Archivos del blog

Si él te hubiera pisado en el baile sería distinto. Si el cielo se negara a brillar por encima de su cogote ahora no habría nada que lamentar. Con un poco de cera en los oídos y la incapacidad de escuchar un "te quiero" no dolería tantísimo. Si las manos fueran torpes y sólo existiera la perfección detrás de una congoja alienable, ¿cambiaría la historia?  

No hay comentarios:

Publicar un comentario