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Demasiadas negatividades para un poema perfecto, ¿no? Si negando pequeños pasos puedes llegar al culmen de una obra, ¿qué pasaría si no los negaras? No podemos calificarnos sólo con la interpretación que hacemos de nosotros mismos.


-Carbajal Abal-


Lo más complicado es ser absolutos poetas de la afirmación, como Whitman, permanecer en el extremo de lo aceptable, lo propio, lo bello, lo excelso, lo vital... Tal vez, algunos, necesitemos desmentirnos para confirmarnos.
¿Por qué no participar de esa suposición sublime y a la vez terrible? ¿Qué pasaría si no negáramos nuestros pasos? ¿Habría alguna ola condescendiente dispuesta a suplantar nuestras huellas? Altivos en la fortaleza y con unas alas desproporcionadas, creo que ni siquiera se roza lo impropio cuando se sobrevuelan las nubes con ambición.

 
Demasiadas negacións para un poema perfecto, non? Se negando pequenos pasos podes chegar á culminación dunha obra, que acontecería de non os negares?
Non podemos cualificar-nos só coa interpretación que facemos de nós mesmos.


-Carbajal Abal-


O máis complicado é ser absolutos poetas da afirmación, como Whitman, permanecer no extremo do aceptable, o propio, o fermoso, o excelso, o vital... Talvez, algúns, necesitemos desmentir-nos para confirmar-nos.
Por que non participar desa suposición sublime e á vez terrible? Que acontecería se non negásemos os nosos pasos? Habería algunha onda condescendente disposta a suplantar as nosas pegadas? Altivos na fortaleza e cunhas ás desproporcionadas, penso que nin sequera se roza o impropio cando se sobrevoan as nubes con ambición.


2 comentarios:

  1. De más joven me decían que era el espíritu de la contradicción (hummmmmmmm tal vez por eso me hice poeta). Nada hay tan sublime que no tenga un apéndice por el que pierda su total virginidad, nada hay tan perfecto. Nosotros mismos por ejemplo, somos perfectos desde nuestra imperfección. De todas formas, a mí me gusta ser imperfecto y contradictorio

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    1. Uno se hace o tropieza con el ser más imprudente de sí mismo. Nada hay más sublime que un apéndice perdiendo toda su virginidad..., o un poeta con apendicitis.

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