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Vivimos tiranías arbitrarias (cual hipogea). La tiranía de la ceja (los cejijuntos circunflejos). La tiranía de las babas (los babosos circunspectos). No sé si se puede aguardar algo nuevo de los que se constriñen entre ceja y baba o si tendremos que descubrir una peineta entre alguna coleta.
La mujer del perro se viste con diamantes. ¿Viste los diamantes de la fémina del chucho, con su ojo de porqueriza y su gruñido de arrojo? Sólo tibieza debajo del párpado y una ridícula obsesión por las joyas.
¿El amor de las pescadillas "come rabos", "muerde colas", o el sexo de  avestruces en la bifurcación de la cloaca y la iguana?

El único sistema: la mafia

¿Cuál es tu sitio?

¿Indígenas, indigentes, okupas; basura parada, basura reciclable, basura asalariada, basura adinerada; funcionariado, perros de escuadra, clero pedófilo; poderes fácticos o mierda política?
El culo perfecto me insinuó, con un ligero chascarrillo de monja, que no era tiempo para la apariencia y la propensión, sino para la impertinencia y la insinuación.
La incivilidad se alza sobre la civilización. Esto que digo tiene que ver con el denostado sentido de civismo y progreso; créeme, todavía estamos en las postrimerías de la cultura.
-Entonces, ¿qué comeremos mañana?

-¡Obra viva!
Nadie desea conocer la inspiración de un loco, conspirar a la mitad de un trago. En tu escritorio hay un poema que no conoce nadie, escrito contra los dioses y la sangre. En una esquina desquiciada de tu corazón, los más perversos vicios arden contra natura, cincuenta y siete veces hacia la ausencia del día y otras tantas en la necesidad de las noches.
¿Qué hay de los pájaros que clavan sus espadas en cualquier nido? Incluso el denostado umbral de un caballero debería ser un día la casa de todos.
¡Aumenta tus posibilidades! ¡Paula, Isabel y Patricia te gustan! Pide ayuda a un psicólogo o, para llamar su atención, hazte con una cama adecuada.
Tienes talento pelando mandarinas pero no sé si será suficiente para satisfacer a una mujer. Por favor, no insistas, no tenemos tantas cebollas en casa.
Déjame mecerme entre las ramas. Hay que estar siempre ebrios de polvo y ceniza cuando se acercan los cataclismos de la noche, lágrima y calima desprendida del Tártaro y la rosada pereza de la lluvia. Triste es el final y más amargo insistir en la mortaja. Déjame en el remanso de Harar; allí, las hienas ríen y los hombres no tienen tiempo para compadecerse de si mismos.
Leí un poema del revés, de todas las formas displicentes y complejas (incluso del derecho), me decía algo con su desencantado romanticismo de imposibles. De una manera se adulteraban las traiciones hacia la pata estirada de los mundos; de la otra, el navegante jamás volvería a sufrir en carne viva. En nuestra primera cita se envenenaron las clepsidras, todo era dulce y perfecto como la pana de las canicas, y suave como la música del olvido.
Dentro de unos años estarás tan loca y tendrás un pelo tan hirsuto que me ofenderás con tu amor y tu presencia. Yo tendré un culo demoníaco y la mirada perdida,  se me juntará el ano con la chepa y el deseo de mascar las rojas bayas de lentisco; así que con tu licantropía y mi vampirismo nos haremos despreciables para siempre.
El otro día vi a un animalito morir y fue terrible.
Hoy he visto una estrella fugaz y ha sido increíble.
Eso es la vida, supongo.

Ficticia


La consecuencia es la vida. El tildar un acto u otro de atroz o inverosímil, agradable o desagradable, es producto de nuestra cultura, ni siquiera de nuestra conciencia. Por lo tanto, la muerte podría ser increíble y absolutamente terrible el vaticinio de una efímera estrella.

El renacer

 


Pictóricamente, me agrada la evolución (o la involución). En lo que se podría entender como un regreso a un aborto espontáneo -la representación del alma incipiente-. Al final casi podemos distinguir la encogida forma de un pene y la alargada cadencia del arte en su retorno al origen, la humanidad acompañada de la enfermedad, la volubilidad retratada. 
Y después de tanto bla, bla, bla..., poder decir: follé algo. Y tú podrás decir que fuiste follada por la entelequia, aunque no tengas demasiada conciencia de ese encuentro, ni demasiada recompensa de su fortuna.
¿Algún lupanar en el que enterrar la polla dura de los amaneceres? ¿Alguna boca fresca para una felación y un jadeo? Tan dura, mi amor, como un obelisco de diorita esculpido con el onanismo de toda Judea.
Feliz como un perro que olisquea el tuétano, te dije: tutéame, acaricíame el lomo con las garras afiladas, la reciprocidad de un cielo junto a un austero arañazo.
Me agradó la inconveniencia de la bisutería: tu anillo de casada en el Gólgota y la más negra noche de Abisinia en tus uñas postizas.
¡Oh, maldición! Solamente servir a la literatura, hervir en una cazuela, vivir a través de la belleza, escribir en nuestros cuerpos. Ninguna hora vale su posibilidad si no es arrancada del cielo con tenazas, si no es desposada del Hades a pedradas.
Me pongo de tu lado, amada apologeta, yo que amo las letrinas, yo que detesto a los libreros y mataría a todos los poetas por el placer de oír restañar sus huesos, ahora sé que el sol asciende cuando te leo.
El viejo loco en la bodega y el joven en el granero... Es evidente, si somos videntes la misión es la visión. Aparte de nuestra desafortunada existencia, el verso se alza de oriente a occidente como una proa desafiando al mar. 
Así que ningún lugar es su lugar, ninguna ocupación su oficio, ningún destino su fe, pues Ella ocupa el centro de todas las lealtades.
He llegado a un punto en que mi mediocridad es completa, ya no me causa desazón intentar ascender inútilmente a la excelencia, y la consideración de esta posibilidad es terrible, pues sólo lo vulgar puede contener esa perfección.
Así que rozamos la integridad somos moratoria. No entiendo la pornografía, sólo el amor, y el amor tiene alas de terciopelo e ingenuidad de gorriones.
 
"Mi sensación al leer a Pessoa, escritor fantástico por cierto, es que se pasó media vida intentando justificar su inmensa infelicidad, inventando alter egos que vivían las vidas que él nunca se atrevió a vivir, convenciéndose de que mejor no esperar nada de la vida por/para evitar la desilusión, nunca vivió de verdad, solo teorizó sobre la vida en letras .. maravillosas, sí, pero solo letras..."

Todo es evasión cuando nos drogamos con poesía, quiero pensar que hacia afuera también son beneficiosas sus implicaciones, una de ellas (la más recomendable) sería el desprecio social. 
¿Sólo letras? ¿El peligro de perderse en palabras? En muchos escritos he tratado de dilucidar sobre estos aspectos,  fácilmente comprensibles desde el punto de vista de una obsesión. Hay cierta poesía que dotada de una belleza inusual no encuentra el hambre en otra razón que no sea la necesidad imperiosa de acrecentar un bucle (esto me causa un profundo desasosiego). 
La poesía se beneficia de cierta inmensa infelicidad, no sé hasta qué punto justificable pero sí creadora. Nadie vive todos sus sueños, nadie es una fiel representación de uno mismo.
El hombre está perdido de principio a fin, pocos son los encuentros, pero la multiplicidad de egos y sentidos no siempre significa la disgregación o la dispersión personal.
Te entiendo y no intento refutar tus razones, sólo divergir en matices. Dormir en otra es lo más bello que podemos desear, siempre que nos  mantengamos lejos de cualquier superficialidad.
Puedes detentar una vida literaria productiva y tener una vida extraliteraria anodina; paradógicamente, creo que es necesaria cierta insignificancia para ser genuinamente creativos. Entonces, ¿es nuestro cometido intentar apartarnos de la metaliteratura del summum para reconocernos en la orilla imperfecta y perecedera? Generalmente, para todo cambio, real o ficticio, yuxtapuesto o entrelazado, debemos abandonar el lugar de nuestras comodidades  y, por consiguiente, la literatura que se ama a si misma.
Un hombre tarado entre muslo y muslo, de pollo son sus ganas, la dispersión del aceite y la cercanía de una botella. La primera cortesía es la que alivia y deleita. Saborear el dislate de unos jugos y amar la tormenta de unos labios. No necesitaré una maniobra de aproximación para obsequiarte con las salpicaduras de mis babas, ni apartaré los finos pelos enredados en la flor de tu trasero, consuelo de adocenadas doncellas
"Cuanto más sienta, cuanto más sienta como varias personas,
cuantas más personalidades tenga,
cuanto más intensamente, estridentemente las tenga,
cuanto más simultáneamente sienta con todas ellas,
cuanto más unificadamente diverso, dispersamente atento,
esté, sienta, viva, sea,
más poseeré la existencia total del universo".


Pessoa 

  

La renovación necesaria para no dormirnos en nuestra propia piel.
Imágenes para no pensar, que es lo mismo que follar mientras divagamos entre pensamientos. Supongo que nos quieres hacer tropezar, y tropezar es lo mismo que romperse las neuronas contra una voluntad desnuda.
En vida sufrió.
Y muerto parece que también.
Quizás algún día descanse en paz.

Toro


¡Hay demasiada holgazanería entre los muertos! ¿Qué es eso de descansar en paz? Dormir es una epidemia que se paga con perplejidad. Cualquier fantasma sabe devolver las puyas de una vida cruel y una existencia irreal. Para tu complacencia: si no estás muerto, bien muerto, con olor a hipocresía, a chicle de gusano y a agalla de pescado, es que te aguarda todavía un hado.
Si carezco de las fuerzas necesarias para subirme a un hombre, cómo me voy a sumir en la humanidad. ¿Tengo que reconocer la cronología de cien años cuando apenas distingo la longevidad de mis dedos, la palpitación y el pulso del designio? Creo en la intención que no avasalla y en el rostro que nos devuelve la mirada. 
Ella se hará un nombre entre los nombres y no querrá jamás regresar a mi lado. Preferiría que no fuera nadie y que los dioses la despojaran de su talento y condición, para asistirme en la alcoba.
Si sientes el aburrimiento, el hastió y la desconfianza, ya tienes el primer erial sembrado para las transformaciones. Salir de la probeta no es fácil pero es más difícil penetrar en el ojo totémico. Parece que estamos jugando con arcanos y nos hacemos proféticos y confusos y oscuros...  El poema nos habla de la necesidad de aceptar lo que somos sin coartadas, pues los elegidos son tomados de su infortunio.
Había huido anhelando una oronja de catarsis, lejos de los telares de la dulce costumbre. Hasta el divino Cesar cimbrea su cuerpo ante la testarudez del tábano. El nasciturus se acomodó en la oreja y a la hora de nacer se prendió de un lóbulo (en este estado de somnolencia parir se asemeja a un lavado de oídos). Hurgué en el tímpano procurando los ángulos de tu nacimiento, pequeño bulto auditivo de mi redundancia: mamarás el amor pródigo y saciarás de monstruos tu alma.
La niña que juega con elefantes tiene razón, incluso la niña que folla con paquidermos está en lo cierto. Todo es polvo y ninguna ciencia humana perdurará hasta el fin. Por lo tanto no condenaré al poeta que se encierra en el cautiverio de una heredad absurda, para plantar repollos con el rechinar de sus tripas y el mercachifle de sus intestinos. 
En una cadena de recursos inagotables, el hedor nos devuelve el verde hartazgo mientras los ojos se pierden en las mariposas de lo bello. 
Tampoco te negaré a ti, felicidad de hembra, que no sabe limpiar unas oficinas y vuela como Simbad  sobre la mugre de una bayeta; y menos al que escribe, perro con hedor a hombre y excremento, ya que somos para el amor como la burocracia del sortilegio.
 
Sin embargo nos hicieron creer que somos máquinas de fabricar productos con la revolución industrial. Los antropólogos afirman que otros pueblos que aún viven en la selva con el único telar de un taparrabos son más felices en el arte de la indolencia.
La difícil tarea de la indolencia para yonkis del mantenerse ocupados y enchufados a la ociofobia.
Los más perezosos se proclaman en estado zen por miedo a la inconsciencia de esta sociedad.

La indolencia puede ser un arte y el aburrimiento puede llegar a ser excelso. Tenemos que dudarlo todo, incluso la ociosidad salvaje del bosquímano en su naturaleza. Ocupados y enchufados a una caja de música, la cuerda de su mecanismo es movida por la mano del hurto y la inercia del crimen, o trascender y pensar que el Paciente Relojero no cometió ningún error puesto que el tiempo y la mirada son parte del mecanismo.
en clase de Pilates riéndote con un montón de desconocidos porque la "profe" os pone a rodar por el suelo es terapéutico, seguro.

Ficticia


Somos un kindergarten, un parvulario. Algunos aún lloran, mientras a otros, los más callados, les va asolando una lúgubre intrascendencia. La guardería es la metáfora de una sociedad indolente. Todo es una ingeniería de damnificados, una sinergia encaminada a que no despertemos de nuestro letargo infantil y a que sigamos siendo dóciles con nuestros instructores y aplicados en nuestros oficios.

Crucero de asesinatos

No creo que esté bien que el último engreído se escape en un bote aunque haya limpiado toda la cubierta de farsantes y cebe a la paciente naturaleza con la humanidad de los restos. En tal caso, él mismo tendría que hacer de sardina para un diente de escualo, de otra manera no podríamos entender tal profilaxis sin tacharla de arbitrariedad.
Cuando todo es literatura dentro de la literatura
es decir, nada.

Loomis


Cuándo la literatura deje de amarse a si misma y huya de la literalidad hacia otro consuelo, lejos del vicio y placer contemplativos, la paz de los malditos, sin ninguna avaricia, nos lo dirá todo, al grito sin grito de ahogamiento, y su alma ya no podrá jamás defraudarnos sin salirle cangrejos de los ojos.
Y tal vez los adverbios también follen
y den a Luz bebés de siete kilos
llamados posibilidad

Billy


Tampoco importará ponerle nombre mientras nos observe con la necesidad de una subordinación y unos pechos conjuntivos de leche. Lo difícil será explicarle un día que su padre era Jamás y su madre Siempre y que él puede haber nacido de un objeto indeterminado en la oración, tal vez o un quizás (esa indecisa circunstancia).
Sin temor a equivocarnos: no existe un fin hermoso para la sangre, tan sólo la veracidad de cien hormigas devorando un gusano y una miríada de gusanos devorando al hombre.
Busco la explicación de tu mano en mi garganta, al igual que busco el oxígeno de lo lejano en mi memoria.

Nieeze


La mano siempre es rehén de la belleza. Los poros se pliegan a la pretensión de los dedos sobre el deseo del cuello. Es la garganta la que ejerce la presión requerida con contenida voluntad, para que se cierre la palma sobre la barbilla y el mentón,  a fin de propender el beso sobre la sed.
"quien pretenda moverse en las alturas literarias, deberá bucear en aguas profundamente oscuras… prescindiendo de agradarse incluso a sí mismo para acompañarse en exclusiva de los peces abisales de la honestidad más descarnada, alejándose de la luz para encontrarla en lo profundo, ahí donde nace…"

María
La literatura debe ser pretenciosa y no ambicionar sólo el agrado. No hay que amarse en los vertederos de una belleza sin concesiones. Si puedes tomar lo justo de un amor por qué ampararse en el sumidero de las letras. Si la belleza no te reconoce puedes lamentarte, pero por qué dolerse de lo que no ha sido negado. Si te ocultas a la luz, si renuncias, has de ser observado como sombra.
y milímetro a milímetro, mientras esta se desliza con suavidad cada vez más a lo hondo y abrazándolo todo a su paso como hace la hiedra con los muros, sentirás de pronto la extraña sensación de que todo está en su sitio.

Billy




Coincido plenamente en el valor de un tornillo abrazado a una tuerca (tan fácil de enroscar como de desenroscar; la unión, esa es la cualidad expeditiva y el fundamento conferido a su lógica función).
Por supuesto, hay una inteligencia pasada de rosca que ha procurado el más perfecto engranaje y equilibrio.
No estaría bien decir todo esto y no alabar tu talento a la hora de atornillar. Para cuidar los mundos, un sucio mecánico, gordo y grasiento, se encarga del portentoso milagro con sus llaves de carraca.
Este parece un buen lugar para hacerlo, un buen refugio, tengo un glaciar pegado al culo y un volcán apuntándote. Se trata de supervivencia y lo mejor es bajar las pendientes hacia la fornicación de los valles. Seguir una ruta trazada por espeleólogos al poniente de las cachas, los surcos cardinales y el agujero negro. Para arribar a ti,  la salvación en la castidad de Venus.
He llegado a pensar que tanta poesía es un zumbar de moscas y que el mejor poema es un matamoscas.
Déjame besarte la entrepierna, la almorrana, la nalga de la cebolla y el meollo en cuestión. La pasión, el amor, la ambigüedad y la carne, se huelen, se presienten igual que el horror en los ojos y las llagas del crucificado. El resto sólo es porno de postín, pollas chinas pixeladas, violadores de barbarie y barbies con blanqueador anal.
No se puede joder y hablar por el móvil a la vez (te lo diré en verso: no se puede copular y hablar por el móvil a la par). De nada sirve el fingimiento de una vulva adulterada. Todo el óleo del mundo no lubrificará a una diosa si el único argumento es el foco, la cámara y la acción. El amor no se hace con preservativos ni calcetines: los calcetines hieden en los pies y los condones en el alma.
¡Bombones en la vagina, roscones rasurados! ¿Por qué se tragan ellas lo que no se tragan ellos? Estoy tan cansada de toda la productora que ya no me apetece tirarme al director.
No amo más a una mujer que a un coche desvencijado. He tenido que sufrir cada arañazo en el salpicadero como un desgarro emocional. Un enlace es un derrape y una luna de miel es un desguace cerca del mar. Allí todas las piezas son tesoros y ningún motor es tan aburrido como una hembra que farfulla pedicura y peluquería. En algún tiempo te cambiaría por un cárter oxidado o por una correa de distribución... Ahora comprendo esos anuncios que ponen el cuerpo de una diosa junto a un utilitario, se trata de que los dioses queden mal y muevan sus culos decorativos en la bandeja del maletero. Cuando se me acabe esta furcia buscaré otra fulana; pero a ti, vetusta antigualla de chapista, correosa y dura como un armazón, no te abandonaré jamás.  
Es triste observar tanta belleza y tener que apartarse. Como un embaucador de zozobras, gozar entre unas letras y repudiar el extremo del bebedizo. Tus ojos mienten cuando vendes el tiempo del fin. Tus ojos mienten cuando nombras una tormenta de amor. Imagínate un cuadro, embelesarse y tener que retroceder ante la magnífica indiferencia de lo bello. Ponerle un símbolo a cada velatorio para permanecer en la misma habitación. 
Paroxismo gratamente edificado, yo dejaría todos mis escritos por rozar tu piel, por adentrarme en ti como un remordimiento en la arena. Me agrada pensar en el hechizo; mas, debo tornar el rostro ante los reclinatorios y el aparente brillo del espejo, hasta que la canción nos devuelva la fealdad de amar.
Fui a una página de citas, se abrió un recuadro esplendoroso con una hembra mostrando todos sus encantos (vestido insuficiente para tanta dicha, pechos desorbitados para tan poca sujeción) y lo primero que se me pasó por la cabeza (la pensante) fue: he ahí una mujer dotada de cerebro para todo lo impensable.
Francamente creo en la superioridad del alma femenina. Allí donde el hombre sólo puede ser una cosa, ángel o demonio, la mujer es ambivalente: ángel y demonio al mismo tiempo.
No me he sentido como una puta en tal circunstancia, me he sentido como una novicia nerviosa que se presta sin nociones a la sugestión, buscando el reflejo y la confidencia de una mirada. Se puede ser materialista en el placer pero es estúpido serlo en el amor, ¿bajo qué amparo y circunstancia? El sexo no es nada, no satisface plenamente si no nos adentramos en sus tinieblas y ascendemos por sus rodillas hasta la condición del alma: Mezcal y gusano para un completo abandono.  
PD

Y a ti RAUL creo que te voy a escribir un manifiesto de cómo se le cae a uno un tiesto en un año bisiesto por estar siempre a vueltas con lo inhiesto ;)

María



¿Afirmas que lo inhiesto no es parte de la totalidad? Cogito ergo sum, enhiesto pues existo... En estos temas me quedo con el humor que agujerea los portapapeles. El sexo es siempre una elevación hacia el amor, una consecuencia de la terapia grupal. Creo que has engrosado mi figura con unos términos enormes y no sé dónde poner tanto adjetivo detrás del taparrabos.
La poesía puede ser la vanidad de un mundo que se niega a morir. Déjame ser escuetamente vano, déjame asomarme a la soberbia de un escote si esa es la única belleza amable y aceptable.
En algún momento me quitaré el crece-penes y pensaré que no te puedo satisfacer. ¿Qué es el poeta sin su alargador de egos?
Insisto, déjame enhiesto, bisiesto y dame con un tiesto, el agravio y su exquisita reciprocidad.
"Demasiado tarde bajo la lluvia equivocada"

Dylan Thomas



¿Empapados de demasiadas equivocaciones, se hace tarde para el traje de lluvia?
te rondaré como un jaguar y tú
mientras huelo tu pelo,
te quedarás tan quieta como una rama seca

Billy



Me siento como un chicle pegado a la literatura de tus zapatos (todavía no me ha sobresaltado la idea de llegar a tus tobillos). Al chicle le gusta esa sensación, no le incomoda pasar de un paladar a una suela mientras se llena de sustancia (huelga decir que a veces se junta lo mentolado con las cacas de bulldozer). Tú siempre serás el fresco hálito, otros son la necesidad de un tónico y un purgativo.
Después de la versión dialogada viene la versión palpada o la total aversión.
No entiendo lo de cerrarse a los comentarios ni pasar por estrechos, cuando debemos estrecharnos entre palabras.
Y si cuando llega esa persona, adecuáis un tiempo de perfumes y cirios. ¿Se puede echar de menos la suciedad o es necesario lavar la oscuridad del alma?
Es absolutamente necesario transcribir lo inconcebible y pasar por ingenuos o locos de sus razones.
Las mejillas no desconocen la suerte del beso y se abandonan a la recompensa del placer (lo que quiere decir que el beso no es tonto cuando la mejilla se deja tentar).