Ir al contenido principal
La incivilidad se alza sobre la civilización. Esto que digo tiene que ver con el denostado sentido de civismo y progreso; créeme, todavía estamos en las postrimerías de la cultura.

Comentarios

  1. ¿Con quién hablas?, porque si es con tu otro yo no sé si podrá responderte: la humanidad no quiere preguntas inciviles. Antes de hablar de las post-rimerías de la cultura debemos conocer las ante-rimerías o en otras palabras la incultura de la civilización, que todavía lucha para sentirse con poder

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sólo es un juego de palabras para denostar lo supuestamente civilizado de nuestra cultura.

      Eliminar
  2. En este caso también nosotros somos cultura, sólo nos distinguimos de ellos en lo campechano de nuestros trajes y que nuestro coche aún tiene letras por pagar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿La cultura hipotecaria y que los acreedores vivan a expensas de nuestro sudor? Jean, sólo letras y artes de mal pagador.

      Eliminar
  3. Más vale pagar en dinero aunque nos limite a que la vida nos pida explicaciones, porque la vida es lo que tenemos: lo demás sólo son préstamos del mundo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Préstamos del mundo son el agua, el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos... Lo demás son impuestos al sol.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

POETÍLICOS

- ¿Cruces blancas en lo rosa? Si hay satisfacción, al desastre no le importa el sastre...
- Ya sabes, al final la muñeca diabólica siempre seguirá siendo muñeca... sastre y medidas férreas de lo que al "placer" se refiere.
- Prefiero la maldad de una mujer, incluso las bondades de una mujer con el mal... ¿De qué sirven los trajes cuando la piel es la medida?
-A veces vestiduras y pieles sufren de remiendos... hasta Satán sucumbe ante la costura de una mujer... de una muñeca también.
- ¡Satán jugando a las peponas! ¡Fascinante tentación!

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
Ábrete como una flor al recuerdo, suicida con tus pasos las horas, porque nadie merece un tiempo de olvido... Vuela como una polilla hacia la eternidad de la luz, que no nos sirva la condescendencia de excusa ni la nocturnidad de abandono. El amor todavía es una quietud de sábanas limpias y un demonio que dormita desalojado de sus posesiones. Dios ha criogenizado tus lágrimas para resucitar la hermosura, y el alma despertará de su sueño para nidificar en lo alto.