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Déjame mecerme entre las ramas. Hay que estar siempre ebrios de polvo y ceniza cuando se acercan los cataclismos de la noche, lágrima y calima desprendida del Tártaro y la rosada pereza de la lluvia. Triste es el final y más amargo insistir en la mortaja. Déjame en el remanso de Harar; allí, las hienas ríen y los hombres no tienen tiempo para compadecerse de si mismos.

6 comentarios:

  1. Veo que vuelves, cómo no, a los espacios en calma y al silencio de la noche, tú que agitabas tus brazos briosamente queriendo agitar con ello los brazos de todos y que cada espacio era susceptible de removerse para sacar de él ¿un poema quizás?. Pero has vuelto a la modestia y al desprendimiento. En vez de cataclismos de la noche diría yo calabozos de la noche. Te dejaré pues mecerte en las ramas, ya es hora de estirar alas piernas.

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    1. Déjame estirar alas y piernas y frecuentar con el pico las plumas, mientras rememoro con estos versos la muerte de Rimbaud.

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  2. Si hacer el amor es retroceder... ¿por qué entonces el Creador nos ha hecho partícipes de su mesa?

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    1. Hacer el amor es una mirada al infinito sobre un mesado de delicatessen. No creo que Dios concibiera la marcha atrás mientras estaba creando: siempre hacia adelante con salvajismo e inconformismo.

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