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Me apartaste demasiado pronto de tu lado... Un perro hace cosas de perro, un hombre hace cosas de hombre. ¿Puedes juzgar a un animal por su entereza o su volubilidad? ¿Puedes juzgar el alma por su desidia o su convencionalismo? Sin duda es reprochable carecer de ambiciones y arredrarse del fuego. ¿No mueven ambos el rabo a tenor de tus caricias? ¿No ladran por tus huesos y babean por tu corazón? ¿No olfatean como bestias el delicado perfume de tu piel, la ingrávida presunción del aroma?
Me apartaste demasiado pronto de tu lado; pero tal vez oportunamente, como esos ciegos que tantean el vacío con un palo de escoba, temerosos de tropezar con los mismos obstáculos. Si no se ama, por qué apelar a un desamor que no existe. Dejémoslo así, igual que un absurdo que nunca alzó el vuelo, o una letanía que jamás llegó a escribirse.

3 comentarios:

  1. Quizá se encontró con que le habías puesto la caseta en la calle, sintió frio y se marchó

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    1. Es la calle lo que deseaba su hoguera, pero yo no supe calentarla al raso...

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