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Las mujeres, siempre preparadas para estorbar hasta hacer del estorbo una necesidad. Pero el hombre..., ¿aún en camisa delante de la desnuda exigencia?

Comentarios

  1. Que bien!!!!

    Nada como que de buena mañana le llamen a una estorbo necesario (me incluyo por ser mujer)
    :)

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    1. ¡No has profundizado en el cumplido! El hombre, más que un estorbo es un caso perdido...

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    2. Sí, lo hice...pero crees que sienta de maravilla saber que el hombre es un caso perdido y que la mujer es la que se lleva el premio?

      Bah, quizá no te entendí, es igual.

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    3. Aunque nos perdamos en las palabras, pronto reconocemos los afectos. La maravilla es estorbarse.

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  2. jajaja porque he leído las explicaciones que le das a LIVY porque es cierto que esto que has escrito nos deja en un malísimo lugar a nosotras, por más que supongas que vosotros sois casos perdidos ... no sé si la imagen que dibujas en el texto de arriba es de un "él" en camisa que se topa de bruces con "ella" desnuda por el pasillo y por eso resulta ser un estorbo apetecible ... ¿lo he entendido bien o no? ; )

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    1. Es un comentario en un blog... El asunto responde a la dificultad de sacar unas bragas (único estorbo apreciable), cuando el caballero parece estar completamente vestido.

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  3. Gracias por aclararlo, así una se siente menos gili. Es lo que tienen las cosas sacadas de contexto.

    Buen día tenga usted.

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    1. No siempre el contexto está a nuestro alcance, y esa es otra forma de sumar contradicciones.

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  4. Estorbos y casos perdidos. Esto tiene pinta de ser una llamada de emergencia. Es como tener una garrapata saberla el foco de infección y dejar que la asepsia nos mate.
    ¿no crees que este tipo de conformismo es adorablemente deprimente?

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  5. A veces estorba hasta el aire...
    Besos.

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  6. Caso perdido el del hombre que se deja los calcetines puestos...

    En invierno somos cebollas andantes, me temo que todos somos estorbos y casos perdidos :P

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    1. Incluso más el que se deja los calzoncillos puestos cuando conviene desabrigarse de todo lo superfluo.

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