Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2015
Ella abrió de par en par la habitación y los extraños se desnudaron y se desmintieron. Observó su sexo y pareció complacerle, incluso más que la reciente relación epistolar que habían mantenido. Sin darse cuenta pasaron de las palabras a los hechos, tan rápidamente como se bebe el vino de una copa o se sacraliza una ofrenda ante el altar.  Ella gozó sobre él o parecía llegar a los límites cabalgando a ciegas aquellos cueros de seminarista. Él era un tipo difícil de complacer, pues sólo era capaz de correrse con "La Crítica de la Razón Pura" y unos versos de Eliot.  En medio del acto, le dijo si estaba segura de querer hacerlo y si no sentía alguna suspicacia hacia su persona. La belleza jadeó y exclamó algo ininteligible mientras seguía insistiendo en hinchar su vagina con el insuflado. Era delgada pero llegó a tener la forma de una estación  meteorológica.
-¿No te parece que hemos pasado repentinamente a la acción y ni siquiera nos hemos calentado los tendones? ¿De verdad …
Hasta los tiernos lechones necesitan ser amados antes del sacrificio. Sin amor somos un despojo de existencia, un espejismo sin conciencia.  La inmortalidad prevalecerá y reclamará el mañana, el cielo punitivo en el hueco. No hay humillación sin punzada y todo es un teatro de hilvanadores, la vida que merecemos en destellos de insuficiencia.
Resta el vendaval, la indolencia, cercenar y arrasar el hambre de los siervos. Un beso en los márgenes de la rosa se convierte en precipitación. Reflejos de luna, vestigios de amor en la condescendencia de la seda.
Tú podrías haber despreciado a un don nadie, a un cualquiera, a un apacible monógamo sin destino ni ambición, a un mendigo de las apariencias; y de alguna manera lo hiciste, con tu circunspecta psicología antifascista, sólo que la supuesta opulencia tenía más que ver con el banco de alimentos.
Malversamos el amor, lo malversamos, pero cuando estaba a tu lado era como abrazar una muerte escarlata. No sé si a un parado que malvive con las sobras del estado le sienta bien que le llamen acomodado. Hay una pobreza que cree ver lo convencional en todo lo que ama y un hedor a destino en la especie.  Supongo que alguna desavenencia se me puede achacar: muy poca festividad para el réquiem. Aun así: ¿no me vestí de tu alquimia?, ¿no profané un corazón para retener su sobria esperanza? ¿Cómo pudiste dormir con el capitalismo que ronca y grava a los amantes con superficiales intereses? Pecaste y te degeneraste con el espíritu del vino.
Entreverándose en su retorcida figura, el enmarañado cabello y el armisticio del sol. Ardiendo los días en la promiscuidad del reproche.
Navega hacia el claro próspero y se deja besar las sienes por la precipitación. La mano apresurada lame el cielo y las bocas entrelazan su salvaje hermetismo. Acudo a la demolición prolongada, la sequía del trago y la sed.

08/10/15 14:02

Me importunan las palabras, las llamadas, me importuna esta distancia en la que no se mueve nada, pero sería peor una distancia cuyos movimientos no pudiéramos acompasar.
No quiero que pienses en esta situación como una guerra en la que alguno de los dos ha de doblegar las rodillas, yo ya estoy vencido pero tu corazón todavía no comprende su claudicación.

25/10/15 12:45

No estoy en ningún momento pasional y las "interferencias" coartan mis emociones, mis ganas de crecer en tu interior. La distancia sienta mal  a los amantes que ansían el desnudo paisaje. Me gustaría despertarme asido a unos senos, acariciando la flora de Venus o apretando la blanca dorsal, lo demás son historias de ruina y hecatombe de civilización.

26/10/15 18:30

Si me dejáis las llaves de vuestro encierro prometo que nunca las encontrareis... Es mejor escribir a favor de los soles pero no necesariamente contra las sombras. Cada vez pienso con más asiduidad que soy una conserva enlatada y no sé qué vicio ni destino puede pervertir a un arenque.

El Moldava

Al final lo que quema es el desistimiento, la insistencia de la guija en los ojos y un corazón amputado por la aorta. Tauro relamiéndose en la piscifactoría de tus nalgas, un mar dentro del mar como una desbandada en la tórrida articulación. Hasta el salir del sol, hasta el despuntar del alba, todo es juego. Nada les importa ya a los desertores de la muerte, la victoria del amor, el destino es torbellino hecho jirón, el lirio navegando en su ciega obediencia.
hay pedazos que nunca pueden pegarse... por muy lejos que se esconda uno en ningún cisne perdido en el horizonte ;) ni siquiera con la puesta de sol más preciosa que exista en el tirar la última pieza...

María 


Vivimos en un mundo de fantasmas y la única aparición que deseamos detesta nuestra presencia. Me he sumergido en sus aguas bautismales y se me ha apagado la linterna. Si negamos la sangre por qué insulso lenguaje dar la vida. Si la sangre es tan sólo el exilio de la brecha con qué voluntad dirimir el afecto.  Me he acostado con el poema y me he orinado, quien se acuesta con la palabra amanece húmedo o mojado. Los locos abren puertas que deben cerrarse con cautela. Muñeca, en esta vida hay dos clases de personas, a un lado están los que beben cerveza y al otro los que mean Jack Daniel's.

03/11/15 22:57

Las historias del "quizás" nunca dan para más. Si no bebemos y comemos cuando podemos somos infelices del vino y repudiados del ágape. Nos llevamos bien y creo que nos volveríamos a tolerar sin menoscabo, pero las historias sólo se escriben en el cielo de un tangible y un deseo. Veo que sigues con tu idea de dejar hablar a las barcas o hacer música del abandono. ¿Qué música y qué abandono? Yo diría mejor: ¡qué abandono de música!, ¡qué desidia más triste la del marinero que no se aproxima a los mares! El amor no es un juego de barcas varadas en los silencios del "tal vez".
Los versos nos aman a todos por igual. Los podemos penetrar con nuestras luces para salir manchados con la hez de sus profundidades; después sólo hay que limpiarse el honor y la honra, rememorar la lujuria de los desalmados, aunque los pedos de Alicia nos lluevan en la tangente.
No debemos vivir mucho tiempo sobre la desgarbada costumbre ni asistir plañideros al octavo día de nuestras lamentaciones. Otra dicha inundará las planicies del beso y la lluvia volverá a ser honesta.  De una roca informe, la primera iglesia, se alzó con rotundidad hasta convertirse en terror: amasijo de arquivoltas en las escupideras.
Mi literatura es reciclaje  de envases vacíos. ¡Escribe, mi fiel amanuense!, que tus dedos guíen la música hasta el gimotear de charcas y el salpicar de peces, indeterminado como un individuo carente de vagina.

La indiferencia del arte es un bostezo y la poesía de amplias posaderas no advierte nuestra mano en el asiento, tampoco se disculpa, no vale la pena decir: "lo siento". Siéntate pues y clava tus nalgas donde quieras delinquir, delinque incluso lo que pretendas amar, lo sagrado es interposición e indisposición, triptófano y molotov, cuatro balas en la cancillería de tus cachas.
Durante un tiempo salí con una chica que repudiaba la mono…
Si el poema se rompe tendrá una historia que contar y una canción que recordar, pero si nos circunscribimos únicamente al oro del lenguaje habremos fracasado en nuestro intento. No me refiero a ti, lo muerto está bien muerto, lo estoy enterrando en un lugar honorífico. No sé quién ha dejado morir el pálpito, ni cuando cesó el latido. No tiene importancia. Nuestra belleza es una cagada de zorro en la nevera.
Una vez me invitaron a entrar en un piso pero me hicieron descalzar, afortunadamente les intoxiqué el ambiente y fui dejando pelusas de disconformidad: mocos de propagación, gases nocivos, piel de ofidio, caspa, seborrea, la costra de una herida purulenta; cuatro pelos del cogote, media uña del dedo gordo, algo de saliva al hablar, cerumen de oído, lágrima de cebolla, aliento de sapo; pestaña de colibrí, diarrea de abatimiento, ácaros de consolación... Nos sentamos en un sillón debidamente plastificado, pero mi transpiración les ofrendó sudor y sebo mantecoso (todo para los quisquillosos). Cuando salí de allí les dejé un montón de basura en su hogar y me calcé los zapatos limpios.

Muñecos de estiércol

Cuando regrese la nieve quiero unos ojos de infinito en los que desarmarme sin necesidad de cubicar la sangre en los alfabetos de agua.

¡De perdidos al río!

Tengo todas las ideas amotinadas en tu casa, de a veces te amo como se ama el desorden, la anarquía o la estupidez, pero tu nombre sigue siendo una fiesta contra el hambre.


En la víspera del día de los límites, en el loco avispero de los amantes, una mujer prefiere una boca de embudo a un olvido transitable. El beso en la cereza y el labio en la flor, la abertura cayendo por la garganta y un sintagma en la piel. 
Dos esperanzas en la muerte y ensillar el caballo del fin. ¡Cabalga hacia el temprano sol! ¡Coge tu vida sin utilidad, arriero de la ignorancia, y que cada oculta verdad amenace la calma aparente!
El pájaro y la hora son el hado en tu puerta. Un destino que suspira se guarda en el hálito. Duele observar, dentro del mar careciendo, tanta frugalidad en la ola.

Poema a tres perras que es como tocar el piano a cuatro patas

¿Por qué a mí? ¿Por qué esta zorrería en mi propio hogar? Ejerzo de acusación, juez y fiscalía, pero al observar sus vientres prematuros no tengo fuerzas para castigar lactantes y animales desvalidos. No se me va de la mente lo que me habéis hecho. ¿No os he educado en la rectitud de una moral contraconceptiva? ¿Por qué la procreación, por qué ahora?  Parece que los perros se ríen en mi cara y me orinan en los zapatos. ¿No os he tratado bien, putas patéticas y nihilistas (así me gusta llamarlas)?  ¿Tengo que criar cachorros de otros? ¿Qué piedad de padre no se apiada de la injuria hacia un padre? ¿Mis hijas callejean sin condón? ¿Me han salido golfas y pendones cuando creía que eran devotas y santas? ¿A cualquiera que las monte tengo que llamarle yerno, bajar la cabeza y consolarme con un ADN sin pedigrí? Jauría mediante, y ahora tengo que joderme y ser jodido por sus jodiendas.  Blanquita, Nala y Skyla, ¿cómo defender vuestra conducta con esa prueba irrefutable, vuestra honra del pe…
Fui al dentista. ¡Tenía que ser!
La muela del juicio. ¡Tenía que ser!
No quiso salir pero al final se escapó de las pinzas. ¡Tenía que ser!
No sé si me agarraba a la silla o a sus faldas. ¡Tenía que ser!
No sé si mientras tiraba de la picada, mi mano hacía otras cosas más que agarrarse. ¡Tenía que ser!
No quiso salir pero al final rodó por el suelo (¡tenía que ser!) y casi pierdo los incisivos del tirón.
Con el estómago vacío la anestesia me dejó indispuesto. ¡Tenía que ser!
¿Qué hace un hipocondriaco quitándose un diente? ¡No tenía que ser!
Me pusieron boca a bajo mientras persistían los sudores y la palidez (¡tenía que ser!) y pude observar sus pantorrillas.
La verdad es que quería huir del purgatorio aunque su belleza erotizara mis empastes.
¡Tenía que ser la muela del juicio!

Palimpsesto

He resuelto que el olor del sexo es semejante a la épica, muñeca macabra encerrada en los anillos de Saturno. He desplazado con suma delicadeza el moscardón que se ahogaba en el café hasta el último sorbo de poesía. Ningún corazón quiere salir del pecho una noche de violadores; pero, ¿confías estar a salvo en el amor para siempre? El dolor es el principio de toda equidad. 
Coleccionaba dedos de manos temblorosas, coleccionaba besos de amantes al azar... Un silencio femenino precede a una orquesta de lamentaciones (describo prematuramente lo que no es un baile) y desde un idioma perfecto como el francés podemos alabar al Demonio y agradar al Creador, podemos acariciar el cielo mientras ardemos en la Gehena. Un lenguaje apacible que apalea al prójimo con sumo encanto y nadie repudia los golpes ni el desprecio de la pacificación. Esa corza inexpugnable que deseé amar sólo me dejó la orfandad y el menoscabo de las garras. He resuelto que el olor del sexo es semejante al capricho, claros…
Un hombre de culo cursi y mujeril se acercó a una hembra prodigiosa. Su apariencia rotunda, sus recios brazos y el vello que le asomaba por encima del escote delataban una belleza rudimentaria, pero quedó prendado de su bárbara carrocería.  Un hombre lampiño, de escroto rasurado y ano depilado, deseó ser penetrado por un coño con melena. La bestia saltó sobre el sorprendido que con amanerados gestos se derritió como un fondue tembloroso; ya era un ponche con huevo en la boca de ese animal hirsuto, un elixir en el beso de la Diosa, una moquera en medio del estornudo.  Su polla perfumada desapareció en las profundidades abisales y acuosas, succionada y castigada como una ubre Frisona. Se corrió con las narices en el sobaco de aquella ambigüedad única que olía a cochiquera y exabrupto de porquero.  Le sodomizaron sus palabras embrutecidas y poéticas: "mi puta lechera de pija floja, te voy a follar como una fulana de alterne y me comeré todas tus babas".  Sintió que la cisterna…
Millones de seres follando a nuestro lado y nosotros hacemos como quien contempla la noche. ¿No has visto todos esos torsos desnudos en el amanecer de la sangre, circunscribir la órbita de una estrella imposible? Soles de amor intuyen el alma de las cosas. Tropezamos con paisajes y, a veces, caemos penetrando la faz de una luna incoherente para recrear un mundo de presunción. Decir cielo es propiciar la eternidad viva, la orilla en nosotros.
¿Qué es una horda sin atrevimiento? Se desgarra lo que lleva tiempo desprendido en el interior del lienzo, el escalofrío por el que transitan los versos.  La putrefacción sólo es aquella parte de lo real que huele a conducta. Una puesta de sol en el exoesqueleto de la tarde y la ciudad torturada adopta una nueva belleza: el esfuerzo de la vida por descender a la nada.
Cómete los monstruos y escribe saciado. Ama sobre el heno a tu hembra dichosa y no dejes que te ensortijen con aperos. Firme en la boca, el pecho tímido, el grano del pezón en la comisura de la lágrima. Lacta el humor de tu dulce perra harapienta, ubres de leche y salmuera de tango. La furcia florece como un campo labrado por la tonsura del labio.
Escribo la ablación de la luna y el clítoris de seda, la aventura de gozar y enhebrar el pálpito. Mi deseo es ahora una morgue francesa sin felación ni hembra, un decorado vacío y degradado, el atajo hacia los pechos y el atraco de lo regio. Atusando el vellocino, rozando con un suspiro la eternidad del beso, soy como un zorro con las plumas en los morros.

Amnesia de colores

En el recogimiento de las sábanas buscaremos peces y un naufragio de vino. En tu cabello ensortijado, esqueletos de animales marinos y una pata de cangrejo. Aún hueles a mortificación y a fornicación completa. La golondrina de tus pezones, mis dedos en tus nalgas y la lengua en el bivalvo. ¿Una mariscada digna de un mariscal para llegar al arrepentimiento de las barcas? Es la náusea la que nos produce este dolor de estrellas.
Una morbosa atracción adopta la forma de su fantasía, los ángulos de un hombre,  las curvas del diluvio. ¿De qué sirve anillar palomas cuando todo es un jolgorio de ratas? Grácil alba, alba nueva, ¿Quién deglutió las pepitas de tu corazón? ¿Quién hizo vino de tu avaricia? El vértigo de contemplar la rosa y propasar un desierto.
la vida es como el aire, como el verso inmortal en la sangre arrebolada. Viven los deseos o fingen en nosotros y son la disconforme cárcel de nuestras almas. Las horas de un precario equilibrio expiran contra la comprensión.
Me abrigaba, un encuentro en tu voz, un sentimiento dibujado, engendrado en la vorágine. Una pistola disparada y los rigores de la palabra, delirantes versos y palabras. Me abrigaban deliciosos fragmentos de humedades y deseos de ascensión.
Somos tierra y estamos atados al terruño como piedras de un país volcánico, somos verde hilaridad cotidiana de pastos y espesuras adyacentes. Lo devolveremos todo mil veces porque el prestamista está de acuerdo con los pagos.
-La belleza está hecha de esos breves instantes que rescatamos del olvido.
-Nunca dejes un libro a tu mejor amigo, ni prestes tu mujer a un desconocido (te lo devolverán todo como un clínex usado sin darte siquiera las gracias por la lectura).
-Las mujeres tienen suma facilidad para cambiar de vestimenta y parecer estar siempre desnudas.
-Compartir, de eso se trata, flujos, influjos o reflujos, y en último caso los fluidos (no hay nada mejor que esa pomada para curar las cornadas). 
-Un comentario no siempre tiene que ser una crítica constante, una afirmación pedante o una alabanza indolente..., puede ser también un lugar para el encuentro.
-Es un sacrilegio hacer el amor en calcetines y calzarse un preservativo.
-La estupidez del afecto no siempre es recomendable (cada día soy más estúpido y mi amor es más flagrante).
-Las moscas salen y entran de esa caverna vital paseando por nuestras encías, mientras nos sentimos henchidos de una felicidad soporífera.
-El placer es equilibrio, pu…
Añoro la simiesca complacencia, reductos de paz sin mancillar. Lo más loable, al interactuar con individuos de nuestra misma especie, sería comernos las liendres, que es lo mismo que decir: amémonos hasta desparasitarnos el corazón.
La felicidad es un globo de helio que una ráfaga de aire eleva a la estratosfera. Las miradas revientan al unísono de pura inocencia. Momentos de dulzura, momentos íntegros de especial armonía. Todos ellos perviven en nuestras almas como algo único que no se marchita contra voluntad, sueño que nos permite gozar de todo cuanto existe, tránsito hacia la mansedumbre y la postrema dulzura.

ISABEL

Y ahora que somos felices en los silencios conocidos, en la isla de Siltolá y la tierra por coleccionar, ¿haremos un 66 poético a 80 páginas de amor lésbico, plastificado con condones de Alma Finita, en Sevilla a 2015? Rústicos sobre una cama de 120x170 nos miraremos las solapas, empapelados en un colchón ISBN comprado a unos rumanos (visco-elástico en el cielo de la ortopedia y la literatura).  Amor, no me digas que te puedo follar por un módico precio, con iva incluido, cuando estés disponible en las librerías a principios de noviembre; ya sabes que mis vicios nunca apelan a la emboscada sino a las libertades infames.
No soy capaz de decirle que no a un buen rumiante si hay sopores, jadeos y pretensión de lluvia: el amor universal tratando de apacentar a los hambrientos. Esa es la única compañía que somos capaces de congregar y hay hombres a los que no les importa que tales criaturas se hagan partícipes.  Nos apareamos entre versos para la continuidad de la especie. Nos apoderamos de nuestra libertad como ladrones de rectitud.
Destila algún tipo de refinamiento, la tarde violenta, capaz de pervertir la belleza de los tálamos.
Tengo la boca seca y no puedo tragar rumores ni caprichos, vulneración o exalto. Cuando se ama y se pone demasiado énfasis en lo que se ama se acaba abjurando de la realidad.