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Déjame besarte la entrepierna, la almorrana, la nalga de la cebolla y el meollo en cuestión. La pasión, el amor, la ambigüedad y la carne, se huelen, se presienten igual que el horror en los ojos y las llagas del crucificado. El resto sólo es porno de postín, pollas chinas pixeladas, violadores de barbarie y barbies con blanqueador anal.
No se puede joder y hablar por el móvil a la vez (te lo diré en verso: no se puede copular y hablar por el móvil a la par). De nada sirve el fingimiento de una vulva adulterada. Todo el óleo del mundo no lubrificará a una diosa si el único argumento es el foco, la cámara y la acción. El amor no se hace con preservativos ni calcetines: los calcetines hieden en los pies y los condones en el alma.
¡Bombones en la vagina, roscones rasurados! ¿Por qué se tragan ellas lo que no se tragan ellos? Estoy tan cansada de toda la productora que ya no me apetece tirarme al director.

2 comentarios:

  1. Grandioso y pornográfico, de principio a fin. Me ha encantado. Sobre todo esto:
    "El resto sólo es porno de postín, pollas chinas pixeladas, violadores de barbarie y barbies con blanqueador anal.
    ¿Por qué se tragan ellas lo que no se tragan ellos?"

    Debo avisarte de fallo tonto ahí, por la excitación al escribir, supongo:
    "los calcetines hieden el los pies"

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    1. No sé hasta que punto la pornografía es grandiosidad, pero me agrada que observaras algo distinto entre tantas tragaderas. El fallo viene de reiterativas correcciones (te agradezco la puntualización). Después de la excitación hay que templarse para contemplar el metraje (siempre es difícil alcanzar la erótica de un vicio).

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