Ir al contenido principal
No me quiero colgar de tu existencia, sería enojoso que un muerto abrazara a un vivo y que esa carga fuera soportable.

Comentarios

  1. Respuestas
    1. Sin duda, pues carecer de necesidades nos hace ligeros como mofetas.

      Eliminar
  2. Raúl... os conocí y al poquito me esfumé. Me suele ocurrir cada año, cuando me empieza a pesar mucho el corazón. Me marcho y no vuelvo hasta que no me siento vacía de nuevo. Ya dije en una ocasión que soy muy cursi, pero me gusta todo lo que es diferente a mi, pues a veces me aburro de mi misma y entonces os conocí. A ti, a Billy... a María. Solo quería desearte una "feliz multiplicación exponencial" y decirte que aunque de vez en cuando me esfumo, sigo por aquí. Besitos Raúl.

    ResponderEliminar
  3. Compartirnos en el "humo", más que esfumarnos, y a ser posible, multiplicarnos en reciprocidades.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.