Archivos del blog

-Entonces, ¿qué comeremos mañana?

-¡Obra viva!

9 comentarios:

  1. ¿O será la obra quien nos devore a nosotros?. Poco sabemos del futuro, poco de nosotros mismos. A veces la obra nos conduce y respira a través de nosotros, como una manera de poseernos y de recalificarnos, ahora que está de moda esa palabra. ¿O será la moda el poema y nosotros las construcciones?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si pones demasiada intensidad en la "obra", seguro que esta se nos merienda "vivos". Es difícil estar esperanzados y aguardar algo del futuro. ¿Hay poesía de usar y tirar? ¿Existe la poesía recalificativa? ¿La escritura especulativa?

      Eliminar
  2. Con la poesía pretendemos definir conceptos que de otra manera quedarían en desuso, no especulativa ni recalificativa sino definitiva. Prefiero vivir dentro de la obra que fuera sin que ella coloree mis gayumbos. Algunas veces prefiero la poesía a ala esperanza

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alas de esperanza para una poesía sin gayumbos, totalmente definida, si es capaz de mostrarnos algo interesante y definitivo detrás de las calzas.

      Eliminar

  3. jaja vaya diálogo tan surrealista y genial os traéis! si me permitís participar, me calzo con vosotros y mientras lo hago meriendo poesía disuasiva de malos pensamientos, recalificativa de las parcelas sobre edificadas de mi cerebro, que es para lo que en realidad uso yo la poesía… me higieniza y urbaniza mentalmente, demoliendo los monstruos que se me construyen, volviendo todo zonas verdes, e incluso azules, serenas, oxigenadas y cuajadas de estrellas ... ¡jamás se puede perder la esperanza!
    tenga alas, patas o repte ... si se llama esperanza (q no sea Aguirre, por favor ;) nos vale!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. parcelas sobre edificadas ¿?
      el suelo no se edifica.
      El suelo es edificable.
      Las construcciones, sobre el suelo edificable, están (en todo caso) sobre edificadas.

      Eliminar
  4. Si meriendas sobre la poesía disuasiva, no permitas que las migajas espolvoreen el rimel de las palabras, nunca así podrá ser considerada una poesía pura, lejos de las surrealidades del mundo. Muchas veces los monstruos están ahí porque es su zona de confort: saben que ahí nadie les molesta. La labor del lector es sacudir las sábanas, para que ese ente se mueva y se defina a sí mismo: sólo de esta forma se le apreciarán sus torpezas

    ResponderEliminar
  5. Nunca uso rímel, ni en las palabras, ni en las pestañas de la oscuridad donde se acurrucan mis monstruos, se me corre en cuanto mi zona de confort se me inunda y como eso ocurre cada dos por tres siempre tendría el rostro chorreado de negro, la poesía pura que disfruto de quienes la construyen - yo no sé - me lo disuelve todo... neuronas, monstruos y torpezas ; )

    ResponderEliminar
  6. Me reconfortan vuestras palabras.. Estoy pensando en abandonar mi zona de confort como Ed Stafford.

    ResponderEliminar