Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2015
Temo que el amor se convierta en una simple controversia, incapaz de reflejar la impiedad y el salvajismo. Honestamente, deseo poner las manos desnudas sobre el temperamento puro. Por un momento los besos y las bocas se enredaron como hiedras y necesité apartarme para distinguir alguna claridad a través de la foresta. Encontré el tercer cielo en la bóveda donde el buen Dios inquiría: "Entrad, la puerta está abierta, recrearos en los pomos y en los soportales, ya que la noche es vuestra; nunca habéis visto una cantería tan perfecta, unos cabellos o unas estrellas más radiantes... Ocultaciones y brillos componen la belleza subyugante". 
Me gustaría perderme hasta que todo se volviese "irrealidad", con esa poesía impura y un germen de amargor en el absurdo. Un Edén poético, bellos subterfugios para la desnudez de Eva y los encantos femeninos de Adán (se lo preguntaremos a Alicia porque ella sabe que el camino siempre nos encuentra). 
¿Qué más se puede desear? La cascada corre apresurada hacia el trance y nos aguarda el beso homicida de la noche. Lo sublime no es siempre lo inalcanzable, lo inaccesible, lo sublime es el sentimiento de sublimidad: ese sabor que permanece en los labios antes de llegar y en el instante después de abandonarnos.
El amor es la única potencia y las armas de nuestro idilio. Es hora de amar a alguna flor Mefistofélica, una flor de oscuro pasado que debamos preservar. El cielo se oculta en un orgasmo, palidece y hay más de un desierto en la sangre, y es cierto que algunos ocasos delatan la inocencia de entusiasmos pueriles. Todo en Él es infantil, pero un Niño nunca puede ser insulso.
Hay que ser destino para devolverle la bofetada al mundo e infligirse el dolor. Me agravias sin contemplación pero no lo veo como un desafío, lo acepto porque tu mirada es más profunda. Sucede, es así, tengo el rostro amoratado por tu cortesía y agradezco la honra de tus golpes. Tus palabras me han magullado por dentro pero he comprendido, comprendo, la necesidad del desamparo. Sólo los videntes observan los puntos cardinales... Venimos al mundo para soñar el mañana y otros han soñado antes lo que ahora somos, lo que queda por soñar siempre es lo mejor de nosotros mismos.
¿Por qué es tan difícil de interiorizar, sacar un simple volumen de la biblioteca y leer sin que nos entre el sopor del bibliotecario? Ardemos tanto que llegamos a consumirnos en complejidades. ¿No es lógico probar lo anómalo y deleznable de las conductas, el ilícito debajo de los pupitres? ¿Qué placer carece de alma y motivación? El amor es esa danza del unísono incapaz de esclavizarnos; si nos alejamos es que queremos preservarlo tal y cómo era: lazos frágiles e indecisos guardan la caja en el mundo de Pandora.
Vuela el sentimiento como un pájaro absurdo. Vuela un sentimiento lleno de cenizas excelsas. El cielo nos deja sin palabras en la escaramuza de sus alas, un firmamento de nubes tangenciales.
Llama y tiniebla, abismo y cieno, ¿debemos aceptar el designio? ¿Impositor o consignatario, surco o elevación, claridad o nocturnidad? Oscuros y bellos, los versos, los tiempos; oscuros y bellos, los verbos, la ausencia...
Somos tan fugaces que obviamos nuestra propia irrelevancia y es difícil  sostener un nombre indexado a salvo de las maquinaciones.  Aprendemos de la crueldad a vender caras nuestras acciones y antes de escuchar  nos ahogamos en nuestra propia beligerancia. Así como el amor, la buena poesía necesita reconfortarse con unos azotes.
Al partir me sentí como un ladrón que roba algún tesoro. Al dejar aquella pensión, la belleza parecía fluctuar por todas partes y cualquier mujer podría haber sido la única mujer; sólo que la fortuna viajaba en otra dirección, hacia otro lugar, siempre lejos de las manos y la avaricia de sus captores.

Cuando el mando de la tele no funciona...

A veces todavía abro el Google maps y escribo:
“Búscala”,

Billy

Hoy en día la palabra clave es "golfa o buscona" y si no les metes mano te abofetean y te insultan con vehemencia. Nunca hay que pedir permiso para besar ni para follar. Mi primera hostia por simplón y niñato, la primera lágrima cuando te sientes violado por los encantos de una hembra. 
-¡Quiero una cama y deja de torturarme con tu patético panegírico!-. 
Sábanas sucias en una caseta de perros, con una luz vulgar cada noche y un ronquido impertinente al despertarnos (todo, todo muy deprisa pero sin correrte en la boca). 
Era un farol, una brisa de amadores pasivos y encimeras vacías. Me has dejado sin un cumplido para la barbarie.
En las relaciones, huyo de lo normal hacia lo paranormal, pero ni los fantasmas se quedan conmigo mucho tiempo; tal vez soy demasiado etéreo para la satisfacción de una aparición.
Jadea, jadea, magnífico espectro, la sicofonía del amor!!!
Paso las páginas del placer y todas me parecen bellas: mercado de carne sin una mercancía definida. Una posible sintonía: todas mis amantes empiezan por la letra M y parece que las incautas de mis desvelos son ahora María, Marina, Monique...

M, letra de muerte... Tal vez no lo creas pero hace días que las estrellas predijeron un final para nuestro idilio.
Si todo es una taberna y un teatro por qué llorar las despedidas. Si las lágrimas son convencionales y la tristeza es banal por qué ese abandono innecesario. Si lo que humedece el alma se encuentra por doquier en cualquier alma, el amor es una festividad sin fin, una bacanal continua de pasiones; pero si, después de todo, lo que permanece es la herida, ¿cuál es la equivocación de la herida y su tragedia? ¿Cuándo te acuestas con un hombre buscas el dadaísmo espiritual, algo parecido a un alma y un cielo, o un tonto clown y una veleta? Una letanía absurda para la inconveniencia de amar las falsas historias que acaban en poemas.
No soporto a esas Testigos de Jehová que predican con la biblia del anarquismo: las unas tienen que llegar puras al matrimonio, las otras tienen que llegar putas a la integridad.
La poesía se salvará si algún sinvergüenza consigue apreciar en ella algo bello. Nosotros escribimos para la delincuencia del futuro y los bardos que sodomizarán a las musas.

Esa encomienda

-Tranquila, nena. ¿Tequila, amor? Sólo es sexo, no es un viaje espacial. Aquí no hay gravedad, atmósfera 0, ni adulterio 2001; tampoco la secuela del planeta de los simios o la precuela de la guerra de las galaxias.
-Quiero la puta flor. Quiero la luz fluorescente. Quiero el mar de la epopeya. Quiero a Pompeya dentro de mi coño. Un circo de saltimbanquis, trapecistas y tahúres del amor, payasos con pene de niño glotón...
-Quiero meterte Itaca por el culo para espabilar tu corazón.
¿Con quién te acuestas, en qué alfombra descansas los pies fríos? ¿Cuál es tu prudencia y tu jactancia, tu fragancia, tu gracia, tu arrobo y tu desvelo? ¿Anhelas lo intransitable hacia los besos, arrecian los besos hacia lo intransitable de tu ser? Quisiste amar y ahora eres una lamentable sombra de ti mismo, pero los desperdicios dan de comer a los perros. No luches por una patria sin patria, por la equivocación sin resolución, lucha por las cosas que conoces y no por la apariencia de lo conocido. Amor, necesario como la bilis, transformación del intelecto vivo, para dar con la oculta belleza, juega otra vez a la pita ciega.

Antagónicas maneras

Sigues sin comprender que  los extremos se tocan y los iguales se repelen, que el whisky sólo ama al abstemio y el tabaco al fumador pasivo, que la deriva de las olas busca su morada inconclusa, el remanso en su abatimiento; sólo bajo el cielo tiene cobijo el descanso del viajero, errante en sus circunscripciones. Sigues argumentando razones cuando no hay ningún argumento, la necesidad le pertenece a la necesidad.
¿Si amamos en todos los cuerpos llegaremos a tocar todas las almas? No hay prostitución, ni servilismo, ni pastilla del día después; ni dulces novias de alterne, opio de política, religión de incesto y pederastia. No existe el asesinato, sólo la frustración del asesino. Amar a una mujer es desear penetrar a todas las hembras y querer yacer con nuestras madres. Todo está permitido por una bondad original que ama a los violadores. Lo cierto es que nunca nos conformamos. ¿Deberíamos permanecer con quien cultiva un don o con quien arrasa los dones?

Literatura anal

Bye, bye, 604. Arrivederci Roma... Tengo ganas de mandar todos los poemas a tomar por el culo, pero antes me habría gustado probar la fogosidad de tu recto, la avaricia de tu esfínter; entablar una relación ano persona, presentarnos convenientemente, darle un beso en la mejilla a ese eccema, y, aunque le huela el aliento, saborear su condición y degustar su misterio.
El firmamento es como un insaciable agujero negro que lo engulle todo.
-¿A qué te dedicas? Perdona, creo que he sido indiscreta, las mujeres somos indiscretas por naturaleza.
-Me dedico a follar culos y cabalgar coños, y en mi tiempo de asueto escribo poesía sobre culos y coños...
-Eres bastante arrogante, pero no me disgustan tus aficiones aunque confundas el trabajo con el placer y el ocio con el amor.
Mientras lubrifico su boquituerta tengo la polla mojada para y por su deleite.
-Mi oficio es el orificio de tu perversión y todo aquello que sangrarás de mí en la ausencia. Aunque tus nalgas y tu alma se abran de pa…
Si alguna vez persistió la claridad, cambiaría lo inmaculado e intacto por unos adjetivos más cercanos al oprobio y la demencia.  Si lo dejamos caer se estrellará contra el suelo o nos devolverá el pliego del impostor. Ahora pienso que esos defectos eran una obligación, una consecuencia de nuestra naturaleza, y que la culpa no se corresponde con un verdadero delito: el corazón es maléfico por justicia. 

Esa lengua

Imagina que flotas en mitad del océano Atlántico como un tapón de corcho.
Billy
En mitad de la nada, aferrarse a cualquier principio, a cualquier desesperado intento -espejismo de salvación-, hasta que la realidad y el cansancio hagan mella -lo inevitable-. Al final no estamos solos, hay un inmenso océano y un descomunal universo asistiendo a nuestra partida.
Hay un secreto placer en desnudarse delante de los parquímetros. La libertad no está en las palabras con las nos encadenamos, pero ya tengo el final apropiado para este libro, no es un ominoso final. Ojala hubiera un crece-pelo tan fuerte como el olvido, pues Dios ha escrito en nuestras entrañas, la afirmación y la belleza de sus decepciones.
Supongo que habrá una súper-inteligencia artificial gravando nuestras flatulencias y nuestras rarezas al hacer el amor, pero dudo que sirva de algo tal información, a menos que un programa escatológico desee llenar bits de suspicacias, sustancias y secreciones para la filosofía del recreo.
La meta-anfetamina de las palabras nos hace andar con pies ligeros. Hay que vivir los inoportunos y los sobados pasiegos como la interferencia de un dulzor apremiante. La entropía, la mirada perdida, la mirada sin mirada, la mirada sin objeto... ¿Por qué no un cielo ciclónico? ¿Por qué no las dos caras de una misma moneda?
A veces necesitamos limpiarnos el rojo aliento y discernir la carroña entre los dientes. Los pétalos desnudan densidades y todavía vives de letras no escritas, edad del merecimiento, con la aceituna en el ojo y la mueca de la anchoa.
Destino de carne, carnívoros y carniceros, el cuchillo de los enamorados es otro destino que alguna vez fue nuestro.  Quien mató todos los porqués quiso asesinar la voz. Cualquier animal definido como un animal deja un rastro evidente. Un poeta arqueólogo desentraña y desentierra significados y muchas veces pernocta sobre las ruinas de su ciencia. ¿Quién no ama a los de su especie? ¿Quién da vida al azar?

Escogiste, no salió bien pero elegiste, y ahora ni siquiera puedes quedarte con tu hallazgo.
No todo en una cosecha es digno de llamarse mies... No le niegues al viento la simiente despreciada, no pongas tu fe en los poetas (ya nadie confía en esa raza). Todo concluye en esta mala hora y en este preciso lugar. Un beso, cáliz de oro, seda hurtada al devenir, nada artificial pero digno de una adulación.  No saber, no ver, no sentir..., tal vez necesitemos un río de indigencia para entregarnos, y unos labios que aten caudales a la sidra.
Aún no he llegado a amarte, no he dejado que esa bilis remueva los desvelos. No estoy obsesionado con el afecto ni trato de metérsela a Mercurio por el ano (el dulce mensajero de los Dioses, sodomizado por mortales palabras).

Tal vez

Cuando sólo te quede el escalofrío, notarás que tu poema no tiene sentido, porque nada da sentido a la ausencia. Pero tú no sabes mentir, sólo se miente cuando no se dice la verdad.
Para nosotros, que se nos da mal el arte de amar, la hermosura es una sopa de letras. Histriónicos del desapego personal, atamos las musas a nuestro fracaso y las azotamos con vehemencia hasta oír como el látigo restalla.  Es mejor hacerlo con las feas y estar entretenidos resolviendo el crucigrama de los estremecimientos. Y ahora, que mueren las historias y revienta el calendario, se hipnotiza el mundo con una canción.
Así pase la mayor parte del tiempo en la soledad de los pianos (no hay ninguna melodía a la que aferrarse o la nota es tan etérea que es imposible seguir el ritmo del compás). Hoy me siento errabundo, abofeteado por los péndulos. Te sienta bien la distancia, mejor que a muchos marineros el astrolabio. Sin el astro y sin el labio nada es una milla de oro para mí.
¿No es vano esperar lo que ha huido de nosotros hacia otra piel y otra conveniencia, lo que nunca ha permanecido en su integridad? Hay una involución programada en las reyertas, el gozo del amor y la obsolescencia de las lámparas. La evidencia es una batalla de almohadas con  tímidas adolescentes perjurándose. 
¡Todavía el grato sabor de los besos mientras se embalsaman los recuerdos! Hay que atar al corazón para afligirle un castigo de desprecio y se enterrará como un cangrejo en el fango. Ahora que vienen las fiestas..., ¿qué tal un corazón de crustáceo? Arrancándole las patas y las pinzas, hasta llegar a los corales, lo degustaremos en nuestros cuarteles de invierno con poesía. La vida impoluta regresará a nosotros en forma de banquete y nausea.
A veces la vida encierra el éxito en un fracaso, la buena disposición de una divergencia. Si eliges o te empujan al abismo, brinda por la conveniencia de todos los exilios.
Tengo ganas de desnudarte y escribirte mi obsesión sobre la piel. Tengo ganas de hacértelo despacio  y probar la estabilidad de esa cama. Agárrate al somier porque vamos a volar. En la clandestinidad de las alcobas me dirás que me amas como una viola ama el arco y la cuerda.
Si me dejas me dejaré ir, si te vas me apagaré por completo. Estoy cansado del juego de los reproches. Te deseo, pero ni la fe ni el amor deben ser en vano. Los amantes no presumen de sus victorias en el oficio de su plenitud.
Cuando no se ama se pierde el tiempo inútilmente, se pone agua de lluvia en el tiesto de los recuerdos y se encharca el alma hasta que se pudren todos los tallos. Yo escribo para suicidar las horas y acariciar un tirabuzón con los dedos; si todo es literatura, tiene que existir alguna certeza en la sangre
Aunque al principio me entraron ardores de ensalada por lo de las rosas y el vino, comprendo que un plato hecho para la rima de los vegetarianos también puede ser sabroso y contribuir al deleite. Contempla las alcantarillas de una vivienda habitable, los ocres de una puesta en el submundo. No me obligues a discernir entre pájaros y ratas bajo tu Babel de desprecio. Imagino toda la inmundicia que se desata entre los sépalos y se viste de flor. La integridad tal vez sea ese instante en que la piel es arrancada y el pellejo es curtido por taninos.
Tú, que crees en el amor de las prostitutas y en el reclinar de los hombres, eres un cordero entre corderos. Tú, que amas los chorreones de pintura y la laca de las bombillas, aún crees en la eternidad. Tú, que te precipitas a la indolencia de la hoguera y observas el desprecio de los que se dignifican.  Gilgamesh, buscando la inmortalidad, batiéndose contra maquinaciones y demonios. Tú, que amas el detrito y atas los perros al inconformismo de tu nombre, los ladridos no dejan de asediarte y tu poema se perderá como una narración sumeria. Tú, que prevaleces en el corazón y escribes en acadio las semillas del tiempo, complácete  y asegúrate de amar lo posible.
No te diré dónde la voz se hace infructuosa si rescata peces y atraviesa redes de presunción. Me gustaron tus palabras y las ensalzo como ciertas: "Entre las olas hay majestuosas perspectivas... El ejercicio, pues, no es sólo ver la luz al otro lado sino también verla aunque ese otro lado no exista".
No deseo un amor que no se ofrezca ni un atrevimiento condescendiente; por eso hemos de pactar los tiempos, y éste ha de ser el encuentro. No más llamadas ni rameras palabras al vencimiento. Ya puestos, puedes lavar en la mezquindad de otros ojos, el ultraje y las llagas de los arrepentidos.

Fausto

Podrías haber sido cerrajero, pero sabes que en el fondo ella le entregaría las llaves a cualquier amante...
Nunca he sentido a Fausto un ser huraño, más bien un amador de eternidades (claro está que la eternidad siempre ha deseado ser violada por su poema). Fausto es tan trasparente como el Rey desnudo que se creía vestido y que todos alagaban por su porte, sólo que a él no le importa mostrar sus encantos y que lo alaben en su pundonor.
La ternura se marcha y persiste un veneno, si pudiésemos comer crisantemos, ingeriríamos también la vileza.
Todo es una farsa: la democracia es la farsa de la libertad de elección, el amor es la farsa del afecto y nosotros somos acólitos del engaño.

Sutileza de Peredo

Me gustó la ternura y la delicadeza del poema, pero al mismo tiempo lo estaba imaginando a la inversa, incapaz de ponerle un diminutivo a la afrenta.
Quise llevarlo a mi terreno, a la pocilga, a la piara, no por agredirlo sino por ampararlo y recrearme en sus jamones.
Tan larga como una circuncisión sin fin. Tan esperpéntica como la reencarnación de un idiota. Tan exagerado como correrse en tus labios. Tan excelso que tu cabello es una soga de ahorcado. Tan inesperado como un paseo por el vecindario. Tan prolongado que se abre lo lacrado. Tan lento que nos tienen que hacer la cama con nosotros dentro, y, a veces, se atreven a probar el infinito dentro de nosotros.
No se le puede decir que no a la epiglotis de un columpio, a esa dama despótica de lechos calientes, pero ahora se hace imperioso regresar a la inocencia, chapotear plumas de avecilla y una noble ambición. El acto es grandioso mas echo en falta la comicidad de los Eternos, porque de existir algo tan excelso, tan sublime, tan perfecto, necesitaríamos la carcajada del impúber y la sonrisa de la languidez.
Dame el aburrimiento de unos ojos para jugar a la nada, una pelvis aburrida, un trasero desgarbado, decaído, dispuesto a la manutención del tacto y a escribir en su tracto la mentira del embarazo. Dame un cielo circunstancial, la penitencia de amarte, un día plomizo y la lluvia arrodillando amantes, perla de tus partes... Me entrego a tu desnudez infame, al constipado, al plagio, a la mermelada de tu tarro. Dame el aburrimiento de lo humano, la indiferencia, el sopor desprendiéndose del párpado, el desprecio de los divinos ocupados; porque el amor, tarde o temprano, regresa como la fiebre al apestado.