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Leí un poema del revés, de todas las formas displicentes y complejas (incluso del derecho), me decía algo con su desencantado romanticismo de imposibles. De una manera se adulteraban las traiciones hacia la pata estirada de los mundos; de la otra, el navegante jamás volvería a sufrir en carne viva. En nuestra primera cita se envenenaron las clepsidras, todo era dulce y perfecto como la pana de las canicas, y suave como la música del olvido.

4 comentarios:

  1. Nadie puede comprender la profundidad del desencanto, cuna de los desencantadores más avispados; nadie podrá jamás comprenderme. ¿Por qué leer un poema al revés, si eso sólo esparcirá mi camino?.

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    1. El camino tiene múltiples direcciones y un poema múltiples lecturas. Escribir con los ojos cerrados y observar el dorso de las letras. Aunque se puede hacer el amor con una única postura, creo que es mejor esparcirse en las posibilidades.

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  2. Peor que escribir un poema es temer que no te comprendan. ¿Por qué yo tengo que comprenderte, si precisamente en ello está la verdadera poesía: en que soy un desconocido hasta para mí mismo?. Todos tememos que llegado el momento de la verdad no nos compremdan

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    1. No importa si alcanzas mi comprensión o cualquier otra comprensión. No importa el grado de desconocimiento del origen (no puedes abarcar todos los intrincados laberintos del autor). Importa el entendimiento que el poema deja de ti mismo en tu propia singularidad.

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