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Por un tiempo,  a uno de los jefes se le dio por hacer un reconocimiento en la fábrica.  Lo tenía a mis talones mascando el sudor de mis calzones, pero siempre me encontraba con una herramienta en las manos y cuando necesitaba ir a algún  sitio nunca regresaba de vacío (de mis tareas, mis habilidades y mi celo, se percataba el inspector, que hacía todo lo posible para cazarme en un descuido). La verdad es que la garrapata estaba bien agarrada.

Un buen día se dirigió a mí y con absoluto asombro me inquirió:

-¿Usted le da a todo?

A lo que respondí :

-¡Sólo a las mujeres!

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POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
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Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.