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Cosas de Billy

El semáforo en rojo, un camión a setenta, los cruces del destino... Corrí y corrí y justo cuando un solplo iba a empujarlo al paso cebra pude agarrarlo por la espalda y ponerlo seis centímetros a salvo de un final tan poco acertado, para un globo.



-Billy-







Globo: "menos mal que le di esquinazo a ese Testigo de Jehová, al tipo pesado del amor, lo que menos me agrada es que me revienten a abrazos o me escupan con su palabrería los pelmazos cuando uno es libre de estrellarse contra el cielo. Me cortaste la meada justo cuando quería hacerme trizas contra un camión, a seis minutos de conseguir mis objetivos en la vida. No hace falta que me engañes, ¿cómo piensas que lo esférico puede mamar de una vaca? Me hicieron con polímero y echo de menos las chupaderas de las ubres aunque pueda llegar hasta las nubes. Para siempre es sólo un segundo intencionado en la punta de un cigarro. ¿Ve y ama? Sería fácil si fuera un condón lubrificado. Lo peor de un globo es quedar atrapado en las ramas de un iluso o ser adoptado por un nido de gorriones. Lo mejor: dejarse morir a las siete".

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.