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Mostrando entradas de marzo, 2017
Cuando escriban la perfecta historia de nuestro bestiario tendrán que acostumbrarse a la zoofilia. Cuando describan nuestro vestuario tendrán que acostumbrarse al horror.
Hay sentimientos que nos destiñen
Hasta volvernos ciegos sin razón.


-Poetílica-




El amor desea a sus acreedores para convertirse en deudor; es más, necesita la estafa para sobrevivir.
No sé por qué la humanidad siamesa a los "selfies" buscan sin premisas ni pausas focos para tomarse la foto teniendo el reflejo de una lápida a la luz del sol.

-Poetílica-



Me conformo con unos ojos lapidarios y la perspectiva futura de un panteón solar para todos sus moradores. Se escapan los momentos y es hora de compartir la nausea y la estampida lejos de los focos y los selfies.

Cosas de Billy

El semáforo en rojo, un camión a setenta, los cruces del destino... Corrí y corrí y justo cuando un solplo iba a empujarlo al paso cebra pude agarrarlo por la espalda y ponerlo seis centímetros a salvo de un final tan poco acertado, para un globo.


-Billy-






Globo: "menos mal que le di esquinazo a ese Testigo de Jehová, al tipo pesado del amor, lo que menos me agrada es que me revienten a abrazos o me escupan con su palabrería los pelmazos cuando uno es libre de estrellarse contra el cielo. Me cortaste la meada justo cuando quería hacerme trizas contra un camión, a seis minutos de conseguir mis objetivos en la vida. No hace falta que me engañes, ¿cómo piensas que lo esférico puede mamar de una vaca? Me hicieron con polímero y echo de menos las chupaderas de las ubres aunque pueda llegar hasta las nubes. Para siempre es sólo un segundo intencionado en la punta de un cigarro. ¿Ve y ama? Sería fácil si fuera un condón lubrificado. Lo peor de un globo es quedar atrapado en las ramas de u…
Si Sabina es capaz de llorar con las más cursis películas de amor, qué será de aquellos que se enternecen con el más puro romanticismo de la peor filmografía gay.
En un cuento de Chéjov: "Si nuestros antepasados procedieran de los monos no les habrían enterrado en un cementerio cristiano".
Pero..., a lo sumo, es curioso que los simios fueran capaces de construir pirámides antes del catolicismo.
Por un tiempo,  a uno de los jefes se le dio por hacer un reconocimiento en la fábrica.  Lo tenía a mis talones mascando el sudor de mis calzones, pero siempre me encontraba con una herramienta en las manos y cuando necesitaba ir a algún  sitio nunca regresaba de vacío (de mis tareas, mis habilidades y mi celo, se percataba el inspector, que hacía todo lo posible para cazarme en un descuido). La verdad es que la garrapata estaba bien agarrada.
Un buen día se dirigió a mí y con absoluto asombro me inquirió:
-¿Usted le da a todo?
A lo que respondí :
-¡Sólo a las mujeres!
Bella cagaba unos pedos muy bestias y el ruido ponía paranoico a Bestia. Bestia cagaba unos pedos muy hermosos, los aplastaba con fruición para ornamentar su canto y eran tan delicados como el perfume de las rosas. Bella no poseía aquella discreción y pasaba de esos orgasmos de narices, respondiendo a la galantería con mayor estridencia y sarcasmo (tanto aprecio salpicaba los vestidos de baile y manchaba las cortinas de palacio). ¡Oh, maldito cielo! ¡Bestia amaba a su bestia y Bella amaba a su bello!
Tengo que decirte que a veces me repugna observar a una mujer sometida a la desviación sexual de los hombres, carente de su propia voluntad, estima y definición. Siempre pensaré que Un Cielo tiene algo más que ofrecernos que la épica o la hípica.
Ningún planeta,
ni siquiera la Tierra,
nos necesita.



A.S.


No hay nada inanimado desde el alma, ni siquiera una piedra. Y si todo es consecuencia de Un Alma, tampoco hay nada inanimado en la roca.
El invierno quiere verse nevando en su cima.


-Poetílica-



Hermanos siameses son el hombre y el pene, dos individuos con disto ego. Nunca imaginé que en el caso femenino, vulva y mujer pudieran ser almas dispares, pero de hecho lo comprobé un día: llegué al sortilegio de su vagina pero nunca penetré en el misterio de su corazón.
Mi pequeño gigante ya está aquí, en un lugar muy silencioso, todavía lejos del recuerdo. Y resulta que el primer amor es ese, la poesía de la vida por excelencia, ese universo que persigue la maravillosa primavera de Cachemira, porque la luz no se ausenta, y todos los nombres y modas pasarán, hay síntomas evidentes de todo ello.
A veces el amor asusta a quien es amado. Ya nada pretendo con un querer de estraperlo, sólo desear donde me lleve el deseo.
La prontitud del dedo en la oreja para comerse la cera de las velas. La delicadeza de la lengua en el ojo para lamer las legañas.
La eternidad de una mujer se reconoce en la forma de lamer la punta de un cucurucho. La vuluptuosidad de ser no cesa en su empeño ni existe mayor dulzura al final de lo bello.
Aunque te vistas de civilización es imposible cambiar las leyes de una naturaleza pagana. Aunque te vistas de conformismo es imposible permanecer impasible .
Pregunté al Todo:
“-Todo, ¿qué te propones?”.
No contestó.


A.S.


Es como preguntar al Tonto: "-Tonto, ¿qué te propones?". -¿Hacer tonterías? 

¿Qué otra proposición, disposición indecente?
¿Qué otra finalidad puede tener la totalidad?
¿Qué hacer cuando los espejos no nos devuelven ningún rostro conocido,  ni siquiera el de un animal superior? Entonces es necesario cultivar el ensimismamiento con determinación, el narcisismo salientable de nuestros defectos.

Yo la odiaba, ella me odiaba y todo era perfecto (cosas de Billy)

Una historia encantadora, aunque se me ha arrugado el muñeco... Supongo que todas las mujeres quieren lágrimas y que algunos hombres nunca dejarán de vivir en un pañuelo o de servir de soplamocos.
No sé a que edad se dejan las muñecas por las mujeres, para construir prisiones con esposas y esposados. Que si te amo..., que si te odio..., cuanta sinceridad para tirarse los trastos y obviar el alfabeto del afecto. En qué poner nuestra fe no es tan importante como  quién o qué cosa cree en nosotros.
Sólo el amor (menudo elemento), puede vencer a los elementos, pero hay que enamorarse hasta la crucifixión de los actos. El resto de los mortales somos como ladrones que pasan subrepticiamente por la vida, con las piernas partidas, condenados al suplicio de un madero.
En algún momento dejarán de importar las palabras,  el mal o el bien, sólo el silencio y la lluvia resbalando por los cristales.
Si tengo sucio el corazón me cambiaré de pantalón, orearé los calzones en pepitoria con vinagreta de calcetines. Si  tengo agria la razón, sabes que no cambiaré de chaqueta, pondré el alma en salazón y (a) exfoliar la bragueta.
No es amar por amar, sino, más bien, como un cielo hace el amor sobre un pedazo de tocino hasta convertirse en tocinillo de cielo.