Ir al contenido principal

08/10/15 14:02

Me importunan las palabras, las llamadas, me importuna esta distancia en la que no se mueve nada, pero sería peor una distancia cuyos movimientos no pudiéramos acompasar.
No quiero que pienses en esta situación como una guerra en la que alguno de los dos ha de doblegar las rodillas, yo ya estoy vencido pero tu corazón todavía no comprende su claudicación.

Comentarios

  1. Avanzar. Eso reclama a gritos tu poema. La ingravidez del tiempo es una horrorosa muerte en vida. No imagino un día tras otro y que no avance nada que todo quede paralizado como en una fotografía hasta un río sostenido en la palma de la mano. Avanzar es el único sentido de los caminos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tu comentario tiene mucho de poema y está en lo cierto, avanzar sin reclinarnos, avanzar o rompernos, pero nunca estancarse en una ingravidez sin sustancia ni presente.
      Pasó hace poco pero parece lejano, como algo ya perdido y sin lugar. Pensé que te ibas a detener en el "ordeño", quiero cambiar esta acepción por algo más prosaico. Todo es mudable pero tú has reconocido su esencia en ese devenir postergado a la parálisis interior.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.