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Prosa del eros

Cierto: el vuelo y la atracción encamados y gozando de sus muros, impelidos y atrevidos de incursiones, en un cielo sin pijamas y camisones.



Puede que al dios cegato y rechoncho, además del lecho, le interesen otras cosas.
Es una posibilidad.


Por supuesto, un Dios se desviste para estudiar la erótica y registrar en su camastro las disquisiciones del amor.

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