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 Lo he matado.

Con una escopeta de tapones de corcho.

Después me he follado a su enfermera, soy un monstruo, decía

mientras me la meneaba entre sus tetas 
y quedábamos otro día para ir al cine,

-Billy-



Despunta una especial humanidad que mata con restos de alcornoque y botellas de champán... ¡Por fin un cielo conocido y unos muertos aristócratas del placer! Pienso como tú: las enfermeras sólo sirven a la enfermedad.

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