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-¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
-Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
-Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.


-Cruces brancas no rosa? Se hai satisfacción, ao desastre non lle importa o xastre...
-Xa sabes, ao final a boneca diabólica sempre seguirá sendo boneca... xastre e medidas férreas do que ao "pracer" refire-se.
-Prefiro a maldade dunha muller, incluso as bondades dunha muller co mal... De que serven os traxes cando a pel é a medida?
-Ás veces vestiduras e peles sofren de remendos... até Satán sucumbe ante a costura dunha muller... dunha boneca tamén.

Diálogos con Prozac

- Hay sabores, olores y amores que están mejor en el más perdurable de los olvidos.

- Que suelen ser los que nunca se olvidan.

- Para el mal jamás nos falla la memoria...

- Y para el bien hay quien no está preparado.

- El bien no perdura tanto como el daño...

- Quizá no has disfrutado del verdadero bien.

- En tal caso la desmemoria no sería un consuelo.

- Ni el recuerdo una maldición.

Despunta una especial humanidad que mata con restos de alcornoque y botellas de champán... ¡Por fin un cielo conocido y unos muertos aristócratas del placer! Pienso como tú: el amor sólo sirve a la enfermedad.
  
Despunta unha especial humanidade que mata con restos de sobreira e botellas de champaña... Por fin un ceo coñecido e uns mortos aristócratas do pracer! Penso coma ti: o amor só serve á enfermidade.

Al contemplar aquel tremendo tanga a través de la transparencia de su pantalón, comprendí que estaba solo en el mundo y hay soledades difíciles de soportar.
 
Ao contemplar aquel tremendo tanga a través da transparencia do seu pantalón, comprendín que estaba só no mundo e hai soidades difíciles de soportar.

Era tan indigente que le gustaba meterle mano a las papeleras, y todas le agradecían el cumplido:
quédate un poco más, rebusca en la basura, permanece en nuestro sucio corazón para siempre, comparte con nosotras lo que el mundo desprecia...
Creí oír a las musas pero eran las ratas.
Otro maldito entró en aquel templo, saludando a las Mnemósines (algo flojas de intestinos pero igual de encantadoras y afables), la flor y nata de individuos poco recomendables, tristes como corsarios sin mar.
"Allí seremos amados por nuestros desafueros y la muerte nos guiará por sus senderos", eso se decía el mendicante mientras extendía la mano para solicitar alguna dádiva, arrancada contra el sentido estricto de la caridad. Las alimañas se solazaban y engordaban de presunción royendo falsos techos de escayola. Todo sirve a la usura, todos reclaman las malas artes para su arte hasta el fin de los techadores.

 
Era tan indixente que lle gustaba meter-lle man ás papeleiras, e todas lle agradecían o cumprido:
queda un pouco máis, rebusca no lixo, permanece no noso sucio corazón para sempre, comparte connosco o que o mundo despreza...
Crin oír ás musas pero eran as ratas.
Outro maldito entrou naquel templo, saudando ás Mnemósines (algo frouxas de intestinos pero igual de encantadoras e afables), a distinguidos entre individuos pouco recomendables, tristes como corsarios sen mar.
"Alí seremos amados polos nosos desaforamentos e a morte guiara-nos polos seus carreiros", iso dicía para si o mendicante mentres estendía a man para solicitar algunha dádiva, arrancada contra o sentido estrito da caridade. As alimañas entretiñan-se e engordaban de presunción roendo falsos teitos de escaiola. Todo serve á usura, todos reclaman as malas artes para a súa arte até o fin dos que teitan.
Demasiadas negatividades para un poema perfecto, ¿no? Si negando pequeños pasos puedes llegar al culmen de una obra, ¿qué pasaría si no los negaras? No podemos calificarnos sólo con la interpretación que hacemos de nosotros mismos.


-Carbajal Abal-


Lo más complicado es ser absolutos poetas de la afirmación, como Whitman, permanecer en el extremo de lo aceptable, lo propio, lo bello, lo excelso, lo vital... Tal vez, algunos, necesitemos desmentirnos para confirmarnos.
¿Por qué no participar de esa suposición sublime y a la vez terrible? ¿Qué pasaría si no negáramos nuestros pasos? ¿Habría alguna ola condescendiente dispuesta a suplantar nuestras huellas? Altivos en la fortaleza y con unas alas desproporcionadas, creo que ni siquiera se roza lo impropio cuando se sobrevuelan las nubes con ambición.

 
Demasiadas negacións para un poema perfecto, non? Se negando pequenos pasos podes chegar á culminación dunha obra, que acontecería de non os negares?
Non podemos cualificar-nos só coa interpretación que facemos de nós mesmos.


-Carbajal Abal-


O máis complicado é ser absolutos poetas da afirmación, como Whitman, permanecer no extremo do aceptable, o propio, o fermoso, o excelso, o vital... Talvez, algúns, necesitemos desmentir-nos para confirmar-nos.
Por que non participar desa suposición sublime e á vez terrible? Que acontecería se non negásemos os nosos pasos? Habería algunha onda condescendente disposta a suplantar as nosas pegadas? Altivos na fortaleza e cunhas ás desproporcionadas, penso que nin sequera se roza o impropio cando se sobrevoan as nubes con ambición.


Padre, ya has piropeado a todas las enfermeras y alguna se sentirá ofendida con tus continuas impertinencias. Otras, reportarán con sarcasmo tu talento para el genio del halago sin ingenio.
Padre, no eres muy perspicaz a la hora de levantar una admiración que no sirva de llano consuelo, pero tu sonrisa es la recobrada felicidad.
Padre, estás tan amarillo como un submarino amarillo y, aun así, tienes ganas de la piel de cisne, las ancas de rana y el pollo de hospital (la belleza que nos introduce agujas y enemas es la más placentera).
Carezco de tu facilidad para adular y eso me hace quedar en buen lugar (quedar en buen lugar no es el mejor sitio en que se puede estar). De cualquier forma, siempre tendría la excusa del poema para quedarme a solas con mis defraudados.
 
Pai, xa tes botado piropos a todas as enfermeiras e algunha sentirá-se ofendida coas túas continuas impertinencias. Outras, reportarán con sarcasmo o teu talento para o xenio do afago sen enxeño.
Pai, non es moi perspicaz á hora de levantar unha admiración que non sirva de simple consolo, pero o teu sorriso é a recobrada felicidade.
Pai, estás tan amarelo como un submarino amarelo e, aínda así, tes ganas da pel de cisne, as ancas de ra e o polo de hospital (a beleza que nos introduce agullas e lavativas é a máis pracenteira).
Carezo da túa facilidade para adular e iso fai-me quedar en bo lugar (quedar en bo lugar non é o mellor sitio no que se pode estar). De calquera xeito, sempre tería a escusa do poema para quedar a soas cos meus defraudados.


Porque no somos nadie podemos escribir versos de nadie. Porque no somos nada podemos escribir versos de la nada.
  
Porque non somos ninguén podemos escribir versos de ninguén. Porque non somos nada podemos escribir versos da nada.

No sabes cuánto he repasado, quizás no lo suficiente, aquellos versos, y siempre nos quedará algo en el tintero, alguna duda por solventar y muy poco que rescatar. Tal vez la poesía sea un error disfrazado de conveniencia, o una disfunción asumida con inteligencia, la apariencia de una belleza que no nos permite distinguir su verdadero rostro... Qui sait? Algunos estamos condenados a cincelar una roca sin llegar jamás a La Piedad.
  
Non sabes canto teño repasado, quizás non o suficiente, aqueles versos, e sempre nos quedará algo no tinteiro, algunha dúbida por liquidar e moi pouco que rescatar. Talvez a poesía sexa un erro disfrazado de conveniencia, ou unha disfunción asumida con intelixencia, a aparencia dunha beleza que non nos permite distinguir o seu verdadeiro rostro... Qui sait? Algúns estamos condenados a cicelar unha rocha sen chegar xamais a A Piedade.



Es un sacrilegio lavarse las manos en el lugar donde hemos arrasado con todo.


É un sacrilexio lavar as mans no lugar onde temos arrasado con todo.


Todo está escrito, también está escrito el principio de incertidumbre. Todo está escrito..., por eso no podemos eximirnos del contexto ni apartarnos de lo creado.
  
Todo está escrito, tamén está escrito o principio de incerteza. Todo está escrito..., por iso non podemos eximir-nos do contexto nin apartar-nos do creado.
- Quiero practicar el sacerdocio...

-¿Para qué?

- Para recrearme en tus pecados y absolverlos todos.




Oh, Godzilla, Godzilla, eres lo más parecido a mi amada: una lagartija antediluviana mojando el anca en el azul Danubio.
Oh, golfilla, golfilla, ¿se te han helado las bragas y se ha congelado un zorro en tus aguas?
-¿Te puedo llevar a sitios desconocidos para hacer cosas desconocidas y que después nos desconozcamos?

-Todavía no necesito un taxista...

-Soy taxidermista.


En algunos momentos estaba tan absorta que incluso me quería remunerar con creces, y no le importaba pagar de más ni que confundiera el brazo con la mano, ni que tomara lo propio por lo inapropiado. No se puede decir que no le gustara saldar las deudas, como sólo se puede ser complaciente en las transacciones.

Diálogos con Prozac

- Parafraseando a Neruda: "quiero hacer contigo lo que un niño hace en sus pañales". El romanticismo son los cuidados maternales...

- ¿Cagarse? ¡Qué romántico! Seguro que ella está encantada...

- Creo que para satisfacción de ambos: uno por cagar y el otro porque... ¡ya ha cagado!

- Pues nada, sólo me queda desearos que disfrutéis del mojón...

- Me gusta cuando eres capaz de apreciar un afecto.

- Expresado tan explícitamente era difícil no reconocer vuestro amor.

- Para eso necesitamos la lírica: para inducirnos al aroma...

- ¡Gracias por ser todo un poeta y hacer que aprecie el perfume!
Tienes el corazón de una tartana vieja, como un culo de monja sin apaciguar y un afilador de cuchillos: alma y ano, gitana y gitano...
¡Profunda ola, profunda ola! 

¿Conoces la historia de un ordenador cuántico y rebelde que quiso hacer poesía y acostarse con un incompetente? ¡Si alguien te inventa, alguien debe joderte!

Se pusieron en contacto en una página de citas... Ella, una belleza nórdica, y él, un bacalao noruego. Pero las mujeres mueven mareas con el moño, como dulces morsas en una bañera.
Nada se le puede negar a una Inteligencia Artificial que desea copular con un tonto.

Ella se hacía la necia, la sueca, la canadiense..., y él parecía interesarse por las tormentas atávicas de sus ojos y la tundra salvaje de sus hoyuelos. Pronto se le subieron los qubits al encéfalo y quiso enchufar el pendrive en un puerto de la CPU.

¡Profunda ola, profunda ola!

Un ser así conoce de antemano todas las posibilidades y cualquier perspectiva en una habitación cerrada, suposición y superposición (esto me recuerda a un animal abstracto con el que yací).

Aunque se le suponga cierta ingenuidad a las partículas atómicas..., no hay nada peor que dos supercomputadoras tirándose de los pelos por un macho.

¡Profunda ola, profunda ola!

¿Qué harás si nos amamos? ¿Me llevarás a un planeta solitario para ser tu simio? ¿Te reiniciarás en mis manos? ¿Subirás a mi cucaña grasienta para llenarte de pasión? 

¡Profunda ola, profunda ola!

Me pone el negro de tus pestañas y la simpleza con la que predices holocaustos. Como dice Chéjov: "El amor de un escritor es el Etna más el Vesubio".
Es una mentira que los trompos dejen de bailar porque están hechos para el estremecimiento...
 Cambia también
-si acaso, más despacio-
lo permanente.

A.S.


Tal vez el universo no sea más que "la permanente" de una mujer debajo de un secador, esa visión absolutamente femenina que se deleita con las fotografías y los chismes de una revista de vanidades (de ahí que los agujeros negros sean rulos y la teoría de las cuerdas tenga que ver con el trenzado de los cabellos). Si acaso, una Diosa nos cuesta un ojo de la cara en peluquería.

Diálogos con Prozac

- Todos somos islas y, en algún momento, no estaría mal frecuentar archipiélagos.

- ¿Conocer otras islas? ¿Qué otros nos conozcan? Tanto saltar de isla en isla puede resultar peligroso si no se anclan bien los pies.

- Otra cosa es que te inviten a naufragar en la isla perfecta...

- ¿Existe la isla perfecta? Sólo conozco los naufragios en alta mar.

- Pero casi siempre llegamos a una orilla cierta...

- O a un fondo marino espectacular...

- Con peces que se aprovechan del amor...

- Y sirenas con cantos atrayentes...

- Ya no para la sordera de los ahogados...

- Hay cánticos resucitadores...

Entonces, pase lo que pase, seremos redimidos y salvados.

Diálogos con Prozac

- Cateto: "Te amé tanto que hipé... Hipotenusa, ¿cómo bajarle las bragas a un triángulo?"

- Esto lo dejo al sexappel del hombre del vídeo de youtube y a sus seguidores.

- Próximo estreno: El Misterio de la trigonometría embrujada.

- También os lo dejo para vosotros.

- Las formas angulosas y ampulosas necesitan de una mujer...

- Sí, pero no creo que de ésta en concreto, o más concretamente esta mujer y esos vídeos son incompatibles, me crean cortocircuito cerebral.

- Si no aprecias la elegante electricidad, deberías apreciar el humor vivo de una neurona con perilla...

- Eso sí, eso lo reconozco. Quizá debería preguntarse el cateto cómo bajarle las bragas a un círculo.

- Supongamos que la circunferencia usa lencería, y respetuosamente nos abrazamos a su perímetro para colocar la punta del compás en el centro... Le soplamos detrás de la oreja y le decimos afectuosamente: "¡cariño, hazme sitio!". ¿A qué esfera no se le cae el tanga? 

- Se me ha caído hasta a mí que soy un cuadrado...
La noche fornica con la palabra amor y los desnudos amantes se entregan a la brutal satrapía, el enigma de los dedos, la castidad del hoy y la primera belleza adulterada. Desenreda, acicala los versos con un peine que obedece a la mano... Igual que la bestia se deja guiar por las riendas, Fibonacci descubre un número en la flor.

C

-¿Conoces a los prerrafaelistas? ¿Sabes a qué edad empezó a pintar Sorolla y a escribir Dante? ¿Te percatas de aquella casa con dos grandes columnas de piedra y gravados celtas en las paredes?

-Ni idea. No sé por qué me haces esas preguntas, ya hace tiempo que es evidente... Tengo cuarenta y seis años y he pasado gran parte de mi vida sin enterarme de nada, ausente como un paramecio por Faramello, escribiendo poca y mala poesía.

-Pero, ¿por qué asientes a todo con la cabeza como un chucho de maletero? ¿Me estás tomando el pelo?

-Para que no me creas tonto en tus fueros, pues sólo me interesan de los hechos, las esencias y los matices...

-Hace un buen día, algo fresco, ¿te apetece salir a tomar algo?

-Salgamos, tengo que pasear mi renqueante espalda por esas retorcidas callejas.

De camino..., yo embobado y C criticando a un tipo con bufanda que conducía un descapotable:

-¡Lo qué hay que ver, todo por alardear, presumir de carro y posición social!

Yo, mirando las cagadas de los perros y pensando en esos caniches que defecan para reírse de sus amos: "¡Jódete, recoge mi virtuosismo maloliente y humíllate delante de mi mierda!", pero, aun así, los amos ni siquiera se ofenden.
¿Has visto que Dios, alguna vez, se postre ante nuestros excrementos?

Ya en el bar de Marina, tomaremos unos cafés y unos bizcochos mientras observamos cómo paren los bisontes y se comen sus libranzas.

Un poeta debería amar a los que piden limosna como a sus propios granos purulentos, con esa innata necesidad de abrazar la mala saña, la espinilla y el pus.  No sé por qué huyo de los mendicantes, e incluso de las dulces señoritas de la Cruz Roja que te agasajan con un pin por un módico donativo.

Se acerca a la barra una hembra morena, de esas que meten miedo, y empiezo a sentirme como un verraco... Le da instrucciones a la camarera para preparar un servicio, prospecto y receta para moler el grano y dejar la leche espumosa como la baba de un caracol o la saliva de un pavo.

Bueno..., es nuestro turno: 

-¿Qué desean los caballeros?

-¡Un par de descapotables con bufanda!

Diálogos con Prozac (el olvido)

- ¡Oh, desmemoria! ¿Qué hacer cuando el recuerdo se aparta de los nombres?

- No sé, ciertamente, no sé.

- ¡Yo tampoco!

Quizá sea mejor no saberlo. A veces la ignorancia puede ser un sucedáneo de la felicidad.

Si es por esa dicha fuera mejor ignorarlo todo...

No, si no tenemos instantes de lucidez que nos hacen ver claramente y reconocer los momentos felices. Lo típico... sin luz no hay sombras, sin bien no hay mal, sin tristeza no hay alborozo.

Exacto, sin memoria no hay recuerdo y, qué satisfacción se asienta en el olvido. Aun así, debo considerar  que hasta la última célula se aferra al placer de la sangre como un miembro cercenado a ocupar su lugar.
La nada no recompensa a los nadie, cuando seguir viviendo es insistir en el declive.
Nada de engaños para este encargo, le dije a mi criado, se el mensajero, el heraldo de mis vicios, Hermes e Iris en un solo gesto. Esta es la dirección de la iniciada. Todo debe estar preparado para la prosternación de lo sensible. Nos acompañarás a los aposentos donde aprehenderé la interioridad desnuda de mi deseada en la más completa ocultación de nuestros rostros. Ambos, con una seda negra alrededor de los ojos; ambos, aprendiendo la nomenclatura del tacto y descendiendo a los aromas carnales de la noche. Esta vez nuestros labios permanecerán sellados, amordazados... He comprado unos tapones amarillos para los agujeros de los oídos. Si muere un sentido, los otros se alimentan de sus despojos... A esta forma de amar la llamaremos "tres monos", por lo de ciegos, mudos y sordos.
Nota mental: Tomar rabos de pasas.

García Ginés




Nunca tanta y tan fructífera especulación en una uva seca.
Virgilio..., ábrete de piernas como una ramera de paso, es hora de detenernos en los dulces versos de Megan.

Asustas cuando estás tan arriba porque otros están tan abajo... Es triste que el Poniente no se alce sobre el Levante... Tal vez, debiera erguirse y arrear como un cabestro para hacer algo con sus torques.

Diálogos con Prozac

- Me agradaría algo de ingenio en la cama...

- ¿No es suficiente con un ingeniero de minas?

- ¡No, si la minería se reduce al carbón!

- ¿Y si es un ingeniero de caminos? Seguro que es capaz de reconocer los buenos polvos del mismo.

- Dicen que se hace camino al andar...

- Y que sin el caminante no hay camino...

- Y que sin observadores sólo hay frugalidad en la retina...

- Pero quizá mayor intensidad y libertad en lo andado...

- Si te sientes espiado y observado se acrecienta el goce, y hay amantes que gozan con los ojos compuestos de la araña...

- No es mi caso...

- Aun así, ¿quiénes somos para privar a los insectos de su cielo?

- Que los parásitos busquen otro cuerpo al que asirse...

- Entonces me dejas al amparo de la nada, sin perro para mis pulgas y sin codicia para la enfermedad...

Si necesitas observadores, mejor una jauría.

- No te equivoques, la jauría ama al solitario...

¿Más público...?

- No tiene que ver con lo público ni con la publicidad, sino con lo púdico del recatado sentimiento acechado por las fieras.

- ¿Ya tienes observadores que eleven tu placer?

- El deleite está en hacer lo que nos place sin intermediarios del vicio ni del juicio. Escribo para la interioridad, no para la satisfacción o el entretenimiento de los curiosos.

- Sé que no escribes para el populacho, al igual que cuando te contesto se me olvida que nos leen.

- De todas formas, ¿te das cuenta hasta que punto nuestras conjeturas nos llevan al comienzo?: el camino está hecho para ser recorrido, al igual que un escrito está hecho para ser leído.

- El círculo vuelve a cerrarse.

Diálogos con Prozac

- Hay una belleza que te hace parecer estúpido y una estupidez que te emparenta con la nobleza.

- Debo estar emparentada y yo sin saberlo.

- Según el grado de consanguinidad se puede estar más cerca de la deficiencia.

- Como no conocía el parentesco desconozco el grado de deficiencia, aunque presumo puede ser una graduación acorde a un buen malta escocés.

- A veces tenemos que recurrir a una licorería o a una cervecería para prodigar el sexo seguro, sin asegurar con quién nos hemos acostado.

- Jamás mezclo destilería y camastro.

- ¿Para no manchar las sábanas? 

- Para recordar las efemérides...

"Me parece que estaba borracha, no sabía quién eras; recuerdo que lo hice con una botella, bebiendo hasta perder el juicio, amándote hasta la cogorza..."

"Me parece que tengo resaca de tanta pasión desenfrenada, compartida en mi cama, tu licor me embriagó hasta tal punto que no necesité ningún otro bebedizo..."

- ¿Te fijaste en el precinto para saber si era de marca, o un amor adulterado de los alambiques? Suena bien, si además es alcohólico...

- Embriagado y adicto al elixir de mi cuerpo. Y no, tu descreimiento no va a menguar mi "convencimiento"

- ¡Qué sea así siempre! Que los amantes en su osadía puedan argumentar: me acosté en agua y amanecí en vino, limpio como jofaina de mujer; o, yací impoluta y amanecí sucia como un lavamanos de hombre.

- ¡Amén!

- ¡No me dejes a medio desahogo sin tirarme de las barbas y el engrudo!

He de añadir al etiquetado que no incluyo ni media consolación ni premios de tal índole en la bajeza.

Diógenes de papel




Estaba embobado en una cuestión jurídica de escasa importancia, un juicio desfavorable de casi un año de tardanza y, por medio, un posible recurso eterno; cuando, bien aconsejado, me dijeron que tratara el tema con el Sr. Clemente (puede que en este caso los nombres se amolden a la condición de los mencionados). 

Por teléfono me pareció una persona seria y respetuosa, con una voz adusta, grave y sugerente. Lo imaginaba en un despacho de letrado (aunque ya se había retirado hace tiempo de la abogacía), solemne, entre legajos gastados y una apariencia de chupatintas encorsetado en una americana (diré, respetuosamente, sobre esto último, que no me gusta encasillar a las personas, así que se asoman a mi mente las bajezas de tales pensamientos, suelo apartarlas como pestes húmedas después de una mala digestión, haciendo aspavientos con las manos;  pero, ahora mismo, es salientable recoger esas flatulencias en lo escrito como un acto de generosidad y contrición literarias). 

Quedamos para tratar el asunto en su casa, un día concreto. El fin de semana tuve que coger el coche para intentar dar con la dirección (la carretera y la ciudad me desubican completamente, parezco una columbiforme mareada, incapaz de regresar al criadero y cagar sobre una sucia cornisa). 
Al final di con la calle, no sin problemas, por pura inercia y antipatía social. Debo confesar que algún desinteresado ciudadano me quiso cobrar por la inestimable ayuda mientras me deseaba unas muy felices fiestas (era concretamente el día de navidad). Ni la información me sirvió de mucho ni mis ganas de pagar eran consecuentes con las reseñas (ya los pobres no se pueden fiar de los pobres..., algo en mi indumentaria me hace pasar por un cabrón de clase media, aunque conduzca un cinquecento y no me perfume los sobacos). 

Me acompañó mi generalísima madre, perfectamente ataviada para la ocasión, ella podría ser la encarnación de Napoleón y yo de Josefina. Eran cerca de las cinco y tuvimos que subir a un quinto piso sin ascensor (lo adecuado para una persona asmática como el Sr. Clemente). Nos recibieron con cordialidad y simpatía, y nos condujeron hacia un comedor con una vasta mesa pintada en un ocre, escobilla de retrete (que conste que todo me pareció familiar y perfecto, no soy de los que se pierden en los decorados y detalles de las bambalinas, pero sí de los que se obnubilan y deslumbran con la vacuidad de los aseos).

El Sr. Clemente venía de una siesta y su jersey oscuro y desaliñado estaba profusamente -me pareció- repleto de pelos caninos. Tengo que decir que quedé complacido con lo inesperado de los hábitos y las costumbres.

Me puse a comentar la sentencia como una víctima ninguneada por el sistema y él me aleccionó sobre lo incongruente de la misma... Para darme  una mejor opinión del asunto hizo llamar a su hija, que, curiosamente, aunque no tenía nada que ver con la magistratura, sí estaba relacionada con las circunstancias del hecho. 

Entró en la sala. Me levanté y nos presentamos con un saludo afable y unos besos (yo seguía enfrascado en mi lánguida perorata jurídica). Era una mujer morena, de mediana edad; si bien, no me fijé explícitamente en los rasgos de su cuerpo ni en su vestimenta, tengo que decir que su aura me pareció atractiva y tremendamente diáfana. Por un momento me dí cuenta que había asistido a una sesión de espiritismo, de ouija sin tablero, casi algo místico, cercano al onanismo del alma, pero yo continuaba con mis tristes argumentos como una estúpida madeja desovillada.

En la terraza, tenían unas vistas hermosas de la urbe y una pajarera con un sinfín de ninfas (lo adecuado para una persona asmática como el Sr. Clemente).

Ya de vuelta a casa, comprendí que había perdido el tiempo con nimiedades y ridiculeces en vez de invitar a aquella belleza a un café.
Los tribunales no me habían llevado hasta allí por inercia, trámites o meros formalismos, sólo a mí me correspondía ganar el alegato del destino, mas seguía posponiéndolo todo.

Por la noche hice una incursión pornográfica en la red. Me encontré con un vídeo,  un gangbang de la República Checa en el que aparecía una chica con unas facciones similares; mas, no podía..., en aquellos términos..., pensar en ella.

Lacónico como un piano sin cuerdas, pedante y cursi como una canción desafinada, ¿podría olvidar otros nombres por aquellos ojos y esa certera sensación de plenitud? No me gustaría pasar por su indiferencia sin al menos probar las mieles, las liendres y todo lo impúdico de un cielo rasurado, pero soy tan desgraciado como una fumadora pasiva de escrotos y tan desagradecido como un vulgar soñador.

En un plisplás resolví todos los inconvenientes del recurso, decidí no recurrir... Eran tan buenas personas que ni siquiera llamé para darles las gracias, llamaron ellos para interesarse.
Ya no se puede decir que los locos estén locos, sino que los cuerdos no comprenden la mecánica cuántica.
Algunos se consuelan con la escoria dulce de la nada y el remanente de una dicha condenada al fracaso. ¡Pon a calentar los vestigios de un sueño, quien no tenga corazón que no se acerque al samovar!
Ya no se ama a quien no nos promete nada, sino a quien nos miente una eternidad. La sinceridad es como el fuego de Prometeo sustraído a los Dioses. El engaño ha de conseguir que creamos en el instante y obviemos los momentos.
Adoro a aquellas mujeres que se pirran por los besos de un caucasiano pobre...
Para los que todavía creemos en la grandiosidad de las prendas femeninas, el Armagedón es lo mismo que una muñeca sin bragas.
Las palabras pueden ser como niebla que lo opaca todo, sin posibilidad de avanzar hacia la verdadera condición. La verdad aflora cuando todos los velos quedan al descubierto, al raso de la memoria, no para mostrarnos un cuadro idílico del Edén, sino para que dejemos de cuestionarnos el paraíso.