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Mostrando entradas de febrero, 2017
Es curioso quién condena al exilio lo inservible. Lo feo. Y lo olvida.

Billy


Es curioso condenar a una rata a la bajeza, a la fealdad, a la vileza, y a un fiero depredador a la altivez y a la nobleza de lo bello. ¿Los hijos de los roedores no merecen una religión de amor?
La paz con una patata en la boca es tan apacible como la dicha que no necesita  discursos de conveniencia. Siempre nos hemos mantenido al borde del abismo mientras otras vidas nos servían de asidero con la muerte empedrada en los talones.
-La memoria debería ser pornográfica para asimilar las cosas sin un previo estudio.
-Por supuesto, hay belleza que se sirve de sus estigmas para gratificar y santificar.
-Estaba asediado, sobrepasado por su trabajo en el matadero, mientras ensoñaba una novela de Jane Austen.  Afirmo que nuestro presidente, cuando tiene entre manos los  graves problemas de la nación, se evade con un libro de Johanna Spyri.
-¡Te libero, libre entonces, pues es mi oficio tu condescendencia!
-¡Oh ingratitud, conozco tu rostro y tu rastro!
-Todos deseamos ser amados e importunados por ese cielo.
-Sólo un animal sin depilar puede ser fiel a sí mismo.
-¿Qué tiene que ver el sexo de los primates con la reproducción asistida de los ángeles?
-¿Conoces a algún caballo que no quiera pertenecer a los equinos? Pues hay una humanidad que desconsidera su naturaleza.
-A veces pienso que un hombre con rabo es como un dios con pulgas, y lo divino nunca deja de importunar.
-Alguien se burló de nosotros cuando nos supuso una int…
Las mujeres, siempre preparadas para estorbar hasta hacer del estorbo una necesidad. Pero el hombre..., ¿aún en camisa delante de la desnuda exigencia?
Si somos guapos e inteligentes tiene que haber algo que nos afee el estilo y nos convierta en mediocres e ignorantes. Si somos horribles y estúpidos, debe existir en nosotros una hermosa conducta displicente cuyo ingenio nunca pueda ser tildado de vulgar.

Místicos deseos

Una melena prodigiosa que casi tapa el prodigio... Sobre el embiste, anteriormente citado, si no pone a prueba la consistencia del lecho me hace dudar de sus pretensiones. Si a una mujer se le da bien hacer habitaciones, el firme propósito de un hombre es deshacer su creación, deslegitimar su obra (no pensamos en follar sino en profanar colchones). Tengo la firme convicción de que cuando una mujer piensa deliberadamente en el amor es que la cama no está bien hecha, no le agrada totalmente, e intenta recomponer el dobladillo de las sábanas.
No hay mar ni estrellas
en el pequeño idioma
de las orugas.
A.S.


Estoy seguro de que hay mundos a los que permanecemos ajenos hasta que nos transformamos en polillas...