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Mostrando entradas de julio, 2016
Me gustan esas caídas de un esqueleto sobre otro, pues, a veces, los amantes se rompen la crisma con el romanticismo de los estampados. Tal vez todo fuera demasiado encantador y encantado, y un amor así no puede sobrevivir a los laxantes ni a las sombras de las cortinas.
Dice Lácrico que la vida es un falso espejismo; la verdad, entonces, es tan aparente  que deberíamos cuestionar la naturaleza de sus afirmaciones. ¿Cómo desentrañar un espejismo desde la ilusión de las letras si sólo podemos hablar al desierto desde el desierto?
Una reflexión inmejorable; que ha traído a mi memoria una frase de Oscar Wilde: "La moralidad no es otra cosa que la actitud que adoptamos hacia las personas que detestamos."
Misthyka Elemental

Entonces, Misthyka nada Elemental, cuando las personas que detestamos nos adoptan eso es ética; y si toda desavenencia se acomoda a esa circunstancia, estamos delante de los valores.
Mi corazón se conforma con la frescura canalla... Una mirada limpia es difícil de hallar y puede ser más fácil amar suciamente que engañarnos con la pulcritud.
Si él te hubiera pisado en el baile sería distinto. Si el cielo se negara a brillar por encima de su cogote ahora no habría nada que lamentar. Con un poco de cera en los oídos y la incapacidad de escuchar un "te quiero" no dolería tantísimo. Si las manos fueran torpes y sólo existiera la perfección detrás de una congoja alienable, ¿cambiaría la historia?
Una doncella en un remanso de agua es como un terrón de azúcar diluyéndose en una taza de té. El nadador censuraba a la prudente muchacha mientras se asía a una baliza circunstancial, a unos cuantos largos de su cruda belleza. El marinero satirizaba, a media milla de la costa, el estilo del bañista y su falta de atrevimiento. En alta mar, un ballenero de Melville zahería las luces de la providencia y la cualidad de todos los hombres atados a un intrépido destino. El canto de los cetáceos sonaba atroz bajo las cuadernas, cáscara de nuez en medio de la nada. Del firmamento, a poca distancia del navío, se escuchaban carcajadas divinas, que, como una magnífica tempestad fueron barriendo los vómitos de la cubierta. Por fin los cielos se calmaron sobre los insensatos y Dios cesó en su risotada, se volvió de entre la inmensidad para contemplar junto a su amada tetera, el delicado equilibrio de un mínimo gesto en el corazón de una infusión.

¿Memoria histórica?

Pero, acaso no se utiliza la historia de una forma manida y torticera para hacernos mirar hacia otro lado, para que obviemos los verdaderos problemas del presente y apartemos la vista del foco de la corrupción, inoperancia y falacia de nuestros gobernantes.
¡Fría y frígida si te maltrata con falsas expectativas y te avienes a hablarle de amor! Comprometerse es el deseo de cualquier botella de agua. No pienses en su dignidad (ella no desea ser digna sino útil). Bebe con efusión lo que tengas que beber que para eso se han hecho los recipientes, los utensilios y los contenedores de necesidades, no por la costumbre de ponerle ceremonia a un trago.
Todos los pensadores fracasan.
Siempre viene alguien después que los deja en evidencia.


TS






Con el culo al descubierto, desnudando la integridad y, a veces, avergonzados de nuestros propios genitales por la exposición ajena... El pensamiento es como una chispa de pedernal, el fallo deviene cuando intentamos hacer un fuego y mantenerlo. Siguiendo tu razonamiento, la evidencia siempre es el fracaso, el error en si mismo es la base de la evidencia.
El camino del pensador es una ciénaga en la que los axiomas deleitan con sus pestes. A menudo hay que airear los pantalones de sus calambres y esparcir la sustancia integral entre el inmundo cenagal. ¡Qué felices reflexiones nos solazan con la mundanalidad de sus aromas!
Bear le ofrece a Obama los restos de salmón que ha dejado un grizlly. A éste no parece convencerle demasiado consumir los desechos de un oso. Grylls le responde: peor sería comerse las sobras de un republicano.
El poeta ya no ama, sólo ansía la música de los momentos y las heridas de la presunción. Es suficiente con llorar cagadas de elefantes, heces de mamíferos, como para intentar enhebrar paquidermos por la aguja del lagrimal. La inquina ya nos brinda hermosos recuerdos para desmentirnos de las piedras.
Una visión complementaria del final de la Segunda Guerra nos dice que ésta fue ganada por una horda de bárbaros eslavos (poetas mediante) y el desembarco de la poesía americana en Normandía, o lo que es lo mismo: algunos grandiosos alcohólicos que mar­charon hacia la fatal­i­dad.
El verdadero lujo
es la ausencia de gente.

TS



La suntuosidad es un espacio relegado a nuestra presencia. Ésa es la auténtica riqueza, el lugar de nadie reservado a la incivilidad.
Pensar que la reiteración temporal acabará repitiendo las mismas pautas, como si todo fuese inconsecuente, pues la veracidad  es susceptible de ser obviada y olvidada.
Todo es arte y la creación deviene de un impulso creador... El engaño es tratar de ponerle un precio, patentar la exclusividad y la pertenencia. El error también es destacar la individualidad ante la volubilidad.
Seguramente la verdad permanece oculta a las sombras y las luces, y el recuerdo es un mero espejismo de la existencia, la esencia ganada al infortunio. ¿El desierto no es más que un desierto o todo desierto es un trámite hacia la sed?
Ver la sangre correr cuando te afeitas por la mañana es una experiencia estúpidamente masculina
Carlos Parejo


Lo estúpidamente masculino es hacerse un collage en el rostro con papel de retrete.
A las duras y maduras y a la cebolla y el pan.
Batallando Trafalgares.
Follando mal y poquito los sábados por la tarde.
Muriendo a final de mes.


Billy


Por primera vez, y que no sirva de precedente, follar mal y poquito es poético. A fuerza de follarnos mal y "bonito", como en una ranchera, aprendimos el verdadero poema.
Casi como salir a ligar, a cazar, y tan complicado como repartirse los derivados de la belleza entre dos oponentes. Tal vez al final gane la presa y tres no signifiquen multitud.
Tenemos a los políticos patrios enculándonos, a los comisionistas de la Unión follándonos y los testículos de América en la garganta. ¡Diría que estamos servidos de democracia!
-Perfuma el baño cuando vayas a cagar antes que huela todo a tripa de arenque.
-¿Te gusta el pescado poco hecho?
-No quiero en casa la exaltación de una pescadería.
-¿Por qué las espinas cuando hablamos de peces?
-Porque no te contienes en el cardumen y lo pagan nuestras narices.
Me tarda el colibrí del párpado cuando intentas el vuelo, juntar dos aves en el mismo cielo. Medio avestruz, medio jilguero, no sabes meter la cabeza en un hueco. Buscas el canto de un somier para encelar a una dama, y los vecinos querrán oír los mantras. Un orgasmo es una tragaperras que escupe todas las monedas.
Para componer una vagina de pan tienes que introducir el pene en la masa, para hacer un bollo de leche debes eyacular en su interior. No hay dificultades técnicas insalvables en una panadería. ¡Disculpen las molestias los que estén desayunando y se coman las migajas!
penexit

1. m. coloq. Para llanitos y otros hijos de la pérfida Albión asentados en el sur de España, coitus interruptus (marcha atrás).


El Éxodo


Los ingleses aún tienen dos años para pactar la salida de la vagina europea, y eso suponiendo que el pene no sea continental y la Gran Bretaña no haya quedado preñada por un coitus interruptus.


La UE no es amiga de condonaciones. Prefiere continuar follándonos a pelo. Y por detrás. Y ese es el gran misterio de esta preñez diabólica.
Lo primero barrer nuestra casa y después que nos condonen o nos condenen...
Mientras millones de hombres y mujeres hacen el amor con la palabra inexacta, desnuda figura de hedonismo, el cerrojo está echado y la lámpara se persigna. No ilumina más allá  de un espejismo la literatura del vaho y el orden de las cosas no rehuye las mutaciones del ciclo, en la apariencia de una voluntad manifiesta. Hasta hacerse prudencia, la naturaleza se convierte en un cántaro de terracota.
En el momento que tu alma se convierte en una picadora de carne deberías pensar en hacerte vegetariano. Para ver cosas de otro mundo necesitamos el sueño, para adentrarnos en el sueño necesitamos la vigilia. La embriaguez es una hermosa cabellera encrespada en mitad de la noche, es como meter la mano debajo de una falda para sentir la intimidad de las ocultaciones.
Los cismas son inconsecuentes, disgregadores, y se apoyan en el antagonismo. Por lo tanto la escisión no atiende a la voluntad ecuánime de la totalidad, ni siquiera a la de la parte, más bien a la de cada conciencia y al principio intransferible que gobierna cada conciencia. De tal manera sólo se deberían convocar plebiscitos para unir, nunca para dividir o excluir,  si no queremos naufragar en el sufragio universal.
¿Hay mujeres que no desean ser raptadas por ladrones y hay ladrones que no quieren tratos con sus tesoros? Déjame dudarlo y al mismo tiempo reiterar que el hurto es propio de cualquier amor.
Las barcas yacen en la orilla y alguien ha perdido una hebilla del cabello. La realidad es simple como un arbotante o una tobera. La belleza inútil junto a la ola, varada en su edad; la belleza inútil junto a la ola, varada en su anhelo.
Somos una reverberación de todas las cosas que nos preceden y anteceden. La remembranza muere para dejar paso a otra vivencia. Los recuerdos vivos, permanentes hasta la herida, son como fantasmas que se niegan a dejarnos.
La dificultad de ser un cero a la izquierda y el hastío de una cuenta corriente en un mundo incoherente. ¡No me preguntes cómo salir de cuentas, es algo que desconozco!
Las mujeres se explayan sobre la arena, separan las piernas y airean su conducta. A veces, cuando pasa un desapercibido, esos extraños animales marinos, embrutecidos por el sol y la jactancia, cierran los muslos como voraces ostras gigantes, cuyas perlas protegen de las miradas ociosas. Otras, los pólipos se extienden como lujuriosas anémonas para captar la atención de los incautos.
Tú, que con alas prestadas te dispones a tomar los cielos, acuérdate de las aves del conformismo y no te burles de su falta de codicia.
Hay lecturas que son como estar cerca del mar y sangrar pollos. Por ejemplo, las fiestas de Lequeitio, donde cuelgan gansos en un puente de la ría y los mozos se lanzan sobre sus cuellos, impacientes por arrancar bellos ligueros o los elásticos de un moño; a las zancudas se les quiebra el alma y el pescuezo igual que espagueti tierno.  Tenéis que comprender que esta barbarie es una metáfora sangrienta, semejante a los gallos de Guarrate, a la cabra de Manganeses o al toro de la Vega.
¿Se puede suponer que estas acciones son tortura (dice algún intrigante) y que un martirio innecesario va dejando un impertérrito reguero de crueldad? Realmente no entendéis tal conducta, el maltrato animal, la sorna española, hacemos esto porque no nos permiten festejar la poesía y ensañarnos con los poetas.
Los clavos de los ojos se deshacen en el tiempo. No llenes tus lágrimas de arenas banales, hilos de una seda invisible, la inocencia hasta la crudeza de la opresión. Tengo a mis pies el destino de las piedras, grano a grano, afluente a afluente, cada construcción en el remanso de las olas. Sólo abre esa lata de cerveza, viejo loco, para compartir en un trago espuma y recuerdo. De eternidad en eternidad, peregrinos de la muerte, nos haremos perdonar como estúpidas rameras.
Todavía no he utilizado sus retretes, ni siquiera conozco la capital para poder decir que la belleza se oculta en sus aseos, pero estoy seguro que el sitio más hermoso de Madrid está en los urinarios del metro.
Déjame salir de tus ronquidos, así reviente la habitación entera. Mustia y taciturna de percibir la fragancia de tus noches, no quiero ser tu perfume, tu ungüento para después del asco. En mi aposento no duerme un gorrión sin tormento, permítele alejarse de tu ser para apreciar la belleza de un cielo. Ya hace tiempo que en mi miel no liba abeja ni se cuece azúcar de remolacha. Tus labios humectantes buscan un repollo y quiero apartar mi ensalada de tu boca. Déjame un aroma inocuo para respirar. Me lamentaré si tengo que soportarte a duermevelas, con el frío de una nevera, ya no hay fuego para un leño en la sequedad de mi vagina. Tu aliento me repugna y mis senos se apartan, dignificados del hálito. Me lavo por entera con un cepillo de dientes y repaso el coño haciendo gárgaras. En tu cofradía sólo venden pescado rancio y grasa de ballena. No soy tu mondadientes para que me muerdas, ni mi tanga es un hilo dental (sólo rectal). En vez de acariciarme me zozobras y este barco quiere hund…
Usar tres páginas para no decir nada no es estilo, en el sentido serio de la palabra.
Ezra Pound

Utilizar un poema para no decir nada es estilo, en el sentido menos serio de la palabra.
Aún no estamos preparados para el advenimiento del "poeta patógeno" con su eterna poesía de irredención y su diarrea asociada a antibióticos.
Hay una usura que desprecia cualquier tesoro, incluso las letras que se tallan en los grabados con los nombres de la fortuna.
Incomunicados, difícilmente nos asaltan, nos exaltamos en nuestras vidas. Lo mejor es tirar de recursos caninos, a ojos de perro cuando muere la ciudad, uno que se enrede fácilmente con lo ajeno para enganchar la carencia de una satisfacción, de una conversación agradable sobre cacas y bolsas de plástico.
No todas las esperanzas son banas y la fe se puede convertir en propósito (mover montañas). Equivocados o no, podemos dirimir la existencia suprema, también podemos tergiversar las palabras (a menudo las doctrinas equivalen a esa tergiversación), pero aún no podemos afirmar o desmentir nada categóricamente. Tal vez algún día lleguemos a comprender que la "divinidad" posee diez partes de verdad, diez partes de engaño y un ochenta por ciento de ciencia.
El mar es como un puto espejo, una puta con la que hacer el amor, mañana sus vientos y galernas buscarán nuestras velas para enfrentarnos.
¿Por qué ando oliendo traseros de chucho por doquier? No importa en qué tugurio, en qué escondrijo te encuentres, sólo tengo que rastrear el pedigrí de tu mascota para hallarte.
Yo la montaba -no hay nada más descarado que comerle los morros-. Yo la besaba -nada hay más tierno que el moquear de su corazón-. ¡Con cuánta vehemencia le quitaba las liendres a su caniche! No me importaba el trió si la consecuencia era el amor, aunque en el fondo supiera que únicamente el animal ocupaba el lugar del afecto.
Es triste medir la felicidad por el trabajo, pero también es triste no llegar a fin de mes y ser un marginado de las catorce pagas. Así que arrimes a mi sillín tus nalgas, ya todo será el infortunio de amar.