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Mi pequeño gigante ya está aquí, en un lugar muy silencioso, todavía lejos del recuerdo. Y resulta que el primer amor es ese, la poesía de la vida por excelencia, ese universo que persigue la maravillosa primavera de Cachemira, porque la luz no se ausenta, y todos los nombres y modas pasarán, hay síntomas evidentes de todo ello. 

7 comentarios:

  1. ¿De verdad? ¿sientes que Cachemira se acerca y todos los nombres y modas pasarán? ¿estás seguro que el termómetro no lo has metido en el micro hondas ? esta fiebre tuya me preocupa ; )

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    1. Con remiendos de poesía me hice estas prendas... Es lo que ha ocurrido desde siempre, desde que tenemos microondas y jugamos con las leyes. De todas formas, la fiebre no es por nada.

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  2. El primer amor es el silencio, Raúl, ya nos entregamos a él antes de nacer y nos parece tan amor que muchos lo reproducen en sus vidas. De todas formas me gusta tu manera de enfocarlo: queremos sacarlo de nuestras vidas: ruidos estridentes, sonidos desacompasados... pero siempre volvemos al primer nido en donde nos vemos como somos.

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    1. El silencio contrasta con el sonido y no está claro si alguna vez hemos dejado de escuchar.

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  3. Los nombre y las modas pasarán, pero el silencio es la casa a la que todos nos dirigimos.

    El silencio de la escucha y la alabanza.

    Pero no ese silencio vacío de la soledad descompuesta, sino el silencio creativo del amor que contempla y celebra.

    La luz no se ausenta sino que se hace presente en la medida que caminamos hacia el amor incondicional. ese amor que a todo da sentido, incluso al dolor y a la muerte, a la que rebasa con una sonrisa.

    A fín de cuentas, para el que ama siempre es primavera, y si todavía es invierno, las mimosas nos recordarán la esperanza.

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  4. Los nombres y las modas pasarán, pero el silencio es la casa a la que todos nos dirigimos.

    El silencio de la escucha y la alabanza.

    Pero no ese silencio vacío de la soledad descompuesta, sino el silencio creativo del amor que contempla y celebra.

    La luz no se ausenta sino que se hace presente en la medida que caminamos hacia el amor incondicional. ese amor que a todo da sentido, incluso al dolor y a la muerte, a la que rebasa con una sonrisa.

    A fin de cuentas, para el que ama siempre es primavera, y si todavía es invierno, las mimosas nos recordarán la esperanza.

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