los grilletes. Somos las bailarinas sombras de un cómic y hay que mantener a los ilusos ocupados y despreocupados, ofreciéndoles una tentación y una distracción, una vacía ostentación cada mañana. Algo comprensible y tangible como una cuenta corriente o un vicio corriente, sin más preliminares que el oprobio de la mercancía.
Has caminado quince kilómetros para ver a una chica. Leyendo el periódico te has detenido en la gelatina de Chéjov, a propósito del amor y la conciencia; pero muy pocas miradas, y nulas, más que escasas palabras. ¿Así piensas abrir el paraíso de unas piernas y asomarte a la grandiosidad del alma? La verdad es que te comportas como un auténtico poeta, si es que la poesía puede calificarse de indecisión, o como un auténtico pedante si comparamos tus silencios con la falta de generosidad en las propinas.
Para retornar a la divina bondad necesitamos los demonios.
Ningún final representa dejar de ser, ningún principio significa no haber sido.
He echado el currículo en una granja avícola, un matadero de pollos. Buscan gente con experiencia para el sacrificio, eviscerado y despiece. Les he dado como referencias "Crimen y Castigo" de Fiódor Dostoyevski.
Soy tan depravado como cualquier bellaco y tengo pensamientos impuros que me representan.
No hay nada más bello que una sajona negando con orgullo su necesidad. La rotundidad y el desprecio de un "never" cuando se desea decir "ever".
Para tener 25 bragas en el cajón, escribes con auténtico adulterio.
Hay que pasar por mil estúpidos y mil amantes para dar con el verdadero idiota y el infrecuente amor.
Tengo esa extraña sensación de que todo es bello, y soy terriblemente egoísta con ese sentimiento, como cuando el paquete no te cabe en los pantalones y cualquier mujer piensa que eres un paquete.
Quiero pisar una mierda y empapelar tus ojos con el betún, pero permíteme darle un toque de ironía al acabado.
Puedo estar observando a un tipo detenidamente, un cualquiera que parezca distraído delante de un muro, contemplando grietas y yerbajos, sin darme cuenta de que está meando. Si fuera una dama en la misma tesitura, seguramente lo confundiría todo con una crítica velada a los cimientos.
Todos podemos acabar como carroña, un día de cuervos.
Tú estás en una edad muy complicada, yo tengo esa edad en la que soy mis complicaciones.
Hablemos de desnudez mientras podamos desnudarnos, hablemos de honradez desde la meritoria sinceridad de los cuerpos.
Ningún poema es el último poema,  ningún amor es el único amor. No debemos escribir demasiado si queremos alcanzar la perfección, no debemos amar demasiado si queremos mantener el afecto. Pero, ¿cuándo es demasiado?
¿Qué se puede hacer con ciertas mujeres? Persuadirse del engaño, dejarse engañar y finalmente agradecer el engaño.
Dicen que las personas inteligentes son polivalentes. En mi caso, sin que sirva de precedente, orino, defeco y escribo al mismo tiempo, hasta que la inteligencia se convierte en una burda obsesión.
Me ha llevado tiempo pero ahora sé como tratar con ternura, sé cómo arropar con  delicadeza....
Me implantaré un marcapasos, una prótesis de corazón... Hablaremos del amor y la república, tan necesaria como la sangre; más tarde nos dedicaremos a las transfusiones y a guillotinar al Rey con anarquía y un caldo de Burdeos. El mejor acicate para creer no es la conciencia, es la inconsciencia de las masas y el botín del pueblo. Bésame la muerte hasta el último trago, somos parias en un mundo enfermo, somos París en la revuelta de Mayo; seremos mayordomía para una  servidumbre de placer, revolución y romanticismo postraumático (nuestros oficios y nuestros ofidios jamás llegarán a encontrase). Todos los políticos colgados de las trenzas de una heroinómana, toda la burguesía en un dedal de costurera, mientras nuestras rameras les escupen la sífilis a los ojos. Los césares coleccionaban escrotos de dioses; nosotros, despojos de demócratas. Ninguna constitución es legítima si no llama al voyerismo y al narcisismo de las nalgas. Regocíjate como un caramelo en la boca de un niño y húrtale un tesoro a la infamia.
Estar vivos es también descansar, solazarse  y observar unas hermosas posaderas; después, si la fonda tiene habitaciones, alimentar la dicha con alguna sustancia profana.
Ya no aguardo nada: he tenido el beso y se me ha escapado de los labios...
El paraíso está en nosotros y el infierno también... Congratúlate: el cielo nunca deja de sangrar.
Es bueno, incluso no teniendo norte, dar las gracias por el sur...
Todavía hay caballeros que consultan vetustas enciclopedias inglesas y se distinguen por las ínfulas y las soflamas de una cultura de pompa y museo. ¿No es mejor instruirse con los pechos de una dama y abrir el diccionario por la palabra fuck?
Regreso a la nada, a los pedazos, a los besos de almohada, a las posturas de caracol entre las sábanas, al ingrato paisaje de las paredes vacías. Cuando amanezca retomaré el camino de la imperfección...
Tendría que contar por años los subproductos eróticos desperdiciados, echados a perder en los desagües de los lavabos... De tal manera podría cubrir a una mujer entera para concebir una estirpe de tinieblas con las que prolongar la agonía.
Caminaba entre nubes, un Dios pisando anélidos,  la primera huella de Adán en la tierra, la edad de Eva ascendente y desnuda.

Diálogos con Prozac

-Cómo siempre, no puedo más que rogarte e interpretar los diálogos...

-Ya sabes que no me importa. También borrando mis comentarios. Bueno, será mi destino.

-Todo lo necesario para ponerte al frente de lo escrito...

-Sabes que puedes manosear, siempre que quieras, mis letras, suprimir mis comentarios y hasta mis sonrisas, el único límite es que no anules mi esencia.

-No pensamos igual: puedes delimitar mi esencia si logras lo esencial... ¿Manosear? ¿No te parece una palabra amable con amables consecuencias.

-Una cosa es delimitar, otra coartar... podríamos acotar nuestras esencias, pero no negarlas. Manosear es una palabra amable, no siempre con amables consecuencias.

-Déjame que piense en unas consecuencias que te agraden...

-Tómate el tiempo que necesites...

-No me suelo propasar sin una clara predisposición al afecto...

- ¿Para hacerlo trizas y burlarte de él o para disfrutar de sus bonanzas?

-Para saber que no me pertenece y se escabullirá sin remedio... Intento no dejar desperfectos con mi pegamento... Cuántas más bondades tenga una quimera, más difícil de persuadir... Mis contactadas ni siquiera se percatan, hasta tal punto es frugal la frugalidad... ¡No sé si fue un orgasmo o cosquillas en el sacro!

-Cuánta más abundancia tenga, más satisfacciones, más placer. Sí..., ya sé, la caída es mayor pero la subida a lo alto habrá merecido la pena. ¡Las dos caras de la misma moneda!

-Bueno..., estoy un poco harto de mostrar mis debilidades, ¿qué puedo hacer para quedar bien ante tu pelvis?

-Reconocer tus fortalezas... y si la respuesta es que no las hay, te voy a dar candela. Ehhhhh... dependiendo de la parte del cuerpo mi opinión es variable.

-Tengo mucho aguante, puedo estar en una fortaleza, al raso, aguardando a que me echen... ¿En qué parte del cuerpo la respuesta es aceptable?

-En ninguna, eso no es fortaleza y lo sabes, pero te encanta provocarme.

-Ni siquiera en el pelo rizado de un tirabuzón que quedó atrapado en tu peine de aseo???

-Ni siquiera, ya pueden quedarse apostados en mi pelvis, en mi pelo o en todo mi cuerpo bajo la intemperie, si lo que tienen en mente es que irremediablemente voy a echarles.
Sólo tienen que trepar hasta mi alma con valentía, sin prejuicios ni perjuicios, propios ni ajenos, sin autohumillaciones ni aciagos futuros inciertos.

-Quiero decirte que mis "humillaciones" (bastante empalagosas por cierto), son una forma de ironizar sobre las adversidades y, tal vez, una disfunción poética me obliga a acrecentarlas (las intenciones personales nunca están del todo claras).
Me agrada despreciarme por sarcasmo para reírme de todos los valores...
Dicho esto, con la sinceridad de una caspa, y sin querer ni poder reprocharte nada: no me importa que me echen o me acojan en los sueños o en las alcobas.
Tampoco has dispuesto planteamientos inmerecidos ni innecesarios. Lo que ha de ser será sin otros preámbulos, porque existir también es una forma de resistir.
Lamento haberte dado la idea de que soy un pusilánime; pero al mismo tiempo, ¿no es gracioso?, reconozco la cobardía. ¿Sabes?, no me preocupa ese aciago futuro porque nunca he deseado prevalecer ni permanecer.

-Para nada era esa mi intención, quizá lo contrario.
Sé perfectamente, y creo recordar que en alguna otra ocasión te lo dije, que es tu forma de ironizar. Incluso siempre me pareció que te gusta reírte de ti mismo, quizá antes de que otros lo hagan (pero este punto no lo tengo muy claro).

No veo por qué tendrías que reprocharme algo, tú me preguntaste, me limité a contestar a tu pregunta, y todo tiene matices, ni tus cuestionamientos te hacen juicio, eres más, ni mis planteamientos representan mi totalidad, soy más, me da que los dos tenemos en cuenta quién es el entrevistado y el encuestador (esto es una percepción mía que seguro será uno más de mis errores).

Todos somos un caleidoscopio, con tantas tonalidades que a mí me da pena que nos quedemos en dos o tres colores básicos. Sé que no te preocupa ese futuro aciago, algo entrelineas he podido intuir. Pero no has pensado que no sólo a ti te gusta hurgar en las palabras para sacar algo?

-Es extraño..., al leerte estaba enfadado conmigo mismo y percibí mis propias llagas, limitaciones, frustraciones... (siempre me interesan esas luces que nos desnudan y nos despojan del equilibrio, y tú has alumbrado una).
Te lo estaba enviando y ya estaba arrepentido, porque al mismo tiempo reconocía tu total transparencia y mi total imprudencia...
Queda muy claro, tal vez no lo di a entender suficientemente, que tu punto de vista me pareció adecuado (seguramente mis objeciones no fueron tan correctas).

-No te enfades contigo mismo y menos por dialogos con Prozac, si no me sentiré muy mal.

-Disculpa: me desprecié tanto que me provoqué un infarto... :) ¿Una de Silvio para amenizar?

-Una de Silvio... ;)

-:)

-¿Y tú sonrisa por qué si es válida y la mía no? Cuando sale del mismo centro de mi ser...

-Vale!... A ver... ¿Cómo podemos recrear tu sonrisa? ¿Quieres que la saque del escaparate y finja que no es mía, que te pertenece? Te la doy, te la concedo, a cambio de un ser más brillante...

-Jajajajaj, no le des más vueltas era una broma amable. Por desdramatizar.

-Sólo nos hemos quedado a las puertas de lo dramático, la compuerta de lo excelso es como abrir de par en par la presa de Asuán. 

-Habrá que dejarse inundar...

Diálogos con Prozac

-Por cada sonrisa que intenten borrarme, aparecerá una carcajada.

-¡Soy un eficiente borrador de rictus, tienes que reconocerlo!

-Eso te lo reconozco, sí.
Y yo una eficiente ilustradora de sonrisas, tienes que reconocerlo.

-Entre besos y sonrisas no sé qué es más irritante...

-Entre el que quiere ponerlos y el que no, no sé quién es más desesperante...

-¡Un poema no puede acabar siempre con las mismas frases y cometer los mismos errores! Perdona la injerencia del corruptor (sin duda está equivocando sus objeciones).

-Tú sabes más de poesía, así que tomo nota. Guardaré mis sonrisas y mis besos para escritos de otro calado.

-Me otorgas una sabiduría inmerecida... Sonrisas sin humor y besos sin destreza (guárdame algo).

-También está vedado otorgarte lo que quiera? Para ti guardaré mis palabras inconexas, lo otro ya se que te indigna y no está en mi ánimo exasperarte.

-No, si tiene que ver con la carne... Me gustaría oír esas palabras, deben ser un verdadero "despertar".

-Voy tomando nota:

Sin besos
Sin sonrisas
Sin alabanzas
Con carne
Sí, el sonido de unas palabras incoherentes que desvelen.

Quieres que no sea yo, que me convierta en otra...tanta limitación me ahoga.

-Cualquier mujer debería estar agradecida de pensar que puede ser otra... Me gustaría matizar lo que sigue a tus conclusiones: ¿puedes imaginar todo aquello y ser sutil al citarlo? La sutilidad del alma es lo más bello del mundo y lo más difícil de conseguir. De todas formas, aún no he nombrado lo ilimitado... 

-No soy cualquier mujer, estoy agradecida de ser yo misma. Posiblemente podría, otra cosa es que quiera, para qué iba a querer ser sutil al mencionarlas, para qué marear la perdiz con palabras superfluas...además mi alma no es bella.

-No lo decía en el sentido de la superficialidad sino en el de la extrapolación: el alma femenina es camaleónica. Con la "no belleza" ya tienes un cielo ganado a mi vera. Cualquier alma es bella más allá de las apariencias. ¿Cuántas cosas más de tu singularidad desconozco? ¿Sutilidad? Desnúdate y que nunca llegue la posesión al labio. Acaricia y que nunca se haga el mordisco con la boca (hasta los gusanos se estremecerán en el acto).

-No las oculto, simplemente las muestro de una manera vaporosa.

-Lo horriblemente hermoso sólo puede ser atrozmente femenino...


Diálogos con Prozac



-Cree en ti misma y que no te importe pisar ratas. Piensa que a veces uno llega a lo anhelado y resulta ser otro peso. ¿La contrapartida? No existe un vacío luctuoso.

-Creo en mi misma... me gusta pisar fuerte, pero jamás pisar personas o animales, prefiero esquivarlos, rodearlos u obviarlos.
Y a veces resulta que no es un lastre. No hagamos de los quizás un impedimento.
Paso a paso...

-Tienes razón: nunca, hasta llegar al estorbo, hay que pensar en el inconveniente. Nunca, hasta llegar al sexo, hay que matizar el amor...

-Exacto, por qué tanto pensar en algo que posiblemente no vaya a pasar. Claro, si partes de la premisa que va a pasar pues entonces tampoco pienses, para qué, si ya sabes lo que va a ocurrir.... o te dejas arrastrar o arrastras tu escollo.

-En mi caso, cómo sé que va a suceder, disfruto soñando los obstáculos, de tal forma lo peor del mundo puede ser poético.

-Si es por la poesía entonces sólo me queda sonreír. Si fuera por lo patético también sonreiría, con esos gestos de profundidades oscuras.


¿Qué hacer con el sexo los días de sexo sin sexo? ¿Qué hacer con el amor los días de amor sin amor?  Días de ayuno sin carne, días de cuaresma e impagos.
Caga y entierra. Ama y entierra. Un poeta es un perro que husmea...
Nadie lleva a su lecho a un fracasado de los versos si no es para burlarse de su hombría.
Hay un lugar en que las palabras vida o muerte carecen de sentido... Todo reverbera y nada, vivo o muerto, deja de danzar.
Todos querrán ser poetas, incluso los gualdraperos. Quien no valga para el vicio de los versos será desterrado, confinado (al menos tiene que existir algo lesivo u ofensivo que acredite una total ignominia y merezca la indulgencia).  

Todos os oleréis las axilas, jugareis al mutuo reconocimiento y al temprano consentimiento (la rima empieza en el sobaco y acaba en el recto).

Fuisteis convidados a la orgía pero algunos acuden sin invitación. ¡Cuánta devoción! Nunca en los festejos habrá tanto feliz carnaval ni tanto infeliz carcamal insinuándose y cuidándose de las doncellas.

Podéis oír mi cítara. Yo soy el que lanza la piedra y esconde la mano, y recita para homosexuales y lesbianas. Venid a mi mundo. Aposentados sobre mi falo, besad la trinidad impía y propasad el labio, aquí no hay presunción de inocencia ni poema vedado. 

Somos una raza nueva, creada para el regocijo de los antros.

Diálogos con Prozac

 -Déjame que disfrute primero de la borrachera...

-Tal vez esté equivocado y, ya que tu vino embriaga, se deba saborear el licor entero. Entonces tu poema no es literatura propiamente, es una llamada a la incitación.

-Es que tú antes de disfrutar el trago ya estás pensando en la resaca.
Mi poema no llega ni a poema, y es una llamada al deleite.

-Yo no soy mi poema pero hay personas que no pueden dejar de ser sus versos, incluso aquellos que no llegan a ser ciertos hasta que se tocan, incluso aquellas que no llegan a ser ciertas hasta que se dejan tocar, de tal manera son una alegoría que sólo pueden existir en la proximidad. Si el poema vive en ti debe ser arrancado de tus labios con tesón. ¿Amor, desamor? La verdadera poesía habla de perros y ensalza a sus bestias.

-Conclusión: lo importante es tocarse, no? ;)

-Lo importante es ser tocados por la poesía...

¿Comprendes?

 (Antipoema, inspirado en los versos de Christopher Hub)


¿Comprendes una ilusión extinta? Eres como una lejana estrella a la que ningún astrónomo ha puesto nombre, déjame llamarte "Decepción", ya que sólo este miope ha tropezado con tu corazón. 
La pasión es como masticar gusanos sin saber de qué podrido tronco han salido. Tengo tres tachuelas en la frente que me recuerdan los días de regla, el método Ogino y las visitas al psiquiatra.

Cómo deseo que te calles

 (Antipoema, inspirado en los versos de Christopher Hub)

Quiero cerrar los ojos y soñar que estás lejos para desmentir tus abrazos bajo el límpido cielo. Corazón insolente, deja de latir tu imprudencia, prefiero acurrucarme y escuchar la muerte. Tu orgullo es una cagada de paloma en el alfeizar (¡qué esfuerzo en defecar, querida mía, con ese arrullo no podré dormir jamas!).
Se suceden los días y recuerdo el amargor pasado; tú feliz con mi desdicha y yo desdichado con tu felicidad. 
Tu amor es una cruz y tus labios son vinagre para las heridas. Aparta tus besos de mi boca, prefiero que un romano me parta los huesos y disfrutar del martirio.

Me estrellé en su cielo

 (Antipoema, inspirado en los versos de Christopher Hub)

Me estrellé en su cielo, lo recuerdo, las hierbas se me pegaron al trasero como una corona de espinas. Ella no me amaba, ella no me amaba, sólo un beso frío y una presencia sin alma (habría sido mejor besar un cactus y rodearlo con los brazos).
A la edad temprana de destetar cachorros, mi odiada insistió en el lenguaje del silencio. El sol se ocultaba detrás de un matadero. Yo era, de aquella, profuso en descorchar botellas (podría jurar que me hubiera gustado verter su vino y compartirla con borrachos). Se pueden derramar tantas lágrimas que es posible perder el entusiasmo por la tristeza. Ella no me amaba, ella no me amaba, me estrellé en su cielo, lo recuerdo...
Sus pechos tropezaron en mi boca como escurridizas anguilas eléctricas. Me convertí en un amperímetro con la ley de Ohm entre los dientes. Que me engulla el pelirrojo de sus lentejas: ésas con las que Esaú fue engañado y quedó satisfecho.
Me olvidaré del mundo y me enredaré en tus brazaletes, en las esclavas de tus tobillos, en tus sortijas, en tus pulseras, en tus pendientes... ¡Qué ardan las cruces en el Coliseo mientras sangran las estrellas del cielo!
¡Infelices en el paraíso y demasiado tarde para regresar de la gloria!
Casarse, estoy seguro, es comprometerse con el adulterio.
Báilame el mundo cuando sueñes, lo mejor de él en una caja de zapatos, el más tierno corazón de los burdeles. Cuando bailas, toda la maldad, la inquidad y el desprecio me parecen tocinillo de cielo en un plato de postre.
Cuando la conocí supe que la amaría como se pierde el juicio por la mala bebida y el respeto por la buena conciencia. Amargos tragos para una belleza impía que me excusó de su lecho. Si no hay paz en el camino hacia la paz, tampoco hay amor en el camino hacia el amor.
Hay mentiras que se sienten como certezas y hay certezas imposibles que viven en la superficialidad y el trasfondo de un eco.