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Mostrando entradas de junio, 2016
-¡Mi cedazo, mi cedazo, qué pedazo de Parnaso!
-¡Mi payaso, mi payaso, no dejes de hablar francés y besar el cielo!

-Mon tamiseur, mon tamiseur, ce morceau de Parnasse!
-Mon clown,  mon clown, ne vous arrêtez pas à parler français et embrasser le ciel!
Por lo tanto, dejémonos de miradas superfluas (la superficialidad es incapaz de arañar el interior de la piel para llegar a los vestigios del alma) y vayamos a la hondura, al lugar donde los ojos se precipitan como impacientes estrellas a la ceguera nocturna, a la sed encerrada en el laberinto del labio; pero todo a su tiempo, a su debido momento, antes hay que hacer honores a la pausa.
practico la lengua de las vacas
que pacen prados imaginarios,
y espanto las molestas moscas
con el rabo de mis poemas.

Francisco Alcalá


Entonces (redundo en esta imagen) el mejor poema es un matamoscas o un espanta-tábanos, y el verdadero lirismo está cerca del ano, lejos de la lengua del rumiante pero allegado íntimamente a la hez y al desecho de su imaginario pacer.
Hoy decidiremos el futuro de la nación 
en las mismas aulas en las que aprendimos 
qué era una nación y qué significaba el futuro.
Laura M.


Siento desilusionarte... Nunca decidimos nada, en las jaulas (aulas) en las que nos enseñaron que no contamos para el futuro. Es el símil de la tarta en el que unos soplan las velas y otros se reparten el pastel (el pastel nunca se comparte con los "soplavelas" y los "lamemocos" que ¿deciden?).
“Tenemos una gran nación y, sobre todo tenemos algo que es muy importante, tenemos españoles".
Mariano Rajoy


Que es lo mismo que decir: "Tenemos un gran burdel y, sobre todo tenemos algo que es muy importante, tenemos prostitutas".
Los moderados son los que hacen una mesa redonda con sus cuentos infantiles, los que se meten en la cama de los otros, guardando la propiedad de las formas y el formulario. Hay más radicalismo en las iglesias que en el taparrabos de la ponderación.
Con las musas, señores, no se juega. A las musas se las respeta.

Hipogeo 


Con las musas se juega a todo lo irrespetuoso que, evidentemente, no tiene nada que ver con ganar certámenes poéticos.
Creemos las víctimasque no hay más que ladrones.
Creamos coartadas.
Hipogeo 

¿Creamos coartadas? Cuando las víctimas asientan a la inocencia de los malhechores, tendremos que recompensar a los verdugos.
Salimos a pasear sin chichonera ni gafas solares, sin riñonera ni calzas de baño (una anomalía entre domingueros y viandantes playeros). Paramos en el puesto de un negro a comprar un chambergo pajizo (ese fue el tremendo error, origen de toda discordia). De repente nos asaltaron unos secuaces del PP reivindicado el voto, repartiendo sus repugnantes pasquines electorales. Les dijimos que no, con la seguridad de leer en sus mentes un único pensamiento: "natural en estos cabrones de izquierdas". Unos minutos después nos inquirió la misma ralea Socialista, y creo que llegaron a similar consideración: "natural en estos fachas de derechas".   Naturalmente, tenemos la magnifica virtud de quedar siempre mal delante de la gentuza sin quitarnos el sombrero ni bajarnos los pantalones.
Piensas que lo tienes todo, juventud, inteligencia y belleza... Arrogante amor, sólo eres una cagada de perro en la sandalia de un Dios.
-Perdona. ¿Has visto a un ser pequeño y bípedo subido a un artefacto de tres ruedas?
-¿Te refieres a un niño en un triciclo?
-¡Creo que sí!
-¿Cómo era?
-¡Cómo una estrella fugaz!
Hay que ir a por las hembras que pasean un perrito faldero, un hermoso lulú entre las piernas... Tienen menos pájaros en la cabeza y demasiadas ganas de volar bajo.
¡Oh, emperatriz, institutriz, perdiz, déjame echarle barniz a tu testuz!  ¡Oh, meretriz, actriz, áspid, déjame galopar en tus lomos de avestruz!
-Ojazos de pleamar y tumbona de marisma, ¿te apetece consomé de reptil o nalga de mandril?
-¡Me llega con verte el trasero a todas horas para estar aburrida de tus sopas!
Dar paseos como viejas carracas, con un cohete en el culo, mientras a nuestro amor se le pudren los dientes y quedamos sin mecha para el despegue (tan cerca del despiece).
Ya sé dónde los libros merecen su nombre  y se pueden pasar las hojas con la lengua.
Y alguien vino y la comió y la mamó y se sació y se corrió en vosotros... y quedasteis sucios como el cementerio de Seseña, pero no fuisteis capaces de quemarle las ruedas a ningún político cabrón, traficante de neumáticos.
Un poeta de hez sabrosa -¡semejante peste!- más lento que una clepsidra en defecar pero igual de exacto que el mecanismo de Anticitera. 
-María, tira del excremento hacia la ciénaga, hacia la ciencia, ya que hoy nada quiere caer por su propio peso, ni salir por expresa voluntad.
-Tu asueto sólo sirve para fomentar resuellos; y, ¿todavía necesitas una mano femenina que te asista en el duelo?  Es tan asquerosa tu poesía que no gano para escobillas de retrete. Acuérdate de los mortales, antes de maldecirnos con tus muertos, e intenta perfumar la estancia de los vivos. Si no somos tus siervos, por qué entonces nos colmas con tus dones, tus defunciones, tus meteoros, tus geodas e infusiones. Guarda tu emoción y tu talento para quien no pueda olerte y quiera leerte en papel higiénico.
Señorita, usted es mía, por desagradable que sea no es de nadie más. Lo digo ingenuamente, acosado por el tumulto de sus amantes, lo digo por la inmerecida satisfacción de un desprecio.
Recreando un amor cerdo me fui a la piara de tu nombre, allí gruñían otros puercos que me salpicaron los ojos con su eterna vehemencia y me dejaron ciego de endechas y tuerto de tus nalgas. Todo era voluntad de asirse a tus jamones, todo por la generosidad y promiscuidad de tus tocinos. Te la metí con un acordeón y una muiñeira y bailamos a golpe de pandeirada (algún lechón miope se parecerá a nosotros y tendrá nuestra misma mirada).
Si deja caer estrellas
los guisos saben a especias
y el cielo brilla más limpio
cierto que la reconoces.

Chés


Un cielo limpio en los guisos de la noche, para soñar una estrella devorada por nuestro infortunio
El poeta para contar lo inmenso
sus frágiles cantos poéticos alza

Late el barro con y por amor
Lodo base del nuevo ser virtual Chés


No nos olvidemos de la naturaleza de las máquinas y la metalurgia del alma en los futuros chips de incoherencia residual; porque el poeta, para alabar lo eterno, puede confundir una red de transistores neuronales con patatas fritas -chips de conciencia-.
Cuando el grifo de la ducha te traiciona y sueltas un gritito a lo soprano

Cuando el grifo del amante te traiciona y sueltas un gritito a lo profano
Quizá seas el último rebelde que queda por aquí, ya nadie se rebela contra nada porque lo abstracto ha ganado a lo concreto y el enemigo a batir no está fuera... ya no, ahora vive dentro de cada uno, así que yo, que siempre he sido de naturaleza dócil aunque un poco dispersa, si no te importa me escurro por uno de los huecos de esos horizontes inasibles que has pintado hasta caer en una nube baja y si no te incomoda, desde allí veo como renuncias a toda determinación sucumbiendo sin rechistar a la más grata de las subordinaciones ;)
María


Entonces la rebeldía no vale uno solo de sus atributos si soy yo el exponente de sus presunciones, tal vez la podemos comparar más bien con una filigrana o una fantasmagoría. Lo concreto y abstracto en algún punto se besan, de esa naturaleza pródiga, dócil y dispersa, que se evade en los huecos de los límites. Mi voluntad no es la renuncia a toda determinación, pero al igual que unos son displicentes y sumisos, otros son insumisos e indiscip…
Mi única rebeldía descansa en la palabra y en los huecos del horizonte, en ciertas apreciaciones fácilmente restituibles. Aunque el insurgente odie el servilismo siempre se hará acompañar por alguna ramera y amanecerá en alcobas de concubinato y conformidad. ¿Cómo negar la completa dicha que nos esclaviza a un placer? Así que estamos vencidos por toda determinación, ineludiblemente; tal vez, acaso, a la más grata e indómita de las subordinaciones.
Los amantes se comen las bocas y el semen navega desplegando sus velas. A veces, la contradicción acaba en una cama sucia, marginal, o en el coño de un ácaro.
Vida rudimentaria, sin motivo aparente, sobre el desperdicio y el ala de la mosca. El gusano canta y La verga se arrastra con pútrido anhelo.
La larva se come la canción, la pestilencia de brea en el ombligo de Adán, y la pez regresa al ágape.
La prédica, el cortejo, supone un esfuerzo adicional para cualquier alma. Un poeta infeccioso no se puede permitir las inmediaciones de una pulcra vagina y una pulcra vagina no se puede permitir la fealdad.