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Adiós al hotel de los poetas

En el hotel de los poetas se debería hacer algo más que poetizar (es una sugerencia). Comprendo ese amor de Szymborska, amable y relajante como una mecedora. Oh, Ajmátova, la muerte siempre tiene un rostro conocido y muchas formas de persuasión. Antes de nacer tampoco recordamos estar en ningún lugar, pero hay algunos que intuyen otros mundos y otras vidas.
Si pensamos constantemente en nuestro seguro final es porque hay algo que ya no nos ata a nuestro presente. La anestesia de la vida es tan terrible como padecer el dolor. Los valientes no evitan las tumbas, las encuentran confortables y apacibles. Vivimos inconscientes de esa última certeza hasta que ésta nos reclama; después, es evidente, somos aceptados.


No hotel dos poetas debería-se facer algo máis que poetizar (é unha suxestión). Comprendo ese amor de Szymborska, amable e relaxante como unha randeeira. Oh, Ajmátova, a morte sempre ten un rostro coñecido e moitas formas de persuasión. Antes de nacer tampouco lembramos estar en ningún lugar, pero hai algúns que intúen outros mundos e outras vidas.
Se pensamos constantemente no noso seguro final é porque hai algo que xa non nos ata ao noso presente. A anestesia da vida é tan terrible como padecer a dor. Os valentes non evitan as tumbas, atopan-as confortables e apracibles. Vivimos inconscientes desa última certeza até que esta nos reclama; despois, é evidente, somos aceptados.

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