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03/11/15 22:57

Las historias del "quizás" nunca dan para más. Si no bebemos y comemos cuando podemos somos infelices del vino y repudiados del ágape. Nos llevamos bien y creo que nos volveríamos a tolerar sin menoscabo, pero las historias sólo se escriben en el cielo de un tangible y un deseo. Veo que sigues con tu idea de dejar hablar a las barcas o hacer música del abandono. ¿Qué música y qué abandono? Yo diría mejor: ¡qué abandono de música!, ¡qué desidia más triste la del marinero que no se aproxima a los mares! El amor no es un juego de barcas varadas en los silencios del "tal vez".

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