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Una musa pesca cuando le apetece. Si en el blog pusiera un par de tetas con la foto de mi alter ego femenino, capturaría atunes y ballenas corcovadas. Puede que utilice este espacio para redadas de altura, pues nunca he negado que el objeto último del poema es la necesidad de encuentros.
Creo que un Dios lo tendría difícil para follar en estos días, si tratara de enamorar a una flor silvestre. Nadie se fía de una deidad copulativa ni de un poeta.

Historia de ¡oh!

Con los ojos de lavar retinas y los ojos de "por fin me ha dejado",  un pestañeo inocente y fugaz para que le den por Germanía. Una sutil afirmación: eres la más hermosa de las putas elevada al cuadrado de la generosidad. Con los lápices de colores entre los dientes rotos, le sacas punta, amor, a un  crayón.
¡Labios de celofán! Miraquelindo y Mercedes conjuntaron sus astrolabios en sus miraquecosas, y él le hizo una promesa, ¿le hizo una promesa? Le prometió que lo único que quería era llevarse el pastelito de su boca a la cama, del café al cielo, y enterrarle la conífera -un Dios con cabeza de perro- mientras le vendía una enciclopedia.
La tosca Ana señaló con la punta del dedo a un dinosaurio italiano, que rozó con los genitales el alisio de su aliento. Todos caemos como sacos de estiércol en el umbral de la carne; pero, cuando el grifo del bidé dice "basta", sabes que jamás regresarán a tu lado los días de lluvia y vendedores ambulantes.

Adiós al hotel de los poetas

En el hotel de los poetas se debería hacer algo más que poetizar (es una sugerencia). Comprendo ese amor de Szymborska, amable y relajante como una mecedora. ¡Oh, Ajmátova! La muerte siempre tiene un rostro conocido y muchas formas de persuasión. Antes de nacer tampoco recordamos estar en ningún lugar concreto, pero hay algunos que intuyen otros tiempos y otras vidas.
Si pensamos constantemente en nuestro seguro final es porque hay algo que ya no nos ata al cercano presente. La anestesia no da miedo, terrible es vivir y padecer el dolor de las tragedias. Los valientes no evitan las tumbas, las encuentran confortables y apacibles cuando tropiezan con ellas. Vivimos inconscientes de esa última aceptación, hasta que la aceptación nos nombra y reclama; después, es evidente, somos bienvenidos.
Te
despachurra el corazón.
Así, tan obvio como inevitable!



María


Te juro que todo es más complicado que unas simples letras. De las palabras no te puedes fiar, y del amor, difícilmente te puedes salvar. No juegues demasiado con la mantequilla (esos postres me obsesionan si se trata de untar un cuerpo). ¡Siempre a saco con tus pensamientos! Hay poetas que utilizan los versos para acaparar amantes, entonces debemos suponer que a cierta fauna le gusta la poesía. Te diré una cosa:  me desnudo de poemas para que descubras mi insuficiencia enlatada; si, aún así, deseas permanecer a mi lado, nunca te ataría a mi cama ni a mi alma. Detrás de un poeta sólo hay una incomprensible equivocación, algo que somos reticentes a entender.
Parece que te estoy dando una reprimenda, nada más lejos de mi deseo. Lo extraño es qué no sé de dónde procede ese deseo, tal vez de una apariencia de deseo... De igual manera me despachurran tus palabras, tan obvio como inevitable, así, con tu corazón.
¿Somos capaces de alentar peceras sin siquiera reparar en los peces que atrapamos? ¿Vivir absortos sin intentar liberar a la criatura retenida? Yo amaría a ese ser e intentaría rescatarlo de tal prisión con la verdad del carcelero.
Yo no creo en los apalabrados, es mejor dejar los engaños e intentar salir a satisfacer una pasión o un instinto, aunque luego recalemos en el reproche.
¿Que hacer con una mujer bella e inteligente? Una fémina jugando en un frontón navarro y todos obsesionados con la bragueta. ¿De qué manera aplaudir unas cachas cuando la lencería se quiere meter por la comisura hasta abrazar la órbita del miedo, sin que el terror nos sacuda y nos reprenda? No hay juego más sexy para un homosexual que la pelota vasca, y lanzar apuestas sobre el mejor trasero. Es una lástima no decantarse por lo masculino, pero un hombre no puede nada contra sus tendencias; pues, para mí, todas tienen nombre de adversidad y de mujer. Es fácil alardear de nacionalismo con una chapela. El mismo Dios menesteroso tiene el alma bizarra y una barra de pan entre las piernas. Debo dejar de hablar de pelotaris y reseñas políticas. Sólo me interesan los estados de excepción y de sitio, osea: avituallar hembras con las bragas bien ceñidas, y,  ¡Gora Euskal Herria!  
Yo te ofrecí un laboratorio para tus prácticas, tú me concediste la promiscuidad de tu ojete: una transacción inimaginable para experimentar con las hormonas.
He tenido tantas amistades que nunca he estado a solas con nadie. He participado en tantas batallas que nunca me he podido detener a vivir lo simple y lo humano. Y, ahora, que he dejado de ser un mediocre, únicamente deseo regresar al camino de la indiferencia para compartir la adversidad con los ácaros y el polvo.
Una vida perdida, mundana y egoísta. Una vida de soledad, ladillas y abandono, en el apacible desprecio de una miserable existencia. La arbitrariedad en la redención de las horas: ése es el cielo, el cielo indiscutible del poeta.
¿Qué, si una mentira se oculta en un océano y quiere cambiar por principio la atribución de sus aguas? Entonces no hay más remedio que adentrarse y nadar para comprender el rigor.

Orígenes

Prefiero entablar una relación con una hembra humana que con un chimpancé desconocido (si antes no nos han, debidamente, presentado). Lo último que haría es intentarlo con una dama distinguida; pero, seguro que es una cuestión de matices, de transparencia en las ilaciones y los vínculos afectivos entre especies. Tal vez una noción del lenguaje y la identidad, fácil de desterrar de las metáforas.
En el fondo me apetece yacer con el animal perfecto, desahuciado de su herencia social, desposeído de su conducta, desasistido de sus leyes y convencionalismos. Ser un perro para todas tus pulgas, una franquicia para que la empresa de nuestros parásitos se expanda libre por la desnudez coral de los amantes. No emprender el amor sin antes desaprender la piel, arrancada toda superflua comprensión de sus poros.
Hasta los feroces tigres son comidos por las chinches, allí donde se confunde la grandiosidad con el ágape. 
Todos los rezos son escuchados por los que parten o partieron, incluso es bueno rezar por los que todavía no han llegado.
Me figuro algo errático entre las sábanas después de tanta perfección (espero que los amantes no se consuelen a solas con su literatura).
Desnudas muy bien tu corazón en los versos, pero, ya sin ropa, no soy capaz de apreciar un alma, ni siquiera el más ligero atisbo de su presencia.
No importa la victoria o la derrota, sino apelar a la confirmación de una voluntad, un principio irrefutable e inquebrantable, y confiar en el sentido último de las transformaciones.
Deseo adentrarme en tus ojos
Y aferrarme en tus pupilas
Tu mirada es la entrada
Al inframundo...

El día que sea vagabundo de tus suburbios
Habré saboreado
Las miserias en la hiel del cielo

Sandra Garrido

Pedro y el Lobo

que te quiero 
que te dejo

que me importas 
si no fueras tan necio

que te amo
al carajo

eres lo mejor
me ensaño con tu ordenador

hazme el amor  
¿eso que vales?

cariño, ¿cómo estás?
me he levantado de mal humor y no quiero volver a ver tu cara

quédate conmigo para siempre
ya sabes donde tienes la puerta de la calle. No des portazos al salir que tengo jaqueca, y no te impacientes por regresar

eres un cielo 
pero un cielo tiene que saber algo de bricolaje

lo más bello entre tu vello
necesito un hombre y no acostarme con un mono, aunque me haga monadas

¿mi plátano no te convence?
una banana no puede satisfacer el corazón de una mujer.
Si nosotros somos "la obra", ¿nuestras acciones son del todo nuestras?  Dioses de escaparate, no me convence vuestro sentimentalismo. La bondad se convierte en ungüento de alma y a una novicia en pomada para la lumbalgia.
¿De qué sirve un cielo si te vas a cubrir con un parasol de su presencia? Ámame con una mentira y algún día me darás las gracias.
Es cierto que la poesía acrecienta el ego y el desprecio; mas, siempre debes persuadirte de vaciar el orinal.
Busco una hembra con un marcado atractivo animal, una criatura a cuatro patas. No importa lo que seas en tu vida real, en tu vida ficticia e imaginaria, todos somos comediantes en un circo de vanidades.
He rozado los labios de una mujer, he quedado con ella para alguna fantasía y algún deleite; aunque nada, nada de esto, ha pasado. Parecía convencida, parecía desearlo, pero el mundo femenino es un enigma, si no estrenas el edredón  cuando descorchas la botella. 


La brecha en el corazón y el alma la palabra, la sangre con sus pertrechados. Me he asomado a tu noche y me he transformado en adicto a tu indigencia. Romanticismo de molotov y heroína de un sueño. Desear a un hombre es como convivir con una horda de salvajes. A la altura del betún y las piedras queda nuestra resaca, que ya nunca más podremos acercarnos a los alcoholes.

La Divinidad imprime a través de nosotros su ineludible trazo. Somos un instrumento desechable, prescindible, para la voluntad que nos dicta sus razones. Todo poeta cree que le pertenece un destino que no es suyo, y pretende apropiarse de un arte prestado para atrapar los instantes en una red de oro; pero el tiempo y el esplendor de la vida, libremente aletean lejos de nuestra codicia.

 
Fuera del poema nada lo sustenta. Eso es cosa de prosistas o de guionistas de cine. El poema se basa y se cierra en sí mismo. No sirve de nada el mundo exterior.


El interior y el exterior no son susceptibles de ser separados; lo mismo ocurre con lo visible y lo invisible. Creo que es un error pensar la poesía como una caja de caudales o un mundo encerrado en unos márgenes de belleza. Cualquier interpretación del poema justifica un movimiento de mareas.
 Estoy sentado en el arcén. 
El conductor cambia la rueda. 
No estoy a gusto 
ni en el lugar de donde vengo, 
ni en el sitio a donde voy. 
¿Por qué observo impaciente 
el cambio de rueda? 

Bertolt Brecht


El poeta se sienta a observar lo que otros hacen, no se siente a gusto pero tampoco ayuda a cambiar una rueda. Es mejor que encuentre un lugar en que no sea necesaria su impaciencia e indefinición para dirigirse hacia ninguna parte.
Aún eran ligeros mis pasos
pero el pecho se me heló,
me quedé como lerda.
Me puse como si fuera el derecho
el guante de la mano izquierda.

Anna Ajmátova


Cómo no amar la destreza de la inutilidad, de lo aparentemente innecesario. Una mujer hace lo que quiere con su necedad y encandila, escandaliza despreocupadamente a críticos y eruditos. Los escalones no cuentan para llegar al umbral y penetrar las alcobas, es lógico olvidar un número cuando se tiene otra intención. ¿Qué hacer si la muerte de los amantes no se confabula con un destino? ¿Quién permanecerá en las estancias del silencio? 

 
El tiempo es una bella camarera que nos cobra una factura impagable por un simple café.

 
El tiempo sólo señala el tiempo, no la experiencia o la sabiduría. A partir de ahí los vestidos son más caros, requieren de trabajo y su insistencia, de su constancia también.

 
Mi cartera no señala nada, y apunta a esa fragilidad peligrosa de los vicios baratos, mundanos y divinos... La experiencia y la sabiduría no entienden de billetera.

 
El vicio de vestidos provocativos aguarda en lugares muy visibles, por contra el interior ya no camina por las calles. Más allá del vicio está la razón, una especie de verdad; ¿con qué nos quedamos entonces? El hombre entiende del libre comercio, lo ha sostenido toda la vida.

 
Si el alma está cansada debe buscar la provocación debajo de las faldas para postrar sus frustraciones. La alegría de vivir es intentar meterle mano a los espacios invisibles.

 
¿Propones cambiar el magnetismo por la sensualidad? Tal vez no estemos del todo identificados para con ambos. La lujuria es una manera de disfrazar nuestra pequeñez; tal vez estemos más ligados a ella de lo que creamos. El alma no se cansa de interrogarnos. El tiempo es una disquisición: podemos escapar de ella o enfrentarla.

 
Yo abogo por una lujuria que no se estrecha en pequeñeces ni reprime jamás su corazón. Tampoco recelo de la sensualidad ni del magnetismo animal que se oculta entre la lencería. Mi alma no se cansa de jadear porque es así su involución. Generalmente no contesto a las preguntas de los extraños, y el tiempo, que nos cuestiona, no necesita nuestras respuestas.


"Fue entonces y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla."
Pero por fortuna yo ya poseía una nueva posición desde la que retratar el horror y ofrecer una salvación.


¿Cuál es la salvación frente al horror? ¿Sangre de polilla?


Pulverum est et in pulverum reverteris.


Entonces, ¿una bayeta, un plumero, una mopa, en manos de una hermosa criada?
En toda mujer hay un cielo, pero no sé hasta que punto puede trascender un infierno, y,  aunque el cielo se oculte en la belleza de un orgasmo, seguiré desconfiando de sus demonios.
-Nos llevaremos bien. Se trata de no interferir en la estupidez y promulgar el amor libre, ocasional e inconsecuente.

-Cariño, tengo serias dudas de que una célula compleja evolucione de algo rudimentario y superficial hacia lo incipiente de un sentimiento. ¿Podemos partir de una simpleza elemental y absoluta para llegar a ser tan complicados como el virus de una probeta?

-¿Adónde quieres llegar? El afecto es inerte como el humo de un cigarro, no lo entiendo de otra forma, éter y risa de payaso.

-Mi bien, la estupidez no es ninguna indulgencia, pero, quizás el amor derive en un resfriado si nos desabrigamos y seguimos insistiendo en la equivocación; o en un circo, si nos reímos de todo y nos engañamos con las risas. Quiero decir que entre la nada y el todo tiene que existir algún lugar en el que dirimir las diferencias.

-No nos encontraremos jamás en esa latitud ni en esa obra. No pretendo razones para lo que amo ni jarabe de miel para la bronquitis. No me gusta que me digan lo que tengo que hacer con el frío ni que me aleccionen con bacterias.

Cuando escribo poesía no me acuerdo de sellar la cartilla del paro ni de renovar la prestación por desempleo. Me echan en cara estas cosas porque, aun siendo vago, no consigo vivir de la vagancia.
Todo verso tiene alma, aunque se pinte los labios y se hermosee de apariencia.
Unos son embudos y yo he sido, además, elevado a la condición de unas comillas. En el corazón femenino hay un símbolo para todo y una magnitud sin satisfacer.
Cercenaron el cuerpo del placer.  Anabelle coleccionaba gajos a la temprana edad del zumo.  Lo que queda de uno es lo que cualquier mujer desearía amputar: el conformismo, el remordimiento, la lasitud de ser.
Igual la novia le  puso cascabel al gato, un collar de TNT, y él deseó volar como un pájaro, como un colgajo de amor por los aires, para renacer en otra orilla.
Todas las mujeres son preciosas hasta que las conoces y las amas. La belleza sólo dura un presentimiento, una intuición, la caprichosa distancia de un latido.
¡Hermoso vestido ensangrentado, vendaval de amor y tabaco! ¿Cuánto tarda un puñal en hacer efecto, provocar un aborto espontáneo y una muerte dulce? Incluso los ahogados perecen ahogados y los crucificados exhortan a sus clavos, igual que esos besos lorquianos retorcidos de romanticismo. Al final, las tristeza se derrama en unos ojos de marica, ausente niña con traje de novia y la mirada perdida...

La Iglesia y las Tetas

Lo ofensivo es no poder penetrar todos los santuarios hasta el cielo de la feminidad. Pero, Dios, indistintamente, habita el relicario del ojo y la cojera del tullido. Un corazón cualquiera nos sirve, un único corazón, para ese deleite y esa fe.

Hasta haciendo el amor necesitamos los espejos. ¿Acaso lo invisible es una contradicción?


Dos amantes se reflejan cual espejos el uno en el otro, buscando sus identidades. Otra cosa es que acierten.



 
a reflejar una intimidad.


 
 Por ejemplo.


Mientras tanto

Y ahora voy a abrirme de piernas como siempre, como todos los martes, para ti Teté, para que me hurgues, para que me horades, para que me rompas con tus manos sucias hasta que caigas medio muerto sobre mí como un saco de mierda...

Billy


Ya intuía yo que detrás de las cucarachas y las conservas había un gran amor, de esos de hostiazo y humo de colilla, y, engáñame otra vez y te mato y me ensaño con tus tripas. Entre Teté y un soplamocos, me decanto por Teté, aunque sus pedos de membrillo no los aguante ni la tendera. Además, ¿cómo sabes si es amor? El verdadero amor desgarra, horada, hurga y no huele a leche de crío lava-vaginas ni a suspiro de bicicleta enamorada.
Te has superado, Billy. Tengo que decirte que es uno de los poemas más hermosos que he leído porque alberga la esperanza del mar.

Conversaciones

 
Interesante, pero no sé para qué tantos apellidos. Si "derechos de autor" es un título, debe ir antes que el nombre.


...pero el poema define al autor. Su alma no busca sensualidad, ni pasión ni dominio: sólo saber qué siente.



El alma no tiene el beneficio de la autoría sobre su existencia.


 
Buscamos disfrazarnos de camino, pero no conseguimos desprendernos de la formalidad. 


A veces las palabras se adelantan a los hechos y nos marcan un rumbo que todavía no entendemos.

Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado.


Todos los días somos asesinados por el cielo. Tal vez la forma más pura deba renacer de su inmolación.


Eso mismo piensa el poeta, pero sin dudas, con certeza arbórea.
Dime algo que me hiera, que me obligue, sólo deseo volar bajo tus alas y amanecer lejos. Átame a tu inconformismo, a tu voluntad, a tu ingravidez, aunque mi alma sea inconsistencia para tu placidez y enferma deriva para tu corazón. ¡Nunca cambies, amor! Quiero la dicha de abrazarme a tu pecho: allí, las aves son libres de merecer un cielo y tienen por toda respuesta su dicha.

Yo digo agua
tú te ahogas.

Tú dices mar
yo me sumerjo. 

Nací cubierta de escamas
y mis branquias
se han adaptado al aire.

En la controversia
de un pez fuera del agua
aprenderé el idioma de los pájaros
para tu oído que cae en picado
y sólo escucha el eco del último graznido.



Graja, graja, belleza mía, y no te olvides de picotearme la pez de los ojos...


Acostumbra al vuelo aun con la lluvia.
Porque adoro sus acordes.
Las constantes vitales que residen en sus gotas.
Echar de menos los charcos es el anhelo
De quién tiene alergia el sol
Y no pica entre los ojos de un pez
Por miedo a los anzuelos


 
¿Cuándo, la belleza se ha vuelto medrosa de las trampas, peregrina del deseo? ¡El anzuelo y el sedal es el milagro que nos ata al amor!
Entre una guapa y una fea yo siempre elegiré a la horrenda. Y tú, entre un guapo y un feo, por qué eliges siempre al poeta.

Contestando a María en el blog de Billy

Yo preferiría que me entraras y que nos promocionáramos en un dormitorio (no me lo tomes a mal, ya sabes cómo soy), pues esas son las únicas llaves que me interesan. Puede que hable en genérico y eso, seguramente, tampoco me deje en buen lugar. Cuando nos follemos sin best sellers no necesitaremos oraciones de altivez ni dignidad. Mi emporio, querida María, se circunscribe a un monte de Venus, una caricia a destiempo y la rúbrica en la semántica del beso. Ya no estoy para recoger muebles ni me interesa el mobiliario en absoluto. El verdadero regalo es abrir puertas sin la estupidez del protocolo; mejor, incluso, que las puertas se abran de par en par cuando deseemos pernoctar y permanecer en otras almas.
 
Vaciarse a gusto, sin obviar el curso. Criaturas vestidas para soñarlas desnudas, para desvestirse en el acto de la piel y la lluvia. Es necesaria la humanidad para llenar los huecos sin preguntas.


 
¡Hombre, una razón de peso para la existencia de esta humanidad tan infecciosa!
Me alegro de veras.


 
Si no fuera infecciosa no tendríamos la esperanza del remedio.
 
uy, esto me suena mucho a cara lobo... No crees?
Todo el mundo necesita a alguien, queridito Billy, por supuesto, lo demás es todo pose y alimento para las brujas que luego nos ponen tristes una tarde cualquiera.


 
Cara de Lobo es tannnnnnnn tonto....


 
Todo el mundo necesita deshacerse de alguien, aunque sea con métodos experimentales o a cara de perro, y llenar ese vacío con otro conejillo de indias.
Quien es lo que escribe no puede engañar a nadie. Ser poetas significa estar atareados en el idioma de las usurpaciones. ¡Me encanta el exorcismo de espejar letreros de ambulancia! ¡Me encanta el idioma del revés y que nos caiga Mozart, cual planeta, encima!
 
Tropezamos con cangrejos de río pero el mar está lleno de marisco, aunque cambie el observador y lo observado y nunca más regrese el tiempo de lo amado.


 
Tiempo de gamba oxidada y vermut agrio. Que nos toca vivir.


 
Y lo grave es tener que pagar el mal refrigerio y el peor canapé.

El hecho es que la echaste
y lo hecho, hecho está!
haber hecho lo que has hecho
te hace ahora echarla de menos
donde antes estaba de más ( seguramente es lo q ella piensa)

Nadie se va cuando sabe que se le echa de menos,
todo el mundo sabe que la distancia entre dos puntos
suspensivos desaparece con una línea recta ¡trázala! ;)

Si no lo haces es un hecho que como RAUL,
te convertirás en espectro y desaparecerás jaja MuaaaaksS!


PD
Todo hecho con H y mucho cariño, aunque no suene, por su puesto ;)



Una vez le escribí una carta a alguien, que decía, en griego antiguo, la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. A las dos semanas estaba delante mío. Le regalé flores. Fuimos al parque. me pidió un beso, porque yo, era muy bonito.


 
¿Quién ama a un espectro no desea la manifestación de la presencia, o se consuela con el éter, vanamente, tan hermoso como la existencia misma?
¡Ah, Billy!, yo también soy bonito y tengo un caramelo de regaliz con dos puntitos, y se me pone recta, pero no consigo acortar la distancia.



Pues claro que tú también eres bonito. Y si además la tienes recta...

Te echo de menos cuando hacemos el amor porque aún estamos muy lejos de nosotros. Me parece que estás en otra parte, que otra piel te recorre y te desposa de la ausencia en un trance de cadenas. Tal vez para llegar a ti tenga que follar con todos tus fantasmas hasta convertirme en una aparición.


En cuanto a los fantasmas, Raúl, sabes que casi siempre terminan siendo nuestros grandes amigos.

 
¡Sobre todo en la cama!

Por eso las palabras no pertenecen al autor en su totalidad, puesto que hay una génesis implícita a la que nunca llegaremos sin una aclaración. Los poemas pertenecen a quien los acoge y los hace suyos, dotándolos de su propio significado.


Todos los libros ya están escritos, según decía Borges.


Y escribir es constatar la redundancia.

En esta orilla occidental lo mojamos todo y damos de comer al hambriento, no te escaparás sin un buen aguacero.


 
 Qué lástima estar precisamente en la orilla opuesta... 


 
 ¿de la lluvia?


 
 De la tierra.