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Debemos entender que después de pasar por una comunidad de vecinos, el mejor gobierno es la autoridad elevada al grado de tiranía. Dudo que las personas resuelvan de motu propio la necesidad de cambiar unas simples bajantes, para ello sería conveniente la dictadura del bien común.
dolor elevado a sangre en las venas
recuerdos imborrables sus delicias
lágrimas que son penas y condenas
¡Tú y todas mis ilusiones ficticias!
 
Chés 
 
 
 
Ocurre, encerrados en una lectura irreal, que no sabemos ni deseamos salir de nuestro confinamiento... Me parece que en tu dictado hay un pronunciamiento unilateral sobre la fantasía, el dolor y la frustración de amar. Para ser justos y ecuánimes, sufrir a pares y lamentarse a mares como hacen los perfectos soñadores.
Me pica aquello que leo pues todavía puedo rascarme los eccemas con el placer del prurito. Me he leído 153 eyaculaciones y un verso de amor, esa es la plena satisfacción de compartir. ¡Si además de follar podemos ser creativos, el mundo aún puede solazarse!
Yo creo que lo bueno existe y que lo malo hace demasiada propaganda de su existencia. Con el tiempo la mierda sale a flote. Al contrario de lo que cabría pensar o esperar de esta consecuencia, un buen escritor tiene que oler mal y ascender a la franca flotabilidad de su entorno, nadar contra corriente, entre todo lo que acabará anegado y sepultado.
Un editor me dijo: bájese las bragas y vamos a cocinar la verdadera poesía. Las bajé hasta el suelo de las editoriales y me manosearon las cachas como un libro abierto por el lomo, hasta que el poema acabó roto y violado, con el culo agujereado como un colador y la vulva hecha un abrelatas.
Le insinué si era necesario todo aquello, y después de arrastrarme por el polvo de las súplicas (hay poetas que ni siquiera se humillan), me marcó los ovarios con derechos de edición y se burló diciendo estas cosas: ¿Qué tipo de fulana deja su obra en manos de la gratuidad? Una sentimental, una tonta, una boba, una cursi, una ingenua...
Ahí fue cuando me di cuenta que el proxeneta acababa de definir su idea de literatura.
En un poema de Blake, "The Little Vaganbond", podemos leer estas lineas: "Besides I can tell where I am used well, Such usage in heaven will never do well". Las cuales son interpretadas consiguientemente: "Puedo decir, por otra parte, dónde me tratan bien, aunque tal trato nunca será bien visto por el cielo".
En otra traducción del original apreciamos un cambio significativo: "Además, puedo decir que a aquel lugar estoy acostumbrado, y tal costumbre jamás en el cielo acomodo encontrará". 
Si así pueden cambiar los términos y las referencias, qué será para un impenitente amor, para un modismo formal o cualquier otro enunciado que devenga en virtud y belleza. Por lo tanto, quisiera habituarme algún día a oírte decir, haciendo referencia a lo que acabo de expresar: ¡trátame adecuadamente, úsame bien y utilízame mejor!


María, no he hallado el agravio en nada de lo que has comentado. Me resultan graciosas y oportunas tus insinuaciones sobre mis barbaridades (siempre te he invitado a la bestialidad y al oportunismo como credo). En la segunda parte del mensaje, incluso el religioso, no me lo tomé a mal y tampoco observé ninguna ofensa, pues me dio la oportunidad (el pábulo)  de explayarme sobre el cuajo y las queserías. Después, simplemente, pensé que hablabas de Billy y algún termitero (sin duda él tiene la culpa de todo, sobre todo de estos absurdos malentendidos entre nosotros). Así que a seguir bromeando y a olvidar las disculpas.
 
Están bien las vertientes de tus dudas, abiertas a la reflexión, en el espejo del otro. Es curiosa la utilización de ese verbo (hacer) frente a la imperante vida viniéndonos encima... sucede, y abrir interrogantes quizá solo sea como la mano intentando atrapar el porqué del aire.
Sí, olisquear el aire tras lo ansiado y hallado, será recordarse.



El poco olfato tiene como consecuencia el olvido. No oler el amor es el resultado lógico de una humanidad que pierde los sentidos en pos de una indefinida abstracción (poca fragancia para una sudoración indiferente). Tienes razón, un cuestionamiento es una forma de sugerir sin el menoscabo de una respuesta. Sin embargo, los recuerdos más perdurables, peculiares -diría yo-, no son los que huelen a sexo sino los que se aferran a la infancia, husmeando las reminiscencias.
existe otra esperanza
que, hija de la quimera,
no es más que dedo hurgando
con saña de verdugo
en la llaga incurable.
"Quien lo probo lo sabe".

 
Hipogeo 


Finalmente, el tiempo del rebatimiento. Mientras dura la saña, si ya no hay consuelo en la herida, nos queda la esperanza de morir; pero el morir no es siempre buen morir. Otra cosa es entender a los verdugos y torturadores. Creo que Pandora se pilló los dedos cuando se dio cuenta que estaba escapando ese mal.
es porque aún desconoces, compañero,
lo fan que es el político tirano
de dar con saña al pueblo por el ano.

Hipogeo

 
Amigo, un voto sólo sirve para agrandar los orificios y dejarse hacer, mientras te llenan el recto de muesli electoral, propaganda y papeletas.
Te doy mi cielo, mi tiempo, mi voz, mi cuerpo... Todos estos sueños tenía para ti, todos estos recuerdos que podían haber sido pero no son.

December



Me gustó el final, el resto es amor para creyentes y cuando hay fe no hay necesidad de explicaciones ni complicaciones. Llegados a este punto, se valora poco el desprendimiento, la entrega, y se tiene en más alto valor la detentación de una propiedad. Ningún rey se cansa de sus posesiones pero sí de sus dádivas.
 
El mago loco invita a un espectador a subir al escenario. Entonces le dice que piense un número del 1 al 100. Después le pregunta si ya ha pensado el número. Y cuando el espectador responde que sí, el mago loco le da una patada en el culo y le llama rastrero y también miserable y le dice que vuelva a su asiento y que jamás hará nada en la vida si siempre obedece a todo el mundo.

Me he perdido en la magia de los azotes y los puntapiés. Puede haber un espectador que piense un número concreto con la única necesidad de sufrir un castigo y una humillación (creo que no sería un inconveniente para un talento del ilusionismo reconfortar esa eventualidad). No sé qué hará este taumaturgo con el público y su lógica, si finalmente decide sacar un conejo de la chistera.
I firmly believe that there is no god.
Y sin embargo rezo.


Billy



Un "medio-ateo" es como un baso de leche mal ordeñada o un yogur desnaturalizado. Yo soy "medio-creyente" que es lo mismo que intentar lactar del pezón con mamadera, los crédulos fervientes son los que se llenan de ubres la boca y escupen cuajada.
Recelo del Pantocrátor pero al mismo tiempo reconozco una inteligencia creativa y una belleza proactiva.
No me voy a extender en el tema. Lo cierto es que reniego totalmente del catolicismo y en buena parte del cristianismo doctrinal, pero no me oculto al sentido espiritual y trascendente de la existencia.

Låt den rätte komma in

¿Qué amor permanecerá en nosotros para siempre, inalterablemente pulcro, con su salvaje misticismo?
No me aflige estar atado a un vampiro adolescente (así son las cosas entre extraños), sólo lamentaré estar con alguien al que no le van a crecer los pechos en una eternidad.
Me conformo con una mirada infantil, unos ojos felinos para apreciar la noche y la terrible dulzura de unos huesos quebrantados; un traje prestado bajo las estrellas para soñar en medio de la nieve y la nada.
Estaba tan estreñido que cuando iba al retrete aquello era "Caravana de Mujeres". Retortijones, mojitos, mojones escocidos..., cómo diantres quieras calificar un western.
El cielo no se toma por la fuerza, al asalto -como ha sugerido Iglesias-. El cielo se toma por la perrera y la gatera.
 
La poesía es injusta porque se deja prostituir a cambio de un ideal. Pero no es ella la culpable, al menos yo no le cedo esa presunción, la defino como el espejo en donde nos maquillamos, cuando el maquillaje se adquiere en un todo a cien o en una oficina de compra-venta. Ella me dio lo que soy ahora, es verdad, pero, ¿a cambio de qué?: ¿a cambio de descubrir una identidad que me involucra?



Entonces, debemos entender que la justa poesía se deja prostituir a cambio de nada. No me gusta observar el poema como el más inocente de nuestros pecados, pero tampoco le otorgo una culpabilidad ilimitada. El maquillaje es una realidad que nos degrada, nos corrompe de pátina y barnices para adulterar el tiempo.
Es cierto, no hay nada como meterle mano al verso y rozar su profunda conmoción. Él nos lo da todo, incluso una personalidad fidedigna.

No hay palabras gratuitas pero si dictados vacíos y demasiados mercaderes de la compunción.


Yo no soy nadie para valorar si son demasiados o demasiado pocos.


Tal vez no se trate de maximizar sino de minimizar las apariencias (nada nos excluye del adverbio demasiados).

¿Qué puede ofrecer el corazón con sencillas maneras?


La respuesta es el poema.


Es mi momento. Al fin. No llames a mi puerta justamente ahora que tengo tantas cosas que perder.


Las cosas pasan cuando menos te lo esperas, y cuando, ciertamente, ya ni se creía en ellas. Hay una que siempre nos ronda pero aún no llegó su tiempo, partió hacia otros lares, seguro.


Las cosas pasan contigo o sin ti. Ese es mi método. Lo llamo dejarse llevar, como una hojita en el viento.


Las cosas pasan, justamente, cuando no tenemos nada que perder, también cuando llamamos a las puertas de cientos de personas y éstas nos las abren.


¿Has visto? ¿Cómo es posible que la gente quiera tanto a un individuo como yo?


No lo sé, el amor que nos defrauda es difícil de entender.

...un amor tan profundo como allá hasta donde
las raíces de los robles casi,
al centro mismo de la tierra

 
Lo sabemos todo sobre la inconveniencia de amar, pero aun así escogemos la locura. Puedes pedir milagros pero es más fácil conseguir la nada y que te arranquen una muela.


Entonces yo seré el milagro de alguien
En este país de sodomitas se impone la implantología dental de una prótesis en el recto. ¡Luzca usted como una auténtica lamprea!
Cuando se tiene seguro el hogar y la comida, y bastantes cosas más, somos capaces de vivir prácticamente entre metáforas.


Fackel 

Pienso que en otros tiempos los símbolos representaban un ideal. Hoy en día, la metáfora es la banalización de los sueños a través de la comodidad travestida de conformismo y logro. Cuando se tiene seguro el aposento y el sustento todavía se pretende el premio, la recompensa es querer permanecer en el mismo lugar conocido.
En el acto de cuestionarnos ya está explícita la respuesta. Generalmente, lo que requiere un interrogante expreso plantea una duda, una contradicción que reitera un rebatimiento.
La pasión es lo más parecido a la demencia, justifica y opaca la locura. Si sólo queda muerte detrás de esta orilla, qué importa el amor o la nada, todo es una inconveniencia de estar vivos.
Cualquier melodrama es como una tortilla o un revuelto. El alma, con los pechos terriblemente enhiestos, te hará el amor y te ajusticiará con su garrote vil. Todo tu bonapartismo de panqueque quedará reducido al escrúpulo de una servilleta, la tísica mañana de la desesperanza.

La barbería

Construyó un edificio con la forma de una maquinilla de afeitar -no pudo decirle a nadie de dónde sacó la desechable-. Ahora imagina un cielo rasurado por las ingles con toda su perfección y belleza, su inmensa edificación tonsurando una vagina de ángel como un nimbo seducido por las cuchillas de un rascacielos,  la ingente sabiduría de las formas buscando la aquiescencia divina; mientras abajo, mucho más abajo, los bufones viandantes se burlan del Arquitecto.  
Da tu palabra gratis si bajo negra sombra
el poema ni dice nada ni lleva a nada


Chés



No hay palabras gratuitas pero si dictados vacíos y demasiados mercaderes de la compunción. Todo poema tiene algo que decir aunque conlleve y signifique presunción. No existen miradas inútiles sino enunciados ambiguos, moradas y anfitriones descreídos. No me negarás el gusto de lacerar lo minusvalorado por el simple placer de acrecentar un desprecio.
Las palabras son necias para la ofrenda de un dios impúber. Si pedimos redención o clemencia que sea por la sangre de un ángel caído. No rechaces los versos que auditan algo más que el fingimiento, la introspección o el capricho. Haz un poema de lejía para las baldosas usadas y deja que una ramera se humille para mostrarnos la grandeza y el rubor de sus rodillas.
Magnífico cielo, lluvia dorada y pelo ensortijado, no hay nada con lo que atar una esperanza a un tacón, una sonrisa a un zapato, un único amor para embalsamar los labios de una raza amarrada a los talones.
Te sorprendería: hay personas que se postran en una estación esperando (no me refiero a la primavera sino a un tren de cercanías).
Si quedamos para un café, espero que no te parezca mal quedar para dormir. Sería extraño quedar para dormir y que después no te apetezca un café.
No poseer nada, ni siquiera la ambición de la nada.

Somos arrogantes al pensar que la poesía es esa sustancia gris y filamentosa que yace en el suelo después de un impacto corporal, pero si lo fuese ¿quién no soñó estar cerca de la cumbre de su mano?, ¿quién no tocó con las yemas de sus dedos el placer, y de él extrajo una emoción?


¡Moho poético y patético, el estrago de una emoción o un emoticono inguinal! Solamente insistir en que la cumbre no corresponde a la altura. Somos reyes mientras estamos en el suelo, lamiendo esa sustancia gris, prosaica y tormentosa, y no cuando queremos ser encumbrados a lengüetazos de reconocimiento. 
Entonces, conforme a lo que acabo de interpretar, publicar no tiene público, únicamente púbico e impúdico, el resto sólo es publicitar la mirada.
Lo verdaderamente importante de escribir es pensar que puedes acabar en la cama de tus lectores y ser una parte subsidiaria de las penetraciones, los orgasmos y los jadeos (me refiero a ese forúnculo piloso que nos estorba en la lengua cuando hacemos el amor). ¿Qué es el poema sino una forma de atracción oral y lubricación sentimental? Sólo cuando miente el yo llegamos al placer del otro, auto-asco exquisito como diría Isabel Tejada.
Nos quedamos siempre en la puta expresión, en los márgenes de la conciencia, sin atrevernos a descender a los subterráneos. La flor crece entre las grietas, entre las piedras, así que un roto corazón aún puede ser un huerto y una jodida cavidad una maceta, recuérdalo cuando salgas a mear callejas.
¿Cómo decirle nunca más a un animal que ama cómo nunca jamás? ¿Cómo decir que se acabó si todo es para siempre?
El poema se regala y se folla: cualquier otra conducta es jugar a pactos imposibles o a la degradación de la especie.
A la hora de elegir no sé qué bragas quedan mejor con la poesía; aunque la poesía, estoy seguro, es un complemento de la lencería.
Abrazarnos como locos a la luz de la luna y gritar el amor libre mientras nos jode un pez come-semen.
Hay poetas que caen como meteoros, es decir: provocan una extinción con su impacto.
¿Cuál es la razón por la que somos incapaces de vivir de esa manera, al límite de lo posible, considerando absolutamente todo lo que nos rodea? Creo que es porque tenemos un sentido extraño de la pertenencia y de la permanencia, puede ser que ambas sean necesarias para apreciar más un Ferrari que la esquina de una mesa.
He estado buscando sinónimos para la belleza y sólo he encontrado demencia con los labios pintados.
Enamorarse de una quinceañera con caligrafía de fulana y alma de poeta, y aguardar a la puta literatura de los dieciocho.
No desprecies la mayordomía con la que te obsequio; ten por seguro, cariño, que necesitarás un quitanieves.
Con un simple palillo puedo hurgar en la culpa y en la herida, el amor es una ortodoncia con tu nombre y ya se me han caído todos los empastes.
Le dije a aquella mujer: haz lo que quieras conmigo, pero no molestes al criado si no te vas a comer las criadillas.
Él me habita, pero hay que llevarlo como un ciego a la cama de los secretos. Allí, no hay lugar para presunciones o cenizas, sólo para saciarse en los incendios.
Nunca entenderé las razones para no ponerle subtítulos a las películas porno. Tampoco comprendo que no vayan acompañadas de un intérprete gestual. 
No entiendo los jadeos en inglés, francés o italiano y, mucho menos, los orgasmos en alemán (deberían traducirlos a la lengua vernácula). 
Además, son como transmisiones de fútbol sin el locutor. Hay presentadores que matan un partido pero otros te hacen vivir los encuentros, te devuelven la fe en la delantera y en la posesión del esférico. 
Ponga un comentarista en su cama, o un poeta de micrófono abierto, para un replay de las mejores jugadas, y olvídese de las psicofonías de los amantes para dejar paso a la verdadera experiencia de un polvo dolby surround.
Que el fuego sea.
Que nos sacie la sed.
Que algún dios nos castigue.
Que todo, y las cenizas, allá donde la hierba.


Billy



¿Castigos de Dioses sobre animales comunes? ¿Dónde hay que apuntarse a ese maltrato? ¿En qué lugar profanar un cielo ordinario para saciar los apetitos glaciares y la frialdad del alma? A pares pero nunca a nones. Multitud servil y rebaño. Señor y lacayo compartiendo la misma heredad. Sed sin adulterar, odre y vasija para la libación, y la hierba de Atila vencida por el esperma de la res.
Racismo de camarero: estoy harto de todos esos malditos culos blancos pidiendo café negro.
La casa de mis padres está muerta, la casa de mi propia descendencia está vacía. No sé, de nuevo, en qué acogedor retrete cantarán mis tripas, no sé qué bello oído querrá escuchar su bel canto. ¿Qué satisfacción ha de sentir un nombre de mujer pronunciado con disentería y un acento reprochable? Espero que mi amada no tenga buen olfato y no pegue su hocico a los traseros como oruga de procesionaria.
Perdona, estoy disperso y disiento e insisto. La casa de mis padres está muerta, pero ellos no se quieren percatar de la podredumbre y pestilencia de los vivos, y un hijo necesita el hogar de los hombres para liberar todo su hartazgo.
No hay nada mejor que un amor okupa, un amor que tome un techo por la fuerza. Si te ofrecen una polla indivisa con un inquilino que paga una renta antigua, es que lo quieren desahuciar, lo quieren poner de patitas en la calle, con los huevos a refrescar en el raso, y que se lo folle un fondo de reptiles.
¿Qué hacer con los pájaros, jugar a masacrar en un cielo de traperos o dejar que regresen al sur de los sueños? Todos los soñadores (me incluyo entre esa caterva de aves inútiles) tienen alas en el cerebro, pero pocos recursos para reconocer una pérdida. ¿Y si soñamos lo impropio de volar con alas ajenas, compradas a un prestamista, qué hacer con la hipoteca de nuestra quimera? Entonces, es posible que cualquier equivocación nos convierta en la misma persona.
 
-¿Se acuerda usted, señora Wellington, la vez aquella que le dije , “moriría por usted todas las veces”, que le dije, que me dejaría cortar en trocitos y emmmm...que, ya sabe, que la quería tanto que mi amor era infinito y todo eso y, que incluso, ardería por usted en el infierno? ¿Recuerda aquella tarde?
Pues todo era mentira.

Puedo hacer carne de solomillo con las viejas mariposas y los cuentos de hadas para regresar al lugar de los magníficos combatientes, mientras nuestros ancianos se besan la boca con las postizas babas. 
Es raro que, después de una tragedia, la dentadura quede en su sitio sin pegamento para las carcajadas y sin lágrimas para los reproches. 
Nuestros cementerios no están hechos para pasear sino para repudiar y sepultar, nada que ver con las necrópolis inglesas, adecuadas para el esparcimiento y la dispersión.
Mi visión es discordante con el azúcar de los geriátricos, el caramelo de los obituarios y la frugal nadería. Partiendo de que la perfección ni siquiera existe en lo perfecto, lo único apropiado para un dulce consuelo es una dulce levedad.

Que el fin del mundo siempre nos pille de la mano de alguien a quien amamos...


Eso sería estupendo. Cualquier fin del mundo. Que a uno le de tiempo de despedirse, joder...


Utilizaremos como escudo ese amor y daremos gracias al Creador por unas anchas caderas femeninas (el mejor lugar para asistir a la completa destrucción y parapetarse del destino). Seremos como alverjas en un marsupio y mamaremos el Apocalipsis de las bragas.

Cuando el sol salga otra vez vendrán los pájaros a anidarnos el pelo y los zapatos. Le pondrán nuestro amor de nombre a alguna calle o echaremos un chorrito de agua por la boca como esas estatuas del parque.


Pájaros tallarines y nidos de salsa..., algo para compartir del mismo plato mientras la humanidad se cuece en la marmita. ¡Brindo por los amantes -comepizza- y su amor edulcorado!

Te has hecho un almuerzo para ti solito con champán y todo. Canalla.

Un canalla hambriento es lo peor del mundo pues hará todo lo posible por alcanzar una satisfacción.
...si alcanzase abrir, desde su núcleo,
la luz de la crisálida, el ámbito de la piedra;
si alcanzase humildemente limpiar
de los días, la impiedad,
el horror, los subterfugios, la usura:

sería libre al fin la verdad.


Davila Vázquez



Solemos apartar lo impropio para constituirnos de razones, pero lo impropio es esa ventana hacia la libertad requerida.
"Y dices que hace un tiempo estos árboles
no eran como estos árboles, que hace un tiempo
estos árboles en el viento eran mucho más
árboles que estos árboles...

Pero el lenguaje, por supuesto, es un tipo de canción de cuna"


 Charles Simic


Lo invisible es indispensable, pero muchas veces nos cuesta observar lo visible y lo posible con ojos afines, desbordados por la intangibilidad.

Te he mirado detenidamente
y realmente
pareces un chimpancé feo.
Te he leído
y te juro
que me duele el cerebro.
No sé que pasaría
por mi cabeza
en los otros sueños.
Debía estar loco o enfermo.


Toro Salvaje 



Hay que aprender a torear con las musas aunque se parezcan a Lannister, el enano. Alabo tu buen gusto a la hora de repudiar hembras de chimpancé con aliento de cebada y malinterpretar lo que otros consideran aceptables atributos.
Las lineas que nos has escrito son amenas, causan gracia y, de verdad, son tan dignas de merecimiento que hasta es fácil enamorarse imprudentemente de lo horrendo y desconfiar propiamente de lo bello.
Te daré una canción herrumbrosa de muerte en la nada de las alcobas, ahora que todo sabe a piélago de ausencias. El hijo pródigo ha regresado a esa ratonera de maquinaciones y pirotecnia. El amor materno te mete el dedo en el culo para hurgar en las alcachofas podridas, te llena de colonia barata el triste entrecejo, te castra y te colma de dulzor; te prepara la ropa y te coloca el cuello planchado de las camisas con un deseo de hipócrita perfección. 
El poeta, vestido como un submarino amarillo, un niño autista o un cronista de opereta, se encamina con su fantasía salvaje al café de las niñas guarras, pero éstas se ocultan de su mirada como ratas de alcantarilla.
Tiene esa sonrisa etrusca de alma plastificada, corazón lignificado y cielo azul, igual que cualquier dignificado de los retretes. 
Mientras escucha No Celing en su celular, se dirige a la rutina de su trashumancia para contemplar unas cachas prietas y soñar sudores de preticor (ese malditismo). Retorna siempre con alguna curiosa secuencia de sus deambulares, esta vez unos paseantes de perros le han regalado una hermosa panorámica: un hombre trataba de limpiarle el ano a un caniche con la punta de su paraguas. Me pregunto qué pasaría si practicáramos ese acicalamiento en la cama y nos utilizáramos como paragüeros...
El "copywright" no es un envoltorio, envase o formato... efectivamente como bien dices, eso es un candado, no guarda algo por amor o para protegerlo de indeseables que lo estropeen, no, lo guarda exclusivamente para que nadie pueda ni venderlo, ni cobrar por ello, salvo el dueño del candado. 

Ahí no estoy muy de acuerdo contigo. Todo lo que tiene copyright debe ser expuesto intencionadamente a los piratas (sobre todo cuando hablamos de poesía). En ese caso es deseable la transgresión, la vendetta, la violación y la trampa, para asaltar y arrasar una propiedad que nunca debería ser privativa.
Ensalzo la poesía pero muchas veces la maltrato, la golpeo como a una puta harapienta, y es en esa afrenta que consigo amarla. Trato que el poema me ame del mismo modo, que me escupa a la cara y me maldiga, castigando mi mediocridad para sentirme un detestable perro sarnoso, amado por su talento y despreciado por sus tacones.
¿No te has parado a pensar en lo ridículas que son algunas pretensiones? ¿No te has parado a pensar que la honestidad encuadernada a 10 euros puede dejar en algún momento de ser honesta, sobre todo cuando se hace demasiado énfasis en la encuadernación y en el precio, o que un beso comprado carece de alma? En esto coincido con un compañero de juventud: "Es mejor robar literatura que comprar literatura. Es mejor hurtar un amor que mendigar un afecto".

Yo me siento cómoda en la vorágine del constante movimiento. Además sé que si aflojo el ritmo, la cosa se puede torcer. Así que me entrego a la hiperactividad, mi bien conocida mayor aliada. Ella me protege de las brujas (y de mí misma).

La pasividad también es protectora de lo que quieran hacernos y nos guste dejarnos hacer... Ese halo de hiperactividad tiene que desear en algún momento la metódica poesía del abandono.
En el prefacio de su biografía, revelan sus orígenes laborales citándolo de "camarero joven" y "mancebo de botica" (extraños y estúpidos eufemismos para engrosar). Respecto a mi persona, propiamente, tendrían que tildarme "mancebo de mampostería" y "joven de marmitón" para dejar bien asentadas mis bases filantrópicas y herencia sociocultural. 
Nunca escribas algo de lo que no te debas arrepentir tarde o temprano y nunca menosprecies tu vinculación a los oficios más rastreros.
Tengo que darle la razón a Mareva en estas cuestiones: hay poco margen en las artes para encontrar a esos locos vehementes, marginados y bellos, pero hay demasiados poetas que sólo desean vendernos un cuadro. 
Antiguamente se edificaba para honrar a los Dioses, se sacrificaba por su correspondencia y satisfacción. El arte intermediaba entre la humanidad y la divinidad, y el alma no se solaza con palabras vacías sino con la firme convicción de los apalabrados:
"¡No pongas tu fe en los versículos y alaba al Creador de las dos ruedas y el motor de la Harley!"

O Lagares

Fixeron un paseo á beira do río. Fixeron un paseo para ver como pasan as compresas. Pasean os amantes e están demasiado ocupados, con razón, para que o amor cheire a sumidoiro.



Hicieron un paseo a la orilla del río. Hicieron un paseo para ver cómo pasan las compresas. Pasean los amantes y están demasiado ocupados, con razón, para que el amor huela a sumidero.

Música para un roto (Society, into the wild).


Rojo. Como un atardecer adriático. La última vez que la vi, llevaba un vestido de infarto, y un tipo del brazo al que llamaban Jimmy Boy.


Un cielo cobrizo es mejor que una habitación con ático. Y si esa musa se llamara Adriana..., ¡a cualquier hora por la mañana aunque nos cobre, siempre que quiera!


Jimmy Boy es un tipo peligroso. No tiene escrúpulos y está enamorado hasta las trancas de la Belle, y lo mejor, es que a La Belle le gusta tanto verle matar por ella a un hombre, que a veces coquetea con alguno sólo para que él saque allí mismo donde sea sus pistolas y le meta seis tiros en la barriga a bocajarro.


La Belle es una automática con retroceso que maneja muy bien las armas y los tiempos del retrasado Jimmy Boy (un tipo sobrealimentado de romanticismo y testosterona, rápido para desenfundar y de gatillo fácil para disparar, pero corto en el manejo de las mujeres). Es peor estar enamorado que loco y eso no nos absuelve de todos los males, convertidos en individuos beligerantes, valientes para la ceguera y con poco atractivo para las batallas perdidas en las que hay que aprender a especular con los demonios.
Una lobotomía transforma a un hombre en el perfecto compañero de desayunos y, tal vez, de alcoba. Creo que un cuchillo de cocina en el hemisferio adecuado convierte a un asesino en poeta. Pero un poeta es un caso perdido, un caso aparte, ningún utillaje (bien asestado) transfiguraría esa personalidad en algo distinto a una engañifa.
Tan bueno que a veces tosías de mentira solo para que ella te frotara con aquella cosa fría y con olor a menta. Y luego venía un beso. Y eso era lo mejor. Lo mejor de lo más bueno.

Billy


Tengo que decirte que eres el visvaporus de las letras; algo así como Platero y Yo o un Shrek enamorado de Fiona, pero con la delincuencia infantil de las balas escarlatas recogidas en cajitas de cerillas.
La crueldad deja los dedos anillados sin respuesta o con palabras de francotirador. Engatillando, amartillando, disparando, no era bueno en su tarea, no consiguió acertarle a la sortija, al anular de la ofrenda. Para intentar borrar la promesa de un amor lo dotó de esa misma e inesperada eternidad del maleficio.
Acaso te ríes del cielo y de la tierra, de todo lo que orina contra un arbusto y sangra juicio de lealtad. Pon tu culo sonrosado en este cardo y ráscate la escocida escofina. Vieja puta europea, alpacadora de semen y trigo, has regresado al hogar conyugal, a la cálida protección de la morada disoluta y a la voluble hipocresía de los aseos. 
Frenesí, ¿qué puede un cardamono ante una verdad irremisible? Ser de caprichos con el corazón untado de mantecas..., una garceta levanta su zanca para deyectar.
La misma y encantadora niña de dos años...

-No quiero ir a la guardería...

-¿Por qué?

-Por que me pegan.

-¡Cariño! ¿Cómo es que te pegan? ¿Cómo te pegan?

-No lo sé, dímelo tú.


El mismo y desagradable adulto de hace unas horas...

-No quiero ir al trabajo.

-¡Maldito vago, desgraciado, sinvergüenza! ¿Cómo es que no quieres trabajar?

-Por que me pagan.

Un poeta de verso grueso y oscuro sonríe a su niña de dos años, aposentada en la parte posterior del automóvil, y lanza su anatema salvaje de dardos envenenados para provocar una sonrisa infantil:   Yaye yaye yaye yu... Yeye yeye yeye yo... Yiyi yiyi yiyi ye...
Hasta que la inocente chiquilla, cansada del juego pueril, le responde a la salmodia con un tajante: ¡Cuántas tonterías dices!
Los Dioses deben ser insoportables, irritantes, fastidiosos y molestos... Imagina a todos los endiosados del séptimo arte viviendo en el mismo planeta.
Quiero una putita con utilitario, de marcha corta, de marcha atrás, aunque también me conformo con una locomotora o un motocultor.
Un aedo en una licorería no es una criatura extraña; pero, ¿en una boutique? No hay versificador que no se jacte de su fragancia.
El trabajo no te devolverá la felicidad, te joderá tu exigua e incompleta indolencia.
Algo repulsivo para cualquier poeta: agachar la cabeza delante de la realeza y ponerse el collar de Goytisolo con la pleitesía de los perros que ladran contra los privilegiados.
Hay personas que se dejan arrastrar por los sudores de la piel hacia el sexo irracional con tal de degustar un perfume (feromonas de mujer con agujetas), aunque ésto, más bien, parezca un plato de taberna, huela como un plato de taberna y sepa a coño de posadera...
Cerrar los ojos y dejarme caer en algún claro, para que la lluvia me limpie, me empape los rizos y se me corra el rimel. 
Es un deseo casi doloroso (lo cual lo convierte en muy inquietante... necesidad de fuga?).

Ficticia




¡Qué la virtud de un anhelo sea la lluvia salvaje, la complacencia de un aguacero; y, debajo de ese animal magnífico, que aguarde el cielo empapado, los rizos mojados y el rimel descorrido!